Portada :: Otro mundo es posible :: IX Foro Social Mundial (Belm do Par, enero 2009)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2009

De la resistencia a la disputa de la hegemona
El FSM debe cambiar su formato y contener a las ONGs

Aram Aharonian
Rebelin


A la hora de hacer un balance del FSM de Belm do Par, nos viene a la mente la imagen de los brazos entrelazados y en alto de cinco presidentes latinoamericanos (Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chvez, Lula da Silva, Fernando Lugo) y, a la vez, el triste recuerdo de los burcratas de las ONGs, cabildeando en el Hotel Hilton, en su intento por reapoderarse del Foro.

El Foro Social Mundial no naci como un fin en s mismo, sino como un instrumento, una herramienta de lucha para la construccin de lo que se llam otro mundo posible, para hacer frente al hegemonismo neoliberal, al pensamiento nico, al cacareado fin de la historia.

Hay quienes an hoy creen que el fin del FSM es el intercambio de experiencias: stos deben haber quedado satisfechos del encuentro. Pero quienes llegaron a Belm do Par angustiados con la necesidad de respuestas urgentes a los grandes problemas que enfrenta el mundo, quiz quedaron frustrados. Queda ese sentimiento subcutneo de estancamiento, de que el actual formato del Foro est agotado.

Queda esa sensacin de que si de aqu en adelante, el FSM no quiere diluirse en la intrascendencia o el mero turismo social, debe cambiar de formato y dejar la direccin en manos de los movimientos sociales.

El recuerdo de los cinco presidentes algunos de ellos participantes como ciudadanos de anteriores ediciones-, es la prueba de gobiernos que en diferentes niveles aplican polticas que identificaron al FSM desde su nacimiento, como las de inclusin social, la reglamentacin al capital financiero, las campaas por la alfabetizacin.

Y que hoy se traducen, como polticas de estado, en el Banco del Sur, en el Alba, en la solidaridad energtica y el gasoducto regional, en el Consejo Sudamericano de Seguridad, en las Facultades de Medicina para pobres, en Unasur: en el SUCRE, en la moneda nica regional, en la construccin del posneoliberalismo en Amrica Latina, definira Emir Sader.

Fernando Lugo deca que muchos le advertan que hay que tener paciencia, a lo que l responda que en Amrica Latina, despus de tanto tiempo de sufrimiento y de injusticias, lo que se debe tener es impaciencia, porque estamos impacientes de edificar por fin la Amrica Latina que queremos.

Evo dej en claro que en el Foro estaban sus profesores. En los Foros, yo he aprendido y he comprendido. Si hemos llegado a Presidente es, en parte, gracias al Foro Social Mundial, porque de aqu sacamos ideas, establecimos contactos y redes, Y agreg: para cambiar la sociedad, cada uno de nosotros tiene que empezar a cambiar, empezando por s mismo. Si cada uno de nosotros cambia, toda la sociedad habr cambiado.

Correa dijo que es el momento de oponer al neoliberalismo, el Socialismo del Siglo XXI. Y defini de qu se trata; de una serie de compromisos que, impulsados por los movimientos sociales, deben asumir los gobiernos progresistas: intervencin del Estado en la economa, planificacin, supremaca del trabajo humano sobre el capital ; priorizar el valor de uso sobre el valor de cambio, la deuda ecolgica; la equidad de gnero y para los pueblos originarios, asumir la autocrtica y la conviccin de que no hay recetas.

Se debe partir de la conviccin de que el Socialismo del Siglo XXI no es nico, ni esttico: ya no se puede creer en dogmas ni en fundamentalismos, con el nico fin de un mayor bienestar para los ms pobres del planeta, con una nueva concepcin del desarrollo. Los gobiernos progresistas deben ahondar ms algunas de sus iniciativas y avanzar en la integracin, que significa ms garanta para nuestros procesos de cambio y de progreso.

