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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2009

Conversacin con el politlogo Edgardo Lander, despus de diez aos de Revolucin Bolivariana
El proceso bolivariano y las tensiones de un proyecto alternativo

Franck Gaudichaud
Contretemps


Politlogo de la Universidad Central de Venezuela e investigador en el Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Sociologa, Edgardo Lander es un pensador crtico del neoliberalismo en Amrica Latina. Entre sus publicaciones podemos mencionar: Neoliberalismo, sociedad civil y democracia. Ensayos sobre Amrica Latina y Venezuela, 1995 y La colonialidad del saber: Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (compilador), 2000. Es tambin conocido por sus anlisis y textos sin concesin, pero siempre constructivos desde la izquierda, sobre el proceso bolivariano. Cuando an no se haba anunciado el llamado a referndum acerca de la propuesta de enmienda constitucional para establecer la posibilidad de reeleccin del Presidente Chvez, conversamos con l sobre el proceso bolivariano despus de diez aos de Revolucin Bolivariana. Esta entrevista significa tambin para nosotros tomar el tiempo para reflexionar e intentar hacer un primer balance de la experiencia venezolana, proceso colectivo de vital importancia en el actual panorama poltico de Amrica Latina.

Edgardo, t trabajaste mucho el tema del proceso bolivariano, proponiendo explicaciones problematizadas y contextualizadas interesantes, crticas y al mismo tiempo constructivas desde el punto de vista de la izquierda radical. En un texto definiste el bolivarianismo no como una doctrina, sino ms bien como un espacio popular donde se definen valores nacionales venezolanos. Hoy da, despus de 10 aos de gobierno Chvez, sigues pensado lo mismo o modificaste tu percepcin? En mismo orden de ideas: Es el proceso bolivariano un proyecto alternativo al capitalismo neoliberal? 

Creo que lo primero que habra que decir es que como proyecto poltico, ideolgico, estratgico, como proyecto de otra sociedad, el bolivarianismo es un proyecto en cambio permanente, uno no podra decir que el bolivarianismo es, as como si fuese una de cosa, una doctrina fija, o un cuerpo de conceptos, de visiones de sociedad anclados en una visin bien definida. Ha habido desplazamientos muy significativos a lo largo de los ltimos diez aos, a pesar de que se siga hablando de la Revolucin Bolivariana y se siga hablando de bolivarianismo. En los tiempos iniciales, cuando se formul el proyecto, el presidente Chvez comenz a plantear lo que entenda como Revolucin Bolivariana. Ms que un proyecto de pas y una idea que diese respuesta a cmo iba a ser la economa, el sistema poltico, etc., eran unos enunciados de carcter valorativo general que tenan que ver con ideas de libertad, equidad, solidaridad, autonoma y antiimperialismo. Dos categoras eran de particular importancia: la nocin de pueblo, pensado como lo popular, y la nocin de soberana. Se constituye as la idea medular en todo el discurso poltico bolivariano: el pueblo soberano. Fue muy insistente en el discurso de Chvez antes de las elecciones del ao 1998 la idea de que haba necesidad de una va alterna al modelo liberal, la democracia liberal que haba fracasado, pero igualmente una visin crtica de la experiencia del socialismo del siglo XX. Se planteaba la necesidad de una opcin enraizada fundamentalmente en la historia y las culturas latinoamericanas. Latinoamericana no es en realidad una conceptualizacin adecuada. En esos aos cuando se hablaba de la tercera va, con sus connotaciones muy fuertes a lo Tony Blair o Anthony Guiddens, en realidad la referencia tena otro sentido. Se presentaba como otra opcin histrica, enraizada en las tradiciones de Amrica Latina, en la compleja raz cultural de lo indio, de lo africano y lo europeo del proceso de constitucin de estas sociedades. Esa visin ms que un proyecto de pas, era una crtica a lo que haba sido la experiencia internacional del socialismo real, como de la experiencia de lo que haba sido la democracia liberal, llamada puntofijista, en Venezuela desde el ao 1959 en adelante i . Si se revisa el proceso del debate constituyente del ao 1999 y lo que termina apareciendo en la Constitucin, entendido como documento fundacional del nuevo orden poltico de la V Repblica, hay varias cosas que vale la pena destacar para entender qu modelo de sociedad se est proponiendo.

