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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2009

El petrleo en 2009: cuidado con lo que deseas

Michael T. Klare
Sin Permiso



Parece que fue ayer cundo nos quejbamos del elevado precio del petrleo. Con ttulares como "El rpido ascenso del petrleo desata rumores sobre el barril a 200 dlares para este ao, la edicin del Wall Street Journal del 7 de julio adverta de que precios tan elevados someteran a tensiones extremas a grandes sectores de la economa norteamericana. Hoy, con el petrleo a ms de 40 dlares el barril, cuesta menos de un tercio de lo que vala en julio, y algunos economistas han predicho que podra llegar a caer hasta 25 dlares por barril en 2009.

Precios as de bajos -como su equivalente en las gasolineras- los vern como un regalo del cielo muchos consumidores norteamericanos duramente golpeados, an cuando garanticen graves penurias econmicas en pases productores de petrleo como Nigeria, Rusia, Irn, Kuwait y Venezuela, que dependen de las exportaciones de energa para buena parte de sus ingresos nacionales. En esto hay, no obstante, una realidad sencilla pero crucial que tener en consideracin: no importa lo que cueste, suba o baje, el petrleo tiene profundas repercusiones en el mundo en que vivimos, y eso ser igual de cierto en 2009 que en 2008.

La razn? En los buenos como en los malos tiempos, el petrleo seguir suministrando la mayor parte de la provisin mundial de energa. Pese a todo lo que se habla sobre alternativas, el petrleo seguir siendo la fuente de energa nmero uno al menos durante varias de las prximas dcadas. De acuerdo con las previsiones de diciembre de 2008 del Departamento de Energa (DE) norteamericano, los productos petrolferos abarcarn el 38% del suministro energtico total en 2015; el gas natural y el carbn, slo el 23% cada uno. Se espera que el margen del petrleo en el total decaer ligeramente a medida que los biocombustibles (y otras alternativas) ocupen un porcentaje mayor del total, pero incluso en 2030 la previsin ms alejada a la que est dispuesta a llegar el DE- todava seguir siendo el combustible dominante.

Un parmetro semejante vale para el resto del mundo: aunque se confa en que los biocombustibles y otras fuentes energticas renovables desempeen un papel cada vez mayor en la ecuacin energtica global, no espere nadie que el petrleo sea otra cosa que la fuente principal de combustible en las dcadas por venir.


Sigan con atencin la poltica del petrleo y sabr siempre as mucho sobre lo que verdaderamente acontece en el planeta. Precios bajos como los actuales son malos para los productores, y daarn por tanto a una serie de pases que el gobierno norteamericano considera hostiles, entre los que se cuentan Venezuela, Irn, y hasta ese gigante del petrleo y el gas natural que es Rusia. Todos los cuales han utilizado en aos recientes sus ingresos petrolferos en aumento para financiar esfuerzos polticos consideradas perjudiciales para los intereses norteamericano. No obstante, los precios menguantes tambin podran sacudir los cimientos mismos de aliados petrolferos como Mxico, Nigeria y Arabia Saud, que podran experimentar perturbaciones internas conforme decrezcan los ingresos por el petrleo, y por tanto los gastos del estado.


Igualmente importante es que el menguado precio del petrleo desanima a la inversin en iniciativas petrolferas complejas como la prospeccin martima en aguas profundas, as como la inversin en el desarrollo de alternativas al petrleo como biocombustibles (no alimentarios) avanzados. Acaso de modo absolutamente desastroso, en un momento de petrleo barato, tambin es probable que disminuya la inversin en alternativas no contaminantes y que no alteran el clima, como la energa solar, elica y maremotriz. A largo plazo, lo que esto significa es que, una vez comience la recuperacin econmica global, podemos esperar una nueva sacudida en los precios del petrleo mientras las futuras opciones energticas se demuestran dolorosamente limitadas.

Est claro que no hay modo de escapar de la influencia del petrleo. Pero es difcil saber qu formas adoptar esta influencia en el curso del ao. Sin embargo, vayan aqu tres observaciones sobre el destino del crudo y por tanto, sobre el nuestro- en el ao que tenemos por delante.


1. El precio del petrleo seguir siendo bajo hasta que empiece a aumentar de nuevo: ya s, ya s que esto suena perfectamente inane, pero es que no hay otra forma de expresarlo. El precio del petrleo ha cado esencialmente hasta desfallecer porque, en los ltimos cuatro meses, la demanda se ha desplomado debido a la aparicin de una pasmosa recesin global. No es probable que se acerque a los precios excepcionales de la primavera y el verano de 2008 hasta que la demanda se reponga y la oferta global de petrleo se frene de modo espectacular. En este momento, ninguna bola de cristal puede predecir cundo suceder alguna de estas dos cosas.

