Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2009

Recordando en el Da del Holocausto a Elisabeth Ksemann, estudiante alemana asesinada por la dictadura militar argentina en 1977
Para aprender

Osvaldo Bayer
Pgina 12



El martes pasado se record en toda Alemania el Da del Holocausto. Fue el aniversario de cuando en 1945 fue liberado de los nazis el campo de concentracin de Auschwitz. En una ceremonia profunda, fue el Parlamento alemn, en una sesin especial, el que le puso a esta fecha la emocin impregnada de rabia y de vergenza de esa realidad tan cruel. El presidente alemn Khler habl con un acento que denotaba su bsqueda de las verdaderas expresiones para describir un crimen tan ominoso como el de los campos de concentracin nazis, donde fueron asesinados millones de seres humanos, nios, mujeres y hombres, judos, gitanos, enemigos polticos, homosexuales y personas discapacitadas. En los palcos haba representantes de todas esas vctimas. Pero, adems, se hallaban alumnos de colegios secundarios, y universidades, docentes e integrantes de organismos de derechos humanos. Luego del discurso presidencial, ocuparon el centro de la escena cuatro nias que leyeron trozos de cartas de las vctimas. Y luego un cuarteto musical trajo la msica de Bach, que sirvi, tal vez, como bsqueda de consuelo imposible de encontrar. Sirvi para comprobar que los asesinatos no quedan impunes y que siempre hay una luz de esperanza cuando los asesinos son condenados para siempre por la Historia.

Ese mismo da me toc hablar en la Iglesia Evanglica de Gelsenkirchen, en la cuenca del Ruhr, el ncleo fabril ms potente de Alemania. All, en esa ciudad, un centro de educacin para familias lleva el nombre de Elisabeth Ksemann, la estudiante alemana asesinada por la dictadura militar argentina en 1977. Elisabeth, luego de terminar sus estudios de sociologa en la universidad de Tbingen, quiso hacer sus trabajos prcticos en Latinoamrica. Luego de estar en Per march hacia la Argentina, donde realiz trabajos solidarios en una villa miseria del Gran Buenos Aires. El 8 de marzo de 1977 fue secuestrada de su domicilio por una patrulla militar y llevada al campo de concentracin El Vesubio, donde fue brutalmente torturada, para luego ser asesinada, el 24 de mayo del mismo ao. Su padre, Ernst Ksemann, uno de los ms brillantes telogos de Alemania, viaj a la Argentina para recuperar el cuerpo de su hija. Luego de largas negociaciones y mediante el pago de 25.000 dlares, miembros del Ejrcito Argentino le devolvieron los restos de Elisabeth. El peor delito: adems de matar impunemente, hacer negocio con el cuerpo sin vida de la vctima. Ante su tumba, en el cementerio de Tbingen, en aquel 1977, habl en nombre del exilio argentino. Y comenc diciendo: "No dejar nunca la ltima palabra a los verdugos y militares, esto lo escribi Ernst Ksemann sobre su hija Elisabeth. Y por eso estamos aqu, ante su tumba, para no dejar la ltima palabra a los verdugos y militares argentinos que prosiguen torturando y asesinando en mi tierra, en ese pas, que Ernst Ksemann denomin 'fascinante' pero que al mismo tiempo en esa belleza hospeda a un verdadero infierno. Este hombre de la Palabra y la Fe no quiere que se haga de su hija una figura de mrtir. No es nuestra intencin, pero sin nuestra influencia, Elisabeth se ha convertido en un smbolo. En ella se ha corporizado la ms hermosa de las palabras, que los pueblos del mundo exclaman en voz bien alta: Solidaridad. Detengmonos aqu y pensemos en la belleza, en la esperanzada poesa de esas slabas, solidaridad, que con toda fuerza fue pregonada por aquellos seres humanos que con el vocablo pensaron en ayudarse mutuamente, en buscar soluciones comunes a todos, por encima de lenguas y de razas distintas. Elisabeth, como muchos otros seres de lejanos pases, ha colaborado para traer una vez ms la tradicin humanista. De dar la mano al ms dbil. De desesperarse ante el dolor de los dems. De la utopa de la justa reparticin de los bienes de la tierra. El prjimo. Nuestros semejantes. El compaero. La palabra contra las cmaras de gas, contra el balazo, contra la picana elctrica, contra la desaparicin, contra el robo de nios de las prisioneras".

