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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2009

Entrevista al filsofo Ulises Moulines
Sobre el filsofo Manuel Sacristn

Salvador Lpez Arnal
Sin Permiso


Nacido en Venezuela en 1946, de padres republicanos espaoles exiliados, militantes del POUM, Carlos Ulises Moulines es uno de los grandes filsofos de la ciencia del mundo. Actualmente es catedrtico de epistemologa en la Universidad de Mnchen. Ha sido discpulo y colaborador de Wolfgang Stegmller y es una de las figuras centrales de la concepcin estructuralista de las teoras cientficas. Autor de numerosos artculos (editados en revistas como Isegora, Dianoia, Teorema, Theoria) y ensayos, cabe citar aqu, entre sus numerosas obras y aportaciones a obras colectivas, Exploraciones metacientficas (Alianza Universidad, Madrid, 1982, prlogo de Jess Mostern) y Fundamentos de filosofa de la ciencia (Ariel, Barcelona).

Tengo entendido que usted conoci a Manuel Sacristn cuando estudiaba filosofa en Barcelona en los aos sesenta. Puede explicarnos cmo fueron sus primeros encuentros?

Vi por primera vez a Sacristn en alguna conferencia que dio en la Facultad de Econmicas a fines de los aos sesenta pero en ese momento no lo abord personalmente. Trab conocimiento personal con l en una sola ocasin algo posterior, creo que fue en 1970. Yo cursaba entonces el cuarto ao de la Licenciatura en Filosofa y mi profesor de Lgica era Jess Mostern, con quien haba trabado amistad. Mostern me invit una vez a ir a visitar a Sacristn en su domicilio privado; creo que era en la calle Balmes de Barcelona o por all cerca. Estuvimos toda la tarde conversando los tres, de todo tipo de temas, tanto de filosofa y lgica, como de poltica internacional y espaola. Despus de haberme considerado ms o menos marxista en mi adolescencia (la herencia del P.O.U.M. obliga), yo entonces ya haba asumido una posicin decididamente crtica del marxismo como concepcin general, y an ms de la poltica del Partido Comunista; pero recuerdo que, en la mencionada reunin, me impresion muy favorablemente la honestidad, solidez y apertura de espritu que mostr Sacristn en la discusin. Pens que si todos los marxistas, para no hablar de los comunistas, fueran como Sacristn, mi propia actitud hacia ellos habra cambiado sustancialmente. Desde entonces sent un profundo respeto por la personalidad y la obra de Sacristn.

Sacristn fue un filsofo marxista peculiar. Escribi dos manuales de lgica y tradujo autores centrales de la filosofa analtica como W. O. Quine. De hecho, se ha hablado y se habla de su marxismo positivista. Cree usted que esta aficin suya por la filosofa de la ciencia y por la filosofa analtica ha influido en su marxismo, un marxismo poco dado a la retrica extraviada y muy prximo a las ciencias sociales realmente existentes y a las ciencias naturales?

Sin duda. Mi experiencia en la discusin con Sacristn (y en alguna conferencia posterior que escuch de l) es que era lo que se podra denominar un marxista analtico. Tenamos un lenguaje comn, a pesar de que nuestras posiciones polticas pudieran divergir (claro que yo, como l, era visceralmente antifranquista, en eso la coincidencia era absoluta). Senta que yo poda intercambiar con Sacristn argumentos y contra-argumentos sobre una base conceptual compartida, cosa que lamentablemente no me ocurra con la gran mayora de progres que me rodeaban entonces en la Universidad u otros lados...

Al cabo de ms de cuarenta aos, cree usted que se siguen manteniendo las tesis de Sacristn sobre el papel de la filosofa en los estudios superiores?

Creo que en lo esencial as es. Yo conceba ya entonces, como ahora, el papel de la filosofa de una manera similar a Sacristn.

No le resulta curioso que un filsofo como l, formado en lgica matemtica en la Universidad de Mnster, hiciera luego su tesis doctoral sobre la gnoseologa de Heidegger?

Debo confesar que este particular me era desconocido. Supongo que a todos nos est permitido cometer algn pecado de juventud...

Usted escribi una tesina sobre Rudolf Carnap. Sacristn hablaba siempre con mucho respecto de la obra de este gran autor del Crculo de Viena. Hablaron alguna vez de la filosofa de Carnap?

Mostern le cont a Sacristn que yo estaba preparando mi tesina sobre Carnap (entre otros). Sacristn se mostr muy interesado y me hizo algunas preguntas al respecto. Estaba muy bien informado de la evolucin intelectual de Carnap.

