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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2009

Grotesca despedida

Elaine Tavares


El presidente George Bush deja la Casa Blanca despus de ocho aos de una desastrosa (para nosotros) actuacin. Es claro que para los banqueros, millonarios, mega-empresarios y los mercenarios de guardia no hubo mejor presidente. A lo largo de estos tristes aos l provoc guerra, empanturr las burras de la industria de armas, manipul el tablero de la geopoltica al bel placer de las armas, de la violencia y de lo que el estadounidense John Perkins llam de asesinos econmicos. As, lo que no logr con su ejrcito armado, lo garantiz con la dependencia econmica. Todo esto, es claro, con la connivencia de las elites entreguistas de los pases donde meti su nariz. Los traidores estn siempre prontos para entregar sus almas a cambio de un puado de dlares.

Por si eso fuera poco, en el interior de Estados Unidos tambin hizo de las suyas. En nombre de la seguridad nacional, despus del 11 de setiembre que mucha gente buena dice haber sido provocado por las agencias secretas del propio pas aboli derechos individuales, acab con el habeas corpus, instituy la caza de brujas y anunci una guerra sin tregua contra el "terrorismo", lase ah, cualquier pueblo que no acepte el dominio de Estados Unidos. Destruy pases, mat gente, todo basado en mentiras.

As, el cierre de su mandato no podra haber sido ms paradigmtico. Para agradecer a los chacales que garantizaron su dominio sobre "los de abajo", ofreci la Medalla Presidencial de la Libertad, la ms alta condecoracin del pas, a tres de sus ms importantes aliados. Tony Blair, de Inglaterra, John Howard, de Australia y al latinoamericano lvaro Uribe, de Colombia.

Para los latinoamericanos esta medalla es una provocacin. Condecorar al presidente colombiano responsable por la ocupacin del pas por tropas estadounidenses, terrorismo de estado, violencia, crmenes de todo orden con una medalla que lleva el nombre de "libertad" es tripudiar a todo un pueblo. "Estos hombres fueron responsables por llevar esperanza y libertad a los pueblos", dijo Bush. S, es verdad. Esperanza y libertad para los empresarios de la construccin civil que estn reconstruyendo () Afganistn e Irak. Esperanza y libertad para los dueos de las industrias de armas, de alimentos, y hasta de filtro solar. En fin, esperanza y libertad para los mismos de siempre, que han dominado el planeta apoyados en la fuerza de los caones.

En el caso de Amrica Latina, la presencia masiva de los marines y de los entrenadores de soldados en la regin amaznica es una clara amenaza para la seguridad de las gentes. El gobierno de Colombia fue, en estos aos de Bush, un fiel servidor, un vasallo escrupuloso que no dud en asesinar y desalojar a su gente para garantizar el dominio estadounidense en la regin.. Sirve de base para el espionaje a Venezuela, Bolivia y Ecuador, al cual atac en una accin de guerra, con la disculpa de buscar "terroristas" de las Farc. As, desde el punto de vista del poder, nada ms justo que pinchar el pecho de estos criminales con medallas al mrito.

Ahora, Estados Unidos tendr un nuevo presidente. Pero, por lo que se ve, nada de nuevo suceder. La poltica imperialista seguir su curso, y los siervos de guardia ya preparan sus aduloneras. El ataque genocida a Gaza, el silencio de los gobernantes con raras excepciones- muestra que nada cambi. La nica esperanza de libertad, para los que estn bajo las botas, contina siendo la organizacin y la lucha reida. En el mundo de los "felices", como dira Wittgenstein, las medallas son para los asesinos. Ya en nuestro mundo, el nico metal que nos llega al pecho es la bala de los matadores. Por eso hay que recuperar el odio, "el odio sano, a los villanos del amor", como deca el poeta Cruz e Souza.

No es en vano que una organizacin de derechos civiles de Estados Unidos, la Washington Peace Center, promete exigir, durante la toma de pose de Obama, la prisin de Bush como criminal de guerra. "Prendan Bush", es el grito de guerra de una minora valiente que se expresa all adentro, en las entraas del imperio. Pero, no hay duda de que el presidente Obama har odos sordos.

Lo que resta es la lucha. Con zapatos, poemas y balas.

Para acompaar la batalla de los estadounidenses por la prisin de Bush, basta entrar a la pgina de la rede mundial de computadores.

http://arrestbush2009.com

Traduccin: Ral Fitipaldi, de Amrica Latina Palavra Viva.


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