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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2009

Israel: rumbo a la locura

Jos Steinsleger
La Jornada


En los das previos a la asuncin de Barack Obama, y los zapatazos de los globalizados contra George W. Bush, el sionismo neocon estadunidense apoy la destruccin de Gaza por interpsita entidad nacional y dio un paso al costado. Sin embargo, sus idelogos seguirn dominando el Congreso imperial y los medios de comunicacin, y viendo cmo convertir a Obama en una suerte de neocon al cuadrado.

Es posible que entre la crisis econmica, la necesidad de recomponer el liderazgo mundial y la deteriorada credibilidad poltica puertas adentro demoren, por ahora, la atencin cuasi excluyente que los polticos de Washington depararon a Israel en el primer decenio del siglo.

Con ms de 200 bombas nucleares en sus arsenales, Israel demostr una vez ms el carcter virtualmente indestructible de su poder militar. No obstante, le ser imposible revertir el creciente prestigio poltico de Hezbol (Lbano) y Hamas (Gaza). Porque no se requiere ser iniciado o estar muy informado para entender que la fuerza militar, por mucho que destruya y condicione, invariable e histricamente acaba estrellndose contra los pueblos que polticamente la resisten a conciencia.

Israel arras con Gaza, mas no consigui vulnerar el apoyo de su pueblo al gobierno encabezado por Hamas. Se dice que Israel descartaba tal posibilidad. Cul fue, entonces, el objetivo final del matadero? Frente a la violencia extrema, no es fcil ensayar interpretaciones racionales. Lo nico racional, y ms o menos confirmado, es aceptar que la violencia extrema se revierte contra sus ejecutores.

En Lbano y Gaza, el Estado de Israel fue el gran perdedor, en un paso ms hacia la autodestruccin. Nadie, en sus cabales, puede desconocer que el matadero de Gaza tuvo caractersticas distintas a otros exterminios similares.

Crueldad? Compasin? Conciencia? En una serie de artculos recopilados en La anarqua que viene (Ediciones B, 2000), el prolfico politlogo judeosionista estadunidense Robert D. Kaplan (idelogo de la guerra en s y asesor del presidente William Clinton en la destruccin de Yugoslavia) marc el rumbo a seguir diciendo que el genocidio es una patologa del modernismo, y especialmente de Estados modernos muy centralizados.

Autor clave para entender la racionalidad del sionismo neocon, Kaplan escribe: El difunto judo de Bagdad Elie Kedourie escribi que los judos podan estar gozosamente agradecidos al derecho de conquista, por parte del imperio britnico y de cualquier otro porque toda su historia les haba enseado que all radica la seguridad. Kaplan no da vueltas: por desgracia la proteccin contra el mal es ms efectiva cuando se asume que el ser humano es absoluta e intrnsecamente perverso.

Tal ha sido la ideologa de todos los gobernantes de Israel, donde la democracia se dirime entre partidos fundamentalistas y racistas de ultraderecha, derecha y derecha moderada que, en esencia, lindan con lo irracional.

Por ejemplo, cuando en septiembre de 2007 el ruido meditico mundial giraba en torno a la sublevacin de los monjes budistas en Myanmar (ex Birmania), la canciller de Israel Tzipi Livni exhort a que la dictadura militar controle su fuerza y se abstenga de daar a los manifestantes. Y el primero de febrero pasado, cuando despus de la total destruccin de Gaza los cohetes artesanales de Hamas seguan cayendo sobre Israel, Livni advirti: somos capaces de volvernos locos. En tanto, el premier Ehud Olmert amenazaba con un ataque desproporcionado (sic).

El profesor Michael Warschawksi, referente del movimiento antisionista y ciudadano israel, declar a Gara, peridico vasco: Descubrir cmo hemos llegado hasta este punto no es complicado. Lo difcil es saber cmo cambiarlo. La poltica de la masacre acaba con las posibilidades de existir para Israel, entendido como Estado o sociedad.

Paradjicamente, si Israel fuese un pas autnticamente democrtico y moderno, el Estado judo desaparecera. Y as, el nico pas del mundo que carece de una Constitucin la tendra, dando lugar a un Estado moderno donde sus habitantes puedan vivir en paz.



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