En sus clases de metodologa de las ciencias sociales Sacristn sola hablar con mucha consideracin de la corriente estructuralista de las teora cientficas1. No s si hablaron en algn momento de ello, pero tiene usted alguna conjetura de las razones del inters y acercamiento de Sacristn a esta corriente epistemolgica que usted tan bien representa?

Cuando yo conoc a Sacristn, todava no me haba convertido al estructuralismo simplemente porque esta concepcin an no exista (eso fue luego, cuando hice mi doctorado en Munich). Y luego no tuve ocasin de conversar con l al respecto. Me puedo imaginar que a Sacristn le atraa la idea de perseguir el mismo ideal de rigor que haban propagado los positivistas lgicos pero con un mtodo ms flexible y ms atento a la realidad compleja de las teoras cientficas.

No resulta paradjico que un filsofo tan importante en Espaa como Sacristn haya sido bsicamente profesor, y cuando pudo serlo que no fue siempre, en la facultad de Econmicas?

Que un filsofo de la altura de Sacristn (en un pas y en una poca que no rebosaba precisamente de lumbreras) no pudiera ser nunca profesor en una Facultad de Filosofa, constituye una de tantas vergenzas de ese esperpento ideolgico que fue el franquismo y de sus secuaces en el medio universitario de la poca. He aqu una de las tantas razones por las que yo decid hacer las maletas cuanto antes e irme a proseguir mis estudios de filosofa fuera de esa caverna de trogloditas intelectuales que representaba entonces el Estado espaol.

Sacristn fue un conferenciante muy considerado. Usted asisti a alguna de sus conferencias? Recuerda el tema? Qu impresin le caus?

Como he dicho ms arriba, la primera vez que vi a Sacristn fue en una conferencia en la Facultad de Econmicas, en plena ebullicin del Sindicat Democrtic dEstudiants de Barcelona (del que yo era miembro). El ambiente estaba muy caldeado polticamente, tan caldeado que, a decir verdad, no recuerdo de qu tema concreto habl Sacristn. Creo que lo nico que nos interesaba a los all reunidos era simplemente que l pudiera hablar.

Una conferencia que recuerdo mucho mejor es la que dio ms tarde, en 1970 si no me equivoco, a raz de la muerte de Bertrand Russell, cuando ello fue aprovechado por los dirigentes estudiantiles para armar un evento anti-guerra-de-Vietnam y en general anti-imperialista. Se organiz una mesa redonda sobre Russell, en la que, adems de Sacristn, participaban tambin Mostern y algn otro. Un dirigente estudiantil atac a Russell calificndolo de filsofo burgus. Sacristn coincidi en principio con esta caracterizacin, pero a la vez defendi a Russell como un intelectual valeroso que haba comprendido mejor que nadie que la amenaza de la guerra atmica iba mucho ms all de la confrontacin entre burgueses y proletarios. Su discurso me pareci claro, digno y valiente, si bien a m ya entonces me pareca grotesco descalificar a un pensador como Russell por ser burgus y hubiera preferido de parte de Sacristn una rplica ms contundente al mencionado dirigente estudiantil. (Por supuesto que Russell no fue un filsofo ni burgus ni proletario, sino en todo caso aristcrata, lo cual no le quita ni un pice a su enorme mrito como uno de los ms grandes pensadores del siglo XX.)

Como usted sabe, Sacristn se gan la vida durante unos once aos como traductor profesional tras su expulsin de la Universidad: Quine, Schumpeter, Hasenjaeger, Marx, Gramsci, Lukcs. Qu opinin le merece esta arista de su obra?

Fue una aportacin absolutamente esencial que contribuy decisivamente a traer un poco de luz a las tinieblas intelectuales que nos rodeaban entonces. Personalmente, no me aprovech mucho de las traducciones de Sacristn porque yo poda leer a los autores anglosajones y germnicos en el original; pero es indudable que el mero hecho de que esos libros fueran traducidos y sus autores percibidos por el mundo acadmico espaol, tuvo un impacto difcil de exagerar. Nadie contribuy tanto como Sacristn a que la lgica matemtica, la filosofa analtica y la filosofa marxista seria empezaran a divulgarse en Espaa.

A partir de mediados de los setenta, Sacristn empez a interesarse vivamente por temas de poltica de la ciencia. Habl en alguna conferencia del trnsito de la filosofa a la poltica de la ciencia. Por qu este giro, por qu este cambio temtico?

Lamentablemente, a esta pregunta no le puedo contestar nada sustancial. Hay que tener en cuenta que yo me fui de Espaa en 1971, y durante muchos aos slo regres a Barcelona por breves das, para visitar a mi familia, sin tener prcticamente contacto con el mundo acadmico. As que no s nada de la evolucin de Sacristn en esa ltima fase.

