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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2009

Una mirada al movimiento social oaxaqueo de 2006
Crisis poltica o muerte de la poltica?

Juan Manuel Salceda Olivares
Rebelin


Suponga que se ha realizado ya la revolucin

de la que ha estado hablando y en la que suea.

Suponga que su lado gan y que ya tiene la sociedad que quera.

Cmo vivira, en lo personal, en esa sociedad?

Comience a vivir de ese modo ahora!

Lo que hara entonces hgalo hoy. Cuando se encuentre obstculos,

gente o cosas que no le dejen vivir de ese modo,

comience a pensar cmo pasar por encima,

por debajo o al lado del obstculo, o cmo quitarlo

de su camino, y su actividad poltica ser entonces concreta y prctica.2



I

La poltica es, a primera vista, un concepto difcil de abordar, sobre todo si estamos acostumbrados a investigar desde la epistemologa an hegemnica, aquella establece la tajante dicotoma entre investigador (sujeto) e investigado (objeto), prohbe el involucramiento del primero con el segundo, y, bsicamente, sobre esa base califica o descalifica los productos (las investigaciones).

Para qu meterse en los apuntan alg[email protected], es mejor estudiar fenmenos ms concretos y observables como el de la democracia, la ciudadana, los procesos electorales, los mecanismos de participacin poltica, incluso, la cultura poltica, etc. Sin embargo, casi [email protected] y casi siempre estamos haciendo referencia en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo y/o vida profesional a la poltica, ms all del oficio u oficios que practiquemos e independientemente de identidades auto-asumidas o impuestas de clase, estatus, color y/o preferencia sexual.

Por qu entonces no reflexionar sobre nuestras nociones de poltica y sus implicaciones prcticas? Por qu no reflexionar sobre nuestras nociones conceptuales y su funcionalidad o caducidad? En las ltimas dcadas y en varias partes del mundo, y especficamente en Amrica Latina, han surgido masivos y novedosos movimientos sociales, los cules han deslumbrado a muchos y muchas. En Oaxaca, en 2006, se vivi una de esas experiencias y a ella nos referiremos, no porque sea la nica sino porque como otras (est el caso del neozapatismo) tambin merece y debe la atencin debida.



II

Todos los hombres son intelectuales -afirm el terico por excelencia de la hegemona, Antonio Gramci-, porque todos(as) de un modo u otro y mnimamente realizamos operaciones intelectuales, aunque no todos tienen en la sociedad la funcin de intelectuales3; para nuestro caso, diramos, todos(as) somos polticos(as) porque somos personas, nudos de relaciones sociales y nuestras decisiones y actos, cualquiera que estas(os) sean inciden en el rumbo social. Sin embargo, siguiendo el argumento gramsciano, no todas(os) tenemos la funcin social de hacer poltica. Por eso, seguro estoy que algunas(os) de las(os) lectoras(es) inmediatamente saltaran de su asiento para manifestar su inconformidad y hasta enviarme una mentada por tal aseveracin. Poltico(a) yo? umm, dios me libre, mejor perro(a), refutaran con indignacin muchas gentes comunes de las que participaron en acciones colectivas de la segunda mitad del 2006 en Oaxaca.

Entonces, tendramos que detenernos y seguir el consejo de Antonio Gramsci, en el sentido de hurgar en el tipo de relaciones sociales concretas y hegemnicas de nuestro presente. Qu nos dicen expresiones como esa, de qu nos habla? De crisis de la poltica y su teora poltica o de la agona de ambas? Un poco de eso se trata la inquietud que quiero plantearles.

Ya Marx haba hablado de la muerte de la poltica, cuando planteaba su propuesta de sociedad sin Estado. James Scott algo ha dicho al respecto, en su obra Los dominados y el arte de la resistencia, llamndole infrapoltica (al arte de la resistencia de los dominados), para definir el activismo -poco visible para muchos acadmicos- de la gente comn4; Ral Zibechi, del mismo modo, nos viene a llamar la atencin sobre los movimientos sociales latinoamericanos que, ms que moverse para tomar el poder estatal, buscan dispersarlo y disolverlo construyendo unas relaciones sociales donde es la comunidad y no el Estado, es la reciprocidad y el apoyo mutuo y no la lgica de la acumulacin del capital. Movimientos sociales como el del EZLN tambin han sugerido que se est construyendo o re-construyendo otra forma de hacer poltica, una que no tiene por centro ni al Estado ni a un sector privilegiado de la sociedad, la clase poltica como ltimamente se le nombra a ese sector. Como ven, no es nuevo ni tan propio lo que quiero compartir.

III


El abordaje de la poltica y lo poltico ha sido vasto y diverso desde perspectivas y disciplinas cientficas diferentes, adems de constante. Sin embargo, esos abordajes se muestran an insuficientes, o por lo menos, no son del todo apropiados para el estudio de las culturas polticas emergentes o que estn siendo visibilizadas hoy, observables principalmente en algunos movimientos sociales contemporneos y en algunas comunidades y pueblos indgenas.

De manera genrica pero casi como un tipo ideal, se puede destacar que el mbito fundamental de la vida poltica indgena es la comunidad, replegada sobre s misma, y que tiende a mantener la mayor independencia posible, a pesar de encontrarse econmica y polticamente articulada con la sociedad global. Las formas de gobierno local se basan en la autonoma municipal, cuyos funcionarios son los que desempean los puestos de un sistema de cargos poltico-religioso rotativo, al que pueden acceder todos los hombres de una comunidad de acuerdo a sus edades.5

Diramos que, al menos en teora, se trata de un modelo donde es obligacin de todos cumplir con esos sistemas de cargos; adems, quienes los desempean estn supeditados a la vigilancia cotidiana y a las decisiones de toda la comunidad o comunidades (Asamblea), segn sea el caso, por lo que hacer poltica, no es privilegio de unos cuntos sino asunto de todos(as) y de cotidianidad. De 570 municipios oaxaqueos, 418 se rigen por este tipo de usos y costumbres; esto es, sus nociones y prcticas de la poltica son otras. Hay casos, es cierto, de Municipios donde ahora los usos y costumbres poco tienen que ver con la cosmovisin y modo de vida indgenas,6 pero tambin es muy cierto que existen muchos otros donde ambas son realidades negadas por el poder y, en muchos casos, por la academia, u ocultadas por los grandes medios de (in)comunicacin.

Frente a esas y otras realidades, la poltica y lo poltico siguen sin ser analizados ms all de la teora poltica predominante. Aquella que parte del supuesto de que toda sociedad est conformada por individuos racionales7 y, por tanto, posee un Estado como forma casi natural de organizacin poltica. El mismo Norberto Bobbio, aunque sugiere que la poltica es un concepto ms amplio que los de Estado, gobierno y poder, su teora poltica no va ms all de los confines del Estado concepto que, igualmente, considera ambiguo- y rehye a la tarea de definir el concepto.8

La crtica ha comenzado y son los movimientos sociales contemporneos como frecuentemente suele pasar- los que estn dando la pauta. Ya desde los aos sesenta inici una revisin crtica a los conceptos. La teora sobre el poder de Michel Foucault fue significativa en ese sentido;9 incluso, antes de l, la filsofa alemana Hannah Arendt una dcada atrs introdujo importantes matices sobre el concepto de poltica.10 Lo mismo podra afirmarse de la teora de los campos y del habitus en los ochenta de Pierre Bourdieu.11 En nuestros das comienza a estudiarse desde otras miradas, no sin contradicciones y ambigedades, como lo demuestran los trabajos del propio Ral Zibechi12, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Rafael Sandoval, Enrique Dussel,13 y el de muchos (as) otros(as).

No obstante esas y otras grietas que se han ido abriendo, parece an prevalecer una nocin de poltica que no corresponde a lo que estamos observando y viviendo en las dos ltimas dcadas.


