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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2009

Los desafos de Obama: Iraq, Pakistn y Afganistn

Noam Chomsky
The New York Times Syndicate


La buena voluntad de Barack Obama para "hablar" con el enemigo fue uno de los temas que defini su campaa por la presidencia. Puede Obama estar a la altura de esa promesa?

La diplomacia es la nica alternativa sana al ciclo de violencia desde el Medio Oriente hasta Asia Central que amenaza con devorar al mundo. Un corolario es reconocer que la violencia solamente engendra violencia. Tambin ayudara si la administracin de Obama, y Occidente, enfrentaran tpicos que impulsan la poltica en la regin.

Irak

El gobierno de Irak ha forjado un Acuerdo sobre el Status de las Fuerzas de ocupacin que Washington acept con renuencia. El acuerdo tiene como propsito terminar con la presencia militar de Estados Unidos en la nacin rabe. El acuerdo es el ltimo paso en el proceso de resistencia masiva no violenta que ha obligado a Washington, paso a paso, a aceptar las elecciones y el aumento de la independencia del pas ocupado.

Un vocero iraqu dijo que el tentativo acuerdo "se ajusta a la visin del presidente electo de Estados Unidos Barack Obama". La "visin" de Obama no est claramente definida, pero l probablemente aceptar, de alguna manera, las demandas del gobierno iraqu. Si es as, eso exigir reformas en los planes de Estados Unidos de asegurarse el control sobre las enormes reservas de petrleo de Irak mientras establece bases para reforzar su dominio en la regin ms importante de produccin de energa del mundo.

Es bueno sealar que recientes encuestas a nivel mundial muestran una fuerte oposicin a la existencia de bases navales de Estados Unidos en el Golfo Prsico. La oposicin es muy fuerte dentro de la regin.

La perspectiva de trasladar las fuerzas desde Irak hacia Afganistn hizo que The Washington Post sealara en un editorial: "En tanto Estados Unidos tiene inters en evitar la resurgencia del Talibn afgano, la importancia estratgica del pas palidece ante la de Irak, que reposa en el centro geopoltico de Medio Oriente y contiene algunas de las reservas de petrleo ms grandes del mundo". Este es un reconocimiento de la realidad. Los pretextos sobre la seguridad y la promocin de la democracia no pueden seguir ocultando los reales intereses e intenciones.

El comando de la NATO tambin est comenzando a reconocer los temas cruciales de la energa. En junio del 2007, el secretario general de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte, Jaap de Hoop Scheffer, inform en una reunin de miembros que "las tropas de la OTAN tienen que cuidar los oleoductos que transportan petrleo y gas hacia Occidente". Tambin necesitan proteger las rutas martimas usadas por los tanqueros, y otra "crucial" infraestructura del sistema energtico, dijo el funcionario de la OTAN.

La tarea podra incluir el proyectado oleoducto TAPI, que ser construido a un costo de 7.600 millones de dlares y enviara gas natural desde Turkmenistn hasta Pakistn y la India, atravesando la provincia de Kandahar, en Afganistn, donde estn emplazadas tropas canadienses.

El objetivo es "bloquear un oleoducto competitivo que traera gas a Pakistn y la India desde Irn" y "disminuir el dominio de Rusia sobre las exportaciones de energa de Asia Central", inform The (Toronto) Globe and Mail, bosquejando de manera verosmil algunos de los contornos del nuevo "Gran Juego" (cuando Gran Bretaa y Rusia competan por la influencia en Asia Central durante el siglo XIX).

Pakistn

Obama ha respaldado la poltica de George W. Bush de atacar a presuntos lderes de al-Qaida en pases que Estados Unidos no ha (todava) invadido. En particular, no ha criticado las incursiones de aviones Predator guiados por control remoto que han matado a muchos civiles en Pakistn.

En este momento una despiadada mini-guerra se est llevando a cabo en el rea tribal de Bajaur en Pakistn, cerca de la frontera con Afganistn. La BBC describe una destruccin extensa a raz de los combates. "Muchos en Bajaur consideran que las races del levantamiento provienen de un presunto ataque norteamericano con misiles contra un seminario islmico, o madrassa, en noviembre del 2006, que mat a alrededor de 80 personas".

