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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2009

En Gaza se ha empezado a escribir un nuevo captulo de la resistencia rabe

Ingo Niebel
Gara/Rebelin


Beirut

Mukawama es una nia libanesa de dos aos y medio de edad de ojos oscuros y pelo rizadito. Naci el 26 de julio de 2006, da en el cual el secretario general de Hezbol, Sayyed Hassan Nazralla, declar la victoria de la resistencia libanesa sobre el ejrcito ms poderoso de la regin, el del estado sionista. Recordando este triunfo y aquel histrico da los padres llamaron a su hija Mukawama que significa "resistencia" en rabe. Con ella no slo un nuevo ser humano vio la luz, sino desde los escombros de Beirut y de las dems villas destruidas por la aviacin y artillera israel ha surgido un movimiento y un espritu de resistencia que se ha extendido del Libano a otros pases de la regin.

"Son nios, nios tan pequeos" comenta la abuela de Mukawama las imgenes que un canal de televisin libanesa transmite desde Gaza: Se ve a nia de 12 aos, ensangentrada, que en sus brazos tiene a su hermanito de pocos meses. "Han perdido a los padres y a los hermanos" traduce la abuela al huesped alemn lo que la voz en off dice en rabe mientras Mukawama observa detrs de una cortina a los hombres extranjeros que su pap ha invitado a su casa. Los mayores que estn siguiendo la informacin en TV saben que las imgenes que la agresin sionista est produciendo desde finales de diciembre en Gaza son las mismas que se vieron dos aos y medio atrs en Libano, que se estn viendo desde 2003 en Irak y desde 2002 en Afganistn.

"En Gaza se ha abierto un nuevo captulo de la resistencia rabe" comenta Karim, uno de los ms prestigiosos cameras y fotgrafo de Libano. Mientras los massmedia europeos alaba el avance del ejrcito israel en la geografa de Gaza, dando completa cobertura informativa a los crmenes del rgimen sionista, obvian que el gobierno de Ehud Olmert ha conducido a su estado en un callejn sin salida. En adelante le quedan slo dos opciones: La primera es parar los ataques sobre Gaza sin haber debilitado considerablemente la estructura de Hamas y la de las dems organizaciones militares palestinas. El tiempo corre en contra de Tel Aviv: el 20 de enero tendr lugar la investidura de Barack Obama como presidente de Estados Unidos. Hasta entonces Washington dar tiempo a Tel Aviv para acabar sus operaciones militares en territorio palestino. Los europeos acompaarn ese tiempo con vacos llamamientos: la Unin Europea habla con todos los actores menos con Hamas. Mientras tanto Berln mantiene su "solidaridad incondicional" con Israel, declarada oficialmente el pasado noviembre. En el concierto europeo a la diplomacia espaola le corresponde el papel de mantener quietos a los pases rabes con un discurso "crtico" cara a Israel. Y Pars intenta realizar su propia agenda al margen de Washington, Berln, Madrid y Bruselas.

La otra opcin de Israel es la de exterminar fsicamente a la poblacin palestina para evitar que por ejemplo en un futuro no tan lejano el mencionado hermano y la hermana emprendan el camino para vengar a su familia asesinada, tal y como lo van a hacer los familiares de los hasta ahora mil muertos. Es decir con cada muerto que la agresin sionista produce aumenta la resistencia en su contra. Para prevenir este proceso, Tel Aviv tendra que proceder la "solucin final" de la cuestin palestina, algo que la comunidad internacional no va a tolerar.

La brecha entre el Occidente y los pases del Sur se est haciendo cada vez ms patente. Mientras Europa calla y por lo tanto otorga ante las vulneraciones permanentes del Derecho Internacional por parte de Israel, otros pases toman una posicin bien clara: Venezuela y Bolivia han suspendido sus relaciones con el estado sionista. En un mundo entrelazado por Internet esta noticia ha llegado hasta el mundo rabe como tambin se sigue por aqu cada discurso del presidente venezolano Hugo Chvez. La postura del comandante de la Revolucin Bolivariana frente a las agresiones israeles causa profunda admiracin entre la poblacin libanesa. De ah se explica el hecho de que se vea muy frecuentemente un foto suya a la de Hassan Nazralla, lder de Hizbol.

Pero la importancia del ejemplo venezolano en la zona va mucho ms all de la simple admiracin: a pesar de las diferencias histricas, sociales, polticas y culturales entre Amrica Latina y el mundo rabe s hay varios aspectos en comn: el emergente poder popular y el deseo de la integracin regional contra el Imperialismo.
Es sorprendente ver como en estos lares se est dando el clima que en algn tiempo podra reemplazar a los presidentes considerados como representantes de los intereses estadounidenses e israeles por fuerzas con fuerte araigo popular. "Yo en adelante me voy a referir al presidente egipcio Hosni Mubarak slo como Hosni Barak", dice un libans en alusin al ministro de Defensa israel Ehud Barak.

El debacle militar de EEUU en Irak, la arriesgada situacin que comparten con los europeos en Afganistn y el fracaso de Israel en Libano extienden el espritu de la resistencia por todos los pases de la zona. Lo que el Occidente no quiere ver es que en el fondo existe tambin una persona que como Chvez puede convertirse en la voz, la cara y el cerebro de la resistencia rabe: Hassan Nazralla. Las circunstancias evitan que pueda aparecer tan pblicamente como el venezolano pero en esta regin es suficiente si se dirige por pantalla o a travs de DVD al pblico. Muy mal se quedaron Washington y Tel Aviv cuando una encuesta en los pases rabes dio como resultado que la gran mayora considera al secretario general de Hizbol como el poltico ms influyente de la regin. Su organizacin es omnipresente en Libano y ha desarrollado hasta la perfeccin la capacidad de operar invisiblemente aunque todo el mundo sabe que sin su beneplcito no marcha nada. Naturalmente Nazralla no dispone como Chvez de los ingresos del negocio petrolero pero cuenta con un fuerte y slido aliado: Irn. En la regin la Repblica Islmica interpreta el mismo papel que Venezuela y Cuba juntos en Amrica Latina: ayuda con dinero y conocimientos. Gracias al apoyo proveniente de Tehern y debido al respaldo de Hizbol la sociedad libanesa ha podido recuperarse de los daos materiales que los bombardeos israeles causaron en la infraestructura del pas. La victoria militar sobre las fuerzas armadas sionistas supone otra proteccin para que Mukawama pueda crecer los siguientes aos en una relativa paz. Sin embargo, "la paz definitiva vendr cuando hayamos acabado con el Imperialismo y el Sionismo" sentencia Karim. Este deseo se podr hacer realidad cuando los pases del Sur se unen, tal y como ya lo estn practicando Venezuela e Irn.




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