IV


Veamos primero tal sentido de poltica (el que sigue predominando), justamente para dejar planteada la problemtica que se propone a raz de los estudios sobre las prcticas y los planteamientos de algunos movimientos sociales contemporneos.

La poltica es entendida como la actividad exclusiva de un grupo profesional y reducido de la sociedad.14 El fundamento bsico de sta concepcin, en trminos tericos e histricos, naci en los siglos XVII y XVIII en Europa con el movimiento cultural e intelectual que culmin con la ilustracin y las revoluciones burguesas,15 de las cuales la Revolucin Francesa pas a ser el modelo ms difundido. Claro, en la construccin de tal definicin fue recuperado de manera muy especial el pensamiento poltico de la antigedad grecolatina.

Desde Hobbes, pasando por Locke, Rousseau hasta Kant y Hegel,16 con posiciones distintas, al final de cuentas coincidieron en que era necesaria la delegacin del poder de los ciudadanos en una parte reducida de la poblacin que les representara.17 Sobre ese planteamiento se generaliz una idea de Estado y de gobierno; el Estado corresponda a la sociedad civilizada en el caso de Hegel, sociedad poltica- y el gobierno (junto a los mecanismos de nombramiento y rotacin) pasaba a ser el representante de esa sociedad-Estado, quien se encargara de los asuntos pblicos, de hacer poltica.

Es as como la poltica, en su versin moderna, fue confinada casi exclusivamente a la esfera del Estado. ste, ha de recordarse, nace como resultado del, real o hipottico, pacto social que dio paso a las sociedades civiles; el Estado, o sea la sociedad civil -en oposicin a la sociedad natural-, sera comandado por un gobierno, el cual se encargara de todos los asuntos de inters pblico en aras de salvaguardar la vida y la propiedad de los ciudadanos. stos en correspondencia, en su calidad de miembros del nuevo Estado, es decir, en su calidad de ciudadanos, se comprometan a delegar parte de su libertad al gobierno y a cumplir su obligacin de respetar a ste, a las leyes que l mismo creara y a renovar el pacto social cada que fuera necesario.18

En ese sentido, la poltica fue entendida como la actividad exclusiva de los funcionarios del gobierno y de aquellos que aspiraran a renovarlo, segn lo establecieran las leyes. La definicin de Max Weber no da lugar a dudas:

Poltica significar, (), la aspiracin a participar en el poder o a influir en la distribucin del poder entre los distintos Estados o, dentro de un mismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen Quien hace poltica aspira al poder; al poder como medio para la consecucin de otros fines (idealistas o egostas) o al poder por el poder, para gozar del sentimiento de prestigio que l confiere.19

En trminos abstractos y retricos el pensamiento poltico iusnaturalista, ilustrado y liberal -que sirvi de fundamento a la construccin de ese concepto de poltica-, parece no tener poros o vetas cuestionables. En el nivel discursivo, la poltica (o mejor dicho, hacer poltica) tena como fin alcanzar el bien comn, o en su caso, salvaguardarlo. Es decir, su razn de ser dependa del grado o nivel de correspondencia con la esfera de lo social, el bienestar de la gente. En ese sentido, la poltica pas a ser entendida como una actividad meramente instrumental; tena sentido en tanto serva de medio para lograr un fin, idea que magistralmente sistematiz Nicols Maquiavelo.20

As, la poltica era, por definicin, una actividad exclusiva del Estado y, en particular, de un grupo de profesionales, los polticos y los funcionarios de gobierno (la burocracia) que en teora representaran el bien comn, el inters general. Como al resto de la comunidad le estaba (le est) casi prohibido hacer poltica, ellos (los polticos profesionales) pensaran por los ciudadanos y tomaran las decisiones sociales por todos: en otras palabras, el pactum sumition o el Leviatn de Hobbes.21 La nica participacin del ciudadano en poltica era obedecer y peridicamente acudir a renovar ese pacto de sumisin (y esto si se les considerara ciudadanos) a travs de la renovacin de funcionarios de gobierno, prctica poltica que Raquel Gutirrez llama de irresponsabilidad civil.22 Lo mismo se repeta al interior de muchos movimientos sociales, quienes en aras de obtener derechos sociales o conquistar el poder estatal y poltico, se sometan a esa lgica de delegacin y sumisin. De hecho, los movimientos que asumen esa nocin de poltica son considerados especie de grmenes del Estado.23

Estamos entonces frente a una nocin instrumental, estatalista y elitista de poltica, y que Rafael Sandoval bautiza como real politik.24 Ya Hannah Arendt y otros pusieron en tela de juicio a mediados del siglo XX esa nocin de poltica y sus consecuencias.25

Fue as como histricamente la poltica tendi a transformarse en una esfera divorciada cada vez ms de lo social y crecientemente desacreditada. Por un lado, lo que se supona que era su ms sagrado fin (representar, en trminos roussouneanos, a la voluntad general) y, por el otro, la interpretacin y ejecucin que de ella hacen los gobernantes y los polticos o sea las formas en que la practican-. De acuerdo a Carlos Antonio Aguirre,

Lo que la humanidad ha concebido como la actividad humana de la poltica, desde hace dos mil quinientos aos y hasta hoy, es una actividad que entre otras cosas se caracteriza, precisamente, por separar radicalmente la funcin de mando de la funcin de la obediencia. Asignando siempre la primera a una pequea lite de individuos, o hasta un solo personaje, para atribuir la segunda a la inmensa mayora de la poblacin.26

Es decir, y quizs sin ir demasiado lejos como lo hace Aguirre Rojas, las formas en que fue concretizndose el pacto social en cada pas, del siglo XVIII a nuestros das, no coincidieron del todo con el ideal de igualdad y, en consecuencia, con que tal acuerdo fuera producto del consenso de todos. La riqueza material, el nivel de educacin, el gnero y, en ciertas circunstancias, la raza, en muchos de los casos constituyeron los requisitos para ser considerados ciudadanos, es decir, para ser partcipes de la poltica y pertenecer a la nueva sociedad estatalista en trminos de delegar a otros el poder de decisin-. Por lo mismo, y no de modo casual, aparecieron movimientos sociales que cuestionaron esas incongruencias y exigieron ser tomados en cuenta en la renovacin del pacto y, en cierto modo, en ejercer el poder (estatal) y no slo en cederlo. Acompaando a esos movimientos emergi el marxismo cuestionando a la poltica, al ejercicio del poder y al pacto social (Estado).

Por cierto, las lecturas que se han hecho de Marx, y especficamente sobre su concepcin de poltica y revolucin, han sido, en mi humilde opinin, erradas y hasta dainas. Habra que re-leer mnimamente (o leer quienes no lo han hecho) el anlisis que l hace sobre la Comuna de Pars. Marx entendan a la poltica como una actividad instrumental al servicio de una clase social, y al Estado como la forma especfica en que se materializaba dicha actividad, por eso cuando l se refera al comunismo aseguraba que ni una ni otra tendran razn para continuar existiendo. La poltica y el Estado como instrumentos de dominacin seran extintos en la sociedad comunista y si se haca uso de ellos, deba hacerse justamente para destruirlos y no fortalecerlos (como lamentablemente sucedi con los procesos revolucionarios que usaron a Marx como bandera para legitimarse).

No por nada en nuestros das hay quienes plantean que entre la poltica y lo poltico hay una importante distancia. Por ejemplo, para Bolvar Echeverra la poltica es la parte ms visible del orden social, es decir, la actividad que gira en torno al Estado, mientras que lo poltico, aun en su forma capitalista enajenada, es el carcter fundamental de la infraestructura. En otras palabras, la poltica propia de la empresa histrica estatal, como fenmeno de supraestructura, no representa, ni mucho menos, la totalidad de lo poltico; () lo nico que ella administra son los resultados de la enajenacin de lo poltico.27 Otros, como lvaro Daz Gmez, sugieren que mientras la poltica se refiere ms a lo procedimiental de lo poltico (formas de gobierno, institucionalidad, legalidad y legitimidad), ste concierne a una caracterstica intrnseca de las relaciones humanas y que se expresa en la diversidad de las mismas.