Chvez record que la vida del Foro, hasta ahora, ha coincidido casi exactamente con los dos mandatos del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, un personaje abominable que debera ser juzgado por un Tribunal Penal Internacional por crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad, y seal que ahora asumi Barack Obama, que por el momento tiene un grave problema interno con la crisis econmica y financiera. Una crisis de la que solo se puede salir por la va del socialismo.

En 2005, en el Foro en Porto Alegre, Chvez declar por primera vez el carcter socialista de la revolucin bolivariana. Aqu, un mundo nuevo est naciendo. El que tenga ojos que venga y lo vea (...) la utopa de un mundo mejor, de un nuevo mundo est naciendo aqu. Pero es como un beb, necesita proteccin y apoyo.

Lo cierto es que hay un consenso general sobre algunas iniciativas inmediatas como la elevacin del salario mnimo, la ampliacin de las polticas de proteccin social, la defensa del servicio y de los bienes pblicos, el fin de la independencia de los bancos centrales y la nacionalizacin de los bancos privados.

Entre los participantes del Foro, situados en la franja del centro a la izquierda, podemos encontrar dos grandes vertientes: los que buscan superar la fase neoliberal recuperando un desarrollo regulado por la accin estatal, y los defensores de una ruptura socialista. Pero, aparentemente, ambos concuerdan que las acciones de corto plazo deben ser anticclicas, teniendo al Estado como protagonista. El objetivo es contener el desempleo y las consecuencias sociales del desastre.

Entre movimientos, partidos y gobernantes

Sin duda, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), ya con cuarto de siglo de vida y lucha por la democratizacin de la propiedad en Brasil y varios otros pases sudamericanos, cuenta siempre con el odio visceral de la derecha y de los medios de comunicacin, no solo de Brasil sino de toda Amrica Latina. La crtica viene de parte de los polticos, quienes sealan que en los ltimos meses la dirigencia del MST ha asumido una posicin sectaria y poco constructiva para la construccin de las fuerzas populares y democrticas.

Las crticas llegaron, sobre todo, desde el mismo Brasil. Unos, por no invitar al Lula da Silva a un acto en el que participaron cuatro presidentes con los movimientos sociales y a donde el mandatario brasileo no fue convidado por no pertenecer su pas a la Alternativa Bolivariana (ALBA). Algunos analistas brasileos hablan del malestar del MST para con el gobierno, por la paralizacin de proyectos de asentamientos para la reforma agraria.

Sin lugar a dudas, Fernando Lugo, Rafael Correa, Evo Morales y Hugo Chvez, contaban con la aquiescencia de Lula para participar del acto, donde Joao Pedro Stedile, el lder del MST no olvid citar a Argentina y Brasil entre los gobierno progresistas de la regin, integrantes de un movimientos histrico en Amrica Latina de rompimiento con el neoliberalismo en la regin.

Stedile, vocero de los movimientos sociales latinoamericanos, fue duro con los presidentes: Esperamos ms de ustedes, queremos los cambios estructurales que necesitan los pueblos, no medicinas para el capital. En las prximas cumbres regionales, inviten a los movimientos (sociales) de sus pases, seal.

Hablar de transformacin social y de procesos de cambio est muy bien, pero no deben ser slo discursos. Hay que hacer cambios estructurales, para que no haya marcha atrs, insiti. Hay que nacionalizar la banca, el Estado debe tomar el control de todos los mecanismos financieros, hay que construir una moneda suramericana, que proponemos que se llame maz, porque es el smbolo de la soberana alimentaria histrica de los pueblos originarios.

Hay que hacer una verdadera reforma agraria para garantizar la soberana alimentaria de nuestros pueblos con una agricultura de nuevo tipo respetuosa del medio ambiente, y no orientada exclusivamente a la exportacin.

Ninguno de los presidente parecieron ofenderse, pero s la prensa de izquierda, que record que Chvez enfrent y derrot un golpe de Estado, Evo venci a la derecha separatista en un proceso constituyente, Correa realiza una auditora a su deuda externa y Lugo termin con 60 aos de dictadura stronnista.

