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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2009

"Exigimos la libertad de expresin y organizacin de todas las corrientes polticas incluida la izquierda abertzale"
Electorado sin representacion

Elkarbide
El Correo


En una accin coordinada por el juez Baltasar Garzn fueron detenidas en la noche del 22 de enero, ocho personas integrantes de la plataforma electoral D3M y caras conocidas de la izquierda abertzale. Ha sido una operacin conjunta y connivente. Del Fiscal General, Conde Pumpido, que les acusa, ya sin necesidad de pruebas, de estar a las rdenes de ETA; del Ministro del Interior, Prez Rubalcaba, que dice que la detencin no persigue ideas sino que trata de evitar que unas siglas sustitutivas de Batasuna puedan concurrir a las elecciones, o sea perseguir ideas y, en este caso, cabe sospechar de que se trata, adems, de ayudar a Patxi Lpez a que le salgan mejor las cuentas; y del independiente sistema judicial, que hace tiempo que se olvid del garantismo de las personas para inscribirse en la razn de Estado.

En esta ocasin el silogismo nada aristotlico, de parvulario, es que si Batasuna y ETA son la misma cosa, D3M o cualquier otra sigla en la que haya personas de izquierda abertzale -ahora ya est contaminadao no- no solo no podr concurrir a las elecciones sino que, por pretender asegurar el derecho a ser elegibles, sern detenidos y encarcelados sus miembros y pasar a ser considerada organizacin terrorista.

Hemos entrado en la era Obama llevando la justicia preventiva de Bush a su paroxismo. El efecto aadido es que la psima educacin ciudadana que implica sacrificar derechos y democracia a una supuesta seguridad costar aos en limpiarse. Se critica en otros y se aplica en casa.

En el razonamiento que sostiene esas acusaciones decaen principios elementales. Decae la descripcin de la realidad. Pensar, por ejemplo, en Amparo Las Heras o en Arantxa Urkaregi a las rdenes de ETA no es que sea difcil, es imposible. Desaparece el garantismo para hacer aparicin la arbitrariedad, con un uso retorcido de la propia Ley de Partidos, en contradiccin con el cuidado que antes se deca tener con las pruebas. Se fulmina la independencia del poder judicial. Pero lo peor es que se conculcan la libertad de expresin y el derecho a ser elegibles en un proceso electoral democrtico a personas y a una corriente social.

Se trata de ciudadanos que no tienen suspendidos sus derechos civiles y polticos y que desean crear una agrupacin electoral. Por qu una actividad basada en tales derechos es, por decreto, una actividad delictiva y terrorista? Por qu un grupo de personas que obtiene 48.000 avales ante Notario, no puede constituirse en agrupacin electoral dando representacin a la izquierda abertzale?

La veleta de Garzn

Garzn no pierde oportunidad para retorcer el Estado de Derecho para lustre propio y conveniencia socialista pero hasta hace poco el mismo Baltasar deca lo contrario. El 26 de enero de 2007 haca pblica una resolucin como respuesta y rechazo a las peticiones de la Asociacin Vctimas del Terrorismo y de Dignidad y Justicia que pretendan citar como imputados a Arnaldo Otegi y otros dirigentes de Batasuna por haber participado en una rueda de prensa convocada en nombre de la izquierda abertzale- tras el atentado de ETA en la T4 del Aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre del ao anterior. He aqu lo que deca Garzn:

Por qu lo que dijo sobre Arnaldo Otegi no vale para Amparo Las Heras? Pura arbitrariedad.

Criticar o prohibir

Pero vayamos al fondo: hay alguna razn por la que en defensa de la democracia pudo identificarse ETA y Batasuna, y deba, en consecuencia, procederse a la ilegalizacin de sta y de todo lo que se le parezca? Ni el juez Garzn, ni el Gobierno espaol tuvieron una sla constancia de actividad terrorista alguna desarrollada por Batasuna.

Se poda criticar a Batasuna porque no condenaba las actividades de ETA e incluso porque ETA ni siquiera entraba en sus anlisis pblicos (de los privados poco sabemos) sobre el conflicto vasco? A nuestro entender no slo se poda sino que se deba hacerlo. Pero la ptica ms legitimada para hacerlo es la que reivindica simultneamente ms democracia, derecho a decidir y respeto a la voluntad ciudadana, a diferencia de quienes denunciando a ETA tienen otra vara de medir respecto a los derechos de la ciudadana o de nuestro pas. Es ms utilizan a ETA para hacer imposible el derecho de decisin, su otro demonio.

Se pueden y deben manifestar esas crticas. Pero de ninguna manera se puede seguir identificando Batasuna y ETA como nadie puede imputar los crmenes franquistas al PP porque no condenen el franquismo. Incluso, en el caso ms explcito y grave de la democracia cuando una parte de la direccin del PSOE mont el GAL en los 80, nadie pidi ni pide, Sr. Juregui, la disolucin del PSOE. Qu poca memoria!

La estrategia de estado de excepcin aplicada contra ese sector de la izquierda abertzale -y nos da igual que se llame Herri Batasuna, Batasuna, ANV, D3M o Askatasuna- es profundamente antidemocrtica.

Arantza Urkaregi, nuestra compaera.

Entre las detenidas est nuestra compaera Arantza Urkaregi, profesora de la UPV/EHU. Hacemos completamente nuestras las dos consideraciones que hizo pblicas el Rector al conocerse el hecho:

Exigimos verla en libertad y que se acabe este dislate, al igual que exigimos la libertad de expresin y organizacin de todas las corrientes polticas, incluidas las izquierdas abertzales.

Petxo Idoyaga, Jose M. Castells, Ramn Zallo, Pedro Ibarra, Xabier Ezeizabarrena, Iaki Lasagabaster Patxi Zabalo, Baleren Bakaikoa, Mikel Zurbano, Jon G. Olaskoaga... profesores universitarios, miembros de Elkarbide



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