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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2009

Guinea y "el nio con moscas en la cara"

Antonio Luria
Rebelin


Hace pocos meses que resido en Guinea Ecuatorial, varios aos despus de la ltima vez que pis esta ex colonia espaola. Quizs por este motivo, amigos y familiares me han reenviado, una y otra vez, un "artculo" de Fernando Gamboa ("Demonios en el paraso") sobre la situacin actual de Guinea Ecuatorial y su ltima novela, ambientada all. El artculo se puede encontrar tambin ampliamente distribuido en internet, en sitios tan diversos como la propia rebelin.org [i] .

El texto pretende describir la situacin actual de Guinea. La descripcin que realiza es, sin duda, aterradora: "la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo que pagan gobiernos y petroleras extranjeras por los derechos de extraccin", o "mientras lees esto una anciana agonizando de malaria pide un mdico que nunca llegar; un nio est preguntando dnde estn sus padres desaparecidos; una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada salvajemente en una comisara". Tpicos, tpicos, verdades y exageraciones se entremezclan brindando un cuadro desolador, casi apocalptico, de realidad de Guinea Ecuatorial.

Sin querer juzgar la calidad literaria de la novela promocionada (que no he ledo) o del propio artculo, si que se puede realizar una valoracin de la forma y fondo de los contenidos del mismo. Porque nuevamente nos encontramos ante el reiterado discurso occidental del frica atrasada, pasiva, tribal, contada a travs de generalizaciones y dramatizaciones de dudoso gusto; tpicos, por otra parte, utilizados tambin de forma constante por los medios de comunicacin espaoles [ii] y/o europeos, y que tan poco ayudan a la comprensin o divulgacin de las distintas problemticas o conflictos africanos.

La realidad de Guinea es compleja. Una dictadura con una larga trayectoria de violaciones de los derechos humanos, personalizada en Teodoro Obiang Nguema y su familia, rige los destinos de la pequea ex colonia espaola. Los petrodlares (se extrae un barril de petrleo/persona/da) financian amplias redes clientelares patrimoniales (el sistema acta como una pirmide a la hora de repartir los beneficios del petrleo: en la cima el presidente y su familia, luego la tribu, el "clan de Mongomo", allegados y amigos, cargos pblicos, funcionarios, policas y militares,hasta que al ciudadano de a pi apenas le llegan las migajas del pastel).

El modelo de desarrollo, neoliberal, prioriza la inversin y gestin privada (en un contexto de corrupcin endmica), de tal forma que mientras se abandonan los hospitales pblicos se construye uno privado (Centro Mdico La Paz) con casi 100 sanitarios expatriados y la ltima tecnologa en salud [iii] , inexistente en el resto del pas ("escner",), a un precio de 30.000 CFAs (45 euros) una simple consulta (no recuerda esto, por cierto, a los modelos que se quieren implementar en Espaa, en las Comunidades gobernadas por el Partido Popular?).

Lo mismo sucede con las escuelas pblicas, olvidadas en beneficio de las de la Primera Dama, o con el modelo de urbanizacin, siendo Sesea el referente, a tenor del tan cacareado desembarco del "Pocero" en Guinea.

En Guinea se violan los derechos humanos, se tortura impunemente [iv] , mientras una minora se enriquece a costa del resto del pas, con complicidades externas (EEUU, China, Espaa, basadas en diferentes intereses) e internas (lites, funcionarios rentistas, empresarios beneficiados por el rgimen), mientras el pas crece a un ritmo de dos dgitos anuales, se construyen infraestructuras sobredimensionadas, y se reciben miles de inmigrantes de los pases vecinos que acuden como mano de obra, atrados por el dinero abundante.

Guinea es hoy en da un pas de contrastes, con algn claro ( Ley 6/2006 sobre la Prevencin y Sancin de la Tortura, crecimiento econmico) y muchos "oscuros", pero en todo caso no es el tpico que nos venden los medios occidentales de frica: los nios con moscas en la cara, o cualquier otra simplificacin.

La toma de conciencia no debe venir de la manipulacin, sino de la educacin y sensibilizacin para el desarrollo, desde el respeto a la dignidad de las personas y de los pueblos. Ya el cdigo de conducta de las principales ONGs del Estado Espaol [v] reconoce que hay que evitar los mensajes e imgenes catastrofistas, idlicas, generalizadoras y discriminatorias, o presentar a la gente del "Sur" como objetos de nuestra pena y no como socios en el trabajo conjunto de desarrollo. Este rigor, por desgracia, todava no ha llegado al periodismo.

Si queremos que guineanos, espaoles y dems personas relacionadas con Guinea Ecuatorial actuemos como verdaderos agentes de cambio social, podremos en primer lugar huir del tpico, y buscar informacin. Encontraremos desde la pgina de la oposicin en el exilio (www.asodegue.org), hasta anlisis fundamentados de la realidad de la cooperacin espaola en Guinea (Espaa-Guinea Ecuatorial: el timo de la cooperacin [vi] ), o delirantes entrevistas a msicos trasnochados [vii] , pasando por el ltimo informe de la visita a Guinea del relator de NNUU para la tortura [viii] . Y ante esta realidad, compleja, actuar. Porque, entonces s, nuestro silencio nos hara cmplices.

Antonio Luria es periodista, psiclogo y escritor.


[i] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76993

[ii] Malas noticias de frica. Antoni Castel. Biblioteca de Estudios Africanos. Ed. Bellasterra, SL, 2007

[iii] http://www.lapazge.com/pages/span/faq.aspx

[iv] www.amnesty.org/es/region/equatorial-guinea/report-2008

[v] www.fcmc.es/documentos/D_Centro_de_Informacion/ONGD/C%F3digo_conducta_ONGD.doc

[vi] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56190

[vii] http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=575725&idseccio_PK=1006

[viii] http://www.asodegue.org/noviembre1908.htm


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