Portada :: Colombia :: Dilogos del gobierno con el ELN
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2004

Sobre Mxico como sede del nuevo proceso por la paz entre gobierno colombiano y ELN
Las negociaciones Bogot-guerrilleros, precedidas de repetidos intentos fallidos

Blance Petrich
La Jornada


Treguas que se pactan y se rompen, acuerdos traicionados, mesas de negociacin que se instalan y se desmantelan en medio de nuevas escaladas blicas han marcado los mltiples intentos de sucesivos gobiernos de Colombia y distintas fuerzas guerrilleras de negociar acuerdos de paz. Despus de 20 aos de desencuentros, la guerra ha echado hondas races en el tejido social colombiano, ha producido 3 millones de desplazados -el caso ms trgico en la historia latinoamericana- y es hoy parte del plan militar de George W. Bush de "combatir el eje del mal", que ha convertido a ese pas sudamericano en el tercer receptor de ayuda militar estadunidense del mundo, despus de Israel y Egipto.

Ese es el complejo contexto del nuevo y endeble proceso -que se anunci sorpresivamente el mes pasado en Guadalajara en la pasada cumbre eurolatinoamericana- entre Bogot y el Ejrcito de Liberacin Nacional, para el cual el gobierno mexicano se prestar, "con todo cario y entusiasmo", segn palabras del presidente Vicente Fox, como "facilitador".

Con ello se cumple un viejo afn de Fox, quien, aun antes de tomar posesin, manifest su aspiracin de figurar como actor en algn proceso de mediacin de conflicto internacional.

Ya como presidente electo, durante una gira por Sudamrica en octubre de 2000, visit Colombia, donde ofreci sus buenos oficios al entonces presidente, Andrs Pastrana, en las negociaciones que estaban en curso entre Bogot y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Y el primero de diciembre de ese ao, da que tom posesin, tuvo oportunidad de dar un primer paso en ese sentido.

Cuentan quienes presenciaron la escena que entre las mltiples reuniones de ese da, Fox recibi a Pastrana y al presidente venezolano, Hugo Chvez, con sus respectivos cancilleres, y que en ese encuentro de petit comit los ministros empezaron a discutir, frente a sus jefes, sobre la frecuente acusacin de los gobiernos colombianos sobre el flujo de guerrilleros por la frontera entre ambos pases. En la discusin sali a colacin el dato sobre la presencia de miembros de las FARC en Mxico. Fox salt sobre la oportunidad. En ese momento prometi "echar" a los rebeldes. Pero Pastrana le pidi no proceder as, sino esperar a ver cmo evolucionaba el proceso de dilogo que en esas fechas sesionaba en San Vicente del Cagun.

"Primeros contactos"

En 2001 ese proceso de dilogo empezaba a tropezar y el mandatario colombiano recurri a apoyos externos para reforzar su posicin ante las FARC. Mxico nombr un "enviado plenipotenciario" -Andrs Rozental, hermano del entonces canciller Jorge G. Castaeda- para hacer "los primeros contactos" con ese proceso. Este y Luis Ortiz Monasterio, ex embajador mexicano en Colombia, acudieron a las mesas del Cagun; la cancillera entabl un nivel de interlocucin con la oficina de las FARC en Mxico y... hasta ah lleg la gestin mexicana.

Cuando Pastrana y Fox se volvieron a reunir en marzo de 2002 en Monterrey, con motivo de la cumbre para el financiamiento, la mesa de dilogo con las FARC haba fracasado y el presidente colombiano nuevamente estaba en la ruta de la confrontacin militar. Entonces s, el mandatario de Colombia pidi la expulsin de las FARC y la cancillera procedi de inmediato, escoltando hasta el aeropuerto a Marco Len Calarc, quien por aos haba representado en Mxico a la guerrilla del legendario Manuel Marulanda Vlez, Tirofijo.

Los cinco antecesores de Alvaro Uribe en la presidencia de Colombia llegaron al poder con una agenda de paz, as slo fuera retrica. El actual mandatario no. Por el contrario, su bandera fue una agenda de guerra, una promesa de liquidar a la insurgencia ms antigua, ms experimentada y mejor armada del continente.

Inters de negociar tctico o estratgico?

Entonces, qu produjo el sorpresivo anuncio de Guadalajara? Hay un inters estratgico del gobierno colombiano de avanzar en la va de la salida poltica? O se trata de un inters tctico, una carta de presentacin para su aspiracin a relegirse el ao prximo para otro cuatrienio? Ser fructfera la oferta mexicana de prestar su territorio -otra vez- como sede de un proceso de paz? O se trata de un gesto voluntarista y, por tanto, vano?