En primer lugar, a pesar de la oposicin radical que se construye en el discurso entre democracia representativa y democracia participativa, en el texto constitucional democracia participativa no aparece como una alternativa opuesta a la democracia representativa, sino como complemento que hara posible la radicalizacin y la profundizacin de la democracia. Es por ello que las instancias bsicas de la institucionalidad democrtico-liberal, en particular la separacin de poderes y la existencia de instancias de carcter representativo como la Asamblea Nacional y los Consejos Municipales se conservan. Pero esto est acompaado de todo un mbito de ampliacin de los terrenos de la democracia en trminos de la participacin: referendos revocatorios, referendos para proponer y/o revocar leyes, mecanismos democrticos de contralora de la gestin pblica, modalidades participativas en el terreno de la produccin, el rea de la economa social, etc. Desde el punto de vista del modelo econmico y de los debates clsicos estado/mercado, izquierda/derecha, capitalismo/socialismo, lo que aparece en ese texto constitucional es bsicamente una reafirmacin de un modelo socialdemcrata: el Estado de bienestar social, una economa en la cual el Estado tiene una fuerte participacin como propietario y como regulador. La riqueza fundamental del pas est en el petrleo. Por ello se establece en forma categrica la propiedad y el control del Estado sobre los hidrocarburos. Pero igualmente sobre otros sectores bsicos de la economa: electricidad, servicios pblicos, industrias bsicas. Esta perspectiva representaba por un lado una cierta continuidad respecto al modelo socialdemcrata anterior. Pero al mismo tiempo estaba absolutamente a contracorriente de lo que ocurra en el resto de Amrica Latina. En ese momento de plena hegemona del Consenso de Washington y de las polticas neoliberales de ajuste estructural, se estaban llevando a cabo procesos sistemticos de privatizacin y desmantelamiento del Estado social en la mayor parte de los pases del continente. Con una orientacin muy divergente, en la Constitucin venezolana se establece expresamente el derecho a una educacin universal gratuita, un sistema nacional de salud, un rgimen de seguridad social pblico. De esta manera no slo se preservan, sino que se profundiza la garanta de derechos sociales y econmicos fundamentales. En un contexto global de hegemona del imaginario neoliberal, esta Constitucin apunta en la direccin de reorientaciones polticas radicales. Lo que no aparece inicialmente en el proyecto bolivariano es el llamado Socialismo del siglo XXI, concepto que va apareciendo en discusiones posteriores. La sociedad que define la Constitucin Bolivariana del ao 1999 est todava al interior de los lmites de una sociedad capitalista, y, en cierta medida, dentro de los lmites del orden liberal. Pero esto se formula tanto con orientaciones que apuntan en direccin de hacer realidad las promesas nunca cumplidas de la socialdemocracia, como con una profundizacin de las prcticas de la democracia

A partir del ao 2002 con el golpe de abril y despus el lock-out en PDVSA ( Petrleos de Venezuela SA) en diciembre y enero del 2003, se radicaliza el proceso gracias a la movilizacin ejemplar del movimiento popular, que derrota los planes de la oposicin, de la oligarqua y de Washington. Poco a poco, aparece la figura discursiva del Socialismo del siglo XXI. A partir de all, el reto bolivariano se afirma con fuerza como un proceso contrahegemnico, nacionalista y antiimperialista. Segn mi entender, gracias a esta lucha popular y la derrota de los planes de des-estabilizacin contra el gobierno Chvez, se hace un salto adelante en trminos de radicalidad poltica. Esta segunda etapa del proceso se prologa hasta hoy, con altibajos y fuertes contradicciones. Segn tu anlisis, en qu coyuntura estara hoy este proceso que se radicaliz a partir del 2002?