La contraccin de la demanda internacional ha sido desde luego contundente. Despus de ascender durante buena parte del pasado verano, la demanda se desplom a principios del otoo en varios cientos de miles de barriles diarios, ocasionando un descenso neto en 2008 de 50.000 barriles diarios. Este ao, el Departamento de Energa mantiene una previsin segn la cual la demanda caer en 450.000 barriles diarios, la primera vez en que el consumo mundial descendera por dos aos consecutivos.

No hace falta decir que este descenso ha sido inesperado. Creyendo que la demanda internacional seguira creciendo, -como haba sido el caso de casi todos los aos desde la gran ltima recesin de 1980- la industria petrolfera global fue ampliando su capacidad de produccin de manera regular y se preparaba para ms de lo mismo en 2009 y posteriormente. Ciertamente, sometida a una intensa presin de la administracin Bush, los saudes haban indicado en junio pasado que incrementaran gradualmente su capacidad hasta alcanzar dos millones y medio de barriles suplementarios al da.

Hoy la industria se ve lastrada por una produccin excesiva y una demanda insuficiente, una receta que garantiza la cada en picado de los precios del petrleo. Ni siquiera la decisin del 17 de diciembre por parte de los miembros de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP) de reducir su produccin colectiva en 2,2 millones de barriles diarios ha conseguido llevar a aumento significativo de los precios (el rey Abdul de Arabia Saud declar recientemente que considera un precio justo los 75 dlares por barril).

Cunto durar el desequilibrio entre demanda y oferta? Hasta mediados de 2009, si no es hasta finales de ao, en opinin de la mayor parte de los analistas. Hay otros que sospechan que no se pondr en marcha una verdadera recuperacin global hasta 2010 o ms tarde. Todo depende de lo profunda o prolongada que esperemos que sea la recesin o cualquier depresin por venir.

Ser un factor crucial la capacidad de China para absorber petrleo. Despus de todo, entre 2002 y 2007, este pas contabiliz el 35% del aumento total del consumo de petrleo mundial, y de acuerdo con el DE, se espera que reclame para s al menos otro 24% de cualquier incremento global en la dcada venidera. El ascenso de la competencia china, combinando con una demanda que no cede en las naciones industrializadas ms antiguas, y una significativa especulacin en los precios de futuros del petrleo, explicaban en buena medida la forma astronmica en que subieron los precios hasta el verano pasado. Pero con la economa china desfalleciendo a ojos vista, esas proyecciones ya no parecen vlidas. La mayora de los analistas prevn hoy que una brusco disminucin de la demanda china no har ms que acelerar el camino descendente de los precios globales de la energa. En estas condiciones, un pronto giro en los precios parece cada vez menos probable.

2. Cuando suban los precios de nuevo, lo harn bruscamente: En la actualidad, el mundo disfruta de una perspectiva (relativamente) poco familiar de excedente en la produccin petrolfera, pero hay algo en esto que presenta problemas. Mientras los precios sigan siendo bajos, las empresas petrolferas no tendrn incentivos para invertir en costosos proyectos de nueva produccin, lo que significa que no se aade nueva capacidad a las reservas globales existentes, mientras se contina extrayendo la capacidad disponible. Dicho de modo sencillo, lo que esto quiere decir es que cuando la demanda comience de nueva a incrementarse, lo probable es que la produccin total resulte insuficiente. Tal como ha sugerido Ed Crooks, del Financial Times, La cada a pico del precio del petrleo es un peligroso analgsico que genera adiccin: el alivio a corto plazo se produce a costa de graves daos a largo plazo.

Ya se estn multiplicando con rapidez las seales de ralentizacin en las inversiones en produccin de petrleo. Araba Saud, por ejemplo, ha anunciado demoras en cuatro proyectos energticos de envergadura, en lo que parece ser una amplia retractacin de su promesa de aumentar la produccin en el futuro. Entre los proyectos que sufrirn retrasos se encuentra una iniciativa de 1.200 millones de dlares para volver a poner en funcionamiento el histrico campo petrolfero de Damman, el desarrollo del campo petrolfero de Manifa, con 900.000 barriles diarios, y las construccin de nuevas refineras en Yanbu y Jubail. En cada uno de estos casos, las demoras se estn atribuyendo a la reduccin de la demanda internacional. Volvemos a hablar con nuestros socios y discutimos las nuevas circunstancias econmicas, explic Kaled al-Buraik, funcionario de Saudi Aramco.