Joao Pedro record que todos los mandatarios de Amrica Latina haban estado un mes antes en Costa do Saupe, na Bahia, en un foro anti-OEA, con Cuba, pero donde no decidieron nada: Comieron bien, anduvieron por la playa y nosotros nos quedamos con las expectativas de cambios. Y en tono de broma, agreg: algunos gorditos no fueron a la playa.

Stedile dej en claro que las elecciones no resuelven los problemas de la regin, ante unos presidentes electos, refrendados y reelectos popularmente, y ante el hecho de que las elecciones directas fueron conquistas de las sociedad latinoamericanas, en especial en la lucha de 1984 en las etapa posdictatorial brasilea. Hay quienes quieren ver en ello una negacin a la actividad poltica y a la prctica partidista, espacios de la institucionalidad burguesa.

El lder del MST cree que, excepto en Bolivia, donde el pueblo est en las calles, el movimiento de masas est desarticulado. Sostiene que la cooptacin de los lderes de esos movimientos por parte de los gobiernos progresistas viene de antes. Hace aos que la izquierda afirma fue derrotada por el neoliberalismo, y lo que hoy se vive son las consecuencias de ello.

Cuando se le seala que su posicin no le atrae simpatas y lo aleja de una parte de la izquierda institucional, responde: si nosotros tuviramos como objetivo la popularidad tendramos que organizar una banda de rock. Ni con la televisin ni con los votos se resuelven los problemas. Nuestro objetivo es resolver problemas y hacer cambios estructurales y eso slo se logra con la movilizacin popular.

Y aqu vendra bien la diferenciacin entre movimientos sociales y partidos polticos, an sin dejar de considerar que hoy por hoy, la izquierda en nuestro continente est liderada por los movimientos sociales, que son los que realmente exigen cambios estructurales en nuestras sociedades.

En la interna poltica brasilea, el MST vive un fuego cruzado de aislamiento, promovido por los medios comerciales de comunicacin y por el capitalismo vernculo, en medio de la opcin del gobierno de Lula por los agronegocios volcados a la exportacin, que obviamente favorecen al capital trasnacional.

Quiz sea hora de repensar el tema agrario, porque la expansin del capitalismo en reas rurales puso en jaque a un tipo de reforma agraria productivista. Hoy el latifundio es agronegocio y no es ya un anacronismo econmico y social. Es una modalidad que emplea pocos trabajadores y se somete, en especial en los ingenios de caa de azcar, a condiciones extremadamente precarias, muchas veces de trabajo esclavo. Y, en el rea de los granos, el patentamiento de las semillas genticamente modificadas (transgnicos) aumenta exponencialmente la productividad extensiva de la tierra.

Las ONGs temen a la poltica y a los polticos

Obviamente, algunas ONGs y los sempiternos intelectuales europeos reclamaron de la hegemona latinoamericana y de la presencia de los cinco presidentes, que quiz constituy el momento ms importante de todo el Foro (algunos dicen que de la historia del Foro), pues puso en claro los cambios polticos en nuestra regin y tambin el camino para enfrentar las turbulencias instaladas en el escenario global: la consigna es profundizar la integracin de nuestros pueblos.

Los movimientos sociales tienen en claro que es en Amrica Latina donde se realizan los cambios ms significativos de la ltima dcada, casi todos ellos impulsados por la llegada de dirigentes progresistas al poder poltico, gracias a la intensa movilizacin social, lo que permite construir polticas pblicas universales. Al grupo que an controla la organizacin del FSM no le gusta nada el poder poltico.

Cuando finalizaba la primera edicin del Foro, en 2001 recordemos que se present como un contrapunto al Foro de Davos-, el belga Franois Houtart alertaba sobre el riesgo de que el FSM se convirtiera en una feria de alternativas, mientras otros destacaban que era un proceso y no un evento.

Ocho aos despus, este proceso sigue teniendo cara de evento, de feria de alternativas. Es un fuerte indicio de ello la pelea por definir el lugar y la fecha del prximo Foro. La mayora de las ONGs e intelectuales europeos quieren que el prximo Foro se haga en 2011, pero los acontecimientos en esos dos aos pueden volver polticamente irrelevante un encuentro pautado recin para esa fecha.