Nos encontramos hoy en un momento diferente, el discurso ha cambiado, los objetivos han cambiado. La definicin de etapas siempre presenta dificultades. Cundo empieza una y cuando termina otra? Pero hay que reconocer que estamos en una fase diferente del proceso de cambio en Venezuela. Las confrontaciones entre gobierno y oposicin y los extraordinarios niveles de movilizacin y organizacin popular que hicieron posible tanto la reversin del golpe de Estado como la derrota del paro petrolero-empresarial, condujeron a una especie de nuevo pacto implcito entre gobierno y sectores populares y a una radicalizacin del proceso poltico. Se dio igualmente una redefinicin bastante profunda de las relaciones entre gobierno y empresariado. Durante los primeros aos del gobierno de Chvez, en forma simultnea a un discurso polticamente muy radical, antiimperialista, inclusive con un contenido de clase, se busca promover la industria nacional mediante crditos muy baratos a los empresarios y polticas proteccionistas. En realidad se trataba de dos orientaciones incompatibles. Los empresarios, a la vez que se benefician de las medidas econmicas, estn atentos al discurso poltico. Desde los primeros aos hubo una fuga de capitales muy fuerte. Los empresarios venezolanos no estaban dispuestos a invertir en el proyecto bolivariano. En los momentos crticos del golpe de Estado de abril de 2002 y despus durante el paro petrolero-empresarial (2002-2003), sectores prominentes del empresariado hicieron todos los esfuerzos posibles por derrocar el gobierno. En ese perodo se produjo una ruptura al parecer definitiva entre el gobierno bolivariano y la mayor parte del empresariado. Este vio al gobierno como una amenaza a sus intereses. Por su parte, el gobierno asumi que el proyecto de transformacin que se propona llevar a cabo difcilmente poda contar con significativas alianzas empresariales.

El contexto internacional ha cambiado, en particular el contexto sudamericano. De una condicin de aislamiento total en un entorno de gobiernos conservadores y neoliberales, se ha pasado a un continente en el cual la mayora de los gobiernos son considerados como progresistas o de izquierda. En Ecuador, pero sobre todo en Bolivia, estn en confrontacin visiones radicalmente distintas de la sociedad que se quiere. Es en el contexto de este nuevo campo de fuerzas tanto internas como regionales que comenz a plantearse en trminos ya reiterados la idea del Socialismo del siglo XXI. Ese proceso condujo a la propuesta de Reforma Constitucional del ao 2007, que planteaba una ruptura bastante clara en relacin a la Constitucin del ao 1999 y avanzaba ideas en relacin a lo que podra ser una sociedad socialista.

Antes de abordar la derrota del referendo del 2 de diciembre 2007, creo que es interesante insistir sobre esta tensin constante que se ve en el proceso bolivariano entre lo que podramos llamar el neodesarrollalismo del gobierno, esta mezcla de capitalismo de Estado y privado (llamado en Bolivia capitalismo ando-amaznico por el vice-presidente Garca Linera) y paralelamente la voluntad de ciertos sectores polticos (dentro y fuera del chavismo) y movimientos sociales de radicalizar, desde la base, la participacin organizada, las formas de poder popular, los consejos comunales, las experiencias de cogestin y inclusive de control obrero, planteando as concretamente la necesidad de una alternativa socialista. Parece que esta disyuntiva sigue siendo una contradiccin clave para entender la Venezuela actual. Podemos recordar que el 11 de junio pasado, hubo un encuentro con sectores empresarios y banqueros donde el Presidente Chvez volvi a plantear esta vieja idea del reimpulso productivo en alianza con los empresarios nacionales, lo que aparece en clara contradiccin con los anuncios de meses anteriores, en particular con la nacionalizacin de SIDOR ii y la auto calificacin de gobierno obrerista. Al final: cul es la poltica econmica del bolivarianismo?Cmo ves t lo que yo analizara como una contradiccin fundamental en la economa poltica del chavismo? 

 

Efectivamente, se trata de una contradiccin permanente y no resuelta. Pero hay que entenderla igualmente como la inevitable ausencia de un guin sobre la construccin de una sociedad alternativa a comienzos del siglo XXI. Si nosotros estuvisemos en un momento histrico anterior, digamos hace varias dcadas, en tiempos del socialismo real del siglo XX, la idea de socialismo estara pensada expresamente en trminos de la propiedad estatal de los medios de produccin. Podra en ese contexto pensarse que la solucin inmediata a los problemas de la produccin pasaban por un control estatal creciente y la socializacin de los medios de produccin desde arriba, en forma centralizada. Pero eso obviamente no est planteado actualmente en ninguna parte del mundo. Tan es as que el debate cubano actual es cmo reincorporar algunas dimensiones de asignacin de recursos en trminos de precios, de mercado, dada la ineficacia y falta de incentivos al trabajo, incluso la corrupcin, de la economa estatizada cubana con sus severos costos econmicos, polticos y sociales. En el socialismo del Siglo XXI no est presente la idea de que el Estado va a controlar todo, aunque eso est en el imaginario de alguna gente muy ortodoxa.

Pero eso tambin tiene que ver tambin con el hecho de que el proceso bolivariano sigue siendo desde el punto de vista ideolgico extraordinariamente heterogneo. Hay mucha gente en el gobierno, o cercana al gobierno, que est haciendo negocios, que participan en procesos de acumulacin privada ilcita sobre la base de los recursos del Estado. Esta boliburguesa realiza este tipo de prcticas abiertamente y lo hace acompaado de un discurso revolucionario sobre el Socialismo del siglo XXI No se trata slo de acusaciones de la oposicin, se trata de un severo problema de gestin pblica para el cual el gobierno no ha podido, o ha carecido de la voluntad poltica para darle una respuesta. Por otra parte, ms all de esta indefinicin poltico-ideolgica y de saber cmo construir esta alternativa al capitalismo, existen graves carencias y discontinuidades en la gestin pblica. Con cierta reiteracin, cuando una determinada poltica pblica, como por ejemplo en torno a la vivienda, no produce los resultados esperados, se nombra un nuevo equipo responsable. Este nuevo equipo llega, remplaza al personal anterior y, en ocasiones hace borrn y cuenta nueva, y comienza una nueva poltica pblica sin realizar un balance de la anterior y sin continuidad en los programas en marcha.

 

 Despus de la derrota del referendo del 2007, hablaste de una encrucijada crtica, es decir que esta derrota podra haber sido una oportunidad para hacer un balance y reelaborar, democratizar, reflexionar de manera colectiva sobre el proceso, o al contrario, reforzar tendencias ms verticalistas, burocrticas o autosuficientes del Estado rentista venezolano. Ahora que tenemos ms distancia: Cul es el balance? 

Yo creo que esa disyuntiva sigue sin resolverse. Todava no es posible decir cul es la respuesta que el proceso ha dado a esta encrucijada. La mayor apertura del debate poltico que se ha dado entre las fuerzas polticas y sociales heterogneas identificadas de alguna manera con el chavismo en estos diez aos fue precisamente en el momento inmediatamente despus del referendo de 2007. En esas semanas se produjo una amplia reflexin crtica, sobre todo dentro de las organizaciones populares, donde yo dira que por primera vez todo estaba en discusin, inclusive el liderazgo de Chvez, las relaciones con su entorno, las exigencias de autonoma de las organizaciones sociales, la corrupcin, la ineficiencia de la gestin estatal, el sectarismo y el autoritarismo. Todos estos asuntos dejaron de ser motivo de conversaciones privadas para sacarse a la discusin pblica. Considero que ese fue un periodo muy fructfero que ofreca muchas posibilidades. Lo que ocurre es que siempre aparece una nueva coyuntura poltica, en este caso las elecciones, que una vez ms presionan hacia la reduccin del mbito del debate crtico, a fortalecer la unidad del chavismo, o como se deca clsicamente no darle armas al enemigo. Yo percibo que ese amplio debate democrtico se ha cerrado mucho en el ao 2008.

Y ahora que podemos evaluar los primeros meses de creacin y construccin del PSUV: Cul es tu anlisis sobre este nuevo partido? Ser realmente una instancia poltica del pueblo para apoyar los avances del proceso y al mismo tiempo construir una herramienta democrtica independiente en la lucha anticapitalista, por el socialismo del siglo XXI? Esta tensin entre el llamado a cerrar las filas que ahoga tambin el debate colectivo y la necesidad de discutir de todo en la base parece que tambin aparece dentro de este partido? Pues tengo entendido que las elecciones en el PSUV no se hicieron realmente desde la base hacia arriba, es decir con un proceso de constitucin realmente abierto...

