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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2009

Entrevista con Federico Aguilera Klink sobre la nueva economa del agua
"La nueva cultura del agua asume que la escasez est socialmente construida y que la toma de decisiones tiene que ser realmente democrtica"

Salvador Lpez Arnal
Papeles de relaciones ecosociales y cambio global



Federico Aguilera Klink, profesor de economa de los recursos naturales y del medio ambiente y de economa ecolgica, es catedrtico de economa aplicada en la Universidad de La Laguna. Fue Premio Nacional de Economa y Medio ambiente Lucas Mallada en 2004. Sus mbitos de investigacin son la economa del agua, la economa ecolgica y la calidad de las decisiones y problemas ambientales. Entre sus publicaciones ms recientes cabe citar Los mercados del agua en Tenerife, Bakeaz, Bilbao, 2002 (en colaboracin con Miguel Snchez Padrn); Los costes sociales de la empresa privada (antologa de K. W. Kapp), Los Libros de a Catarata (coleccin Pensamiento crtico), 2006, y Calidad de la democracia y proteccin ambiental en Canarias, Fundacin Csar Manrique, 2006.

En tu ltimo libro La nueva economa del agua -Los libros de la catarata, Madrid, 2008- hablas del agua como un activo econmico, ecolgico y social. Podras explicar las caractersticas centrales de esta aproximacin trinitaria?

Lo que intento es salir de una perspectiva en la que slo cuenta una dimensin del agua como algo que es necesario para que funcionen las actividades econmicas y los ros se consideran tubos que canalizan esa agua evitando que se pierda en el mar gracias a los embalses.

Por eso insisto en una mirada ms sistmica y multidimensional en la que el agua cumple diferentes funciones que, adems de ser necesarias, tienen que ser compatibles.

Y qu funciones son esas que tienen ser compatibles entre s?

Los ros tienen que seguir siendo ros y cumplir sus funciones ambientales o de soporte de la vida hasta llegar al mar y cerrar el ciclo del agua. A su vez, el ver y sentir los ros como ros es fundamental para un psiquismo sano y para no perder, como sealaba Goethe hace dos siglos, la conciencia de nuestra dependencia de la naturaleza. Ser conscientes de esta dependencia de la naturaleza y, de manera ms amplia, ser realmente conscientes de nuestras acciones es algo, como seala Jung, necesario para la supervivencia de la humanidad.

Por otro lado, mientras el agua tenga una calidad determinada puede seguir siendo un recurso y cumplir esas funciones entre las que hay que incluir la de factor de produccin entendido no slo como una cantidad fsica sino como el derecho a llevar a cabo una lista limitada de actividades y el deber de devolverla o retornarla en las condiciones necesarias para evitar el deterioro del ro, del acufero o del mar, es decir, para mantener el buen estado ecolgico como seala la Directiva Marco Europea del Agua.

En qu consistira la nueva cultura del agua? En que consista la vieja cultura del agua?

Hay tres aspectos que permiten establecer una distincin adecuada entre ambas sin extenderse demasiado. La vieja cultura del agua parte de que la escasez es, siempre, fsica por lo que siempre es necesario construir ms embalses y trasvases (o plantas desalinizadoras de agua de mar), siendo la toma de decisiones habitualmente autoritaria, aunque los decisores hayan sido elegidos en elecciones digamos democrticas. Por el contrario, la nueva cultura del agua asume que la escasez est socialmente construida, lo que significa que no hay gestin del agua sin gestin del territorio y que la toma de decisiones tiene que ser realmente democrtica, basada en el debate pblico y en contar con la gente que, habitualmente, tiene mucho que decir. De nuevo, para la vieja cultura un ro es un tubo y para la nueva un ro es un organismo vivo integrado en su cuenca y que tiene que llegar al mar.

Pero esa consideracin de que siempre es necesario construir ms embalses y trasvases o ms plantas desalinizadoras, en ocasiones no infrecuentes es defendida por los propios agricultores, por esa gente a la que te referas y que tiene mucho que decir.

S y no. Siempre hay que contar con la gente pero eso significa que debatir y argumentar es clave para evitar manipulaciones. En la actualidad se sigue utilizando al pobre agricultor como excusa para beneficiar a los grandes inversores agrarios y a los cazaprimas de subvenciones pero ya no hay pobres agricultores. Y si los hubiera, habra que disear polticas agrarias para ellos siempre que se reconviertan a la agricultura ecolgica que, por cierto, es la que menos ayudas recibe y la que genera un impacto ambiental ms bajo y unos beneficios sociales cada vez ms elevados, al evitar el uso de pesticidas y no contaminar aguas y suelos.