Pero el mundo cambi en estos aos y ese cambio tiene cara de una crisis que amenaza con el desempleo a millones de personas en los prximos meses. Tiene cara de guerra, en Irak, Gaza, Afganistn y en Colombia. Pese a ello, el Consejo Internacional de Foro Social Mundial propuso que el prximo encuentro sea en dos aos.

La decisin de realizar un nuevo Foro Social recin en enero de 2011, es desacertada, fuera de timming, desconociendo lo que se est jugando en el mundo entero, y significa dejarle el campo libre al decadente Foro Econmico Mundial de Davos, sin el contrapunto altermundista.

El estado de crisis en el que se encuentra el sistema capitalista exige respuesta continuas y bsqueda permanente de soluciones. Quiz sta sea la Madre de todas las crisis (parafraseando el Sadam Hussein), protagonizada por el conjunto del sistema.

Hoy subsiste una falencia sistmica cuya calificacin pasa por trminos como terminal, final, fracaso, declinacin imperial, sean Eric Hobsbawm, Giovanni Arrighi o Immanuel Wallerstein quienes califiquen. Para otros es un reordenamiento de la competencia imperialista, en la cual Washington continua teniendo el papel protagnico y sigue barajando los naipes, con ayuda de la Unin Europea , el alicado Japn, al lado de los neocompetidores como China y la nueva Rusia.

El francs Michel Lowry deca que el Foro es lo que tenemos, es la gran arena donde entran en debate las ideas, alternativas a la propuesta de hegemona neoliberal a escala mundial, la posibilidad de visiones multilaterales (y no gubernamentales) que se contrapone al pensamiento (y accionar) nico del G-8.

Pero los directivos del Foro propusieron que el prximo encuentro sea en dos aos en algn pas de frica (Sudfrica o Senegal). Hubo quien propuso que fuera en Estados Unidos: problemtico pero tentador, sobre todo por los dictmenes discriminatorios del Departamento de Estado estadounidense, que impedira que los activistas viajaran a ese pas. Lo mismo se puede decir de Europa, quiz en grado menor, siempre a merced de policas vejadores de turistas e inmigrantes de pases del Sur.

Nadie puede estar en contra de frica, pero el malestar nuestro es porque las ONGs en especial las europeas-, no quieren que se realice en Amrica Latina. Ellos se sienten muy incomodados, y no por primera vez, por el protagonismo de las polticas y de los polticos de nuestra Amrica.

Y el continente africano se presenta atractivo para ese pensamiento eurocntrico, y como qued evidente en la edicin de Nairobi, es visto como una especie de reserva de mercado, pues las ONGs africanas son financiera, poltica y umbicalmente dependientes de las europeas. Lamentablemente, pareciera que en el FSM las decisiones estn en manos de la gente del Norte, y para nuestro Sur queda el asistencialismo y la caridad.

Por eso no es de extraar que muchos estn pujando para que en enero del 2010 se realice un Foro Social Latinoamericano, abierto a todo el mundo, para no dejar que Davos se alimente por la ausencia de contravoces. Este mundo tal cual est es imposible, y exige respuestas continuas.

Entre las prioridades de accin, la ecuatoriana Magdelena Len, de la Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economa , habl de una nueva Cumbre de las Amricas que consolide una agenda propia de Amrica Latina, una nueva arquitectura para la soberana econmica, energtica, estructural y poltica de la regin, y un nuevo protagonismo mundial ante temas polmicos, como las agresiones israeles en Palestina.

La cooperacin, medio de dominacin

En la otra imagen, estn las ONGs, entidades cuya naturaleza est fuertemente cuestionada por su ambiguo carcter de no-gubernamentales y por su manejo discrecional de la ayuda al desarrollo de los pases del Norte, por el carcter poco transparente de sus funcionarios y funcionamientos, de sus socios del Norte y sus socios locales, casi siempre en los sectores derechistas y golpistas.