Yo dira que semi-abierto, tanto para el proceso de constitucin de los cuerpos directivos del PSUV, como en el proceso de las elecciones primarias para los candidatos de las elecciones regionales de noviembre del 2008. Hubo tanto manipulacin y control desde arriba, como expresin genuina de la voluntad de la gente. En cada lugar fue diferente, pero de todas maneras se pudo constatar con fuerza la expresin de las bases. Por ejemplo, fue notorio que en la eleccin de la directiva se expreso una clara preferencia de la militancia por los dirigentes civiles sobre los militares. En las elecciones primarias para seleccionar los candidatos del PSUV para gobernadores o gobernadoras y alcaldes o alcaldesas es significativo que Aristbulo Iztriz obtuviese el 95% de los votos para ser candidato a la Alcalda Metropolitana, lo que lo coloca como el segundo hombre ms popular del chavismo iii . Una de las cosas que esta en juego en Venezuela respecto a la democracia es obviamente el papel de los militares: la cultura militar es una cultura vertical de la obediencia, no democrtica ni deliberativa. Otro ejemplo: la gestin del alcalde Henry Falcn en Barquisimeto ha sido considerada como positiva por la poblacin de dicha ciudad. Fue electo en las primarias del PSUV a pesar que lo acusaban de no ser suficientemente revolucionario y que haba otro candidato que contaba con el apoyo de Chvez y de la estructura partidista. En algunos casos la diferencia entre el candidato que gan y el que perdi fue reducida, y de acuerdo a las normas previamente establecidas, esto le daba a la direccin del partido la opcin de escoger entre los dos primeros. La seleccin de quien lleg en segundo lugar fue motivo de descontento en algunas zonas del pas. El PSUV es un campo de tensin: ni representa el ejercicio pleno de la democracia desde la base, ni es un espacio que pueda controlarse completamente desde arriba.

Y cmo vislumbras el actual contexto poltico, despus de la derrota electoral de 2007 y de la campaa para las elecciones de gobernaciones y alcaldas de noviembre 2008?

Para darte un antecedente y una respuesta, yo creo que el ao 2007 fue un ao catastrfico desde el punto de vista del proyecto de cambio en Venezuela. Fue catastrfico porque creo que hubo por parte de Chvez y de la direccin poltica del proceso una evaluacin muy equivocada de lo que signific el triunfo electoral de Chvez en el ao 2006. Se interpret el triunfo electoral del ao 2006 como que si sesenta y tanto por ciento de la poblacin venezolana estaba dndole carta blanca y estaba expresa y concientemente optando por el socialismo. En esto es necesario considerar las mltiples imprecisiones con las cuales se presentaba dicha propuesta. En Venezuela amplios sectores de la poblacin asocian el socialismo directamente con la experiencia cubana. Por las razones que sea, entre ellas la imagen que transmiten los medios corporativos, la visin que la mayora de la poblacin tiene de Cuba est asociada a asuntos como la escasez y la falta de libertad. En el ao 2007, estaban pendientes en la agenda poltica del chavismo dos asuntos muy importantes. Estaba planteado el proceso de constitucin de los Consejos Comunales y la creacin del PSUV. Por la forma en que se elabor e impuls, la reforma constitucional termin por subordinar todo lo dems, incluso la gestin pblica, a las exigencias coyunturales de la agenda electoral del referndum. Una expresin muy notoria de esto fue la experiencia de mdulos de Barrio Adentro abandonados, el incremento de la inseguridad, la escasez de leche, de huevos, y dems productos alimentarios bsicos. Con su subordinacin a los intereses electorales partidistas se obstaculiz la posibilidad de constituir a los Consejos Comunales como organizaciones sociales plurales. Todo esto contribuy a niveles importantes de malestar. El referndum se dio en este contexto, en esas condiciones de desgaste. La reforma constitucional cont con la aprobacin de tres millones menos de votantes que los que sufragaron por Chvez en la elecciones presidenciales del ao anterior. Fue la primera derrota poltico-electoral de este gobierno. Por otra parte, la construccin del partido tambin estuvo afectada por la prioridad dada a la movilizacin en torno al referndum. En lugar de crearse en un momento no electoral, el proceso de creacin del partido se hace en un contexto en el cual cada decisin est directamente pensada en trminos de quin va a ser candidato a qu. Para la oposicin venezolana la derrota de la propuesta de reforma constitucional constituye un hito muy importante. Tiene la oportunidad de aprender de los severos errores de los aos anteriores, aislar a los sectores golpistas de la derecha ms radical e intentar avanzar hacia un frente unitario, no slo para las elecciones regionales de este ao, sino tambin para las elecciones parlamentarias del ao 2010 y las presidenciales del 2012. En este sentido, logr presentar candidatos unitarios nicos de la oposicin para la mayora de los cargos en disputa en las elecciones regionales de noviembre del 2008...

 Ahora si analizamos los resultados de los comicios de noviembre que el propio mandatario Hugo Chvez present como "las ms importantes de la historia de Venezuela" durante un discurso antes del verano pasado: Cul es el balance de esta eleccin en la cual participaron nada menos de 17.300 candidatos en ms de 330 municipios y 21 Estados? Cmo el PSUV sali de esta contienda y cuales son las perspectivas tanto para la izquierda como para la oposicin?

Los resultados electorales del 23 de noviembre pueden ser considerados como un revs electoral para el gobierno de Chvez, a pesar de que logr la victoria en 17 gobernaciones, en la gran mayora de las alcaldas en todo el pas y obtuvo una ventaja de ms de un milln de votos sobre la oposicin a nivel nacional. El gobierno perdi en la Alcalda Metropolitana de Caracas y en Maracaibo, as como en cinco estados, entre ellos los tres de mayor poblacin del pas, Zulia, Carabobo y Miranda. Agregndole a esto la derrota en el estado Tchira, las reas ms pobladas de la compleja y tensa frontera con Colombia pasan a manos la oposicin. Se dibuja un nuevo mapa poltico-territorial en el pas. La oposicin domina en los estados ms poblados mientras que el chavismo prevalece en el resto del territorio nacional. Se estima que aproximadamente 44% de la poblacin tendr gobernadores o alcaldes de oposicin.

Este avance importante, pero no decisivo de la oposicin, est siendo interpretado por los dos lados como una victoria propia. El gobierno reivindica que la mayor parte del territorio nacional sigue siendo chavista, mientras que la oposicin reivindica su triunfo en los estados de mayor concentracin de poblacin. En el contexto post-electoral, la pugna pasa al terreno de las interpretaciones confrontadas de lo ocurrido. Quin gan y qu consecuencias tienen estos resultados para el futuro del pas, para el proyecto de cambio encabezado por Chvez? Significan estos resultados electorales una confirmacin del respaldo al proceso de cambio, a la profundizacin de las reformas dirigidas a construir el socialismo del siglo XXI y para un nuevo intento de reforma constitucional para eliminar las restricciones a la reeleccin presidencial? O por el contrario se define una nueva correlacin de fuerzas a nivel nacional que abre la posibilidad de una victoria de la oposicin en las elecciones del a o 2012? La respuesta a estas interrogantes no se puede deducir de las cifras electorales, depender de la capacidad poltica que desarrollen gobierno y oposicin a partir de esta coyuntura. A la luz de estos resultados, pasa a ser de medular importancia la disposicin del gobierno y del PSUV para llevara cabo una amplia reflexin crtica y autocrtica sobre las causas que condujeron a estos resultados. Nuevamente la poblacin ha expresado su descontento con la gestin pblica de alcaldes y gobernadores chavistas. Sin excepcin alguna, todos los alcaldes, metropolitanos y municipales que han gobernado la ciudad de Caracas durante estos 10 a os han tenido gestiones que han sido evaluadas por la poblacin como extraordinariamente deficientes. Por muchos de ellos se haba votado por lealtad a Chvez, a pesar de tener sobre ellos una opinin muy desfavorable. Los problemas de la inseguridad, el trfico, la basura, la iluminacin, la ausencia de espacios pblicos de encuentro y distraccin, etc., etc., lejos de haberse corregido, se encuentran, en Caracas, en condiciones an peores que hace una dcada. No es posible avanzar en la direccin de un proceso de transformacin profunda de la sociedad si simultneamente no se tiene la capacidad de gestin pblica requerida para mejorar las condiciones de la vida cotidiana de la poblacin. Parece que se asumiese que como se est en la tarea estratgica de "hacer la Revolucin", no fuese necesario ocuparse de algo tan secundario como la basura.

El ao 2009 ser un ao particularmente crtico para la consolidacin del proceso de transformacin que vive Venezuela. Las voluminosas reservas internacionales probablemente permitirn al gobierno proteger a la economa venezolana de los impactos ms negativos de la crisis econmica y financiera global. Sin embargo, si, como parece, la crisis global se hace ms profunda y se prolonga en el tiempo, a partir del a o 2010 la baja de los precios del petrleo con seguridad tendra un muy profundo impacto sobre el ingreso fiscal y el gasto pblico, motor de la expansin econmica que se ha dado en el pas durante los ltimos 20 trimestres. Las elecciones de la Asamblea Nacional de ese a o se realizaran en condiciones muy poco favorables para el gobierno. Por ello, los severos problemas existentes de ineficiencia de la gestin pblica, la corrupcin, la inseguridad, etc., se abordan durante este prximo a o con decisin, y con ello, se responde a las expectativas que los sectores populares tienen en relacin a su gobierno, o los partidos y las fuerzas de la oposicin -aunque no sean capaces de presentar opciones de futuro atractivas- podran aparecer para muchos, por lo menos, como mejores gestores de lo cotidiano. La oposicin har todo lo posible por construir esta imagen en sus nuevos mbitos de gobierno regional de aqu al a o 2012.

