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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2009

Irn, 30 aos de una peculiar teocracia

Nazanin Amirian
Rebelin


Pocos imaginaban que la Repblica Islmica (RI) sobrevivira a la muerte de Ayatolah Jomeini, a la invasin de Irak, a las luchas intestinas, al desafo de la oposicin, o al descontento generalizado de la poblacin. Criatura que naci, aprovechando la ausencia total de las fuerzas polticas laicas, perseguidas por la dictadura el Sha, resultado de una histrica revolucin que reivindicaba Repblica, Libertad, Justicia Social e Independencia en la poltica exterior. Una vez aadiendo el adjetivo islmico a aquellas consignas iniciaron un experimento poltico llamado Repblica Islmica, con algunos elementos tomados prestados de tradiciones ancestrales semitas y de los Reyes Catlicos. Conscientes de la inexistencia de las revoluciones religiosas y de que millones de almas no se haban jugado la vida para pedir ms espiritualidad, los nuevos gobernantes juraron acabar con las desigualdades sociales, y proporcionar una vida digna a todos, en esta vida.

Algunos vieron en las promesas del cambio del Ayatol, la versin islmica de la teologa de la liberacin, y los conspiracionistas descubran la sombra de los G4 (EEUU, Francia, Inglaterra y Alemania), en llevar al poder a los hombres de sotana. Revelaban que las superpotencias cristianas en una reunin en Guadalupe - Amrica Central- en enero de 1979, habran considerado que las fuerzas religiosas por su anti atesmo-anti comunismo eran sus aliados naturales en la batalla contra la Unin Sovitica. As haban promovido a los muyahedines en Afganistn otro pas fronterizo con la URSS- y tambin al Papa polaco Juan Pablo II, en las mismas fechas. Fuere como fuere, aquel sistema poltico pretenda instaurar un pasado lejano, pero no el de Persia, sino el de Arabia del siglo VII, de la umma comunidad, que dirigi el profeta Mahoma. Trmino que sustituir a ciudadano para poner un fin, virtual, a la molesta lucha de clases, a las diferencias tnicos en un pas multinacional, anunciando la igualdad de todos, eso s, solo ante Dios. En este nuevo diseo, donde no habr lugar para los no creyentes, los fieles se dividirn en musulmanes y no musulmanes, chiitas y no chiitas, mujeres y hombres, mientras se promueve la arabizacin de la sociedad iran va su islamizacin -de la vestimenta, el calendario, las fiestas, la lengua, hasta los nombres-, que an forman parte del pulso entre las autoridades y la poblacin, en particular los jvenes.

En la RI se cumple una agenda electoral, bajo la observancia de Al Jamenei, el gua supremo, que elige al presidente - varn y chiita-, entre los candidatos de diferentes facciones del rgimen, ostenta el derecho de vetar las decisiones del parlamento, dirige la poltica exterior e interior, y es comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Durante estas dcadas, el pragmatismo ha ido venciendo a la religin hecha doctrina por los dignatarios islamistas que han demostrado gran habilidad en adaptarse a las circunstancias y maniobrar entre diferentes sectores de la sociedad. Como ejemplo, al mismo tiempo que eliminaban buena parte de los derechos de la mujer (libertad de vestimenta, de trabajar, estudiar, viajar, etc.), encontraban su base social en las zonas rurales, mejorando el nivel de vida de sus gentes, proporcionndoles electricidad, sanidad, educacin, vivienda, y de paso les ofrecan integrarse en los cuerpos militares, y ocupar puestos que dej la desbancada clase media urbana.

Desconcertante suma de contradicciones, y una sociedad asombrosamente vital, en la que las fminas abanderan los movimientos altermundista y por los derechos civiles, y han tomado literalmente las universidades, obligando al gobierno archimasculino a aplicar la discriminacin positiva en varias carreras a favor de los seores. Unos clrigos que han convertido el chiismo en la primera religin que autoriza el cambio de sexo, sin dejar de aplicar la pena de muerte a los homosexuales que hace 40 aos desconocan el armario. As es la Repblica Islmica. Un sistema an por determinar, que ha pasado por varias fases sin haber culminado su diseo. En la primera, principios de los 80, los islamistas liberal-seculares, como el presidente Bani Sadr, fueron apartados del poder; desde entonces hasta 2005 fue la casta clerical quien controlaba la rienda del pas.

El auge de la corriente a favor de un referndum para separar entre la religin y el poder, as como la invasin de EEUU a Irak, aceler la llegada de la tercera fase: el ascenso de los jvenes militares y fundar la Repblica Islmica pretoriana. Pues, haban defendido el pas durante la guerra con Irak, y haban protegido al sistema de sus opositores internos, por lo que vean legitimo tomar el timn para salvar a la RI, cohabitando con un clrigo ya debilitado adems de octogenario. Mahmud Ahmadineyad, un veterano de aquella guerra, vena a advertir que all no era el lugar para ninguna revolucin de Terciopelo ni de Naranja, desmontando la ficcin de la democracia religiosa, y de Dilogo entre civilizaciones del reformista Jatami, quien, por cierto, nunca propuso un dilogo con las fuerzas polticas y sindicales de la misma civilizacin iran.

El presidente Ahmadineyad, el nico hombre de verdaderas convicciones religiosas de la RI, con su promesa electoral de llevar los beneficios del petrleo a las mesas de los desheredados, admita que la ingente renta del Oro Negro se perda por el camino, y que no solo de espiritualidad viven los creyentes.Quien no tiene pan, no tiene Dios, recuerda un dicho persa.

Y no cumpli con su promesa, quizs porque sin transparencia no se puede luchar contra la corrupcin. Por lo que convirti la defensa a los derechos de los palestinos y sobre todo el programa nuclear en su particular sello de identidad. Algunas voces le recordaban que l era el presidente de Irn y no de los palestinos, otras le criticaban por sus discursos antiisrailes y la exhibicin de los logros en materia de tecnologa militar y nuclear, aumentando el peligro de una confrontacin blica. No hay duda de que Ahmadineyad, sin tener la maldita bomba ha conseguido su efecto disuasorio adems de ganar una importante popularidad en un sector nacionalista de la poblacin poco preocupado por la catastrfica situacin econmica.

La progresiva dessantificcin de las estructuras del poder y sus fundamentos, el cansancio de la gente ante los molestos cdigos de comportamiento moral, y el rechazo cultural de los iranes hacia ajund, el clrigo, ha contribuido a la estrategia del presidente de apartar a los de turbante, con iniciativas como querer levantar la prohibicin impuesta desde 1979 sobre el acceso de las mujeres a los estadios deportivos, o de abrir un debate sobre el velo obligatorio. Sin embargo, ante la gravedad de la situacin econmica, el debate sobre velo y los derechos humanos ha perdido el color. La cada del precio de crudo de 160 dlares el barril a 45 en pocos meses, en un pas cuyo gobierno basa el 70% de su presupuesto en las divisas procedentes de la exportacin de petrleo, junto con una poltica neoriberal que ha causado el cierre de muchas empresas y fabricas ha tenido unas consecuencias graves: recorte de subsidios para alimentos bsicos, reajustes estructurales, una inflacin de 35%, la tasa del desempleo que alcanza al 34% de la poblacin activa entre ellos cerca del 40% de los jvenes licenciados-, y un crecida dficit publica que han lanzado al 25% de la poblacin por debajo de la umbral de la pobreza, segn el ministro de Bienestar Social. La crisis econmica ha generado una abierta crisis de confianza de los ciudadanos, lo que no significa que los recursos de la RI se hayan agotado.



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