Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2009

Sobre el artculo Israel, judo entre las naciones
Carta de Respuesta a Marcos Aguinis

Rubn Kotler
De igual a igual.net


Es triste cuando un escritor reconocido decide adherirse a la propaganda oficial del gobierno de un pas que acaba de llevar a cabo masacres de ms de un millar de civiles. Tal es el caso del escritor Marcos Aguinis, como puede verse en un texto que est circulando por la red y que sirve a los defensores de los ataques de Israel en Gaza como apoyatura a la sinrazn. No caben dudas que Aguinis es un magnfico novelista y un bien documentado intelectual. Por esta misma razn llama la atencin que parte de su lnea argumental en el debate poltico asuma el paradigma maniquesta de Civilizacin vs. Barbarie al opinar sobre Oriente Medio. Claramente se posiciona Aguinis como un ferviente defensor la causa del gobierno israel, an cuando incurra en serios errores y en las contradicciones propias de cualquier propaganda.

Comienza Aguinis afirmando: Israel ahora condensa el milenario odio hacia los judos y es tratado con el mismo consciente o inconsciente prejuicio. Siempre es el culpable. Haga lo que haga, siempre est mal, excepto cuando contribuye a su autodestruccin. Se desconocen sus virtudes, se exageran sus defectos.

Con esta frase fatal, Aguinis claramente apunta a identificar cualquier ataque a las polticas de Israel con un supuesto odio milenario hacia los judos. Esta frase contiene dos falacias. Por un lado, queda evidente que Aguinis cree en las tesis apocalpticas y paranoicas judas que sostienen que los judos siempre han sido perseguidos por su condicin de judos y siempre sern perseguidos porque el mundo les odia. Un axioma que denuncia una visin tribalista de la Historia de la Humanidad, que presupone un carcter especial al pueblo judo. Por otro lado, Aguinis no contextualiza en esta introduccin la actual coyuntura geopoltica del conflicto Israel-Palestina y pretende apoyarse en su axioma para desacreditar cualquier posicin crtica hacia Israel, al cual l considera especial. La tesis de Aguinis es la misma de la oficialidad juda (y por qu no decirlo israel) para sostener que toda crtica a Israel se expresa en trminos de odio hacia los judos.

Para apoyar su axioma, Aguinis en su artculo se esfuerza por reafirmar la tesis del judo eternamente perseguido sin contextualizar lo suficiente cada momento preciso en las diferentes persecuciones que vivi el pueblo judo a lo largo de la historia. Hacer esta extrapolacin es peligroso y conlleva una generalizacin que solo confunde. Es lo mismo hablar de la expulsin de los judos europeos a finales del S. XVI que la Shoah en la Alemania Nazi de mediados del S. XX? Evidentemente hay factores distintivos en cada momento histrico que lo hacen particular, pero hablar de un odio milenario parece no slo excesivo sino que no resiste el menor anlisis. Y sobre todo, proviniendo de Aguinis, que bien conoce la historia plasmada en sus ya recordadas novelas como La Gesta del Marrano, o La Matriz del Infierno.

En todo caso resulta sugestivo que en el contexto de la injustificada agresin a Gaza el autor de La Cruz Invertida se posicione favorable a una accin criminal condenada incluso por los propios relatores de Naciones Unidas y por innumerables intelectuales de origen judo. Se ha enrolado entonces Aguinis a la propaganda del oficialismo israel? Es una cuestin que el propio Aguinis debera explicar para ver desde donde escribe.

Habiendo desenmascarado el presupuesto axiomtico fundamental del artculo que se percibe tan solo al comienzo del mismo, resulta no menos revelador analizar el resto de sus argumentos, por sus diversas contradicciones.

Expresa nuestro eximio escritor: Los judos conforman la comunidad humana que ha padecido el maltrato ms obstinado de la historia. (). Por ejemplo, durante la "peste negra" que asol Europa, se les atribuy haber envenenado los pozos de agua y las turbas se dedicaron a incrementar el nmero de muertos judos. Tuvo que intervenir el Papa para frenar tamaa locura.

Nadie niega los hechos antijudos que Aguinis menciona pero ponerlo al pueblo judo en papel de vctima casi exclusiva de la historia de la humanidad es cuanto menos tendencioso, sobre todo cuando sabemos, por conocimientos de esa historia, de muchos otros pueblos que han sido vctimas, incluso varios que hoy ya han desaparecido del mapa por haber sido brutalmente diezmados, y no han merecido la misma distincin de Aguinis siquiera para citarlos de ejemplo. Recordemos que los judos de la Espaa de finales de S. XVI fueron acompaados en la expulsin por los rabes, llamados despectivamente moros, residentes desde siglos en la Pennsula Ibrica; o que mucho antes del genocidio judo en la Alemania Nazi, otro pueblo ya haba sufrido el exterminio masivo de su poblacin: los armenios a manos de los turcos; o que junto con los judos europeos tambin sufrieron persecuciones y el exterminio masivo ms de un milln y medio de gitanos. El caso de los gitanos entonces resulta an ms paradigmtico que el caso del pueblo judo, pues no han sido beneficiados con un Estado propio o un hogar nacional gitano, siendo hoy en da, discriminados de manera brutal por amplios sectores sociales en la Europa Occidental y cristiana. Pero Aguinis no lo menciona, poniendo slo el nfasis de la exclusividad de la persecucin en el pueblo judo, omisin grave que denuncia su inters exclusivo de reforzar su axioma de que los ataques a las polticas de Israel seran resultado de un supuesto odio irracional y exclusivo a los judos por parte de los "gentiles"

Otra cita de Aguinis merece igualmente un llamado de atencin. Dice el autor de Refugiados: Crnica de un palestino : En Egipto, pas que ha firmado la paz con Israel y debera contribuir a desalentar el odio, tuvo gran xito una serie de TV donde se mostraba cmo los judos degellan nios rabes sobre una palangana para llenarla con su sangre y luego amasar el pan de la Pascua. No hubo condena de ningn organismo internacional a tamaa usina de odio. La dolida queja de Israel fue contestada con esta frase: "En Egipto hay libertad de expresin".

Ciertamente son cuestionables ciertas ideas trasmitidas en el mundo musulmn, aqu parece Aguinis consubstanciado con el sistema educativo egipcio, pero nada dice nuestro respetado escritor acerca del sistema educativo israel (y por qu no decirlo judo) en el que se niega la propia historia del Estado, substituyndola por una historia oficial plagada de omisiones y tergiversaciones de los hechos histricos. Y cuando un historiador surgido de Israel pone en cuestin esa historia, primero es perseguido para luego ser obligado a abandonar no solo la academia sino el pas. Es sugerente que Aguinis no mencione lo ocurrido con el historiador Iln Papp, quien tuvo que buscar refugio no solo acadmico en Inglaterra, sino tambin para protegerse de las amenazas contra l y su familia en Israel. Pues si el novelista se propone analizar el sistema educativo en el mundo rabe, sera preferible que comenzara por casa, analizando no slo el sistema educativo judo sino tambin la propaganda del sionismo impulsora de dudosas ideas.

Luego aade Aguinis una suerte de introito a una campaa mundial de desprestigio hacia los judos afirmando que: Predicadores, polticos e intelectuales tienden ahora, como en la dcada de 1930, a incentivar el antisemitismo "demostrando" que el sufrimiento de los judos, en vez de provocarnos solidaridad, debera hacernos comprender su maldad incurable. Son autnticos verdugos, criminales. Ya no queda bien calificarlos de "raza inferior", por supuesto. Los racistas son ahora los judos. Racistas, nazis, asesinos de nios, lo peor. En la Carta del Hams, por ejemplo, se los identifica segn el libelo fraguado por la polica zarista en Los protocolos de los sabios de Sin : provocaron todos los males del mundo para dominarlo, incluida la Revolucin Francesa, la Primera y Segunda Guerraa Mundial, la Revolucin Rusa y otras calamidades por el estilo.

Nuevamente recae en la utilizacin del concepto de antisemitismo para confundir al lector y mezclar cualquier crtica a Israel en una perversa campaa antisemita, an cuando miles de voces crticas provengan del propio mundo judo. Por otra parte Aguinis recae en la demonizacin del otro, planteando una suerte de protocolos a la inversa y donde existira un complot del mundo islmico para exterminar (una vez ms) al pueblo judo. En la lgica del lenguaje de todos los comentaristas sobre el Oriente Prximo, pocos conocen la propia historia del Hamas, apoyado inicialmente por Israel en su lucha contra la OLP (Organizacin para la Liberacin de Palestina) a comienzos de los 80.

Contina analizando Aguinis la frmula para el odio contra los judos: Recordemos que las grandes matanzas comenzaron por una intensa descalificacin. Luego resulta fcil avanzar. El Holocausto no hubiera sido posible sin las centurias previas, donde el judo era asociado con ratas y cucarachas. Las "leyes raciales" que lanz Hitler durante aos deshumanizaron a los judos hasta que en muchas partes del mundo se considerara su eliminacin como un acto de higiene.

Una vez ms cae en la confusin entre la crtica a un Estado moderno con las polticas claramente racistas de Hitler. En consonancia con las denuncias del Embajador israel en Argentina, para quien existe un rebrote antisemita, Aguinis parece darle letra a los textos oficiales del establishment comunitario judo proisrael. Pueden compararse las leyes raciales hitlerianas con las manifestaciones contra las acciones blicas que Israel emprende contra los palestinos? La respuesta para Aguinis, aunque parezca infantil, es afirmativa: El Estado de Israel es descalificado de la misma forma., dice. Lejos de buscar aclarar el origen de la historia reciente, realiza una ecuacin axiomtica que no termina de cerrar. Y luego avanza en sus dbiles argumentos: Se lo acusa con una tirria (a Israel) que no se aplica a otras naciones. En especial sobresale la izquierda fascista, que ha traicionado sus ideales de origen y ahora se asocia con dictaduras y teocracias. Si Irn, junto con las organizaciones terroristas que apoya, lograse su objetivo de borrar a Israel del mapa, no se derramarn muchas lgrimas, porque el mundo se est convenciendo de su malignidad innata.

O sea, Agunis no analiza si las crticas al Estado de Israel son justas o no, simplemente las desacredita sin ningn anlisis por ser una extrapolacin del irracional odio al judo. Con una verborragia propia de alguien que se ve acorralado en sus propios argumentos Aguinis olvida las crticas hacia Estados Unidos en su lucha antiterrorista o las miles de manifestaciones que en Europa dijeron que no tanto a la invasin a Afganistn como a Irak, consiguiendo incluso, que algunos gobiernos de la centro izquierda europea tuvieran que revisar sus polticas internacionales de apoyo irrestricto a la guerra, como ha sido el caso espaol con el retiro de las tropas de aquel pas de Irak a los pocos das de asumir el actual presidente Jos Luis Rodrguez Zapatero. En esto, las manifestaciones de la ciudadana Europea contra sus propios gobiernos son incluso a veces ms violentas que las expresadas contra Israel y su accionar blico contra el pueblo Palestino. Pero est claro, que para Aguinis manifestarse contra Europa o Estados Unidos es lo mismo que hacerlo contra la civilidad occidental que l admira y cuyo reflejo en Oriente medio sera Israel.

Y para finalizar estos argumentos expresa: Terminado el Holocausto, tampoco se derramaron demasiadas lgrimas: los puertos del mundo se cerraron para los supervivientes, incluso los de Amrica latina y los Estados Unidos. Un ao despus de terminada la guerra hubo otro progrom en Polonia. Ciertamente muchos puertos se cerraron a los judos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero no es menos cierto que hubo judos que apoyaron al rgimen nazi, que hubo muchos alemanes que jugaron sus vidas para salvar judos y que en todo caso, el repudio generalizado del horror de la Segunda Guerra Mundial se vio reflejado en la sancin de la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas, arrojada al mundo el 10 de diciembre de 1948, carta de los derechos humanos, que el propio Israel viola sistemticamente desde 1948, ao de su creacin.

A contrapelo de las ltimas investigaciones histricas (incluso de los llamados nuevos historiadores israeles, entre quienes se encuentran el propio Iln Papp, mencionado ya en este artculo) el novelista afirma: El Estado de Israel no fue un regalo por causa del Holocausto, sino que consigui su independencia luchando contra la ms poderosa potencia colonial de entonces, que era Gran Bretaa. Los foros internacionales slo le fueron favorables en noviembre de 1947, cuando las Naciones Unidas votaron por ms de dos tercios la particin de Palestina en un Estado rabe y otro judo. Al Estado judo no se le otorgaba casi ningn sitio bblico de significacin, ni siquiera Jerusaln, cuya mayora de habitantes era juda. Para "compensar", le adjudicaron el vasto desierto del Neguev. Los judos aceptaron felices. Los estados rabes, en cambio, juraron violar esa resolucin y arrojarlos al mar. Ni mencionaron independizar un Estado palestino. Tampoco lo crearon durante los 19 aos en que ocuparon la Franja de Gaza y toda Cisjordania.