Por ende, la mayora de las reservas de petrleo fcil ya se han agotado, lo que significa que prcticamente todas las reservas globales que quedan pertenecen a la variedad de petrleo difcil. stas requieren una tecnologa de extraccin excesivamente costosa como para ser rentable en un momento en el que el precio por barril sigue estando por debajo de los 50 dlares. Entre las principales se cuentan la explotacin de arenas bituminosas en Canad y las plataformas marinas en aguas profundas del Golfo de Mxico, el Golfo de Guinea y la costa brasilea. Si bien esas reservas potenciales albergan suministros importantes de crudo, no producirn beneficios hasta que el precio del petrleo alcance los 80 dlares o ms por barril, casi el doble del precio al que se vende hoy. En estas circunstancias, poco puede sorprender que las principales compaas cancelen o pospongan planes de nuevos proyectos en Canad y en ubicaciones marinas.

Que los precios petrolfeos bajos son muy peligrosos parta la economa mundial es lo que coment Mohamed Bin Dhaen Al Hamli, ministro de Energa de los Emiratos rabes Unidos, en un congreso de la industria petrolfera en Londres. Con la cada de los precios, hizo notar que se est reconsiderando un montn de proyectos que estaban en estudio.

Con la industria recortando sus inversiones, habr menos capacidad de satisfacer la demanda en ascenso cuando la economa mundial repunte. En ese momento podemos esperar que la situacin cambie con una rapidez previsiblemente alarmante, a medida que la creciente demanda se encuentre de pronto siguiendo a una oferta insuficiente en un mundo con dficit energtico.

No podemos, por supuesto, saber cundo suceder esto ni hasta dnde se elevarn los precios del petrleo, pero hay que esperar conmocin en las gasolineras. Es posible que la sacudida energtica no sea menos feroz que la actual recesin global y el desplome de los precios energticos. El Departamento de Energa, en sus previsiones ms recientes, predice que el petrleo llegar a una media de 78 dlares por barril en 2010, 110 dlares en 2015 y 116 en 2020. Otros analistas sugieren que los precios podran elevarse mucho ms y mucho ms rpidamente, sobre todo si la demanda se reanima con presteza y las compaas petrolferas actan con lentitud para reiniciar proyectos que ahora quedan a la espera.

3. Los bajos precios del petrleo, como los altos, tendrn importantes implicaciones polticas en todo el mundo: El ascenso regular de los precios del petrleo entre 2003 y 2008 fue resultado de un brusco aumento de la demanda global, as como de la impresin de que la industria energtica internacional estaba teniendo dificultades para introducir nuevas fuentes de suministro. Muchos analistas se refirieron a la llegada inminente del pico del petrleo, el momento en el que la produccin global comenzara un declive irreversible. Todo ello foment feroces esfuerzos por parte de las naciones de mayor consume para asegurarse el control de todas las Fuentes extranjeras de petrleo que pudieran, y en ello se cuentan los frenticos intentos por parte de empresas norteamericanas, europeas y chinas para engullir concesiones petrolferas en frica y la cuenca del Mar Caspio, lo que constituye el tema de mi ltimo libro, Rising Powers, Shrinking Planet (Potencias en ascenso, planeta menguante).

Con la cada en picado de los precios del petrleo y una sensacin creciente (por temporal que sea) de abundancia petrolfera, esta competencia de perro-come-perro es probable que remita. La actual falta de intensa competencia no significa, empero, que los precios del petrleo dejen de tener repercusiones en la poltica global. Muy al contrario. De hecho, con precios bajos hay la misma posibilidad de que enturbien el panorama internacional, solo que de forma distinta. Aunque la competencia entre estados consumidores puede aminorarse, seguro que se acrecentarn las condiciones polticas negativas en las naciones productoras.

Muchas de estas naciones, entre las que se cuentan, entre otras, Angola, Irn, Irak, Mxico, Nigeria, Rusia, Arabia Saudita y Venezuela, dependen de los ingresos del petrleo para buena parte del gasto del estado, y emplean este dinero para financiar la salud y la educacin, la mejora de infraestructuras, los subsidios alimentarios y energticos y los programas de bienestar social. Los precios de petrleo en alza, por ejemplo, permitan a muchos pases productores reducir el elevado empleo juvenil, y as el descontento potencial. A medida que los precios vuelven a caer, los gobiernos se ven ya forzados a recortar los programas de ayuda a los pobres, la clase media y los desempleados, lo que est ya provocando olas de inestabilidad en muchas partes del mundo.

El presupuesto estatal de Rusia solo se equilibra cuando los precios del petrleo se mantienen en 70 dlares o ms por barril. Con los ingresos del gobierno menguando, el Kremlin se ha visto obligado a echar mano de las reservas acumuladas y sostener a las compaas que se hundan, as como a un rublo que se vena abajo. La nacin saludada como gigante energtico se est quedando rpidamente sin fondos.

El desempleo est aumentando, y muchas empresas estn reduciendo las horas de trabajo para ahorrar dinero. Aunque el primer ministro Vladimir Putin sigue siendo popular, han empezado a aparecer las primeras seales de descontento pblico, incluyendo protestas dispersas contra los aranceles a los bienes de importacin, el aumento de las tarifas del transporte pblico y otras medidas semejantes.