Lo poltico afirma- surge cuando el primer homnido se encuentra con otro, () [y sobre esa base nace] el reconocimiento de la otredad, el surgimiento del alter ego, la mirada de lo diferente. Y frente a esa sorpresa del encuentro hubo necesidad de llegar a acuerdos, de convivir. Esto es lo poltico.28

Lo poltico, seala luego, es la expresin fenomenolgica de la poltica, por lo que su campo de estudio ser la accin poltica.29 Diramos en trminos ms simples, la poltica es la actividad social que gira en torno al Estado, mientras lo poltico nos conduce a las formas en que aquella se expresa en la vida cotidiana de las personas.

Aunque en el planteamiento de lvaro Daz no parece tan clara y til la diferencia entre la poltica y lo poltico a menos no para ayudar a resolver el problema planteado aqu-, Bolvar Echeverra es muy contundente en afirmar que la poltica no contiene a la totalidad de lo poltico, pues corresponde a un tipo histrico y especfico de vivir y experimentar lo poltico.

En resumen, el Estado moderno y la poltica se construyeron histricamente sobre una serie de separaciones tajantes, mismas que fueron impuestas (o intentaron imponerlas) en buena parte del mundo: A).- Lo pblico y lo privado, donde lo primero era identificado de modo primordial con la poltica y el Estado, mientras que en lo segundo fue recluida la vida cotidiana de las personas y sus quehaceres. B).- Mando/obediencia, que al mismo tiempo guarda estrecha relacin con pensar-decidir/ejecutar, de ah que en las construcciones simblicas comunes de los que deben mandar y de los que tienen la obligacin de decidir -y en algunos casos hasta de los que estn obligados a pensar por todos-, se encuentran los gobernantes, los polticos (y sus partidos polticos) y, en ciertos casos, los acadmicos e investigadores.

Eso para muchos(as) de los (as) que participaron en el 2006 oaxaqueo termin.

V

Una de las aristas significativas del movimiento oaxaqueo de 2006 es lo que vino a demostrar de la poltica y el Estado: stos no estn en crisis, estn comenzando su viaje al mundo de los muertos. El 2006 oaxaqueo constituy una grieta insalvable en el espejismo del trado y llevado Pacto Social, no una simple crisis ms del orden social imperante, menos an una simple crisis de la hegemona prista local.

Junto a ese espejismo, tambin las construcciones conceptuales que lo son inherentes se encuentran igualmente camino al cementerio. El esfuerzo de algunos tericos para que la gente diferenciara muy bien entre Estado y gobierno, en la idea de afianzar la creencia de que el primero nos representa a todos(as) y el segundo es perfectible, no funciona ms; el esfuerzo de hacer creer a la gente en la democracia como forma de gobierno predominante y mejor, tambin est en el banquillo de los acusados.

En otras palabras, diramos que la alienacin poltica para muchos(as) oaxaqueos(as) lleg a su fin y se puso de manifiesto en el 2006. Snchez Pereyra explica as el trmino de alienacin poltica:

Los hombres crean su historia social y dentro de ella se alienan como representados (electores), constituyendo un ideal poltico llamado democracia, que resulta ser una abstraccin y una ideologa. Para esto constituyen una organizacin cuyo poder transfieren a otro u otros semejantes, entregndoles, al mismo tiempo, parte de su libertad individual, de sus potencialidades creativas, y de un conjunto de atribuciones subjetivas llamadas derechos a quienes declaran sus representantes (elegidos). Finalmente el representante se independiza de su representado, y se vuelve contra l, sometindolo a su imperium, en un proceso igualmente histrico.30

Veamos como la experiencia del movimiento social oaxaqueo (a partir del 2006) ha venido mostrando que tanto la poltica (tal y como hasta ahora se ha entendido y practicado) como sus teoras que le rodean estn agonizando. O, dicho de otro modo, en qu nos basamos para afirmar que lo que se vivi en Oaxaca en la segunda mitad del ao 2006 hizo trizas la alienacin poltica.

Primero, que un movimiento sindicalista con demandas (frente al Estado) fundamentalmente econmicas y gremiales haya derivado en un movimiento masivo, diverso y complejo de carcter bsicamente poltico (antagnico en cierta medida al Estado), puede explicarse e interpretarse de diversos modos. En nuestro caso, llama la atencin una de sus implicaciones: que muchos (as) de aquellos(as) que por lo regular tenan negada la posibilidad de hacer poltica, ms all de participar en elecciones amaadas, pasaron a ser actores pblicos, dejando atrs o a un lado su papel de receptores (y hasta vctimas) de un orden poltico y social del que hipotticamente fueron directa o indirectamente partcipes en su establecimiento. Y eso no slo fue durante los meses ms lgidos del 2006, como veremos en seguida.

Lo permitido en la poltica se rompi, o como dijera Vctor Leonel Juan Martnez Que la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) lograra constituirse en el punto de articulacin de gran parte de la inconformidad social de amplios sectores de la poblacin, evidencia a que grado () [los partidos] polticos han sido rebasados, pues de acuerdo a esa concepcin de la poltica, los partidos polticos son el vehculo por medio del cual los grupos sociales pueden expresar sus reivindicaciones y necesidades y participar ms o menos de manera eficaz en la toma de decisiones polticas. 31 En otros momentos y espacios haba pasado esto, pero el carcter masivo y hasta cierto punto indito, lo mismo que la prolongacin y la continuidad de ese desborde, le dan un sabor diferente a la experiencia oaxaquea contempornea.

Segundo, el movimiento referido vivi una permanente tensin, que por lo dems contina, entre quienes apostaban al cambio a travs de la participacin en el poder estatal, va las elecciones, y quienes se oponen a las instituciones, a los partidos polticos, al Estado, a las organizaciones verticales y a los lderes de viejo cuo, mediticos o en cualquiera de sus presentaciones.32 La tendencia que prevaleci fue esta segunda y eso muestra una ruptura fundamental con los principios bsicos de la poltica, tal y como vena asumindose. No se mira ya al Estado y a esa poltica como vas para la transformacin, se mira ms all de l y ella, aunque tampoco se ignora su todava existencia.

Desde el Congreso fundacional, en noviembre de 2006, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) se rehus a convertirse en un Partido Poltico, con o sin registro ante las instituciones electorales, y remarc su distancia frente al Estado y los partidos polticos. En su declaracin de principios, hay uno que a la letra dice: La APPO es independiente en lo poltico, organizativo e ideolgico del Estado y de los partidos electorales. No puede haber dirigentes ni miembros del PRI y PAN como miembros de la APPO; esta asamblea no es un trampoln poltico.33

No obstante esos acuerdos, algunos dirigentes de organizaciones sociales como Florentino Lpez del Frente Popular Revolucionario (FPR, filial del Partido Marxista Leninista de Mxico) declararon, semanas despus de aquel Congreso, que la APPO participara en el proceso electoral e iniciaron, sin consultar ni siquiera al Consejo Estatal de la referida Asamblea (APPO), los acercamientos con los partidos polticos de izquierda? (Partido de la Revolucin Democrtica PRD-, Partido del Trabajo PT-, Convergencia, etc.). Frente a ese manejo e interpretacin del cargo de consejal de la APPO, en febrero de 2007, como bien lo recuerdan [email protected] integrantes de Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL),

La asamblea estatal de la APPO, de los das 10 y 11 () determin que la APPO como movimiento no participara en este proceso electoral, () se acord que sern como organizaciones que decidan participar en el marco de su autonoma pero () que ningn candidato podr utilizar ni el nombre ni la relacin de su organizacin con la APPO para hacerse campaa y que los concejales que participen en el proceso electoral debern dejar el cargo de concejal con carcter de irrevocable desde el momento en que sea aceptada su candidatura por algn partido poltico; la participacin de la APPO es estrictamente el convocar a un voto de castigo contra los candidatos de Ulises Ruiz y sus aliados () La APPO, () determino [adems] que no cree que los partidos polticos respondan a las necesidades del pueblo y refrend que la lucha del pueblo de Oaxaca va mas all de cualquier proceso electoral.34