En el primer captulo del libro sostienes que la escasez de agua no es de carcter fsico sino que est socialmente condicionada. Qu condicionamientos son esos? Acaso afirmas que no hay escasez fsica de agua en alguna zonas del pas?

Inicialmente la escasez puede ser fsica, es decir, que llueve poco, como ocurre en Lanzarote o Almera. El problema es que esa escasez puede llegar a convertirse en una escasez socialmente construida o condicionada si decidimos que no hay lmite a la agricultura o a la construccin de urbanizaciones y hoteles. As pues, da igual que construyamos embalses, trasvases o plantas desalinizadoras. Nunca ser suficiente. Acabaremos con los ros y transformaremos la escasez fsica de agua en escasez socialmente construida y en escasez de energa. No olvidemos que las desalinizadoras funcionan con petrleo. Lo mismo puede ocurrir en zonas lluviosas si se trata de implantar un uso del territorio que genere una necesidad insaciable del agua.

Y esos condicionamientos sociales a los que haces referencia, ocultan intereses de clase o son ms bien ensoaciones sociales de carcter general?

Pueden ocultar intereses de clase y tambin de lgica capitalista y econmica de sistema cerrado a la que no le importa en absoluto ni la naturaleza ni las personas por lo que no se hacen responsables de los costes que generan. La mayora de los agricultores cree, o se le ha hecho creer, que tiene derecho a recibir agua, viva donde viva. Creo que hay una gran parte de inconsciencia en esa actitud ante el agua que no es ajena a manipulaciones polticas como el famoso eslogan de ?Agua para todos?.

Qu papel debera jugar la ciencia en la toma de decisiones en este mbito? T sostienes que no cuestionas su necesidad sino el papel que juega. Cul debera ser entonces su papel?

La buena ciencia nos tendra que ayudar a entender cul es el problema, lo que se supone que nos permitira vislumbrar soluciones adecuadas, pero la toma de decisiones en este tipo de problemas no es ajena a la poltica, por eso insisto en el debate pblico y en procedimientos democrticos que permitan a la gente participar realmente y de manera vinculante. Si no es as, lo que ocurre es que las decisiones polticas se transforman en decisiones arbitrarias, sin argumentos adecuados y que benefician a determinados intereses sin resolver razonablemente el problema, pues no es lo que les interesa. De hecho es lo que lleva tiempo ocurriendo con el agua pues se ha convertido, desde hace dcadas, en una excusa para construir costosas e innecesarias obras pblicas que slo benefician a las elctricas, a las grandes constructoras y a destacados grupos empresariales agrarios.

Usas en varios apartados del ensayo el concepto de democracia deliberativa. Qu tipo de democracia es sa? Es opuesta o complementaria a la democracia electoral?

Entiendo que la democracia se est reduciendo, cada vez ms, a celebrar elecciones de vez en cuando. Es lo que yo llamo vota y calla! Frente a esta situacin es necesario regenerar la democracia e insistir en que la legitimidad democrtica no se obtiene slo por las urnas sino por la manera de tomar las decisiones. Los polticos que toman decisiones arbitrarias, es decir, sin contar con la gente, sin argumentar y razonar adecuadamente, sin someterse a debates pblicos en los que expliquen qu problemas quieren resolver y cmo y sin aceptar que puede haber otras formas de plantear y diagnosticar problemas y ofrecer soluciones, carecen de la legitimidad democrtica de comportamiento.

Desde mi punto de vista, la democracia electoral es slo un componente, pero no el ms destacado, de la democracia. Sobre todo si se tiene en cuenta que no sabemos cmo se financian los partidos, que las leyes electorales distan mucho de darle el mismo peso a cada voto y que los programas electorales son papel mojado.

En el tercer captulo del libro hablas de gestiones autoritarias y gestiones democrticas del agua. Cundo una gestin es autoritaria? Cmo debera ser una gestin democrtica del agua? Conoces alguna experiencia que pudiera ser calificada as?

Una decisin autoritaria es aquella que da la solucin antes de definir de manera argumentada cul es el problema que se quiere resolver, a ver si cuela. Esto suele pasar con los megaproyectos pero no slo con ellos. Ah tenemos los diferentes proyectos de trasvases del Ebro, entre otros. Luego se trata de legitimar esa solucin como fruto de un trabajo experto que, habitualmente, no es nada ms que un encargo a la carta. Si, finalmente, la gente rechaza esa solucin porque el problema no existe tal y como es definido, se suele recurrir a la declaracin de inters pblico para acabar cuanto antes a la vez que se intimida y descalifica a los que se oponen a esos proyectos. Esta es la pauta habitual de una decisin autoritaria.