Aguinis incurre en este ltimo prrafo en una serie de argumentos falaces que la propia historiografa israel ha comenzado a poner en cuestin:

  1. El Estado de Israel no fue un regalo por causa del Holocausto, sino que consigui su independencia luchando contra la ms poderosa potencia colonial de entonces, que era Gran Bretaa.


A esta falacia habra que recordarle a Aguinis la declaracin Balfour de 1917 donde esa poderosa potencia colonial les promete a los judos un hogar nacional. Habra que recordarle adems que el suelo donde le promete tal hogar nacional estaba habitado por mayora de poblacin aborigen rabe. Cierto es que las ideas de Gran Bretaa eran afincarse en Oriente Medio por dcadas, pero no es menos cierto que sin el apoyo britnico y estadounidense, Israel hoy sera una ilusin como lo es el propio sueo palestino de un Estado Independiente.

2) Al Estado judo no se le otorgaba casi ningn sitio bblico de significacin, ni siquiera Jerusaln, cuya mayora de habitantes era juda. Para "compensar", le adjudicaron el vasto desierto del Neguev. Los judos aceptaron felices.


Lo que para Aguinis son los sitios bblicos, para los palestinos de 1948 eran sus tierras desde muchos siglos atrs. En todo caso tampoco es cierto que se les negara a los judos una parte importante del suelo palestino, an cuando ese suelo era habitado mayoritariamente por poblacin rabe, la cual ha sido expulsada segn constan las investigaciones de Iln Papp en su trabajo Limpieza tnica de Palestina. Aguinis incurre en graves errores histricos para enunciar alegremente la felicidad de los judos por recibir la resolucin de la ONU de particin de la Palestina histrica en dos Estados, decisin que desde 1967 a la fecha ha sido una y otra vez rechazada por el propio Estado de Israel en su aventura colonial.

3) Los estados rabes, en cambio, juraron violar esa resolucin y arrojarlos al mar. Ni mencionaron independizar un Estado palestino. Tampoco lo crearon durante los 19 aos en que ocuparon la Franja de Gaza y toda Cisjordania.


Ciertamente desde 1948 hasta 1967 no se declar la instauracin del Estado Palestino. Tampoco desde las conquistas israeles de 1967, conquistas que no slo impidieron el desarrollo de cualquier estado viable, sino que en el doble rasero de la poltica colonial, se construy y se siguen construyendo colonias en los territorios usurpados. Esto sin hablar del muro de la vergenza que gener una divisin del territorio palestino que hace inviable cualquier opcin en el surgimiento de un Estado palestino al da de hoy. Para simplificar la cuestin Aguinis recurre a los mismos clichs de la propaganda oficial israel y no busca indagar nunca la historia para conocer lo que fue un plan sistemtico para convertir una tierra ocupada en su mayora por palestinos en un Estado tnicamente puro de judos. Sera altamente positivo que Aguinis leyera a Iln Papp y su historia sobre la Limpieza tnica de Palestina, libro muy bien documentado en donde queda claro que los planes de los primeros judos sionistas (con Ben Gurion a la cabeza) era el de expulsar a los palestinos de sus tierras. Sobre el principio de limpiar tnicamente palestina, pensar en la construccin de un Estado palestino es no solo una ilusin sino una hipocresa que los propios dirigentes israeles se encargaron de difundir al mundo en forma de propaganda, propaganda que el novelista argentino ha comprado y ahora repite como loro.

Aguinis contina haciendo un anlisis de la historia de Oriente Prximo como si conociera algo de ella. Habla de la guerra de 1967 y 1973 poniendo nuevamente como vctima a Israel. Otra vez la propaganda israel se hace letra en el texto del escritor. Es que Aguinis no ha visto las conferencias de Norman Finkelstein siquiera en la que explica que Israel pudo, de haber querido, no involucrarse en estas aventuras guerreras. Hoy no conoce y no comprende quien no quiere, pues acceso a la informacin es lo que abunda. Pero Aguinis prefiere, como muchos miles de judos en el mundo, la propaganda que al conocimiento de los hechos, analizado por historiadores y juristas con documento en mano. Habla de las bondades de Beguin quien entreg la Pennsula del Sina a Egipto, como si de un favor se tratara. Israel debi haber devuelto los territorios ocupados a Siria, Lbano y Palestina inmediatamente despus de terminada la llamada guerra de los 6 das. Mejor dicho: jams debi haber conquistado esos territorios.

Y luego, la falacia final que repiten hasta el hartazgo los dirigentes israeles sobre el retiro de las colonias de la Franja de Gaza: Tampoco ayud a la paz que evacuase por completo la Franja de Gaza sin pedir nada a cambio. Y la esperanza de que cesara el lanzamiento de misiles contra las poblaciones del sur. La Franja se convirti en un territorio Judenrein. Qu hicieron los lderes de Hams con las 20 colonias paradisacas que les dejaban los pioneros israeles, llenas de flores, rboles, invernaderos, centros sanitarios, granjas, escuelas y hasta fbricas? Las destruyeron, quemaron y convirtieron en escombros! Fue condenada esa depredacin irracional? No.

Habra que recomendarle entonces a Aguinis que dejara la escritura por un tiempo y se abocara a informarse sobre lo que realmente sucedi tras el retiro de Gaza y el objetivo de Sharn para tal repliegue. Nunca hubo voluntad por parte de las administraciones israeles sucesivas de generar una atmsfera de paz en la regin y muy por el contrario tras el retiro de Gaza se bloque todo acceso a la Franja, sometiendo a su poblacin de ms de un milln y medio de habitantes a una situacin de hacinamiento vulnerando los ms elementales derechos humanos. Y qu esperaba Aguinis que fuera la respuesta de los gazates y su gobierno elegido en democrticas elecciones en 2006? Tal vez, la moral cristiana de poner la otra mejilla hubiera sido preferible para el escritor, quien desde la comodidad de su hogar en Buenos Aires, puede elevar juicios sobre la resistencia palestina sin que le tiemble el pulso. Pues con el retiro de Gaza la situacin de los habitantes palestinos no solo empeor sino que nunca dejaron de recibir las agresiones del gobierno israel. Iln Papp constata que desde el ao 2000 hasta que empez la guerra actual, el ejrcito israel ha matado a tres mil palestinos (de ellos, 634 nios y nias) en Gaza. Nadie niega la cobarde actuacin de los pases rabes con respecto a los palestinos, de hecho los mismos intelectuales palestinos estn clamando cmo el mundo rabe deja actuar a Israel, pero esto no le quita valor al crimen contra la humanidad que Israel perpetra en Gaza. Aguinis denuncia adems con soltura el enfrentamiento entre la OLP (desde 1991 a la fecha prcticamente un apndice israel) y el Hams, sin hablar de los soldados, objetores de conciencia israeles, encarcelados con penas de hasta un ao y medio por negarse a ir al frente a asesinar palestinos; o nada menciona Aguinis de los ms de 10.000 presos polticos palestinos que Israel mantiene en sus crceles; nada dice de las torturas que esos presos sufren an cuando esto constituya un delito de lesa humanidad; no menciona las colonias en Cisjordania que no han dejado de crecer y expandirse; ni del muro de la vergenza declarado ilegal por cortes Internacionales; o de la Limpieza tnica de Palestina, denunciada por historiadores israeles y sobre la que ya hemos hecho mencin en esta respuesta. Aguinis habla de lo que sucede en el bando palestino, pero nada dice del uso de armas prohibidas sobre la poblacin gazat, nada dice de los ms de 400 nios asesinados en las tres semanas de operaciones militares desde que comenzara la nueva aventura blica el 27 de diciembre de 2008, o de los 1000 civiles asesinados por al fuerza area israel en el Lbano en 2006.

Cito nuevamente a Aguinis para coincidir por primera y nica vez en su texto, cuando arriba a la siguiente conclusin: Cierro con pena. (Dice Aguinis) Los terroristas estn ganando la campaa que enciende el odio en vez de conducir a la moderacin, el dilogo y la paz. (Fin de la cita) Solo que ahora difiero en quin es el terrorista. Para Aguinis como para la comunidad occidental civilizada los terroristas son los palestinos del Hams y nada dicen del terrorismo de Estado que Israel ejerce desde su propia fundacin en mayo de 1948 hasta la fecha. Porque para Aguinis comprar el discurso de la propaganda oficial de Israel es el camino intelectual ms fcil para evitar tener que descubrir, estudio de la historia mediante, las mentiras de la historia israel oficial. Pena que un autor culto y ledo como Aguinis, de una pluma refinada, caiga en la ignorancia de no ver la realidad con ojos crticos. Su literatura es buena, pero sus posicionamientos polticos caminan al filo del neo fachismo sionista, aquel, que una vez ms, pone en peligro la paz mundial.

http://www.deigualaigual.net/es/opinion/firma/3229-carta-de-respuesta-a-marcos-aguinis


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