Portada :: Otro mundo es posible :: IX Foro Social Mundial (Belm do Par, enero 2009)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2009

El Foro Social Mundial y una alternativa real

Guillermo Almeyra
La Jornada


El sistema capitalista en crisis ni se derrumba ni abandona por iniciativa propia su carcter explotador de los trabajadores y depredador de los recursos humanos y naturales. Por eso, si se quiere hablar de una alternativa al sistema, sta no puede consistir simplemente en una poltica de reformas parciales que mantenga intacta su esencia. Hablar de alternativa, por tanto, requiere estimar la relacin de fuerzas en el campo poltico y de clases que pueda hacerla posible.

Ahora bien: dicha relacin de fuerzas ha sufrido dos modificaciones fundamentales que estn entrelazadas. La primera es el terrible golpe sufrido con la actual crisis por la economa y el podero capitalistas, as como por la hegemona cultural e ideolgica capitalista y la seguridad individual y colectiva de los empresarios y patrones de todo tipo. La segunda es la extensin o la profundizacin de las resistencias sociales en algunos de los pases decisivos o, por el contrario, en algunos de los que, como Bolivia o Ecuador, son los eslabones ms dbiles del sistema.

La reciente gran huelga general en Francia, la explosin de rabia de la juventud griega, la voluntad de cambio que llev al triunfo de Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, as como las victorias populares en Bolivia y Ecuador, o las huelgas en China, son las manifestaciones ms importantes de esta segunda modificacin.

Es indispensable, sin embargo, huir del triunfalismo que siempre es paralizante y tener en cuenta que un aumento brusco de la desocupacin y de los sufrimientos de centenares de millones de personas no conduce automticamente a la rebelin de los mismos ni a la supresin del sistema que provoca esas desgracias. Si las vctimas no comprenden quines son los causantes de su tragedia y creen que la misma es resultante de Dios o del destino u obedece a una causa natural, se resignarn; si creen que el causante es el otro (judo, rabe o lo que sea), optar por el racismo, el fascismo. La teora de cuanto peor, mejor, es por tanto estpida y desarmante: quien no es capaz de luchar contra un retroceso social, mal puede cambiar el sistema. Es fundamental tambin recordar que las protestas sociales masivas pueden frenar medidas antipopulares o imponer alguna reforma, pero por s mismas, si no tienen un objetivo y un canal poltico claros que cuenten con el consenso de parte importante de los trabajadores, no bastan para derribar al sistema aunque lo debiliten mucho, como lo demuestra la experiencia mundial de los movimientos sociales.

Por ltimo, es necesario entender claramente qu pasa en Estados Unidos, que sigue siendo la mayor potencia imperialista mundial. Obama es la expresin de una ola de fondo favorable a un cambio, pero no a un cambio de sistema sino dentro del mismo. Como Obama, sus electores siguen creyendo en las bondades del mercado capitalista y de la libre empresa, aunque creen en la necesidad de regular ambos. No son anticapitalistas ni mucho menos socialistas. Son nacionalistas liberales. Eso es mucho si pensamos en el fin de la ofensiva ultraconservadora y fascista que diriga Bush, pero es muy poco para esperar un viraje importante de Estados Unidos con respecto a Amrica Latina. Obama, por ejemplo, est en contra de los tratados de libre comercio, pero con el argumento de que quitan puestos de trabajo en Estados Unidos, y ha invitado a Lula a Washington para debilitar el Mercosur e impedir el Banco del Sur y el funcionamiento de Unisur, tratando de crear as una barrera contra lo que considera un proceso izquierdista radical (Venezuela, Bolivia, Ecuador) mediante la negociacin con Brasil que, para l, es la izquierda socialdemocrtica, sensata, dentro del sistema. Por esa razn, aunque hay que alegrarse por la desaparicin de Bush, hay que partir de que permanecen los intereses del imperialismo estadunidense y apoyar a Obama en las medidas correctas que adopte, pero sin darle un cheque en blanco.

Si la alternativa no puede venir del agravamiento de la crisis ni la espontaneidad de los movimientos sociales ni de la iluminacin divina a Obama, tampoco puede llegar de un socialismo de Estado (o sea, de una economa burocrticamente centralizada que practica el capitalismo de Estado) ni de la accin verticalista de los gobiernos nacionalistas distribucionistas. La accin de stos, en efecto, es vital para combatir la sobrexplotacin imperialista pero sigue manteniendo en pie la explotacin capitalista. Que es lo que debe eliminar una alternativa.

sta, por el contrario, debe basarse en el establecimiento de las necesidades de todo tipo por las organizaciones autnomas del pueblo mismo y no slo por especialistas o vanguardias autodesignadas. Debe apoyarse tambin en el conocimiento antiguo de las comunidades y en su democracia directa, que permite eliminar la corrupcin y el burocratismo, desarrollar la creatividad, reducir los despilfarros, aprender de los errores, combatir los privilegios (como hacen en pequeo las juntas de buen gobierno zapatistas). Debe caracterizarse por privilegiar las necesidades humanas y la defensa de la naturaleza, no el lucro capitalista, el hedonismo, el consumismo sin freno. Por eso, nuevamente, alternativa quiere decir autonoma, autogestin social generalizada, democracia, que son las condiciones esenciales para cambiar la conciencia de los oprimidos y preparar as el socialismo.



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