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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2009

La importancia de llamarse Rubens y poder firmar para serlo

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin



La obra que analizaremos hoy de Peter Paul Rubens, se llama Autorretrato con Isabella Brandt en el jardn del amor. El leo sobre lienzo en madera se halla en la Alta Pinacoteca de Munich y tiene unas medidas de 178 cm de alto x 136,5 cm ancho.

Rubens fue un gran pintor del Barroco, supo imprimir a sus obras de dramticas composiciones, el movimiento de sus anatomas representadas y las complejas veladuras de sutiles cambios de tonalidad, muy al gusto de la piedad barroca que despus del Concilio de Trento, la Iglesia Catlica pretenda insuflar a sus obras propagandsticas. Su cnit artstico lo consigui sin duda con sus impresionantes Descencimientos de la Cruz, tema que abord en repetidas ocasiones y que alcanz la categora de maestro por su fuerza, phatos y poderosa escenografa de corte claroscurista.

En la pintura que hoy analizamos, nos centramos en un ejemplo de autorretrato compartido, en l aparece el propio pintor con su primera esposa, Isabella Brandt, hija de un noble de Amberes. Segn diversos historiadores del arte burgueses, el cuadro muestra al feliz matrimonio, unidos por el amor y el cario, con referencias simblicas clsicas en la iconografa de la poca, como es el caso de la planta de madreselva que se halla en frente de la pareja y que simbolizaba por la poca (y en los crculos cultos minoritarios que podan entenderlo) el amor y la fidelidad.

Al margen de estas obviedades iconogrficas, fcilmente reconocibles para cualquiera que pueda y quiera estudiar la iconografa habitual y estipulada de la poca del Barroco, lo ms interesante es adentrarnos en la tercera fase de lectura del mtodo de anlisis de la imagen de Panofsky: la fase icnica. En esta fase destacaremos/esbozaremos el significado de la imagen en su contexto histrico, su funcin real. Para ello nos basaremos en el marxismo y en las lecciones crticas del especialista de arte John Berger.

Muchos historiadores liberales se preguntan el porqu Rubens, en este cuadro, prest tanta atencin a la minuciosa representacin de los objetos y las calidades de los mismos (brillos, texturas visuales de las telas, etc). Estos autores no pueden desprenderse de su falsa concepcin del arte por el arte, de las cosmovisin de su propia clase a la que normalmente pertenecen: la pequea burguesa. Esta cosmovisin no slo la aplican a su da a da sino a la propia historia falsendola, consciente o incoscientemente, y adecundola a sus intereses, preocupaciones o ausencia de las mismas. Por esta razn, jams entendern algo obvio para personas que busquen la verdad, y un anlisis no condescendiente con nada ni con nadie en la obra de arte. Y en este caso, lo cierto es que el sencillo motivo por el que Rubens se esmer tanto en la recreacin fidedigna y verosmil de las cualidades de los vestidos que vestan a su persona y a su esposa era porque quera hacer un alarde de las riquezas materiales que poda poseer. Todos esos vestidos caros, y su mujer, de buena familia, no eran sino posesiones que merecan ser inmortalizadas en un lienzo, documento ilustrativo de las propiedades de su pblico-propietario.

En aquellos aos no existan las cmaras fotogrficas y Rubens (de 33 aos y en carrera ascendente) necesitaba pregonar al posible pblico de su lienzo (gentes de su crculo econmico-social) lo que l vala por medio de lo que l poda poseer y de hecho posea (ya se sabe tanto tienes, tanto vales mxima del capitalismo actual y pasado).

Por tanto y pese a la falta de poesa que esto pueda suponer para los crticos de arte burgueses, lo cierto es que Rubens pint de este modo porque quera presumir de buena ropa y estatus, del mismo modo que si un rico de nuestra poca se fotografiara junto a su piscina o su Ferrari. Lamentable pero cierto, tanto ayer como hoy.

Como deca Suzi Gablick, para entender una obra de arte, debemos tambin entender su funcin social en su contexto histrico. Su funcin social real, no la que nos quiere hacer ver o la que oficialmente se nos esgrime como autntica, aado yo.

Rubens fue un importante diplomtico y quizs el artista ms cotizado de su poca. Precisamente el ao que realiz este cuadro, el pintor fue contratado como pintor de la corte del archiduque Alberto y su esposa Isabel, gobernadores espaoles en los Pases Bajos. El contrato lo liberaba de las normas de los (todava) fuertes gremios y lo exima de pagar impuestos, adems de percibir un salario anual base de 500 florines, sin contar encargos (un buey costaba en la poca 90 florines y un buen retrato se cobraba aproximadamente a 60 florines, cuando segn Arnold Hauser en su mejor momento Rubens cobraba 100 florines por da de trabajo).

Adems Rubens, pudo realizar una obra ingente gracias a su taller pictrico, en el que aplicaba mtodos de manufactura en la organizacin del trabajo artstico. La escrupulosa seleccin de artistas especializados de primer orden como Van Dyck y Jordaens (que llegaban a realizar en algunos casos todo el cuadro excepto manos y rostros) tambin le ayud a aceptar gran nmero de encargos en breve plazo. Por otra parte, dicen que en su taller haba un nmero no inferior a un centenar de asalariados y esclavos que ayudaban con las tareas ms penosas de la produccin pictrica. Slo as se entiende que se le atribuya al pintor flamenco la autora de una ingente cantidad de cuadros, muy por encima de los ms prolficos autores de su tiempo.

Rubens fue un buen artista, un gran maestro, pero tambin un hombre de alto standing de su poca, un alto funcionario de la Corte que rodeado de importantes influencias supo aprovecharse de las mismas para impulsarse como pintor y vivir en la riqueza tpica de una fortuna principesca, lo que entre otras cosas le hizo construirse su famoso palacio-taller de Amberes y vivir una vida rodeado de lujos. Un tipo listo este Rubens, quizs no tan pillo/pcaro/cara-dura como Miquel Barcel, pero seguro que mucho mejor pintor y ms confiado autor. Como prueba un botn, en boca del propio aristocrtico flamenco:

Mi talento es tal que ninguna empresa, por muy grande y variada en su objeto que sea, podra superar mi confianza en m mismo

En la confianza, desde luego que no. Descanse en paz.

* Jon Juanma es el seudnimo artstico/revolucionario de Jon E. Illescas Martnez, Licenciado en Bellas Artes, artista plstico, analista poltico y terico del socialismo.

Para contactar con el autor: [email protected]

Para ver parte de su obra plstica: http://jon-juanma.artelista.com/

Blog: http://jonjuanma.blogspot.com/




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