El descenso de los precios del petrleo ha resultado especialmente daino para el gigante del gas natural Gazprom, la mayor empresa de Rusia, fuente (en buenos tiempos) de aproximadamente un cuarto de los ingresos tributarios gubernamentales. Debido a que el precio del petrleo va generalmente emparejado al del petrleo, los menguantes precios del petrleo han golpeado duramente a la empresa: el pasado verano su presidente Alexei Miller estimaba su valor de mercado en 360.000 millones de dlares; hoy es de 85.000 millones.

En el pasado, los rusos han utilizado los cortes de gas a estados vecinos para extender su influencia poltica. No obstante, dado el descenso brusco de los precios del gas, la decisin de Gasprom de cortar el 1 de enero el suministro de Gas a Ucrania (por no pagar 1.500 millones de dlares de pasadas entregas) tiene, al menos en parte, razones financieras. Aunque la decisin ha disparado la escasez de energa en Europa el 25% de su gas natural llega a travs de los gasoductos de Gazprom que atraviesan Ucrania- Mosc no da seales de echarse atrs en la pelea sobre el precio. Les hace falta el dinero, ha observado Chris Weafer del banco UralSib Bank de Mosc. "Y ese es el mnimo inamovible."

El desplome de los precios del petrleo tambin va a someter a tensiones graves a los gobiernos de Irn, Arabia Saudita y Venezuela, todos los cuales se beneficiaron de los precios excepcionales de los ltimos aos para financiar obras pblicas, subvencionar necesidades bsicas y generar empleo. Al igual que Rusia, estos pases adoptaron presupuestos expansivos asumiendo que un mundo en el que el barril de petrleo mantena un precio de 70 dlares o ms continuara indefinidamente. Ahora, como otros productores afectados, deben recurrir a las reservas acumuladas, pedir prestado pagando el precio y recortar el gasto social, todo lo cual supone el riesgo de que surjan oposicin poltica y descontento internos.


El gobierno de Irn, por ejemplo, ha anunciado planes para eliminar los subsidios a la energa (la gasolina cuesta ahora 36 cntimos de dlar por galn), una medida que se espera desate protestas generalizadas en un pas en el que las tasas de desempleo y el coste de la vida aumentan apresuradamente. El gobierno saud ha prometido evitar recortes presupuestarios de momento, recurriendo a las reservas acumuladas, pero tambin all crece el desempleo.

El gasto decreciente de estados productores de petrleo como Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos rabes Unidos afectar tambin a pases no productores como Egipto, Jordania y Yemen, debido a que los jvenes de estos pases emigran a las monarquas petrolferas cuando los tiempos se presentan prsperos buscando empleos mejor pagados. Cuando los tiempos son malos, son los primeros en ser despedidos y a menudo acaban de vuelta en sus respectivos pases, donde les esperan escasos empleos.

Todo esto tiene lugar con el trasfondo de un ascenso de la popularidad del Islam, sin descontar sus formas ms militantes que rechazan la poltica "colaboracionistas" de regmenes pronorteamericanos como los de Hosni Mubarak en Egipto y el rey Abdul II de Jordania. Combnese esto con los devastadores ataques areos recientes de Israel sobre Gaza, as como la respuesta aparentemente tibia de los regmenes rabes moderados al sufrimiento del milln y medio de palestinos atrapados en esa estrecha faja de tierra, y se ver un escenario dispuesto para un considerable arrebato de disturbios y violencia antigubernamental. Si as ocurre, nadie lo pondr en relacin con el petrleo y, sin embargo, se deber en parte a ello.

En el contexto de un planeta atrapado en un feroz declive econmico, es fcil imaginar otras tormentosas perspectivas energticas que impliquen a pases clave en la produccin de petrleo. No se puede prever cundo y dnde surgirn, pero lo que es probable es que esos estallidos hagan mucho ms difcil cualquier era futura de precios energticos en ascenso. Y, desde luego, los precios volvern a subir, quizs pronto un ao de estos, con rapidez y batiendo nuevas marcas. En ese momento nos enfrentaremos al tipo de problemas que arrostramos en la primavera y el verano de 2008, cuando una aguda demanda y una oferta insuficiente propulsaron los costes del petrleo al cielo. Entretanto, es importante recordar que, an con precios tan bajos como los que ahora tenemos, no podemos huir de las consecuencias de nuestra adiccin al petrleo.

Michael T. Klare es Profesor Five College de Estudios sobre Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College de Amherst, Massachusetts. Su libro ms reciente es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Oil (Metropolitan Books). Un documental con una version de su libro anterior, Blood and Oil, est disponible en bloodandoilmovie.com.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Antn Lucas


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