Y en cuanto a la experiencia que te peda

Lo lamento pero no conozco casos de gestin o decisin democrtica. Estamos en un momento en el que domina un uso confuso y vaco del lenguaje en el que todo disparate se adorna de trminos como sostenible, ecolgico o participativo. Ahora, disparates como la Expo de Zaragoza se autocalifican en esa lnea cuando realmente no tienen nada que ver con ello. Y cualquier Ayuntamiento o Gobierno Autonmico tiene su gabinete u oficina de participacin ciudadana sin que la gente pueda realmente participar. No es nada ms que una tomadura de pelo.

La gestin democrtica tendra que empezar por financiar y facilitar la participacin pblica, durante el tiempo adecuado, para compartir el diagnstico sobre el problema a resolver. Despus vendra el estudio de las alternativas, tambin con la gente. En la actualidad, los polticos slo aceptan un cierto debate si la gente es capaz de movilizarse.

La Expo aragonesa un disparate? Puedes precisar un poco tu comentario?

La Expo no tiene nada que ver con la gestin sostenible del agua. Con todo lo que hay que hacer en Espaa para tomarse en serio la gestin del agua y del territorio y slo se les ocurre una Feria del Agua! Son capaces de gastarse cientos de millones de euros en farndula del agua con tal de no abordar los problemas que hay que resolver. Mientras tanto, no se incentiva el cambio de prcticas agrarias, se lamenta la crisis del ladrillo y el gobierno lanza un plan de 20.000 millones de euros para limpiar los ros que, as, se podrn seguir ensuciando anualmente para cumplir con la Directiva Marco. Todo esto no es nada ms que otro megaproyecto sin sentido ambiental y financiado con fondos pblicos, pero seguro que montarn ms Expos sostenibles en los prximos aos.

Qu papel crees que debera jugar la Administracin pblica en la gestin del agua en Espaa? Abonas por un modelo unitario, federal, confederal?

El papel que apenas ha jugado hasta ahora. Jos Luis Moreu, Catedrtico de Derecho de la Universidad de Zaragoza, lleva tiempo diciendo que a la administracin pblica del agua en Espaa nunca se le ha permitido ejercer esa administracin pues ha estado legalmente maniatada en beneficio de los grandes intereses agrarios. Esa administracin hidrulica es por Cuencas y pienso que debera seguir siendo as, pero, de nuevo, con argumentos y participacin no ceremonial. Hace unos meses, Jernimo Blasco, actual teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza, reconoci en una Tribuna del agua, organizada con motivo de la Expo de Zaragoza, que la cantidad de agua que el Estatuto de Autonoma de Aragn se blindaba se haba calculado sin criterios, simplemente ?a ojo?. No hubo ningn argumento ni ninguna estimacin razonada previamente, se puso una cantidad como se poda haber puesto diez veces menos o mucho ms. Esto es lo que hay.

En cuanto al modelo, sinceramente me da igual el que sea si, al final, no se exigen argumentos razonados pues vale todo. Incluso la unidad de cuenca carece de sentido si no se hace una gestin razonada en cada una. En este sentido, me preocupa mucho ver que cada vez hay ms agricultores que estn deseando vender el agua pblica que tienen en concesin porque les resulta ms rentable que cultivar, cuando lo que tendran que hacer es devolver la concesin a la Confederacin Hidrogrfica correspondiente. Aunque quizs lo que ocurre es que hace ya muchos aos que no cultivan y el gobierno no quiere actualizar las concesiones (dnde est el Programa Alberca que las iba a actualizar?) para no tener conflictos. As no hay nada que hacer. Seguimos en el Espaa va bien.

Se ha discutido estos meses en torno al trasvase del Ebro (minitrasvase, se ha dicho; movimiento de aguas y eufemismos similares) para paliar la actual sequa en Catalunya. Qu opinin te merece la opcin y las formas en que ha sido tomada?