 Para concluir, dentro de los aspectos ms positivos y adelantadores del proceso bolivariano estn las experiencias de participacin popular (como los consejos comunales) y tambin la impresionante politizacin de vastos sectores populares, que hasta el momento haban sido sistemticamente marginados por el sistema poltico y econmico dominante. Cules son los aspectos que habra que reforzar par desarrollar y potenciar estas formas de autoorganizacin democrtica y colectiva, de poder popular? Cul sera la estrategia en Venezuela para construir un proyecto contrahegemnico viable, una alternativa real al capitalismo neoliberal? En fin, como forjar lo que llamaste un mundo de democracia sin fin y que nosotros podramos llamar socialismo del siglo XXI?

El reto central es imaginar una sociedad diferente, cmo podra ser una sociedad post- capitalista? Es este un reto que tiene que ver tanto con las particularidades de Venezuela, como con el cambio de poca a nivel mundial. Yo creo que hay quizs dos ejes de tensin principal para pensar en un proyecto democrtico alternativo para Venezuela. Un primer tema, es el tema de los lmites del planeta, sobre todo pensado desde un pas petrolero como Venezuela. Es evidente que la construccin de un proyecto de sociedad alternativa al orden destructor del capitalismo necesariamente tiene que representar un patrn civilizatorio alternativo desde el punto de vista de la produccin, del imaginario de lo que es riqueza y buena vida, de los patrones de consumo depredadores que son hoy hegemnicos. Esa dimensin no puede ser para despus, para una fase posterior del proceso de cambio. Es un asunto urgente que tiene que ver con la continuidad o no de la vida en el planeta Tierra. Estoy convencido de que si no se encuentran respuestas desde el anti-capitalismo, si no hay respuestas alternativas democrticas a la crisis ambiental planetaria, terminarn por imponerse respuestas profundamente autoritarias en una sociedad de creciente apartheid global. Los grandes muros de contencin y la represin sistemtica de los desplazados econmicos son slo el inicio de este proceso. Desde el punto de vista de la lucha de los movimientos campesinos e indgenas de Amrica Latina y en muchas regiones del resto del mundo, el tema de la democracia y el de la vida, no son cosas separadas, son de modo integral parte de la propia cosmovisin y de la propia prctica. Pero los gobiernos siguen pensando (y lo que es peor, actuando) en trminos de crecimiento, de progreso, de producto interno bruto, de ingreso per cpita como criterios de xito. En Venezuela no le hemos dado respuesta a estos urgentes retos. La dependencia de la economa venezolana de la renta petrolera, lejos de disminuir, se acenta.

Por otra parte, este modelo rentista de desarrollo genera un alto nivel de estatismo, centralizacin y verticalismo. Otra dimensin esencial para pensar en un proyecto anticapitalista democrtico es el referido a la relacin entre autonoma y estatismo. Esta tensin tiene una presencia medular en la historia de la Venezuela petrolera. A nombre de la sociedad, el Estado venezolano ejerce el control de las principales riquezas del pas, pero carece de la capacidad de gestin que sera necesaria para que, efectivamente, dichos recursos respondan a las necesidades del conjunto de la sociedad, en particular de los sectores sociales tradicionalmente excluidos. En Venezuela, la relacin entre Estado y organizaciones sociales, entre Estado y partido, tiende a ser una relacin muy vertical. La autonoma de las organizaciones sociales tiende a ser vista por el gobierno como una amenaza. Y eso lo vemos en todas partes. En el movimiento sindical identificado con el proceso de cambio hay una tensin muy fuerte entre tendencias que priorizan el apoyo, a veces incondicional, a las polticas gubernamentales, y tendencias que buscan la construccin de organizaciones autnomas. Si las organizaciones sindicales se convierten en apndices del Estado, toda la riqueza de la experiencia histrica del movimiento obrero se pierde. Ocurre lo mismo con los Consejos Comunales. Ha habido y contina existiendo una tensin muy fuerte entre, por un lado, la concepcin de los Consejos Comunales como la organizacin popular de base, expresin del conjunto plural de los sectores de la sociedad, participando y decidiendo a nivel local sobre sus propios asuntos y, por el otro, concebir al Consejo Comunal como rojo, rojito, como el encuentro de base de los chavistas. Se supone que los Consejos Comunales son el mbito privilegiado de la democracia participativa. S eso son sometidos a una lgica partidista sectaria, y se someten en forma instrumental a las necesidades que va definiendo para gobierno y/o el partido coyuntura poltica, gran cantidad de la poblacin se siente excluida de ante mano y los Consejos Comunales pierden su potencial como ncleos bsicos de la democracia participativa.