El ataque fue denunciado en la prensa de Pakistn por el respetado fsico disidente paquistan Pervez Hoodbhoy pero ignorado en Estados Unidos. Las cosas suelen parecer diferentes del otro lado del garrote.

Hoodbhoy seal que el resultado usual de ese tipo de ataques "ha sido casas arrasadas, nios muertos y mutilados, y una creciente poblacin local que busca venganza contra Pakistn y contra Estados Unidos".

Bajaur permite ilustrar el crculo vicioso de ataques y represalias que Obama no parece desear romper.

El 3 de noviembre, el general David Petraeus, recientemente designado jefe del comando central de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que cubre Medio Oriente, tuvo su primera reunin con el presidente paquistan Asif Ali Zardari, con el jefe del ejrcito general Ashfaq Parvez Kayani, y con otros funcionarios.

La preocupacin principal de los funcionarios paquistanes fue "los continuos ataques con aviones manejados por control remoto en nuestro territorio, que causan la prdida de preciosas vidas y de propiedades, son contraproducentes, y difciles de explicar por parte de un gobierno elegido de manera democrtica", le dijo Zardari a Petraeus. El gobierno de Islamabad, dijo Zardari, est "siendo presionado para reaccionar con ms agresividad" frente a los ataques. Esto podra conducir a que exista una "repercusin negativa contra Estados Unidos" que es ya profundamente impopular en Pakistn.

Petraeus dijo que haba odo el mensaje, y que "nosotros tendremos que tomar en cuenta (la opinin paquistan)" cuando se lancen ataques. Se trata de un requisito prctico, sin duda alguna, si se toma en cuenta que ms del 80 por ciento de los suministros para la guerra que libran Estados Unidos y la OTAN en Afganistn pasa por Pakistn.

El modo en que la opinin paquistan fue "tomada en cuenta" fue revelado dos semanas ms tarde en The Washington Post. El diario inform que Estados Unidos y Pakistn llegaron a un "tcito acuerdo en septiembre (de 2008) sobre una poltica de no-preguntar-no-decir. Eso permite atacar objetivos de presuntos terroristas" en Pakistn con el avin Predator, dijeron funcionarios de ambos pases que pidieron no ser identificados. "Los funcionarios describieron el acuerdo como uno en el cual el gobierno de Estados Unidos se niega a reconocer pblicamente los ataques mientras que el gobierno de Pakistn contina quejndose ruidosamente sobre esos ataques" que conllevan riesgos de inestabilidad interna.

Un da antes que fuera publicado el informe sobre el "acuerdo tcito", un atacante suicida en la conflictiva zona tribal cerca de la frontera con Afganistn mat a ocho soldados paquistanes. Eso fue en represalia por el ataque de un Predator en que murieron 20 personas, entre ellas dos lderes del Talibn. El parlamento paquistan exigi entablar un dilogo con el Talibn. Hacindose eco de esa resolucin, el ministro del Exterior de Pakistn, Shah Mehmood Qureshi dijo: "Hay una comprensin cada vez ms grande de que el uso exclusivo de la fuerza no puede producir los resultados deseados".

Afganistn

El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai al presidente electo Obama fue muy similar al que formularon los lderes paquistanes a Petraeus: "Finalizar los bombardeos areos de Estados Unidos que provocan bajas entre los civiles". Su mensaje fue enviado poco despus de que las tropas de la coalicin bombardearan una fiesta de bodas en la provincia de Kandahar, matando a 40 personas, segn informes de prensa. No hay indicaciones de que la opinin de los afganos "fue tomada en cuenta".

El comando britnico ha advertido que no hay una solucin militar al conflicto en Afganistn. Segn The Financial Times, el comando militar dijo que hay que entablar negociaciones con el Talibn. Eso arriesga un desacuerdo entre Gran Bretaa y Estados Unidos.

Los temas ya estn sobre la mesa, escribe Jason Burke, un corresponsal de The Observer con una larga experiencia en la regin: "El Talibn ha estado involucrado en conversaciones secretas sobre la finalizacin del conflicto en Afganistn en un 'proceso de paz' de amplio alcance patrocinado por Arabia Saudita y apoyado por Gran Bretaa".

Algunos activistas por la paz afganos han planteado sus reservas en relacin a este enfoque. Prefieren una solucin sin interferencia extranjera. Una red creciente de activistas para la paz est convocando a negociaciones y a la reconciliacin con el Talibn en la Jirga Nacional de la Paz, una gran asamblea de afganos, formada en mayo del 2008.

En una reunin en mayo en apoyo a la Jirga, 3.000 polticos e intelectuales afganos, principalmente de los pashtunes, el grupo tnico ms grande, critic "la campaa militar internacional contra los militantes islmicos en Afganistn y convoc al dilogo para terminar la lucha", inform la agencia France-Presse.

Bakhtar Aminzai, presidente interino de la Jirga Nacional de la Paz, "dijo en la reunin de apertura que el actual conflicto no puede ser resuelto por medios militares y que solamente las conversaciones traeran una solucin".

Un lder del Despertar de la Juventud, un prominente grupo afgano que se opone a la guerra, dijo que "nosotros debemos terminar el 'afganicidio' el asesinato de Afganistn".

Un sondeo en un Afganistn desgarrado por la guerra es difcil de hacer, pero los resultados merecen ser tomados en cuenta. Una encuesta hecha por canadienses encontr que los afganos favorecen la presencia de soldados canadienses y de otros pases. (Un resultado que fue titular de primera plana en Canad). Otros hallazgos deben ser examinados con minuciosidad.

Solamente el 20 por ciento de los afganos encuestados "piensan que el Talibn prevalecer una vez las tropas extranjeras se retiren". Tres cuartos apoyan las negociaciones entre el gobierno de Karzai y el Talibn. Y ms de la mitad favorece un gobierno de coalicin. Por consiguiente, la inmensa mayora discrepa con el enfoque de Estados Unidos y de la OTAN para militarizar an ms el conflicto, y parece creer que la paz es posible si hay negociaciones.

Un estudio de los milicianos del Talibn realizado por el peridico canadiense The Globe and Mail, aunque no sea una encuesta cientfica tal como seala el peridico, ofrece sin embargo datos considerables. Todos ellos son afganos pashtunes, del rea de Kandahar. Se consideran "muyadines", guerreros santos, y siguen la antigua tradicin de expulsar a los invasores. Casi un tercio inform que al menos un miembro de su familia haba muerto en bombardeos areos en aos recientes. Muchos dijeros que combatan para defender a aldeanos afganos de los ataques areos por parte de tropas invasoras. Pocos afirmaron estar luchando en una guerra santa global, o ser leales al lder Talibn Mullah Omar. La mayora decan que combatan por principios el establecimiento de un gobierno islmico no por un lder.

Nuevamente, estos resultados sugieren posibilidades de un acuerdo negociado de paz, sin interferencia extranjera.

En la revista Foreign Affairs, Barnett Rubin y Ahmed Rashid recomiendan que la estrategia de Estados Unidos en la regin se desplace de ms tropas y ataques en Pakistn a un "gran convenio diplomtico forjando un compromiso con los insurgentes... y encarando un arreglo de las rivalidades e inseguridades regionales".

El actual foco en lo militar "y el terrorismo subsiguiente", advierten, podra conducir al colapso de Pakistn un pas con armas nucleares - con su secuela de graves consecuencias. Esos autores recomiendan al futuro gobierno de Estados Unidos "poner fin a la dinmica cada vez ms destructiva del Gran Juego en la regin". Eso podra conseguirse a travs de negociaciones que reconozcan los intereses de las partes involucradas dentro de Afganistn como tambin de Pakistn e Irn, pero asimismo de India, China y Rusia que "tienen reservas respecto a una base de la OTAN dentro de sus esferas de influencia" y estn preocupados por las amenazas "planteadas por Estados Unidos y la OTAN" como tambin por al-Qaida y el Talibn.

El prximo presidente de los Estados Unidos, escriben Rubin y Rashid, debe terminar con la "bsqueda de la 'victoria' por parte de Washington como solucin a todos los problemas, y con la renuencia de Estados Unidos a involucrar en la diplomacia a competidores, oponentes o enemigos".

En fecha temprana, en cualquier nmero de puntos en la zona de peligro, la administracin de Obama podra actuar para romper el ominoso ciclo de violencia.


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