La participacin de la APPO en las elecciones de 2006 consisti en convocar a un voto de castigo y en 2007, aunque inicialmente haba acordado algo similar, al percatarse de que el gobernador Ulises Ruiz haba influido en el nombramiento de los candidatos de todos los partidos polticos, algunos actores que participan en ella rectificaron y llamaron a abstenerse y a mirar a otro lado.35 Ese ir ms all comenz a asomarse, primero en la derrota casi absoluta del PRI en 200636 y, luego, en el altsimo nivel de abstencionismo en las elecciones del 2007, con ms del 80% de electores que decidieron no salir a votar.37

Bien analizadas, esas decisiones nos indican que una parte considerable y significativa del movimiento social oaxaqueo que emergi a partir del 14 de junio de 2006 no apunt a considerar al Estado y sus instituciones como los agentes del cambio. Un partido poltico lucha por lograr, mediante el voto ciudadano, el poder estatal; la APPO rechaz esa posibilidad desde el principio, lo que no signific de ninguna manera la salida o desaparicin de los partidarios de la poltica convencional (los partidarios del cambio va la toma del poder estatal), pero s el cobijo (por lo menos discursivamente) por parte de la mayora de la APPO de la propuesta autonomista, que en lo fundamental plantea la construccin y [el] fortalecimiento de nuestras autonomas a travs de llevar a la prctica lo que pensamos que debera ser esta sociedad, ponernos a trabajar realmente (basta de discursos) en proyectos que creen [construyan] otras realidades.38

Un sector de los que apuestan a lograr la transformacin a partir del Estado lo conforman organizaciones como el Frente Popular Revolucionario (FPR), el Frente Amplio de Lucha Popular (FALP), el Comit de Defensa de los Derechos de los Pueblos (CODEP), cuyas estructuras organizativas son verticales, muy similares a cualquier partido poltico y a cualquier Estado. Sobre este tema se erige la otra tensin que se vivi y se vive en el movimiento social oaxaqueo: si no queremos ser partido poltico ni queremos nada con ese tipo de modos de participar Cmo organizarnos?

En otras palabras la estructura organizativa que se dio la APPO. La tendencia verticalista que buscaba se conformara una direccin, con dirigentes que decidieran y con masas que ejecutaran lo decidido por aquellos, volvi a salir derrotada al designarse un Consejo de 260 miembros, con atribuciones y caractersticas que no encajaban en el molde tradicional de la poltica.39 Se hablaba, en ltima instancia, de voceros y consejeros, pero no de lderes y/o dirigentes, pues la nica instancia de decisin era la Asamblea Comunitaria o de base.40

An as muchos (as) buscaron afanosamente la mano invisible que manejaba a la APPO. Cuando no la encontraron la construyeron41 y quienes no se atrevieron a tanto, responsabilizaron a esa ausencia de liderazgo del fracaso (?) de este movimiento de movimientos.42 La APPO insisti en que no tena lderes ni los buscaba ni los deseaba,43 por eso se dio una estructura organizativa asamblearia. Al final, el Estado cansado de intentar, buscar y ensayar modos tradicionales de aniquilar a la APPO, el 25 de noviembre de 2006 arremeti contra la multitud, desatando el terror de Estado como en las peores dictaduras militares latinoamericanas o en los regmenes dictatoriales de pocas como la de Hitler, Mussolini, Francisco Franco, etc.

La estructura asamblearia que adopt ese movimiento de movimientos fue parte de este deseo manifiesto por superar lo viejo e inventar o re-inventar nuevas maneras de ponernos de acuerdo, por lo mismo y a decir de Gustavo Esteva, constituy su taln de Aquiles.44 Adems, como bien lo recuerda Rubn Valencia, La forma asamblearia surgi a partir de [la necesidad] de encontrar inspiracin en una forma distinta a la que la ciudad tena, una marcada individualizacin.45 En ese sentido, para Luis Hernndez no haba duda de que la naciente agrupacin (la APPO) haba retomado y desarrollado las formas organizativas presentes en las comunidades del estado: las asambleas como espacios de encuentro, comunicacin, informacin, anlisis, reflexin y toma de acuerdos. Los consejos (de ancianos, caracterizados o principales) como fuente de autoridad y orientacin poltica. Y las comisiones como mecanismo asociativo para cumplir tareas especficas.46

Sin embargo, unas fueron las intenciones, otras las realidades; los obstculos y la inexistencia de recetas, adems de la legtima resistencia a stas, impidieron que la estructura organizativa no funcionara como se esperaba. Insistimos, se trat del taln de Aquiles de la APPO. Empero, y an con eso, los espacios de decisin no estuvieron arriba, en alguna estructura de direccin47, por lo menos no despus de agosto, cuando las mujeres irrumpen con iniciativas creativas y autnomas (como la marcha del 1 de agosto y la toma del canal 9). Tendencia que luego se afianz con las barricadas.48 Fue as como la mayora de las iniciativas no dependan de la coordinacin colectiva de la APPO y menos de la direccin del magisterio. Las iniciativas nacan en los barrios, en las comunidades, entre los vecinos, entre las mujeres, en las barricadas, etc.

En este mismo tenor, la falta de capacidad para negociar como la califican algunos acadmicos y/o analistas49, podra interpretarse de modo diferente. Falta de capacidad? Ms bien la resistencia a negociar con el Estado, quien al prolongarse el conflicto fue mostrando de modo cada vez ms cnico su verdadero rostro, lo que tambin llev a mucha gente que particip a reafirmar su nocin de que no estaban representadas(os) sus necesidades y sus anhelos ni en los gobiernos ni en el Estado, ni en los polticos (y sus partidos). Esa falta de capacidad que ha [email protected] incomod, no slo a los polticos, constituye ms bien, en nuestra opinin, otra manifestacin de ese intento de la APPO por ir ms all del Estado y de la poltica. No por nada un sector identificado con el anarquismo liberal cuestion y sigue cuestionando a la APPO por no haber emprendido acciones que dejaran en el pasado al Estado, la poltica y sus instituciones; y eso se explica, entre otras razones y siguiendo ese argumento, por la ambivalencia contradictoria que a ese respecto mostr: mientras por un lado apelaba al Estado, en su nivel federal desaparicin de poderes-, para lograr justicia y libertad, por el otro arengaba contra el Estado mismo.50

Un caso ms que ilustra el color y la textura de la grieta que represent(a) la APPO, es que hubo gente que particip en el movimiento fuera de toda estructura organizativa. Incluso, algunos(as) que venan de las distintas regiones donde operan organizaciones tradicionales y que tambin se integraron a la APPO, decidieron no participar a travs de ellas sino por la libre.51 Por qu? Para algunos (as) participantes del bloque autonomista de la APPO, parte de la respuesta est en la palabra organizacin y lo que ella ha significado en las ltimas dcadas en la historia del movimiento social oaxaqueo. Para ellos (as) el concepto nos remite a la instrumentalizacin de la gente, quienes se ven atrapados en un discurso y una prctica poltica que los recluta y los vuelve militantes.52 La organizacin, en ese imaginario popular, es el lder, o los lderes segn sea el caso, ya que son ellos los que toman las decisiones y los principales beneficiarios de la misma, mientras que los y las militantes son los que se movilizan, los que ejecutan las decisiones, aunque sean beneficiarios slo en segundo trmino y no siempre.

Esa gente se involucr en la movilizacin de 2006 en Oaxaca, e hizo poltica, pero de otro modo

La participacin de los pueblos indgenas vino a reforzar esa tendencia de participacin no poltica (usando, insisto, la acepcin convencional), pues hemos de recordar como muchos de ellos siguen practicando otra poltica,53 basada en sus usos y costumbres, y no slo distinta sino opuesta a la poltica hegemnica en Mxico (y de origen europeo).

Aunque su participacin estuvo desde el principio, fue hasta finales de agosto cuando los pueblos y comunidades indgenas pasaron a formar parte decidida del movimiento de movimientos llamado APPO. De hecho, se conformaron APPOs regionales, con participacin fundamental de los indgenas oaxaqueos.54 El caso de la APPO Istmo es muy ilustrativo del papel que comenzaron a jugar en el proceso; dentro de ella participaron no slo organizaciones indgenas, sino pueblos indgenas zapotecos, binni zaa e ikoots. Fue all, en el Istmo antes que en la ciudad capital-, donde la postura electoralista de la APPO fue derrotada.55 Y eso no es gratuito, ya que en esa regin se encuentra la experiencia de la Coalicin Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo (COCEI), quien de haber surgido como una organizacin regional de corte marxista-leninista, pas a participar en el poder estatal y, en consecuencia, a olvidar y negar su origen.

Esa irrupcin de la gente en la esfera pblica no fue slo durante los meses ms lgidos de la movilizacin en el 2006, como ya anuncibamos anteriormente. Contina, y prueba de ello son los diversos colectivos y espacios organizativos que se establecieron y se construyen despus de la gran represin del Estado (en noviembre de ese ao y la que sigui -en otras circunstancias-). Por citar algunos, estn: Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL),56 Colectivo Mujer Nueva, Colectivo Hormiguitas Libertarias, Asamblea de Radios Comunitarias y Libres, Asamblea de Artistas Revolucionarios de Oaxaca (ASARO),57 etc. Que muchas comunidades indgenas continen fortaleciendo sus procesos autonmicos ms all del Estado, y a pesar de l, es tambin prueba de lo aqu planteado.

Esta continuidad es fundamental, pues ilustra como la muerte de la poltica como algunos han llamado a este proceso58- no es un invento o una moda, es una realidad que se construye. Y claro, no solo de la poltica, sino de todo un sistema de vida.

Adems, la continuidad de procesos organizativos que van ms all (o estn fuera) del Estado implica cambios en la cotidianidad de las personas involucradas; cambios en muchas mujeres que salieron a la calle el 1 de agosto del 2006 desafiando todo y a todos, de los colonos(as) y jvenes que decidieron participar en las barricadas de su colonia, etc.; esos cambios a escala micro y con escasa visibilidad, sobre todo para quienes estn acostumbrados a ver nicamente los grandes acontecimientos es decir, los que visibilizan los medios masivos-, representan el germen de otra sociedad y otra poltica, y valga la redundancia, de la muerte de la la poltica y, muy probablemente, de la sociedad capitalista. Pues como dijera gnes Heller, la vida cotidiana es tambin un fermento secreto de la historia, en tanto que los cambios radicales y que pueden llegar a manifestarse de modo amplio en una determinada sociedad son vividos con anticipacin en la cotidianidad de las personas comunes.59

Ms an, y tal vez para polemizar un poquito ms, dnde estn los miles y miles que participaron en las mega-marchas (stas llegaron a mover casi o ms de la tercera parte de la poblacin de la entidad), en las barricadas y en las diversas acciones masivas? Unos, como ya comentamos, continan modificando su cotidianidad y construyendo espacios organizativos autnomos, otros(as) continan militando en organizaciones constituidas antes del 2006, pero hay muchos(as) otros(as) que no participan ya, al menos eso parece. No puede leerse esto tambin como un sntoma de la muerte de la poltica? Pues, podemos suponer que algunos(as) de ellos(as) prefirieron volver al inframundo de la cotidianidad que integrarse a una organizacin, colectivo o espacio organizativo, de antao o de reciente conformacin, dado el curso que ha tomado la APPO.60

VI

Lo que se vive en Oaxaca y en muchos rincones del planeta no se reduce a una simple crisis poltica, es decir, a la crisis de un sistema poltico o modo de gobierno. Partir de tal supuesto implica, explcita o veladamente, creer que basta con preparar o inventar algn remedio a fin de superarla. Se trata, en nuestra humilde opinin, de una crisis de la poltica misma y de su edificio, el Estado; no slo eso, muestra adems, la crisis de un modelo de civilizacin, de un orden social que hemos conocido como capitalismo, modernidad o desarrollismo.

Y cuando hablamos de crisis del Estado no nos referimos al concepto en el sentido tratado por gente que est preocupada bien por imponer un modelo de refuncionalizacin capitalista (neoliberalismo) o bien por salvar al capitalismo de la debacle de ste. Pensamos la crisis del Estado y la Democracia en funcin los nuevos horizontes anti-sistmicos que estn abriendo los movimientos sociales, como el de aqu, el de Oaxaca.

Para terminar queremos explicitar que la presente disertacin ha tenido un motivo: compartir con ustedes una hiptesis-inquietud. De la alienacin poltica del capitalismo se deriva un concepto de POLTICA (lo mismo que de CIENCIA y otros) que, en nuestra opinin, sirve (sirvi) de contenedor (y control auto-asumido) en el cambio social. Pero, adems, ste obstculo tiene un cimiento mucho ms amplio: el modo de vida capitalista (hombre autnomo en el sentido liberal del trmino-, egosta, pragmtico perezoso- y fragmentado).

As que, si como investigadores de lo social estamos pensando en un fin noble, tenemos la obligacin de repensar no slo nuestras premisas terico-conceptuales (que al final suelen ser ideolgicas), sino el quehacer mismo que estamos realizando. Es necesaria otra ciencia, una descalza, que se baje del avin en el que anda y que ponga punto final a esa artificial separacin entre quien estudia y quien es estudiado.



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-----------, 5 de agosto, los partidos polticos, su democracia y los pueblos, 27 de agosto de 2007, http://vocal.lahaine.org/articulo.php?p=16&more=1&c=1,



1 Estudiante de Doctorado en Antropologa, CIESAS, D.F.; participa en el Diplomado de [email protected] [email protected] en Oaxaca y colabora con el Proyecto Lenin de Morelia, Michoacn.

2 Citado en: Gustavo Esteva, Nuestros Demonios, La Guillotina, No 58, Verano de 2008, Mxico, p. 8.

3 Afirma que el problema de definir si una persona es o no intelectual implica ubicarse en el terreno de las relaciones sociales histricas, ms que en lo intrnseco de la labor intelectual. todos los hombres, al margen de su profesin, manifiestan alguna actividad intelectual, y () participa[n] de una concepcin del mundo, observa[n] una consecuente lnea de conducta moral y, por consiguiente, contribuye[n] () a suscitar nuevas ideas. Antonio Gramsci, La formacin de los intelectuales, Mxico, Grijalbo, 1967, pp. 25-26. Planteamiento metodolgico que resultara til para nuestro problema, el de la poltica y los polticos.

4 el trmino infrapoltica parece una forma econmica de expresar la idea de que nos hallamos en un mbito discreto de conflicto poltico [se refiere a la resistencia cotidiana y poco visible pblicamente de los dominados], James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia, Mxico, Ediciones Era, 2000 [ed. original 1990], p. 217.

5 Miguel Alberto Bartolom, Movimientos etnopolticos y autonomas indgenas en Mxico, En Serie antropologa, 209, Braslia, 1996, P. 5.

6 Por ejemplo, en algunos pueblos o comunidades los usos y costumbres sirven de proteccin y garanta para que los caciques continen decidiendo por [email protected] y en beneficio de ellos no de [email protected]Vid David Recondo, La poltica del gatopardo. Multiculturalismo y democracia en Oaxaca, Mxico, CIESAS, 2007, p. 28.