El ELN y el gobierno de Ernesto Samper (1994-1998) entablaron un proceso de negociacin que los llev a Espaa y Alemania en 1997 y 1998. Desde entonces los elenos definieron su objetivo de acordar una "zona de encuentro" donde pudiera desarrollarse una "convencin nacional", descrita en su momento por el comandante Pablo Beltrn como "una propuesta de salida poltica y de reconstruccin de la sociedad colombiana". A cambio de ello ofrecan el abandono de la prctica del secuestro.

Con Pastrana esta negociacin con el ELN se traslad primero a Caracas y despus, de manera ms estable, a La Habana, en 2001. Ah se lleg a firmar un "Acuerdo por Colombia".

No obstante, el fracaso de la negociacin con las FARC en el Cagun le cobr tambin la factura al ELN y Pastrana abort unilateralmente este proceso.

Antes de conocerse pblicamente la propuesta de Guadalajara, los llamados "gobiernos alternativos de Colombia" -los alcaldes y gobernador del Polo Democrtico Independiente que gobiernan Bogot, Medelln y El Valle- haban intercambiado comunicaciones con el ELN y las FARC, intentando abonar el camino de retorno al dilogo.

Una vez lanzada al aire la propuesta de Guadalajara, el gobierno colombiano traslad a Bogot, por un da, a uno de los comandantes de los elenos preso en Antioquia, Francisco Galn, quien particip en una reunin con el vicepresidente Francisco Santos; el comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, y el embajador mexicano Jess Mario Chacn.

El guerrillero tambin fue llevado al Congreso, donde sesionaba un foro internacional sobre minas personales. Ah Galn ofreci, a nombre del Comando Central del ELN, como primer paso de un acuerdo humanitario, que su organizacin dejara de usar minas antipersonales en su zona de accin.

Alejo Vargas, catedrtico de la Universidad Nacional de Colombia, quien particip en la Comisin Facilitadora Civil entre el gobierno y el ELN en las rondas de La Habana en 2002, comenta en un artculo: "Realizado este primer paso y sin olvidar las diferencias, es necesario definir una estrategia de continuidad", que, en su opinin, debe incluir un acuerdo de las partes para dar continuidad a la convencin nacional que se haba empezado a discutir en Cuba.

Hacia la paz?

Antes de sacar de la chistera la iniciativa de una nueva negociacin con el ELN, en Guadalajara, las primeras semanas de mayo arranc el plan Patriota, nueva ofensiva dirigida directamente a "decapitar" a las FARC, segn la definicin de altos mandos del ejrcito colombiano. Ms de 17 mil soldados han sido desplegados desde el sur de Bogot hasta la frontera con Ecuador, en los departamentos de Meta, Guaviare, Caquet y Putumayo, llevando la guerra a territorios que los militares no pisaban en los pasados 15 o 20 aos.

Fuentes militares estadunidenses reconocen este operativo como "crucial para definir" la guerra contra las FARC. Con el objetivo de que la operacin tenga xito, el comandante saliente del Comando Sur, general James Hill, se dedica a cabildear en el Capitolio, a nombre de Bush, para comprometer al Congreso en un mayor involucramiento de Estados Unidos en las acciones militares de este plan.

El inicio de esta campaa militar -la mayor bajo el rgimen de Uribe- coincidi con el anuncio del inicio de negociaciones entre el gobierno y las Autodefensas Unidas de Colombia, organizacin paraguas de decenas de grupos paramilitares.

Media docena de esos grupos negociarn su "reinsercin" a la legalidad y obtendrn posiblemente puestos polticos en sus regiones a cambio de su desmovilizacin. Pero, sobre todo, privilegian en la agenda de negociaciones la no extradicin de seis de sus mximos jefes, reclamados por la justicia de Estados Unidos junto con otros 23 capos, por delitos de narcotrfico.

Entre ellos figura el antioqueo Diego Murillo, tambin conocido como Don Berna, quien adems de realizar el trabajo sucio del ejrcito para atacar blancos de la "subversin", fue jefe de una banda que enfrent a Pablo Escobar a principios de los 90 y que, ante su cada, hered el imponente imperio del crtel de Medelln. Los analistas sealan que el gobierno aceler este proceso de incorporacin de los paramilitares al sistema poltico, ya que sus estrechas relaciones con las redes del narco estaban a punto de estallar en un inmanejable escndalo para Uribe, a quien sus crticos llaman "presidente paramilitar".

Frente a este contexto y sin nimo de echarle la sal a la perspectiva de una salida negociada a la guerra en Colombia, no es descabellado temer que la puerta que hoy se abre podra cerrarse sin mayores resultados.





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter