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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2009

La rebelin de Grecia

Valia Kaimaki
La Haine / Portal Dario Vive

El Gobierno resalt la presencia de los "encapuchados" para evocar un "atentado contra la democracia". De qu democracia nos estn hablando?, replicaron los manifestantes


Despus del asesinato en Atenas del joven de 15 aos, Alexis Grigoropulos, por un polica, el 6 de diciembre ltimo, estudiantes de secundaria y universitarios, al grito de " Estado asesino!'; invadieron las calles de varias ciudades de Grecia. Estas manifestaciones espontneas, coordinadas mediante telfonos mviles, mensajes de texto o correos electrnicos, dieron lugar, durante varios das, a una explosin de rabia inusitada y a violentos encontronazos con las fuerzas del orden. Mientras se tambaleaba el gabinete de Kostas Karamanlis, los dems Gobiernos europeos teman que el desorden se extendiera a sus propias sociedades.

Amigo, bienvenido al campo de las luchas sociales. A partir de ahora debes protegerte a ti mismo y tambin debes proteger tus luchas". Esto es lo que respondi el decano de la vida poltica griega, el octogenario Lenidas Kyrkos, personaje clave de la izquierda, a la pregunta "Qu le dira usted a los jvenes que se amotinan?".

Esta rebelin tiene como origen mltiples factores, entre los cuales la represin policial es slo la ms inmediata: de hecho. Alexis no fue la primera vctima, aunque s la ms joven. El terreno frtil que ha favorecido el amotinamiento es, claro, la crisis econmica que golpea duramente a Grecia incluso antes de que la tormenta mundial hiciera sentir sus efectos en octubre y noviembre pasados A eso se suma una crisis poltica profunda, a la vez sistmica y moral que, provocada por la ausencia de transparencia en la accin de los partidos y de los dirigentes polticos, ha derivado en una grave falta de confianza hacia todas las instituciones del Estado.

El asesinato de Alexis no fue en absoluto un "error": su nombre se agrega a la larga lista de asesinatos y torturas impunes cometidos por miembros de las fuerzas del orden contra manifestantes o inmigrantes. En efecto, en 1985, otro joven de quince aos, Michel Kaltezas, fue asesinado por un polica, que luego fue absuelto por un sistema judicial con ms agujeros que un colador. Las fuerzas del orden atenienses no actan de manera distinta a como lo hacen sus homlogas de otros pases de Europa. Pero en Grecia, las heridas de la dictadura de los coroneles (1967-1974) siguen abiertas El inconsciente colectivo no ha olvidado esa noche que dur siete aos: esta sociedad no perdona tan fcilmente como otras.

Esa es una de las grandes diferencias con los acontecimientos de los suburbios franceses en 2005, que le permitieron al futuro presidente Nicolas Sarkozy, entonces ministro del Interior, sacar las castaas del fuego sosteniendo un seductor discurso sobre "la ley y el orden". Los griegos, en cambio, forman un frente unido contra la represin, que hace oscilar los fundamentos del Gobierno de derechas de Kostas Karamanlis.

A la cabeza de la alianza amotinada se encuentra una generacin muy lejos de ser adulta. Y con razn. La vida cotidiana de los estudiantes de secundaria se caracteriza por una escolarizacin intensiva, cuyo objetivo principal consiste en conseguir matricularse en la Universidad.

La seleccin es severa; los jvenes se preparan desde los 12 aos. Pero luego de obtener sus diplomas, los felices elegidos descubren la realidad de la vida despus de la Facultad: en el mejor de los casos, un empleo precario de 700 euros al mes.

En Grecia existe, desde hace mucho tiempo, esta "generacin de 700 euros". Algunos de sus miembros se agrupan en una asociacin llamada precisamente "Generacin 700", o "G700", que se esfuerza por hacer or su voz y por ofrecer servicios jurdicos gratuitos. Porque incluso los que tienen la "suerte" de cobrar esos 700 euros trabajan con contratos extremadamente precarios. Hasta el contrato eventual (por servicio determinado o por circunstancias de la produccin) es aqu una excepcin, ya que da lugar a la seguridad social, a un mes de aguinaldo, a indemnizaciones en caso de despido, etc. En cambio, los "subcontratistas", frecuentes hasta en los servicios pblicos, estn fuera del derecho ordinario del trabajo. Ms que de "trabajo precario", se habla en Grecia de "alquiler" de trabajadores.

Para denunciar esa violencia cometida a diario contra su generacin los jvenes se han amotinado brutalmente. "Los ndices de evaluacin de la situacin econmica actual y de las expectativas futuras de los ciudadanos han bajado a un nivel rcord observa Stratos Fanaras, presidente ejecutivo del Instituto de Estudios Estadsticos MetronAnalysis-. La gente est muy decepcionada y no espera que la situacin mejore. Y esto ocurre con independencia de la clase social, de su nivel de educacin o de su sexo. La propia Fundacin de Estudios Econmicos e Industriales, que publica un informe mensual desde 1981, constata tambin un nivel excepcionalmente bajo del ndice del clima econmico."

En este ambiente angustioso, las personas comunes no disponen de los instrumentos necesarios para analizar la situacin. Pero la violencia policial los saca de la pasividad, y ayuda a definir los bandos. Habitualmente desorientados, "perciben el asesinato como algo que se inscribe claramente en una lgica maniquea -prosigue Fanaras-. Esta tragedia les permite volver a distinguir el mal del bien y, por lo tanto, tomar partido".

Pero este compromiso no tiene verdaderamente relacin con la poltica, porque el sistema y los partidos estn totalmente desacreditados ante los jvenes. Tres familias polticas dominan la escena griega desde los aos 1950. Los dos grandes partidos -la Nueva Democracia (derecha) y Pasok (socialistas se reparten el poder. En cuanto al Partido Comunista (KKE, llamado "del exterior"), su tradicin estalinista (1) le impide aparecer como una fuerza en condiciones de ofrecer soluciones alternativas.

CORRUPCIN, SOBORNOS, NEPOTISMO

Syrizaa, en cambio, una coalicin de los movimientos de la izquierda comprometida provenientes principalmente del Partido Comunista llamado "del interior", que fue creada en 1968, sabe comunicarse mejor con los jvenes. Eso explica su espectacular incremento de popularidad: aunque slo obtuvo un modesto 5,04% de los sufragios en las elecciones legislativas de septiembre de 2007, seis meses ms tarde las encuestas le asignaban un 13% de intencin de voto. La eleccin de un hombre joven, de 33 aos, Alexis Tsipras, para presidir la Coalicin de la Izquierda y el Progreso, el componente principal de Syriza, contribuy ampliamente a este ascenso. Sus tomas de posicin originales sobre los problemas actuales, pero tambin sus "golpes mediticos" (como la eleccin de una joven inmigrante para acompaarlo a la gran recepcin del Presidente) le ganaron los favores de una parte de la juventud. Incluso despus de su "normalizacin" en las encuestas de opinin, Syriza ostenta hoy un 8%, muy por delante del KKE, incapaz de comprender este enorme cambio.

Esta rivalidad por la supremaca en el seno de la izquierda impuls a los comunistas a aprobar al Gobierno de la Nueva Democracia y de la Alarma Popular Ortodoxa (LAOS, extrema derecha) (2) cuando stos denunciaron pblicamente a Syriza como "un refugio de pendencieros". Les haca falta un chivo expiatorio para desviar la opinin del debate sobre las verdaderas causas de la crisis. En lo que se refiere al socialdemcrata Pasok, prefiere callarse, con la esperanza de volver al poder ms pronto de lo previsto.

El Gobierno tiene una gran responsabilidad. Elegidos por primera vez en 2004, prometiendo instaurar la transparencia, el primer ministro Kostas Karamanlis y su equipo estn enredados en escndalos ms graves que los de sus predecesores: sobornos, lujos, nepotismo, corrupcin; nada falta. El ltimo de la lista tiene que ver con una venta ilegal de tierras de propiedad de la nacin a los monjes del Monte Athos, cuyos responsables siguen sin conocerse. Por lo tanto, los jvenes tienen razn cuando consideran que, en Grecia donde reina la corrupcin, nadie corre el riesgo de ser castigado.

Con el rostro oculto por un pauelo o una capucha -se les llama, de hecho, "los encapuchados"- los manifestantes ms radicales gustan de encontrarse en la plaza Exarjia, en el centro de Atenas, el lugar donde Alexis perdi la vida. La polica suea con vengarse de ellos, sobre todo porque este "Greenwich Village" a la griega est situado al lado de la Escuela Politcnica; sitio emblemtico donde, en 1973, la juventud ya libr una batalla decisiva contra la dictadura. All los enfrentamientos entre anarquistas y fuerzas del orden poseen una vieja tradicin.

Las imgenes difundidas por las televisiones del mundo mostraban sobre todo los fuegos que haban encendido estos grupos. Sin embargo, el espectador advertido habr notado diferencias notables con relacin al espectculo habitual. En primer lugar, las multitudes de "vndalos" eran mucho ms densas que en otros lugares. Adems, no operaban slo en Atenas, sino tambin en una plyade de ciudades. Y, por aadidura, la violencia urbana, provocada por la actitud policial, se prolong durante bastantes das. Lo que significa que, en esta ocasin, una gran masa de jvenes particip en la revuelta, muchos de los cuales no haban tenido hasta ese momento ningn contacto con el anarquismo -que fue indudablemente la opcin poltica que lider esta movilizacin-. Detrs de las barricadas erigidas en todas partes se encontraban incluso adolescentes de 13 y 14 aos.

El Gobierno resalt la presencia de los "encapuchados" para evocar un "atentado contra la democracia". De qu democracia nos estn hablando?, replicaron los manifestantes. Indudablemente, los estudiantes de secundaria y primaria respondieron a la represin atacando los puestos de polica con piedras. Otros, es verdad, participaron en la destruccin de sucursales de bancos. Pero el Gobierno, unos das antes, indiferente al hecho de que centenares de miles de griegos se hundieran en la miseria, les haba ofrecido a esos bancos un hermoso paquete de 28.000 millones de euros. Y simultneamente, esos mismos bancos delegaban en despiadadas empresas privadas de cobro la recuperacin por todos los medios de los pequeos crditos, insultando, amenazando y confiscando...

Sin embargo, aunque parezca sorprendente, la clera de los jvenes, a menudo violenta, no est politizada. En realidad, no debiera extraar puede ocurrir de otra manera cuando los propios partidos, con excepcin de la extrema izquierda, hacen odos sordos a las exigencias del movimiento?

"Ni dilogo abierto, ni siquiera un mensaje recibido, ninguna conclusin extrada. Como si se tratara de esperar que los jvenes se cansen de `romper" para que la revuelta llegue a su fin". seala el analista Stravos Fanaras. Para l, muchos manifestantes vuelven tal vez a sus casas... hasta la prxima provocacin-pretexto. Otros integrarn el semillero de los grupos violentos. "Eso ya ocurri despus del asesinato de Michel Kaltezas", confirma el ex periodista Alexandre Yiotis, un viejo anarco-comunista, antao activista en este tipo de movimientos en Francia, Espaa y Grecia. Y agrega: "Engrosaron especialmente las filas de la organizacin terrorista 17 de Noviembre". Ya retirado de la accin, de todas maneras Yiotis observa que la mayora de las banderas agitadas en las manifestaciones unan el rojo y el negro.

En la propaganda oficial transmitida por los medios de comunicacin, sobre todo la televisin, hay dos elementos que sorprenden. Primero, el papel de los inmigrantes en los acontecimientos. Se dijo que el pillaje de los negocios incendiados haba sido hecho por "inmigrantes hambrientos". La televisin incluso seal que, en Asia, "era una prctica corriente: manifestar, romper, robar". Se negaban a admitir que los "elementos violentos" fueran antes que nada puros griegos, autctonos, sublevados contra un sistema poltico corrupto y desgastado. Y si algunos gitanos rumanos haban tomado parte en las revueltas, fue sobre todo para vengar a los suyos, vctimas olvidadas de la represin policial ordinaria...

Multitudes hambrientas -de griegos, principalmente- se entregaron al pillaje. "Un fenmeno nuevo -observa un estudiante-. Antes, en las manifestaciones, estudiantes y sindicatos iban a la cabeza, luego desfilaban los partidos polticos, con Syriza a la cola. Despus venan los anarquistas y, cuando el clima se calentaba, se metan en las filas de Syriza... y todo el mundo era molido a palos. Ahora, despus de los anarquistas, va un ltimo bloque: el de los hambrientos. Inmigrantes, toxicmanos, okupas, sin techo, desesperados; saben que en las manifestaciones encuentran comida".

Segundo invento del poder y de los medios de comunicacin: "ciudadanos encolerizados" se habran organizado para defender la ley y rechazar a los saqueadores. Sucedi lo contrario: trataron de expulsar... a la polica antidisturbios! Pequeos comerciantes gritaban a los uniformados que se fueran, mientras algunas personas que pasaban se arrojaban sobre ellos para liberar a los escolares detenidos. Conscientes de que no era posible mantener a los chicos en la casa, padres y abuelos salieron con ellos a la calle para protegerlos... y manifestar tambin su ira. El mundo al revs...

Ser un movimiento duradero? "Dado que la crisis econmica mundial llegar pronto, que una gran parte de la juventud seguir siendo marginada, que la situacin de la educacin no mejorar, y que no veremos pronto el final de la corrupcin poltica, el fuego seguir nutriendo el incendio", seala el periodista y analista poltico Dimitris Tsiodras.

Y ya no se trata slo de Grecia. El movimiento ha logrado "exportarse" o, ms simplemente, ha convergido con otros. Por una buena razn: el hecho de que esta generacin sea la primera, desde la Segunda Guerra Mundial, que no espera vivir mejor que sus padres no constituye un fenmeno exclusivamente griego, bien lejos de eso...


Notas

1)Hasta el punto de ubicar la muerte de la Unin Sovitica en 1956, ao del XX Congreso del Partido Comunista Sovitico, teatro del informe secreto de Nikita Kruchev y del inicio de la desestalinizacin.

2) Con este partido racista y antisemita la extrema derecha volvi al Parlamento en 2007, por primera vez desde 1974.

Portal Daro Vive



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