Actan en el espacio que definen como sociedad civil (ser lo opuesto a una sociedad militar?), opuesta a los partidos polticos y a los gobiernos, lo que incrementa esa ambigedad. Las ONGs, cuyos directivos no fueron elegidos por nadie ms que sus financistas, quieren ocupar el lugar de los movimientos sociales y hablar por ellos. Esas entidades tuvieron un enorme peso en el comienzo del FSM y hoy aun conforman la mayora en el secretariado internacional, dejando en clara minora a los verdaderos grupos representativos de nuestras sociedades, los movimientos sociales.

Si la cooperacin puede ser un medio til para reforzar a los actores sociales del sur, tambin puede desviarse y convertirse en un medio de dominacin. Disyuntiva esencial planteada por el telogo y activista brasileo Frei Betto.

Para asegurar una cooperacin realmente solidaria es esencial ejercitar la modestia. Las ONG del norte que trabajan en el sur deben dotarse de los tiles de la pedagoga de la educacin de Paulo Freire enfatiz Frei Betto. Eso implica ponerse al servicio del otro sin ninguna arrogancia ni colonialismo, comprendiendo las diferencias, entendiendo que nadie es mejor que el otro sino que cada uno tiene una cultura diferente.

Una regla de fuego de toda cooperacin, exige promover la autoestima de los actores sociales del Sur, complet el telogo, quien inst a la cooperacin internacional a actuar en el Sur con la idea de reforzar la solidaridad con las luchas de los movimientos sociales. No queremos recibir dinero para aumentar estructuras sino construir conciencias y relaciones igualitarias. No aceptamos asistencialismo, sino acompaamiento en nuestra propuesta de emancipacin, subray.

Pero en estos aos, la lucha antineoliberal pas de la defensiva, de la resistencia, a la disputa de la hegemona y la construccin de alternativas de gobierno. Y, lamentablemente, las ONGs siguieron copando el tren directivo del FSM. En Belm, quiz, la realidad le pas por encima a la burocracia, con el protagonismo de los movimientos sociales, la reunin de los pueblos indgenas y el Foro Panamaznico, los movimientos campesinos, los sindicatos, los movimientos feministas, negros, de jvenes, de estudiantes... con la riqueza, diversidad y libertad de los espacios de debates.

Y, por el otro lado, las marcas de las ONGs reflejadas en la atomizacin, fragmentacin de temas de debate sin prioridad alguna, dando la sensacin que se cumple con el fin de presentar los temas para obtener los financiamientos y la cuota de presencia y poder. Tanto da hablar de la tierra, el agua, la regulacin de los capitales, la guerra y la paz, el papel del Estado, como de la democratizacin de los medios de comunicacin.

Lo que se esperaba era que el Foro proveyera de alternativas a tomar frente a la crisis econmica global y frente a los diferentes epicentros de la guerra imperial Palestina, Irak, Afganistn, pero tambin Colombia- y ante estas problemticas las ONGs responden con un enorme silencio. Ah estn las llamadas actividades, autogestionadas, o sea aquellas entidades (en general ONGs del Norte) que tienen recursos pueden planear sus actividades y publicitarlas. Los movimientos sociales van encontrando la dimensin en que pueden hacerlo, para proyectarse definitivamente como los protagonistas de FSM.

Muchos dirigentes hoy se asustan con este otro mundo que est surgiendo, sobre todo en Amrica Latina, impulsado, empujado, por los movimientos sociales. Hoy, el encorsetado grupo de representantes de ONGs enquistado en la direccin del FSM no est a la altura de la construccin de alternativas que se gestan desde los gobiernos latinoamericanos y desde los movimientos sociales, que estn pasando de la resistencia a la disputa de la hegemona.