Venezuela es un pas que tiene una tradicin de organizacin social autnoma limitada. Antes del ao 1958 ramos una sociedad con muy poca experiencia democrtica an en trminos liberales. Despus de 1958, el control poltico partidista de la sociedad fue muy fuerte. Los partidos dominantes, Accin Democrtica (AD) y COPEI, fueron instrumentos de la distribucin de los recursos del Estado y por esa va tendan a controlar y someter la mayor parte de las organizaciones y asociaciones de la sociedad venezolana. Controlaban todo, desde la eleccin de un centro de estudiantes en un liceo hasta la directiva de una asociacin cultual. Permeaban al conjunto de la sociedad. En los aos del gobierno bolivariano, se ha impulsado un acelerado proceso de ampliacin y fortalecimiento de las organizaciones sociales de base, producto de polticas pblicas orientadas a este objetivo. Es el caso, por ejemplo, de las polticas sociales en el mbito de la educacin, salud o de la produccin. Estn concebidas en trminos de su contribucin a la construccin del tejido social, la ciudadana, la organizacin comunitaria. En esta direccin, el modelo de salud comunitaria conocido como Barrio Adentro es paradigmtico. El establecimiento del mdulo de salud en la comunidad y la presencia de mdicos en ste carece por completo de sentido sin la existencia de una comunidad organizada en Comits de Salud que le den sustento a su actividad. La otra cara del impulso organizativo de estas iniciativas pblicas reside en la dificultad para avanzar en la construccin de modalidades organizativas y tejidos sociales autnomos que no sean permanentemente dependientes del Estado y sus recursos.

Para concluir, la capacidad de preservar o construir autonoma desde un proyecto popular alternativo depende de muchos factores, pero sobre todo de la presencia de organizaciones de base pre-existentes, con experiencia de lucha y de participacin colectiva. Depende tambin de las orientaciones polticas que tengan los propios funcionarios del gobierno: si ven las polticas pblicas en trminos instrumentales, clientelares, o por el contrario como un instrumento de promocin de la organizacin social popular autnoma. La experiencia en ese sentido en estos aos ha sido muy diversa, pero la tensin en relacin al control vertical y a la autonoma, es quizs, del punto de vista de la democracia radical, uno de los ejes modulares para mirar lo que est pasando en Venezuela y pensar la construccin de un mundo de democracia sin fin.

http://contretemps.eu

Franck Gaudichaud es miembro del equipo editorial de Rebelion.org. Ver: http://www.rebelion.org/autores.php?tipo=5&id=59&inicio=0

i El Pacto de Punto Fijo fue un acuerdo firmado en 1958 entre dos partidos polticos: Accin Democrtica (AD) y COPEI, pocos meses despus del derrocamiento del dictador Marcos Prez Jimnez. Este pacto permiti la alternancia en el poder de estos dos partidos durante 40 aos, en base a la exclusin del PC venezolano y de la izquierda radical y tambin gracias al clientelismo y la corrupcin generalizadas.

ii Siderrgica del Orinoco o Sidor es un inmenso complejo siderrgico situado en el Estado de Bolvar. En manos de una multinacional italo-argentina (Techint), su nacionalizacin es el producto de un largo conflicto laboral y de 3 meses de movilizacin de los obreros. Chvez decidi nacionalizarla en contra de la opinin de su ministro del trabajo de entonces. Ver: Ricardo Galndez, SIDOR, la clase obrera tumba un ministro y alcanza una nacionalizacin .

iii Considerado como uno de los representantes del ala izquierda del chavismo, Aristbulo Iztriz fue alcalde de Caracas en 1994 y ministro de la educacin del gobierno Chvez. Perdi la eleccin municipal en noviembre 2008 por la alcalda mayor de Caracas.



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