7 Individuos autnomos (vs. comunidad u otras figuras que constrieran su libertad?), pragmticos, calculadores, etc.

8 Norberto Bobbio, Estado, gobierno y sociedad. Por una teora general de la poltica, Mxico, FCE, 1996 [1 ed. en espaol, 1989; 1 ed. en italiano, 1985), pp. 101-116.

9 Michel Foucault, Microfsica del poder, Madrid, La Piqueta, 1980.

10 Hannah Arendt, Qu es la poltica?, Espaa, Paids, 1993.

11 Pierre Bourdieu, Propuestas. Por una antropologa reflexiva, Barcelona, Ed. Anagrama, 1999.

12 Su mirada privilegia el conjunto de la novedad de los movimientos sociales contemporneos y no solamente el sentido de la poltica y lo poltico que estos estn construyendo. Entres sus ms recientes obras se encuentran: Zibechi, Ral, Autonomas y emancipacin. Amrica latina en movimiento, Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos/Programa Democracia y Transformacin Global, 2007; y, Territorios en resistencia. Cartografa de las periferias urbanas latinoamericanas, Buenos Aires, Editorial Lavaca, 2008, 152 p.

13 Carlos Antonio Aguirre Rojas, Amrica Latina en la encrucijada. Los movimientos sociales y la muerte de la poltica moderna, Mxico, Editorial contrahistorias, 4 edicin, 2007, y Mandar obedeciendo. Las lecciones polticas del neozapatismo mexicano, Mxico, Editorial Contrahistorias y Centro Immanuel Wallerstein Cideci-Unitierra Chiapas, 2007; Rafael Sandoval, La construccin del sujeto a partir de la prctica poltica. Una nueva forma de hacer poltica: Alianza Cvica Jalisco, Guadalajara, Tesis de Maestra, CIESA-O, (2002); Enrique Dussel, Hacia una filosofa poltica crtica, Bilbao, Editorial Era Naciente, 2001.

14 Carlos Antonio Aguirre Rojas, La otra poltica de la Otra Campaa. La muerte de la poltica y el renacimiento del poder social, en, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=31052; El defecto fundamental de la poltica tradicional, sea de derecha o de izquierda, es que concibe la actividad poltica como algo exclusivo de lo estatal. Por lo tanto, como algo que solamente puede ser entendido a cabalidad por un puado de especialistas, ya que el ciudadano comn y corriente no slo no tiene capacidad para participar y decidir sino que si se le deja en total libertad, normalmente lo que va a hacer es matar a su vecino. Sergio Rodrguez Lascano, Once tesis y una premonicin sobre la otra poltica zapatista, en Revista Contrahistorias. La otra mirada de Clo, No. 6, Marzo-agosto de 2006, p. 41.

15 En ambos fenmenos confluyeron corrientes diversas como el racionalismo, el empirismo, el iusnaturalismo y el liberalismo econmico y poltico, entre otros.

16 Para el caso de la definicin hegeliana de la poltica vid, Bolvar Echeverra, Lo poltico y la poltica, en revista Chiapas, No. 1996 (Mxico: ERA-IIEc) http://www.ezln.org/revistachiapas/No3/ch3echeverria.html

17 Entre los ms reacios a esa idea estuvo Rousseau, pues l era partidario de la democracia directa (la cual slo era posible, a su criterio, en los Estados pequeos). Sin embargo, dadas las circunstancias reales termin por aceptar la aristocracia como el gobierno ms funcional. Para profundizar, Vid Jos F. Fernndez Santilln, Hobbes y Rousseau. Entre la autocracia y la democracia, Mxico, FCE, 1988; y, del mismo autor, Locke y Kant. Ensayos de filosofa poltica, Mxico, FCE, 1992.

18 Para profundizar, vid Norberto Bobbio, Estado, gobierno Op. cit.; y, Jos F. Fernndez Santilln, Hobbes y Op. cit.; y, del mismo autor, Locke y Op. cit.

19 Max Weber, El poltico y el cientfico, Mxico, Alianza Editorial, 2000, p. 84.

20 Vid Nicols Maquiavelo, El prncipe: el arte del poder, Barcelona, Evergreen, 2007, 272 p.

21 Vid Norberto Bobbio, Estado, gobierno Op. cit.; y, Jos F. Fernndez Santilln, Hobbes y Op. cit.

22 Raquel Gutirrez (et. al), Pluriverso. Teora poltica boliviana, La Paz, Comuna, 2001, citado en: Los movimientos sociales y el Op. cit., p. 291.

23 Algunos de los estudiosos atribuyen, en buena medida, el fracaso de los viejos movimientos a la simetra internalizada de esa nocin de poltica, tanto en sus estructuras como en su accin y en su estrategia. Vid Ral Zibechi, Captulo 6: Ese Estado que llevamos dentro, en, Genealoga de la Revuelta. Argentina: la sociedad en movimiento. Mxico, FZLN, 2004, pp. 174-187 y Giovanni Arrighi [et al], Movimientos antisistmicos, Madrid, Akal, 1999. Para Zibechi, la concepcin de Revolucin que se construy a partir de las diversas interpretaciones de Marx (despus de Marx) instrumentaliz a los movimientos sociales, en forma simtrica a la razn instrumental del capital (trabajador=medio) y del Estado (ciudadano=medio de legitimidad). Como las personas y sus acciones polticas y sociales fueron definidas por el Partido o los lderes de la organizacin, y fueron decisiones formuladas en funcin de un fin (la toma del poder estatal), tanto las personas como sus movimientos fueron transformadas en meros instrumentos (o medios). Ral Zibechi, Dispersar el poder. Los movimientos sociales como poderes antiestatales, Tinta Limn, Buenos Aires, 2006.

24 Aunque Sandoval lvarez pone el acento en la poltica como medio para alcanzar el poder estatal, coincide en lo fundamental con la nocin: La idea de poltica como forma de alcanzar el poder se descubre as como medio, y solo medio, para alcanzar un fin que ser ajeno en tanto desconoce al sujeto de la poltica al cosificarlo como poder a travs de un tipo de relaciones de dominacin, que son exigencia del poder que separa a los que lo ejercen sobre otros que no lo tienen o ms bien que han sido despojados de su poder-hacer y de su poder-ser. Rafael Sandoval lvarez, La construccin del Op. cit., p. 19 (ver especialmente captulo II, La poltica y lo poltico).

25() en la relacin entre poltica y libertad apunta Arendt-, la Edad Moderna tambin entiende que la poltica es un medio y la libertad su fin supremo, por tanto, Los prejuicios que en la crisis actual se oponen a la comprensin terica de lo que sea propiamente la poltica conciernen a casi todas las categoras polticas en que estamos acostumbrados a pensar, sobre todo a la categora medios-fines, que entiende lo poltico segn un fin ltimo extrnseco a lo poltico mismo; tambin a la presuncin de que el contenido de lo poltico es la violencia y, finalmente al convencimiento de que la dominacin es el concepto central de la teora poltica. Hannah Arendt, Qu es la Op. cit., p. 90-91 y 98.

26 Carlos Antonio Aguirre Rojas, Mandar obedeciendo Op. cit., p. 28. Tambin: Alain Touraine, Qu es la democracia?, Madrid, Ediciones Temas de Hoy, 1994.

27 Bolvar Echeverra: Cuestionario sobre lo poltico, en la revista Palos (de la crtica), nm. 1, Mxico, 198, http://d.scribd.com/docs/4pjksyhrbxdzgjpv648.pdf, p. 11.

