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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2009

Continuidad entre Bush y Obama
La invasin de Caza y los patos cojos

S. Segu
Rebelin


Una proverbial institucin de la poltica estadounidense es la del lame duck, o pato cojo, en su traduccin literal. Se trata de un poltico elegido que se halla prximo al final de su mandato, sin posibilidad de renovacin, y cuyo sucesor ha sido ha designado, por lo que est nicamente pendiente de una toma de posesin formal. La primera vez que aparece el trmino en el Congressional Globe (Diario oficial del Congreso de EE UU) fue en 1863, y en esta entrada se habla de lame ducks or broken down politicians, es decir, de patos cojos y polticos comatosos. Ms tarde, en 1933, la introduccin de la 20a Enmienda a la Constitucin de los Estados Unidos de Amrica estableci el mtodo y las fechas del traspaso de poder presidencial. Es en este apndice constitucional donde se establece el momento final de la presidencia saliente: a medioda del vigsimo da de enero

As pues, del pato cojo en tanto que figura poltica ya amortizada, se espera que tome alguna medida ms aparente que sustancial, de escaso valor y relacionada con su funcin pasada, y generalmente destinada a restaurar una imagen con frecuencia algo deslucida --mucho, en el caso de George W. Bush, a la vez que tambin se espera que deje la resolucin de los grandes asuntos pendientes para su sucesor o sucesora.

En estos momentos, tanto el presidente Bush como todo su equipo de alto nivel responden a la figura del pato cojo, y por ende, estn slo a la espera de su salida de escena. El nico cargo ministerial que sobrevivir a la presidencia de Bush es el secretario de Defensa, Robert Gates, director de la CIA antes que ministro, que desempear el mismo cargo, en una continuidad que ilustra la fundamental identidad de los intereses que defienden dos partidos mayoritarios, y del pool del que se nutren a la hora de cubrir los puestos claves aqu, la direccin del Pentgono en la cspide del poder del Estado.

Cojos, pero activamente pro israeles

George W. Bush desaparecer de escena en unos das, al menos como presidente, para alegra de muchos, entre otros de tres de cada cuatro miembros del pueblo estadounidense, segn encuestas recientes. Y tambin lo har Condoleezza Rice, secretaria de Estado. Ambos son pues, tcnicamente, patos cojos sin remedio y por partida doble. Sin embargo, el protagonismo del gobierno saliente de Estados Unidos en la invasin de Gaza ha sido destacado y decisivo, haciendo posible la accin militar de Israel y bloqueando cualquier iniciativa internacional que pudiera ponerle trabas. Y ello en vsperas de la toma de posesin de Barack Obama, y con la aquiescencia tcita de ste.

Adems, apenas cuatro das antes de la toma de posesin del nuevo presidente, dicho protagonismo en la agresin a Palestina ha tenido un remate sorpresa, este sbado 17 de enero de 2009, con la aparicin de Condoleezza Rice en las primeras pginas de los medios, junto a la ministra de Relaciones Exteriores israel, Tzipi Livni, en la firma de un acuerdo firmado en Washington entre Estados Unidos e Israel, gracias al cual la secretaria de Exteriores de Estados Unidos espera que todas las partes cesen en sus ataques y acciones hostiles inmediatamente, segn ha declarado a la prensa. Sin embargo, las caractersticas del acuerdo no permiten compartir la esperanza de un cese de las hostilidades.

En primer lugar, por ser un acuerdo entre slo dos partes Israel y Estados Unidos con exclusin de cualquier representacin palestina o de las instituciones internacionales (Naciones Unidas) en su elaboracin, contenido y firma. En segundo lugar, por no tratarse de un plan de paz en s, sino de un acuerdo destinado a reforzar la seguridad de Israel, con la colaboracin de Estados Unidos.

Por los escasos detalles que se conocen, el acuerdo israelo-estadounidense en su memorndum de entendimiento no slo habla de un alto el fuego sino tambin de la cooperacin entre los dos pases en la vigilancia de la frontera entre Gaza y Egipto y en el reforzamiento del bloqueo martimo, supuestamente para atajar la entrada de armamento. Y, aparentemente, se cuenta para ello con las fuerzas de la OTAN para sellar definitivamente el nico lugar relativamente permeable de Gaza: la frontera de Rafah con Egipto. Lo que afecta directamente al Estado espaol, que puede verse llevado a desempear un papel militar objetivamente proisrael en el conflicto de Oriente Prximo, adems del que ya tiene, con los 1.100 efectivos militares espaoles destacados en el sur del Lbano, si bien stos lo estn como cascos azules, es decir bajo cobertura de las Naciones Unidas.

En ningn punto del acuerdo se habla de una retirada del ejrcito israel la Franja de Gaza, ni del final del bloqueo que estrangula Gaza desde hace aos, ni de cualquier tipo de supervisin internacional, ni de dar respuesta a las llamadas de altas instancias internacionales, como las del secretario general de la ONU, Bank-ki-Moon.

As pues, se trata de un blindaje de la posicin internacional de Israel y de una confirmacin del deseo de este pas de no negociar nada con nadie, debilitar a los palestinos abriendo an ms la brecha entre la AP y Hams, y avanzar en su trayectoria unilateral contando para ello con la ayuda incondicional del aliado estratgico, Estados Unidos. Con ello, Israel no slo queda con manos libres para actuar cuando y como lo crea oportuno, sino que evita cualquier responsabilidad derivada de sus acciones de guerra contra civiles, como los bombardeos de sedes de las Naciones Unidas, que tantas vctimas civiles han causado. Existe la posibilidad real de que Israel sea acusado formalmente de la comisin de crmenes contra la Humanidad ante instancias internacionales como la Corte Internacional de Justicia, como ha declarado a la prensa Richard Falk, relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Palestina (1). Las acusaciones se refieren no slo a los ataques militares a objetivos civiles sino tambin a la utilizacin de armamentos como el fsforo blanco o las llamadas bombas de tungsteno (2), de efectos devastadores sobre la poblacin de Gaza.

Asimismo, el alto el fuego unilateral y la bendicin de Estados Unidos tienen la virtud de golpear preventivamente la cumbre que tendr lugar hoy domingo en Egipto, en Charm el Cheik, en la que participarn, junto a los anfitriones egipcios, una representacin de la AP y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, representantes de Turqua, Francia, Espaa e Italia. Frente a cualquier eventual iniciativa que recoja siquiera mnimamente alguna de las demandas de los representantes palestinos, el acuerdo acota el terreno segn los deseos de Israel, y slo los deseos de Israel.

Previsiblemente, a los pases de la UE se les encargar la tarea subalterna de encaminar la ayuda humanitaria que Israel permita hacer llegar a Gaza, lo que a la vista de su actuacin durante los dos ltimos aos no deja de ser una incgnita.

Continuidad en el nuevo gobierno

El alivio con que en todos los mbitos progresistas se asiste a los ltimos das de Bush y su reemplazo por Barack Obama es general. Sin embargo, en lo relativo a Palestina y a la paz en el mundo, las expectativas no son esperanzadoras.

La composicin del nuevo gobierno estadounidense no deja lugar a dudas en cuanto a la continuidad de la visin proisrael del gobierno de Estados Unidos, tal como detalla en un artculo reciente Vicen Navarro (3). Pero adems de los componentes del equipo de Obama, hay que tener en cuenta la desaparicin del entorno inmediato del presidente electo de personajes como Zbigniew Brzezinsky, asesor de seguridad nacional del presidente Carter, o Robert Malley, ex asesor del presidente Clinton para asuntos de Oriente Prximo. Malley asesor a Barack Obama en materia de poltica exterior durante su campaa hasta las elecciones presidenciales, y a pesar de que tanto uno como otro cuentan con una experiencia de primer orden en asuntos exteriores relacionados con Oriente Prximo, no cuentan con la confianza del lobby judo estadounidense.

No est descartado que Malley y Brzezinsky puedan colaborar con el gobierno de Obama en el futuro, pero es evidente que en estos primeros meses de transicin de la nueva presidencia los cargos de mxima responsabilidad en poltica exterior estarn en manos de personal abiertamente proisrael y favorable a las soluciones de fuerza (Dennis Ross, David Axelrod, Rahm Emanuel, Daniel Kurtzer, Susan Rice, etc.), adems de posicin similar del vicepresidente electo Joe Biden y sobre todo de Hillary Clinton, futura secretaria de Estado.

Cabe tambin recordar la promesa ante la asamblea del AIPAC, principal lobby judo en Estados Unidos, realizada en junio de 2008 de un compromiso inquebrantable con la seguridad de Israel. En esta misma ocasin, reiter el derecho de Israel a Jerusaln como capital indivisible del Estado judo (4).

En un horizonte a medio plazo, y dentro del gran plan estratgico de control de la gran zona petrolfera de Oriente Prximo, no desaparece la posibilidad de un ataque a Irn, mencionado explcitamente ante la citada asamblea del AIPAC en junio pasado, con el pretexto de impedir el desarrollo del arma nuclear por ese pas. Se trata de un objetivo para el cual la participacin de Israel es fundamental, y, en este contexto, la neutralizacin militar de Hams y Hezbol aparece como condicin previa necesaria.

El ataque de 2008 contra Lbano se complet con el despliegue de fuerzas internacionales de las Naciones Unidas. El ataque de 2009 contra Gaza puede tener un eplogo parecido, con el envo de tropas de la OTAN para asegurar el aislamiento total de la Franja en su frontera con Egipto, pero dejando a Israel el control de los restantes pasos fronterizos y la posibilidad de intervenir a su antojo y de utilizar tanto su ejrcito como la entrada de los suministros indispensables para Gaza como bazas de presin sobre Hams y sobre la poblacin palestina que cometi el imperdonable crimen de votar a este partido y que ha seguido apoyndolo a lo largo de estas tres semanas de invasin.

En este sentido, el acuerdo firmado por estos patos cojos no es banal, y crea un mecanismo estable de colaboracin que, por encima de cualquier otra consideracin, tiene por objeto la neutralizacin de Hams como rgano de gobierno en Palestina y, sobre todo, como rgano de resistencia del pueblo palestino. Este objetivo conviene a la vez al actual gobierno israel, y a su quinta columna en Estados Unidos AIPAC y otras organizaciones judas, y con l los gobernantes israeles en el poder intentan garantizarse el triunfo en las prximas elecciones de febrero. Y conviene tambin al aliado estratgico estadounidense y a las fuerzas de este pas intereses petroleros, fundamentalmente que han impulsado las guerras en la regin a partir de la revolucin iran de 1979. La reversin de la situacin en Irn, treinta aos despus, sigue siendo un objetivo que algunos creen factible.

* * *

  1. http://www.nodo50.org/csca/agenda08/palestina/arti430.html
  2. http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/tungsten-bombs-leave-israels-victims-with-mystery-wounds-1418910.html
  3. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79217
  4. http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/7435883.stm


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