Qu destacara usted del legado de Sacristn?

Sacristn fue un modelo y un gua para todos los que empezamos a interesarnos por la filosofa, y en general por el pensamiento crtico, dentro de la deprimente atmsfera del tardofranquismo. Fue un ejemplo insuperable de honestidad intelectual y valor poltico. Su impulso a combinar el rigor de la lgica y la filosofa analtica con el compromiso poltico del marxismo fue muy notable y original, y probablemente habra tenido un mayor impacto en el medio intelectual de su poca si ste no hubiera sido tan mediocre como de hecho era.

Cree que la obra de Sacristn es conocida suficientemente en el rea hispnica?

Definitivamente no, en absoluto... y ello es muy lamentable.

Gracias, profesor Ulises Moulines.

Adendum de Salvador Lpez Arnal

Anotaciones de lectura de Manuel Sacristn [MSL] sobre la concepcin estructuralista de las teoras cientficas. Comentarios al captulo Qu hacer en filosofa de la ciencia? Una alternativa en catorce puntos de C. Ulises Moulines [CUM], Exploraciones metacientficas. Estructura, desarrollo y contenido de la ciencia, Madrid, Alianza 1982, pp. 40-60

1. CUM: De manera muy tentativa podra definir una interpretacin de cierto dominio de objetos de conocimiento como la incrustacin en este dominio, de modo consciente y deliberado, de un aparato conceptual elaborado previamente que nos permite reconstruir ese dominio (mejor dicho, ciertos aspectos del mismo). Soy perfectamente consciente de que tal definicin an deja mucho que desear en cuanto a claridad y precisin; pero por lo menos creo que es suficiente para mostrar que aqu no nos sirve la semntica usual de las descripciones y las prescripciones. Y por supuesto la presente concepcin de una interpretacin no pretende ser enteramente original. El lector habr odo ya en ella un eco kantiano. No me molesta ese eco. Probablemente, con su concepto de sntesis y su teora de las categoras, Kant barrunt algo parecido. Pero ahora no quisiera perderme en el laberinto de una discusin de la epistemologa kantiana. Para los propsitos subsiguientes basta con que aceptemos esa nocin intuitiva de la interpretacin y la idea de que una teora es precisamente el resultado de una tal incrustacin de un aparato conceptual sobre un dominio (pp. 44-45).

MSL: En el rechazo de teora descriptiva hay expresin del rechazo del empirismo (que se supone relacionado con descripcin).

2. A mi entender, el famoso problema de la demarcacin entre ciencia y no-ciencia, que tanto apasion a los filsofos clsicos de la ciencia, slo es relevante para una filosofa de la ciencia de tipo normativo. Es evidente que hay diferencias notables, pongamos por caso, entre la cosmogona bblica y la teora de la evolucin de Darwin. Pero no es menos evidente que tambin hay diferencias notables entre la cosmogona bblica y la budista, o bien entre la teora de la evolucin y la mecnica cuntica. Y tratar de concebir un criterio segn el cual unas diferencias sean ms esenciales que otras segn algn prejuicio favorito me parece poco fructfero y, en todo caso, demasiado prematuro: la verdad es que an sabemos muy poco de la estructura y funcin de las diversas clases de teoras (p. 45).

MSL: Eso le va a remitir a un principio sociolgico de autoridad, a la Kuhn.

3. (...) el objetivo del filsofo de la ciencia no es describir, sino interpretar o reconstruir productos cientficos. En este contexto puede ayudarnos establecer una comparacin entre el objetivo del filsofo de la ciencia y la tarea usual de un crtico literario moderno. Pienso en la clase de anlisis literarios que usan categoras formales generales y que son tpicos, por ejemplo, de la escuela estructuralista (No es relevante ahora que uno concuerde o no con las conclusiones de esa escuela: lo nico que interesa para la discusin presente es la metodologa que usan). El critico literario moderno no concibe su propia tarea como un mera descripcin del contenido de una obra literaria ni como una exgesis de la misma sino ms bien como un anlisis interpretativo que le permite revelar las estructuras implcitas, subyacentes, de las cuales el autor mismo es inconsciente en la mayora de los casos. Para lograr esto, el criterio literario tiene que subsumir esa obra como objeto cultural bajo ciertas categoras formales presupuestas. De una manera similar, la tarea del filsofo de la ciencia en reconstruir, es decir, interpretar las obras cientficas para poner al descubierto e identificar las estructuras abstractas subyacentes que llamamos tericas (p. 53).