28 lvaro Daz Gmez, Una discreta diferenciacin entre la poltica y lo poltico y su incidencia sobre la educacin en cuanto socializacin poltica, Reflexin Poltica, ao 5, N 9, junio de 2003, IEP-UNAB (Colombia), p. 50

29 Idem, p. 51-52.

30 Adolfo F. Snchez Pereyra, La ideologa de la representacin poltica, Mxico, Colegio de Investigadores en Educacin de Oaxaca, S. C., 2004, p. 15. Bolvar Echeverra tambin refiere este proceso cuando habla de lo poltico en el pensamiento crtico de Carlos Marx: Enajenacin de lo poltico quiere decir suspensin, en el sujeto social debido a su atomizacin, descomposicin o privatizacin, de su capacidad prctica de totalizar su socialidad (el conjunto de las relaciones de trabajo y disfrute que interconectan y definen a los individuos sociales) y de hacerlo dentro de una figura o una identidad histrica determinada. La enajenacin de lo poltico implica una paralizacin en el sujeto de la facultad de autoproyectarse y autorrealizarse reflexiva o conscientemente es decir, mediante un proceso de comunicacin realmente discursivo y poltico. No implica, en cambio, una carencia o una ausencia, en el sujeto social, de toda resistencia espontnea frente a la desfiguracin o accin destructivamente formante que ejerce sobre l el valor valorizndose o la acumulacin del capital en calidad de sujeto social sustitutivo. Podra decirse, inclusive, que la politicidad de la mercanca capital se constituye en una lucha constante dirigida a reprimir la resistencia anticapitalista espontnea del sujeto que se regenera una y otra vez desde focos muy diferentes, puesto que es a partir de esa resistencia que el sujeto humano puede aprovechar las posibilidades histricas de volverse revolucionario, es decir, de reasumir su propia subjetivad poltica bsica. Bolvar Echeverra, Cuestionario () Op. cit., pp. 14-15.

31 Vctor Leonel Juan Martnez, Ya cay!, Ya cay! Colapso del sistema poltico en Oaxaca, en Cuadernos del Sur, Oaxaca, INAH/CIESAS/UABJO, Nms. 24/25, noviembre de 2007, p. 83.

32 Vid Sergio de Castro Snchez, Tctica e ideologa: la APPO y la tentacin electoral, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46807

33 Tambin, y en consonancia con ese principio, el acuerdo 16 de la Mesa 1 apunta: Los actuales gobiernos carecen de legitimidad y los procesos electorales han demostrado que ningn partido que participa en las elecciones garantiza estar al servicio de la mayora de la sociedad. Algo similar anota el acuerdo 26: Los poderes pblicos que dicen representarnos no lo son. Se trata de instituciones excluyentes que estn al servicio de las elites polticas y econmicas, y cuya transformacin se hace cada vez ms difcil. Y como esos hubo otros en ese mismo tenor. Vid Acuerdos constitutivos de la APPO, 13 de noviembre de 2006, en: http://www.regeneracionradio.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1128&Itemid=43

34 Vid Manifiesto de VOCAL, 26 agosto de 2007, http://www.vocal.lunasexta.org/; tambin, Vctor Manuel Gmez Ramrez, Prevaleci la unidad en la Primera Asamblea Estatal de la APPO, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47015; Saludos, acuerdos, tareas, pronunciamientos y plan de accin de la primera asamblea estatal de APPO, 10 y 11 de febrero de 2007, http://codepappo.wordpress.com/2007/02/20/

35 El voto de castigo que se aplic el ao pasado fue una prueba de la capacidad de nuestro movimiento de concertar la voluntad popular () En el momento actual [2007], sin embargo, estas actitudes nos plantean el riesgo de caer en ilusiones contraproducentes. Basta ver los nombres de los candidatos a diputados para darse cuenta de la distancia que existe entre los partidos polticos y los intereses populares. VOCAL, Sacar al gobierno de nuestras vidas. No esperaremos otros 500 aos para conseguir nuestra liberacin, 27 de julio de 2007, http://vocal.lahaine.org/articulo.php?p=15&more=1&c=1 De hecho, para algunos como Sergio de Castro, esa decisin de participar en las elecciones con un voto de castigo constituy un paso ms hacia la institucionalizacin de la APPO. Vid Sergio de Castro Snchez, Tctica e Op. cit. Tambin: Gustavo Esteva, Crnica de un movimiento anunciado, en: Gustavo Esteva, Rubn Valencia y David Venegas, Cuando hasta las piedras se levantan. Oaxaca, Mxico, 2006, Buenos Aires, Editorial Antropofagia, julio 2008, pp. 33-34.

36 Se trat de su mayor derrota en la historia local: perdi la eleccin presidencial, las dos senaduras de mayora y nueve de las once diputaciones en disputa, que gan en todos los casos la Coalicin por Bien de Todos liderada por el perredista (PRD) Andrs Manuel Lpez Obrador.

37 Sergio de Castro Snchez, Oaxaca da la espalda a las elecciones, http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article4463; VOCAL, 5 de agosto, los partidos polticos, su democracia y los pueblos, 27 de agosto de 2007, http://vocal.lahaine.org/articulo.php?p=16&more=1&c=1, El Instituto Estatal Electoral, controlado por el gobernador Ulises slo reconoci un 63% de abstencionismo; Gustavo Esteva habla de que slo sali a votar una tercera parte de los electores. Gustavo Esteva, Crnica de un Op. cit, p. 34. Dentro de esa tercera parte se incluye a [email protected] [email protected], [email protected] [email protected] y [email protected] enga[email protected]

38 Citado en: Sergio de Castro Snchez, El movimiento oaxaqueo se une en una iniciativa no electoralista, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47931

39 Esta inercia de la clase poltica [en referencia al proceso electoral local del 5 de agosto de 2007] tambin est representada en los rganos de toma de decisiones del movimiento social, la dirigencia de la Seccin 22 y el Concejo Estatal de la APPO, los cuales reciben hoy una leccin contundente que ojal sea aprendida. Los pueblos de Oaxaca que caminan en esta lucha les han demostrado que no son masas, las cuales puedan moldear a sus gustos e intereses. En este movimiento participan miles de hombres y mujeres sencillos, de buen corazn, pero ningunos ingenuos que acepten sin chistar, y sobre todo sin participar en las orientaciones de algunos lderes que se empean en ponerse a la cabeza de este movimiento slo para lograr sus propias ambiciones personales o de grupo. David Venegas, Carta desde la prisin de Ixcotel, Oaxaca; Caminos diferentes, 5 de agosto de 2007.

40 Tres principios acordados y un acuerdo de la Mesa 2 (Crisis de las instituciones) constituyen la base de esta decisin. Principios: La APPO retomar la comunalidad y la autonoma de los pueblos indgenas para fortalecer su lucha y garantizar su continuidad; REVOCACION DEL MANDATO. Para todos los representantes del Consejo Estatal y dems cargos de la APPO; y, DEMOCRACIA. Todas las decisiones que sean tomadas por la APPO debern y sern analizadas y discutidas en las bases. Los Consejos de la APPO, tanto en el mbito estatal, regional, distrital, municipal, sern integrados de forma democrtica, honesta, incluyente, transparente y plural. Acuerdo: Se reconoce como instancia fundamental en la toma de decisiones al interior de la APPO las asambleas comunitarias, por ser la forma tradicional en que los pueblos establecen sus representaciones Vid Acuerdos constitutivos de la APPO, 13 de noviembre de 2006, en: http://www.regeneracionradio.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1128&Itemid=43

41 Conforme al prejuicio de que la gente no puede tomar iniciativas por s misma, se sigue buscando la mano que mece la cuna de la APPO () Se intenta identificar o construir un lder o grupo que seran los responsables de manipular a las masas dciles. Lo hicieron lo medios: construyeron dirigentes cuya imagen se acomodaba bien a la que construan del movimiento, a fin de preparar la liquidacin del mismo. Lo hicieron las autoridades, para organizar cooptacin y represin. Y se hizo tambin desde la izquierda. Gustavo Esteva, La Otra Campaa, la APPO y la izquierda: reivindicar una alternativa, en Cuadernos del Sur, Oaxaca, INAH/CIESAS/UABJO, Nms. 24/25, noviembre de 2007, p. 15.