El Foro de Belm, dej algunas certezas: el mercado quebr, y basta ya de obedecer a los que fracasaron. No salvemos a los bancos, salvemos a la gente. Lo econmico y lo ambiental van de la mano. Soberana latinoamericana sobre los recursos latinoamericanos. Una moneda comn. Un cambio tico. Lo colectivo por sobre lo individual. Tolerancia cero al analfabetismo. Alerta roja ante los nuevos disfraces del capital transnacional, especialmente los vinculados con los monocultivos y las semillas transgnicas. Socialismo del siglo XXI. Polticas de Estado regionales. Cooperacin en reas estratgicas. Formacin de cuadros polticos y sociales como reaseguro de un proyecto democrtico y popular de largo alcance. Son slo algunas de las certezas que deja este FSM.

La crisis debe conducir a un escenario global diferente

Sin duda, el fantasma que recorri el FSM, fue el de la crisis econmica, que estuvo presente en decenas de debates y reuniones durante la ltima semana de enero en la lluviosa y amaznica ciudad brasilea de Belem do Par. Incluso en los debates de temas aparentemente distintos, como comunicacin, ecologa o derechos de las minoras, terminaban por referirse al cataclismo econmico.

Las preocupaciones de capitalismo eran menos Estado, ms mercado, ms privatizaciones, apertura comercial y financiera. Ahora, en Davos, el Estado

es tomado como el nico agente capaz de rehacer el capitalismo. Todas las crisis apuntaban al hecho de que el problema era el Estado. El discurso de Ronald Reagan en 1981 era que el Estado era el problema. Hoy, es que el Estado es parte de la solucin.

Y lo peor es que la conduccin de la crisis est en manos de los mismos que la provocaron y que las izquierdas (europeas) no tienen coraje de denunciar todo esto y exigir cambios reales, estn paralizadas, seal el exministro espaol de Obras, Joseph Borrell.

La idea de que Amrica Latina estara inmune o menos vulnerable a los efectos de la crisis deja lugar a previsiones ms pesimistas. El pronstico es malo para pases de economa poco diversificada (Brasil redujo de 4 a 2% su previsin de crecimiento para 2009), que dependen de la exportacin de sus commodities, y que van a tener que sobrellevar el efecto combinado del estrangulamiento del crdito y la cada de los precios de sus materias primas. Las previsiones hablan de 23 millones de desempleados en Amrica Latina, cuatro millones ms que en 2007. En el mundo, 230 millones de desempleados, 50,5 millones ms que dos aos atrs.

El sistema simplemente par y no consiguieron reiniciarlo, seal el peruano Oscar Ugarteche, para quien estamos recin en la primera etapa de la crisis.

El encuentro termin por transformarse en la primera manifestacin popular global contra la crisis, segn el francs Francois Sbado, quien destac que la turbulencia actual posee dimensiones econmicas, sociales, polticas, energticas, climticas y alimentarias. Una crisis de civilizacin, que revela una profunda derrota de las polticas neoliberales, resumi.

Sbado evala que si la izquierda y las fuerzas populares no logran encontrar un programa mnimo comn para actuar, se corre el riesgo de que la disputa por la superacin de la crisis quede entre los neoliberales y aquellos que desean reformar el capitalismo.

Los movimientos sociales coinciden en una orientacin general sintetizada: los trabajadores no pueden pagar la cuenta de la crisis. Algunas centrales sindicales defienden la tesis que empresas que reciban financiamiento pblico no pueden cesantear trabajadores, y reclaman la cada de las tasas de inters. Algunos van ms all y exigen la nacionalizacin del sistema financiero y el control de los flujos de capital, como iniciativas de corto plazo, tpicos complementarios entre s.

An es difcil saber cul ser la direccin que tomarn las disputas polticas por la solucin de la crisis. Todo depender de la lucha poltica, de la conciencia popular y de la correlacin de fuerzas en los embates para la reforma o por la superacin del capitalismo.

Ojal nunca ms las ONGs hablen en nombre del Foro, y que los movimientos sociales asuman no slo la direccin formal sino la real del Foro Social Mundial para poder seguir trabajando por otro mundo posible. En Belm qued en claro que los movimientos populares que reivindican su autonoma, consideran que la lucha de clases no se mueve por calendarios electorales, y que la nica solucin para el cambio social es que las clases populares acumulen fuerzas y se genere un ascenso en el movimiento de masas.



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