MSL: Es de desear que cuando el estructuralismo literario haya revelado toda su bizantina ridiculez, no le pase lo mismo a los sneedianos.

4. Suppes cree que la estructura de una teora emprica, como teora, no es esencialmente diferente de la estructura de una teora de la matemtica pura. Pero eso es un error metodolgico. Las teoras empricas poseen una estructura ms compleja, que una axiomatizacin normal no puede abarcar completamente. Este mayor grado de complejidad resulta bien claro cuando consideramos los aspectos semnticos y pragmticos de las ciencias empricas. Estos aspectos se hallan involucrados en lo que podemos llamar la justificacin externa de las teoras empricas, mientras que la matemtica pura slo se preocupa por la justificacin interna, es decir, por la consistencia lgica. Creo que todo estos aspectos semnticos y pragmticos adicionales de las teoras empricas se pueden resumir alrededor de la nocin clave de una aplicacin de una teora. El anlisis del concepto de aplicacin resulta, pues, central para la filosofa de la ciencia (p. 56).

MSL: Es posible que ah est una de las motivaciones centrales de los estructuralistas. Yo creo que se satisface con un equvoco o incluso paralogismo. El equvoco consiste en considerar cosa de fondo lo que acaso sea puro lxico: hablar de aspectos semnticos y pragmticos de la teora misma, en vez de decir que una teora tiene una proyeccin pragmtica. Se puede uno preguntar si eso no lleva al absurdo de convertirlo todo en la teora. En todo caso, no es evidente sin ms que la creencia en una teora (pragmtico aspecto) haya de ser parte de la teora.

Se puede estar de acuerdo en que el concepto de aplicacin es central para una filosofa de la ciencia, pero eso no implica que el concepto de aplicacin sea nota del concepto de teora.

5. Las teoras empricas estn siempre construidas en vistas a algunas aplicaciones externas concretas, de tal modo que las aplicaciones estn incluidas tambin conceptualmente en la teora misma (p. 57)

MSL: Eso podra ser ms psicolgico y heurstico que analtico. Tambin las teoras matemticas se construyen para algo. Sigue: No podemos realmente separar las dos cosas. Algunos autores, que de algn modo se han dado cuenta de que las teoras....

6. Es importante observar, sin embargo, que esta distincin entre dos niveles conceptuales dentro de cada aplicacin de la teora dada no tiene que ver con la distincin clsica entre un lenguaje observacional y uno terico tal como aparece representada principalmente en la obra de Carnap y Hempel. La nueva distincin no es epistemolgica, sino funcional, y no es absoluta, sino relativa a cada teora (Es la distincin T-terico, no-T-terico) (p. 57)

MSL: Me pregunto cmo puede un modelo componerse de conceptos y no de enunciados. Ambigedad aplicacin-modelo.

7. Es importante observar, sin embargo, que esta distincin entre dos niveles conceptuales dentro de cada aplicacin de la teora dada no tiene nada que ver con la distincin clsica entre un lenguaje observacional y uno terico tal como aparece representada principalmente en la obra de Carnap y Hempel. La nueva distincin no es epistemolgica, sino funcional, y no es absoluta, sino relativa a cada teora (p. 58).

MSL: Es la distincin T-terico, no-T-terico. Me pregunto cmo puede un modelo componerse de conceptos y no de enunciados. Ambigedad aplicacin-modelo.

8. La multiplicidad de aplicaciones que, segn estas concepciones ms recientes, constituyen una teora es un conjunto abierto, en el sentido de que no se puede determinar extensionalmente de una vez por todas. Depende de consideraciones pragmticas, las cuales, lo mismo que cualquier otro aspecto pragmtico de la ciencia, cambian en el transcurso del tiempo e incluso segn usuario (pp. 57-58).

MSL: Las ganas de meter la historia en el concepto de teora ensancha tanto ste que no s si sigue sirviendo para entenderse. Funciona casi como el antiguo de ciencia.

9. As pues, una teora resulta ser una entidad esencialmente determinada no slo por su estructura formal y por su referencia, sino tambin por su uso. Esto hace que el criterio de identidad para teora sea indudablemente ms difcil de manejar, pero tambin ms realista y adecuado (pp. 58-58)

MSL: Quiz la teora estructuralista sea capaz de decir mejor qu pasa con el hecho ciencia, pero su uso de teora es un simple neologismo.

Carlos Ulises Moulines es catedrtico de Filosofa de la Ciencia en la Universidad de Munich. Salvador Lpez Arnal es profesor de filosofa y matemticas y colaborador de SINPERMISO.



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