"Rosa Luxemburgo prosegu aquella vez escriba de la prisin: 'Pese a la oscuridad de la celda, de la luz de la muerte que entra por el tragaluz del calabozo, mi corazn late pleno de una incomprensible, desconocida alegra interna como si yo caminara sobre un prado pleno de capullos regado por un triunfante rayo de sol. Y le sonro a la vida como si yo supiera un mgico misterio, que castiga a todo lo malo y a las tristes mentiras y las convierte en pura claridad y felicidad'. Es que Rosa saba que su lucha por los de abajo era la que le dara la razn de ser, de vivir, mientras otros acumulaban cargos o riquezas mediante el poder o la avaricia."

Termin mis palabras dicindole a Elisabeth: "Elisabeth, no tengo otra cosa que ofrecerte que mi vergenza. Pero tambin tengo un orgullo, angustiado, nacido de puro dolor, pero pleno de energa. Es el orgullo de poder hablar de nuestras mujeres, de aquellas que como Elisabeth perdieron sus vidas en la misma lucha. Y s que el mejor homenaje a Elisabeth es nombrar algunas de esas mujeres, hoy desaparecidas y as recordar sus risas, sus sueos, y su fe en un futuro bien claro como las madrugadas de nuestras pampas, amplias, frescas, sin sombras, como el trinar de sus pjaros. S, nombrar a Liliana Isabel, Blanca Hayde, Alicia, Silvia Anglica, Mara Adelia, Mara de las Mercedes, Noem, Raquel, Mara Victoria..."

S, Mara Victoria, la hija del querido Rodolfo Walsh. Recordar siempre la alegra de l al nacer su hija: "Una hija, una hija...!" me repiti y sus ojos y sus labios rieron.

Y termin diciendo: "Los vestidos de Rosa llenos de lodo en el fondo del Landwehrkanal en aquel Berln de 1919, Mara Victoria Walsh que no se entreg a las bestias, y Elisabeth, Elisabeth Ksemann, la viajera de un lejano pas, con su valija llena de utopas. Nuestros verdugos. Militares. No dejarles la ltima palabra".

El acto del martes pasado, donde repet aquel discurso, se hizo en la bella iglesia evanglica donde funciona el Centro de Educacin Familiar Elisabeth Ksemann. Nada mejor que el nombre de la joven muerta en la Argentina para identificar a un lugar dedicado a las madres y a los nios, es decir, al futuro. Las consignas de esa institucin son estos principios: "Queremos apoyar a los padres para posibilitar un sano desarrollo de sus hijos, para ofrecerles juegos propios de cada edad, para que tengan un movimiento sano, para un trato familiar libre de toda violencia, adems de una sana alimentacin y la alegra de cocinar para la salud. Queremos ayudar a los padres para que sientan alegra en la educacin de sus hijos, para que puedan cumplir con sus necesidades y para que sepan solucionar todo conflicto familiar". Una vez ms, la tica triunfa finalmente. Los asesinos de Elisabeth, el general Surez Mason y el teniente coronel Durn Senz, han pasado a la historia como miserables asesinos y torturadores. En cambio, la vctima ha sido homenajeada con este nombre a una institucin que mira hacia el futuro, hacia una sociedad de sentimientos y sueos.

Lo mismo ocurri con Auschwitz. Se recuerda todos los aos a sus vctimas y se desprecia con asco a los polticos y a los uniformados que quisieron establecer un rgimen basado en el odio y el racismo.

Ojal que el 24 de marzo, el da en que comenz la dictadura de la desaparicin de personas y del robo de nios, nuestro Congreso nacional y todas las Legislaturas provinciales imiten al Bundestag alemn. As como aqu se dedic el da a rememorar la vergenza ms grande de este pueblo, con sus campos de concentracin, sus cmaras de gas y sus seis millones de vctimas, as nuestros cuerpos legislativos deberan seguir este camino, dedicar sus sesiones de ese da a analizar el prfido sistema de la desaparicin de personas y cmo fue posible llegar a esa maldad infinita. Que hable un representante de cada bloque y luego, escuchar poesas con voz infantil de nuestros poetas desaparecidos y una msica dedicada a ellos, una msica propia de la tierra que los vio nacer. Y, adems, que una mujer nos hable sobre nuestras mujeres de-saparecidas, sobre el dolor de las madres a quienes les quitaron sus hijos en el momento de dar a luz, y de la fuerza de las Madres que salieron a la calle a exigir Vida. Por supuesto, que en cada colegio secundario se d una clase especial y en todas las universidades, en el aula magna, se recuerde a los estudiantes y docentes desaparecidos y se haga un anlisis de aquel fracaso rotundo y criminal de nuestra sociedad.

Para aprender.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter