Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2009

El sistema financiero que delata a Obama

Michael Hudson
Sin Permiso



Comencemos con el perfil del nuevo regalo, segn lo traz el pasado jueves el New York Times:

El secretario del Tesoro, Timothy F. Geithner, dijo el mircoles que la administracin est trabajando en un gran plan para reparar el sistema financiero. () las acciones de los bancos subieron en la esperanza de que el gobierno est dando pasos hacia la creacin de un bad bank [banco malo] para purgar de activos txicos unos balances contables en rpido deterioro a medida que empeora la economa () los funcionarios de la administracin creen que se necesitan unos cuantos billones de dlares ms para comprar el grueso de los activos malos en poder de os bancos

El concepto de bad bank ha ido cobrando importancia en el sector financiero a medida que se deteriora la economa, recortando drsticamente el valor de los activos de riesgo en los libros de los bancos e incrementando la necesidad bancaria de capitalizacin para hacer frente a esas prdidas. Las acciones de Citigroup y del Bank of America, que acaban de recibir una segunda trasfusin vital de dineros del contribuyente, aumentaron el 19 y el 14 por ciento, respectivamente, a caballo del crecido optimismo de un mercado de valores convencido de que la administracin librar a los bancos de los activos que les hacen perder dinero. [Geithner Says Plan for Banks Is in the Works, por Stephen Labaton y Edmund L. Andrews, The New York Times, 29 de enero de 2009.]

Luego de (1) amenazar durante ocho aos con que la perspectiva de un dficit de un billn de dlares que hipotecara a toda una generacin era razn suficiente para poner firmes a los recipiendarios de la Seguridad Social y para abolir las deudas contradas con los jubilados de la nacin; luego de que (2) la administracin Bush haya proporcionado en los pasados tres meses 8 billones de dlares en buenos y efectivos bonos del Tesoro a cambio de derivados financieros basura de Wall Street; luego de todo eso, (3) la administracin Obama habla ahora de soltar entre 2 y 4 billones de dlares ms la prxima semana.

Ni un solo congresista republicana se mostr favorable, anlogamente a la negativa del congresista republicano Boehmer a apoyar el rescate de Bush aquel fatal viernes en que el seor McCain y el seor Obama debatan entre s sobre asuntos completamente marginales en relacin con el rescate, que ambos candidatos apoyaban apasionadamente. El Partido de la Riqueza ya ve las pintadas en la pared contra una medida por la que dejar en exclusiva la responsabilidad al Partido del Trabajo. Seguramente es la nica ocasin en que yo preferira el bipartidismo. Por la vara del flujo de contribuciones financieras a la campaa electoral podrn medirse los beneficios que eso reportar a los demcratas.

Ya quisieran muchas familias que se les devolviera el importe de todas las malas inversiones realizadas! Es como un padre del chico que acaba de romper un juguete y le dice: Est bien. Iremos a comprar otro. Y eso lo dicen los apstoles de la responsabilidad de los pobres respecto de su pobreza, de la responsabilidad de los deudores hipotecarios por endeudarse ms all de sus posibilidades, de la responsabilidad de la gente que enferma y no puede pagarse la atencin mdica, de la responsabilidad de unos estados y de unas ciudades fiscalmente desangrados por la limpieza de la economa a que Bush y Obama han procedido. Nada para quien no forme parte del cerca del centenar de milmillonarios que se han hecho con el dinero bastante como para convertirse en la elite dominante norteamericana por el resto del siglo XXI.

Luego de pasarse la vida denunciando la intrnseca injusticia del socialismo, Wall Street procede ahora a una repugnante parodia del mismo: como si el socialismo para ricos no fuera, por lo pronto, un oxmoron. Se calla por sabido que los bancos no estn nacionalizados. Obsequiarles con el mayor monto de ttulos desembolsables de la historia sin exigir a cambio el poder gestor directo que va con la propiedad es muy otra cosa que nacionalizarlos. Y si no, que venga Lenin y lo vea.

Ahora que, a tiempo para que pudieran celebrarlos los representantes de Wall Street en Davos, se han divulgados los detalles de este nuevo y, desde luego, no mejor obsequio de entre 2 y 4 billones de dlares, podemos legtimamente preguntarnos si, financieramente hablando, hay que pensar en la administracin Obama como en una administracin Bush-3. O si, mejor an, se halla todava en una tendencia pro-acreedor y habra que considerarla como una administracin Clinton-5 o Reagan-8. Desde 1980, el sector financiero se ha hecho con una fabulosa sisa de dinero a expensas de los trabajadores y de los contribuyentes. Ms precisamente: se ha tratado de una sisa deudora, del otro lado del balance contable de los activos.

Sostenidos por Larry Summers, los chicos de Harvard de Boris Yeltsin transfirieron billones de dlares de riqueza minera y empresas pblicas rusas, ponindolas en manos de los cleptcratas. Se trat, pura y simplemente, de una transferencia de activos. En 1997, para colmo, el FMI concedi a Rusia un prstamo que, absorbido al punto por el sumidero de las cuentas bancarias de los cleptcratas, tuvo que devolverse con las ganancias de ulteriores exportaciones de petrleo. Pero el nombre del juego era este, activos. El actual obsequio a los bancos en los EEUU da una nueva vuelta de tuerca. Se puede establecer una analoga con las acciones paniaguadas [watered stocks: una prctica comn en la Era de la Codicia norteamericana, a finales del siglo XIX; T.] y los bonos que los magnates de los ferrocarriles y los emperadores financieros de Wall Street se otorgaban a s propios y a sus voceros polticos [en la Era de la Codicia] mediante el simple expediente de aadir cupones de intereses y dividendos a los precios cargados al pblico, como si de costes reales se tratara. La versin actual bonos del Tesoro paniaguados nace de los libros contables del sector pblico. El contribuyente tiene que pagar los cargos de intereses, lo que va en detrimento de la inversin en infraestructuras que el seor Obama reputa tan necesaria.

En la letra pequea del rescate Bush-Obama se abunda en estipulaciones que ofrecen a Wall Street la perspectiva de una dcada de vacaciones fiscales, permitindole compensar sus prdidas financieras por la va de substraerse a sus responsabilidades fiscales. De modo que, no slo ha habido un enorme obsequio fiscal; ha habido tambin una redistribucin de la carga fiscal a costa del mundo del trabajo y de la industria. Los estados y los municipios ya han empezado a anunciar planes de venta de carreteras y aeropuertos, de suelo y otros activos pblicos al sector financiero, a fin de financiar unos acrecidos dficits presupuestarios que la actual legislacin no les permite gestionar. No se han previsto recursos federales de ningn tipo para financiar a unas ciudades cuyos ingresos fiscales se desploman a ojos vista. Se ha ofrecido una cantidad poco ms que simblica para familias de bajos ingresos agobiadas por las hipotecas basura. Pero eso no significa darles algo parecido a un bono dinerario desembolsable. Cumple simplemente un papel de exhibicin como solan exhibirse las ayudas a viudas y hurfanos para justificar el rescate de los bancos y sus psimos negocios con divisas, tasas de inters y derivados financieros. Los deudores insolventes son meros vehculos pasivos: se les ofrece un alivio hipotecario que el gobierno, en su nombre, trasladar a sus bancos para mantenerlos a todos a salvo.

A todos, pero a unos ms que a otros! Chris Matthews me acaba de proporcionar una estadstica de hoy (29 de enero de 2009): 18,4 mil millones de dlares en bonos de Wall Street pagados con dinero procedente del rescate del gobierno.

A eso se le llama salvar la economa. No es menos oximornico que hablar de socializacin de las prdidas. Socializar las prdidas significara cancelar las deudas hipotecarias y de otros prstamos bancarios, borrndolas de la contabilidad bancaria. En cambio, los rescates actuales significan el mantenimiento de las deudas en la contabilidad bancaria, pero su adquisicin por parte del gobierno a fin de mantener a salvo a los acreedores; entretanto, una cuarta parte de las hipotecas inmobiliarias han entrado en quiebra tcnica por causa del desplome del precio de la vivienda [deben ms de lo que vale ahora su activo inmobiliario; T.], y sus deudas, lejos de ser rescatadas, se mantienen en los libros de contabilidad bancaria. La basura txica de la economa permanece. Pero se est creando ms basura en un volumen harto respetable y en obsequio de unos pocos centenares de familias. No resulta, pues, sorprendente que el mercado de valores subiera 200 puntos el pasado mircoles, aupado por la cotizacin de las acciones de los bancos!

En los diez das de aparente frenes transcurridos desde que Obama entrara en posesin de su cargo, dirase que sus acertadas decisiones en lo tocante a Guantnamo, a Irak o a la restauracin de los derechos de los trabajadores frente a los empresarios no son sino caramelos destinados a endulzar el obsequio a Wall Street, un quid por quo concebido para evitar la oposicin de las bases sociales del Partido Demcrata. O al menos, tal parece ser su efecto. Acusar a Obama de haber procedido a un obsequio no se condecira, a primera vista, con el impulso de fondo subyacente en sus decisiones: pero slo si prescindiramos del nombramiento de Larry Summers en la Casa Blanca y del eminente papel en el rescate desempeado por Barney Frank en la Cmara Baja y Chuck Schumer en el Senado.

Hay una forma muy sencilla de pensar en todo lo que ha pasado y que explica por qu todas las medidas tomadas, lejos de ayudar a la economa, agravarn su situacin. Supngase que el nuevo bad bank o banco malo de 4 billones de dlares funciona. La cobertura gubernamental dar bonos del Tesoro a cambio de prstamos y derivados financieros del banco malo, sin que el gobierno se atenga a los valores de mercado (marking to market): dicho sea esto a propsito de la pretensin de que dar crdito a Wall Street es una poltica de libre mercado; pero la alternativa a los mercados libres no resulta ser socialismo, ni siquiera socialismo para ricos (hay peores palabras para eso y prefiero no emplearlas aqu).

La verdadera pregunta es sta: qu har la elite de Wall Street con el dinero? Desde Chuck Schumer hasta Barney Frank, pasando por Larry Summers, toda la administracin Obama se halla a la espera de que los bancos presten a los norteamericanos. Los prestatarios tendran, pues, que contraer ms deuda, deuda bastante para iniciar un nuevo proceso de inflacin de los precios inmobiliarios, haciendo as la vivienda ms inaccesible y obligando a los compradores a contraer unas deudas hipotecarias todava ms grandes. Mayores hipotecas y precios inmobiliarios al alza se supone que ayudaran a reconstruir la contabilidad bancaria, es decir, a ganar lo suficiente como para compensar sus prdidas.

Pero eso pasa por alto el hecho de que la actual depresin en curso est causada por la deflacin de deuda. Familias, empresas y gobierno tienen que gastar ms ingresos salariales, ms beneficios y ms ingresos fiscales en el servicio de la deuda, en vez de en la adquisicin de bienes y servicios. Qu solucin de los problemas del coste de la deuda es sa que pasa por endeudarse todava ms? No hay un punto de locura en todo eso?

La solucin promovida por el gobierno, que es la que le han ofrecido los lobistas financieros, es rescatar a los banqueros de Wall Street dejando a la economa real todava ms endeudada. Toda esa chchara sobre la necesidad de ms crdito, todo ese mendigoneo a los bancos para que presten ms dinero y luego extraigan ms inters y amortizacin de la economa, no hace sino labrar el camino hacia un sumidero deudor todava ms profundo. Eso no es ayudar a las familias a pagar sus deudas. Y, a decir verdad, los propietarios de vivienda cuyas hipotecas ya cuestan ms que el precio de mercado de su propiedad no sern tampoco capaces de conseguir ms prstamos.

Sanar el problema de la deuda no costara ms de 1 billn de dlares, aproximadamente: bastara con que se dejara funcionar la magia del mercado en el contexto de una renovada legislacin para las quiebras que se orientara en favor de los deudores. Pero no es ese, huelga decirlo, el problema que el gobierno trata de resolver. Lo que pretende, simplemente, es mantener a salvo a los acreedores, unos acreedores que, despus de todo, son en nuestros das los ms influyentes lobistas y los mayores contribuyentes a las campaas electorales.

Lo ms importante que hay que entender de la presente crisis econmica es que no era necesaria, ni tecnolgica, ni poltica, ni fiscalmente. El gobierno, en los niveles estatal, local y federal, est sin fondos, pero slo porque la fuente natural del fisco, la renta del suelo y la renta monoplica, as como los gravmenes al usuario del servicio pblico, ha sido financiarizada. Es decir, que, mientras los impuestos a la propiedad solan financiar en los aos 30 tres cuartas partes del presupuesto de estados y municipios, hoy slo representan una sexta parte. Este encogimiento no ha sido en beneficio de los propietarios de vivienda, de quienes viven de alquiler o de los que ocupan locales comerciales. Los precios de las viviendas y de los edificios de oficinas los fija el mercado inmobiliario. El alza de los precios del mercado ha ido a parar a los bancos en forma de inters hipotecario. El sector financiero, pues, ha substituido al Estado como receptor del excedente econmico, lo que ha dejado al sector pblico seco y sin liquidez.

El sector financiero tambin ha substituido al Estado como planificador econmico. Ese papel le ha venido por consecuencia de su monopolio en la creacin de crdito, que resulta clave en la asignacin de recursos.

El crdito bancario se crea libremente. Los gobiernos podran hacer lo mismo. En realidad, eso es lo que hizo el Tesoro norteamericano durante la Guerra Civil emitiendo crdito-papel.

Si la actual depresin econmica en curso es un fenmeno de origen humano (para ser preciso: financiado por los lobistas), qu poltica se precisa para ponerle remedio?

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Ricardo Timn


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