42 Por ejemplo, Vid, Movimiento Popular Revolucionario, Oaxaca: la lucha poltica independiente del pueblo. Heraldo de una nueva revolucin, Mxico, editorial Flor de la Sierra, enero 2008, 101 p.; Martnez Vsquez, Vctor Ral, Autoritarismo, Movimiento popular y Crisis poltica: Oaxaca, 2006, IISUABJO, EDUCA, CAMPO, CDPE, 2007.

43 De acuerdo al relato de David Venegas, cuando se formaliz y afianz la constitucin de la APPO algunos lderes de ciertas organizaciones hicieron amarres sin consultar a nadie para que Felipe Martnez Soriano, supuesto ex -lder del Procup, entregara el bastn de mando al recin nombrado Consejo de la APPO. Pretendan reivindicar y en cierto modo imponer- su interpretacin de las funciones del naciente rgano de coordinacin. Gente de la Asamblea se enter antes y comenzaron a hacer bulla, entonces se llev al pleno y ste decidi que fuera Don Melitn Bautista, un indgena zapoteco quien, adems, en ese momento cubra un cargo en su comunidad (San Juan Tobaa, de la regin Soogocho de la Sierra Norte). En su discurso hizo hincapi en la necesidad de ver al movimiento de otro modo, lo mismo que los cargos de Consejeros de la APPO, no como puestos sino como responsabilidades que caragaran, al estilo indio, quienes resultaran designados. En ese sentido, puso nfasis en lo que significa para las comunidades el bastn de mando. Charla con David Venegas, el Alebrije, 9 de noviembre de 2008, Oaxaca. Tambin, La APPO constituye su consejo estatal y anuncia que reactivar las barricadas, La Jornada, 14 de noviembre de 2006, en: http://www.ainfos.ca/06/nov/ainfos00292.html

44 falta an inventar afirma- la forma de articular horizontalmente los diversos impulsos. Gustavo Esteva, 2 aos despus, El topil, Oaxaca, junio de 2008, p. 5. Para Roberto Olivares hubo dos problemas fundamentales con esto. Primero, esta forma de democracia es compleja y no funciona por decreto, Los pueblos indgenas llevan cientos de aos aprendiendo y practicando este sistema y an as tienen sus problemas. Segundo, la mayora de las organizaciones que integran la APPO funcionan con sistemas verticales de toma de decisiones, lo que volvi difcil alcanzar consensos horizontalmente. Roberto Olivares, A fuego Lento, La Guillotina, N 58, verano del 2008, p. 12.

45 Conversaciones con Rubn Valencia y David Venegas. Una visin del movimiento de Oaxaca contada por una de las muchas voces, en Gustavo Esteva, Rubn Valencia y David Venegas, Cuando hasta Op. cit., p. 98.

46 Luis Hernndez Navarro, Oaxaca: un ao despus La Jornada, 19 junio 2007.

47 La Coordinadora [Provisional, de 30 personas] tena que andar averiguando por dnde quera ir la gente, hacia dnde conduca el proceso y cmo era posible dar cauce al descontento y a los impulsos de transformacin profunda que parecan salir por todas partes. Gustavo Esteva, La Otra Campaa, la APPO Op. cit., p. 16.

48 Durante Junio y Julio, muchas de las decisiones fueron tomadas por la dirigencia de la Seccin 22 y la Coordinacin provisional de la APPO. A decir de Rubn Valencia (charla: 12/10/008), la toma de decisiones de abajo (hacia arriba) fue contundente sobre todo a partir de la instalacin de las barricadas, en las ltimas semanas de agosto.

49 Por ejemplo, Vid Vctor Leonel Juan Martnez, Ya cay!, Op. cit., p. 85;

50 Diplomado Anlisis de los movimientos sociales: el caso de la APPO, organizado por el Colegio de Investigadores en Educacin de Oaxaca, A.C., realizado los sbados de abril a agosto de 2008. Lo coordinaron Miguel ngel Elorza Morales y Adolfo Snchez Pereyra. Esa postura (anarquista liberal) cree que el movimiento de movimientos tuvo condiciones para organizar acciones contundentes tendientes a establecer en los hechos el propio gobierno que se quera. El contrapeso de las organizaciones y grupos partidarios de entrar al juego poltico del sistema fue un factor que inhibi esa posibilidad, lo mismo que la parte de Estado que an la gente lleva adentro, para usar las palabras de Ral Zibechi.

51 Testimonio de Rubn Valencia, Consejero de la APPO, en Sesin del Diplomado de Investigadores Descalzos, 12 de octubre de 2008.

52 Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL) por ejemplo, se auto-nombra espacio a fin de remarcar su rechazo a esa forma tradicional de organizarse y/o de luchar por una sociedad no capitalista. Vid Manifiesto de VOCAL,26 agosto de 2007, http://www.vocal.lunasexta.org/

53 Vid Benjamn Maldonado Alavarado, Autonoma y comunalidad india. Enfoque y propuestas desde Oaxaca, Oaxaca, CONACULTA, INAH, CEDI, CMPIO, A.C., Secretara de Asuntos Indgenas del Gobierno de Oaxaca, 2002. Miguel Alberto Bartolom, Movimientos etnopolticos y autonomas indgenas en Mxico En serie antropologa, 209, Brasilia, 1996. Carlos Manzo, La Comunalidad Oaxaquea: Impunidad de Estado Vs. Autonoma Indgena, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57997, 22-10-2007; Floriberto Daz, Escrito. Comunalidad, energa viva del pensamiento Mixe, Comp. Sofa Robles y Rafael Cardoso, Mxico, UNAM, 2008.

54 Vid Gustavo Esteba, Crnica de un Op. cit., pp. 65-68; Hermann Bellinghausen, El movimiento popular de Oaxaca, inexplicable sin la presencia indgena, http://www.derechos.org/nizkor/mexico/doc/oax.html; Carlos Manzo, La Comunalidad Op. cit.

55Rubn Valencia, El espritu de la APPO en el Istmo, y Oaxaca Libre, Primera Asamblea de los Pueblos del Istmo (27 y 28 de enero de 2007), http://oaxacalibre.org/oaxlibre/index.php?option=com_content&task=view&id=316&Itemid=64

56 Este espacio se plantea como una forma de conjuntar los esfuerzos autnomos del pueblo de Oaxaca movilizado, los que participamos activamente en el movimiento social formando parte o no de estructuras organizativas como lo es la asamblea popular de los pueblos de Oaxaca (APPO) y que nos preocupamos por mantener nuestro movimiento social fiel a sus principios, autnomo e independiente de los partidos polticos y reivindicando la forma asamblearia como la forma ms justa y armnica de llegar a entendernos, autoorganizarnos y autogobernarnos, donde los acuerdos del pueblo no se basen en la competencia de mayoras contra minoras, ni en otras formas de imposicin que comnmente ejerce el poder de los de arriba, sino, en una relacin de respeto mutuo entre todas las partes del pueblo. VOCAL, Manifiesto VOCAL, 26 agosto de 2007, http://vocal.lunasexta.org/index.php?option=com_content&task=view&id=18&Itemid=31.

57 Vid ASARO, ASARO. Arte del pueblo y para el pueblo, La Gillotina, N 57, verano de 2008, p. 30.

58 Carlos Antonio Aguirre Rojas, Amrica Latina en Op. cit.

59 gnes Heller, Sociologa de la vida cotidiana, Barcelona, Ediciones Pennsula, 1987, 2 edicin [ed. original hngara 1970], p. 20.

60 En estos momentos (2009), para algunos(as) la APPO se encuentra por completo fragmentada debido a la incapacidad de sus actores para limar de modo correcto las diferencias. Vid Vctor Ral Martnez Vzquez, Cada quien su APPO (I-IV), en, http://www.adnsureste.info/index.php?news=8806; para otros(as), la APPO fue secuestrada por las organizaciones tradicionales (con estructuras que privilegian las jerarquas). Claro, otras interpretaciones caben.




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