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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2009

La UE, Israel y el derecho

Sami Nar
El Pas


Muchos observadores han quedado sorprendidos de la timidez con la que la Unin Europea ha reaccionado ante las masacres desencadenadas por Israel contra los palestinos de Gaza durante varias semanas, y ello despus de un cruel embargo sobre los territorios ocupados. La Unin declar su postura el 30 de diciembre de 2008. Pero no hallamos en ninguna parte del texto condena directa alguna de los bombardeos contra los civiles, referencia alguna a la violacin de la Convencin de Ginebra sobre la guerra, denuncia alguna de la estrategia israel de embargo con la que se pretende que la poblacin palestina padezca hambre y, menos an, indignacin alguna por la suerte de Gaza, ciudad convertida en crcel al aire libre, permanentemente tiranizada por el Ejrcito israel. En el fondo, sabemos que la actual presidencia europea dirigida por el checo Vaclav Klaus se ha posicionado a favor de Israel. Y es probable que Francia, con el plan que ha elaborado con Egipto, y Espaa, con la valiente declaracin del presidente Zapatero y la accin intensa del ministro Moratinos sobre el terreno, se hayan movilizado con tanto mpetu para oponerse a la postura de la Unin. En realidad, la Unin no se considera un actor principal en Oriente Prximo, aunque sea la primera en padecer las consecuencias de la inestabilidad que impera all. Y ello porque ha aceptado, como por otro lado los palestinos de la OLP, dos grandes cambios que se han producido en la gestin de este conflicto desde principios de los aos 90.

Israel se arroga, en nombre de la seguridad, un derecho de guerra en todas partes, y no se sentir seguro en ninguna

En primer lugar, la Unin acept despus de la guerra del Golfo de 1990-1991, que el conflicto palestino-israel se situara fuera de la legalidad internacional con la Conferencia de Madrid en 1992. Puesto que el principal resultado de sta fue que israeles y palestinos entablaron un dilogo directo, pero tambin, bajo la presin conjunta de Estados Unidos e Israel, que el problema palestino-israel dej de ser competencia de la ONU. A partir de esta poca, estadounidenses e israeles hicieron saber al mundo que el conflicto no podra solucionarse si no era dentro del marco de un acuerdo bilateral entre los principales protagonistas, y ello bajo la batuta norteamericana. La ONU deba limitarse a avalar este acuerdo una vez tomado. Al aceptar este mecanismo, la OLP de Yasir Arafat entr en una espiral fatdica, que sigue pagando. En cuanto a Europa, no slo se ha sometido desde hace 17 aos a esta reorientacin, sino que incluso ha inscrito en ella su accin diplomtica.

En segundo lugar, Europa tambin ha suscrito el cambio estratgico impuesto por el eje estadounidenses-israel en el proceso de negociacin. A saber: la sustitucin del paradigma de la paz a cambio de los territorios que apoya la comunidad internacional por el de la seguridad de Israel como condicin a priori de cualquier avance en las negociaciones con los palestinos. Ahora bien, como Israel no quiere definir sus fronteras y sobre todo sigue con la colonizacin sistemtica de los territorios ocupados (los asentamientos de colonias se han multiplicado por cuatro desde los acuerdos de Oslo), resulta que este pas se arroga, en nombre de la seguridad, un derecho de guerra en todas partes, y no se sentir seguro en ninguna. La Unin Europea legitima esta evolucin en todas sus declaraciones anteponiendo el "derecho a la seguridad de Israel", sin definir nunca el permetro de este concepto de seguridad.

Para salir de este doble callejn sin salida Europa debe reorientar radicalmente su estrategia. Primero debe resituar el conflicto en el contexto del Derecho Internacional volviendo a la legitimidad de la ONU. Esto significa lo siguiente: que apoye la organizacin de una conferencia internacional auspiciada por el Consejo de Seguridad, que exija el envo sobre el terreno de cascos azules, que presione a Naciones Unidas para que sta fije plazos en las negociaciones entre los protagonistas y que implique a la comunidad internacional en la seguridad, tanto del Estado de Israel como del futuro Estado palestino.

En el plano de sus relaciones bilaterales con los protagonistas, Europa debera hacer uso sin que le temblase el pulso del mecanismo de la cooperacin privilegiada del que dispone, suspendiendo los acuerdos econmicos en caso de que la legalidad internacional no fuera respetada. Debera controlar la utilizacin de los fondos enviados a la Autoridad Palestina y, sobre todo, dialogar con Hams, cuyo Gobierno ha sido democrticamente elegido por los palestinos. Ello hara, sea dicho de paso, ms eficaz su condena a los ataques contra civiles israeles. En definitiva, Europa debera ser independiente y mostrarse decidida en la defensa del derecho internacional. Acaso es eso un deseo piadoso?

Traduccin de: Mart Sampons

http://www.elpais.com/articulo/internacional/UE/Israel/derecho/elpepiint/20090124elpepiint_12/Tes



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