La opcin me parece errnea y muy costosa. Narcis Prat, Catedrtico de Ecologa de la Universidad de Barcelona, ha planteado alternativas ms razonables como la adquisicin temporal de agua a agricultores prximos a Barcelona. Pero no se le ha escuchado. Tampoco se ha escuchado a la Plataforma en Defensa del Ebro en Tortosa. Por eso entiendo que esta decisin es un buen ejemplo de decisin autoritaria. Y no slo eso. Se ha hecho pblico que Cristina Narbona present un Informe en el que argumentaba en contra de este minitrasvase, informe que no se ha difundido. As es que hay dudas ms que razonables sobre la necesidad de esta opcin y sus posibles beneficiarios.

Y por qu crees que no se ha difundido ese informe? Crees que puede tener algo que ver esa posicin de Narbona con su no presencia en el nuevo gobierno?

No lo s. Narbona ha sido la nica persona que ha llegado al Ministerio de Medio Ambiente sabiendo del tema. Otra cosa es lo que haya hecho o le hayan dejado hacer. Todos los dems han llegado sin saber nada y con el objetivo claro de que el Medio Ambiente no obstaculizase a la economa y al crecimiento del PIB, como pasa con las Consejeras autonmicas del ramo. De todas maneras creo que un Ministerio o una Consejera de Medio Ambiente carecen de competencias reales, es decir, son adornos, en un contexto en el que el resto de los Ministerios estn obsesionados por el crecimiento econmico y por el PIB que, como dice Mishan, es un indicador de velocidad pero no de direccin. As pues, Qu puede hacer un Ministerio de Medio Ambiente cuando lo que hay que hacer es cambiar la economa y empezar a moverse hacia una economa sostenible o compatible con el medio ambiente? Muy poco, slo hacer creer a la gente que estas cuestiones les interesan.

Observas diferencias destacables entre la gestin hidrulica de los gobiernos del PP y la que ha llevado el PSOE en estos ltimos aos?

No demasiadas. Es cierto que hay una muy importante que es la derogacin ?temporal? del trasvase del Ebro. Aparte de ella poco se ha hecho para poner orden en cada cuenca. Se mantiene el Anexo II de obras hidrulicas en el decreto de derogacin y, adems, se ha incluido algn embalse ms como el de Caleao en Asturias que carece de argumentos. Ya s que no es fcil cambiar la poltica hidrulica en poco tiempo pero muchos esperbamos que la declaracin realizada por Zapatero en el discurso de investidura en 2004 sobre la aplicacin de una nueva poltica del agua iba en serio, aunque suene a ingenuidad. Sin embargo se ces a Helena Caballero que estaba tratando de poner cierto orden en la Cuenca del Duero. Por otro lado, creo que la orientacin del nuevo Ministerio da a entender que va a haber poca gestin del agua y posiblemente se desande lo andado.

En el ltimo captulo de tu libro, estableces un paralelismo entre la transicin poltica espaola y la necesidad de hacer esta transicin, an pendiente, en el tema del agua. Crees que es posible? Hay fuerzas polticas, ciudadanas que abonen esta perspectiva? No es ms bien tu propuesta una ensoacin, un hermoso deseo?

Creo que es posible pero muy difcil, obviamente. Aunque no lo veo como una ensoacin. Estoy convencido de que esa transicin es necesaria. De hecho, la autntica ensoacin es pensar que podemos seguir creciendo sin lmite y seguir construyendo ms embalses y pantanos. Si no asumimos esa transicin, el cambio climtico y el cnit del petrleo nos harn bajar de las nubes y poner los pies en el suelo, lo que podr generar una transicin conflictiva y dolorosa. Tiempo al tiempo.

Hablas en varios momentos de la dictadura de las constructoras. Qu dictadura es esa? Dnde ejerce su dominio? No tienen contrapesos?

Esa es una expresin muy lcida del periodista Carlos de Prada que titula as un artculo suyo y que hace un anlisis muy claro de la relacin entre constructoras y decisiones polticas. Las constructoras y SEOPAN, como acabamos de constatar hace poco, tienen un enorme poder para imponer decisiones y reglas de juego. No es casual que el PP presente su Plan Hidrolgico Nacional en el ao 2000 en la sede de SEOPAN en Murcia, aunque a m me parece una enorme torpeza que agradezco. Tampoco es casual que Zapatero presente el Plan Especial de Infraestructuras y Transporte en La Moncloa invitando a la plana mayor de SEOPAN y a los sindicatos. Son gestos e indicadores muy simblicos sobre quin tiene el poder y que evitan perder el tiempo buscando conexiones entre empresarios y polticos.

Entonces, si me permites que me salga del guin, qu opinin te merece que el seor David Taguas, ex director de la oficina econmica del gobierno del seor Zapatero, sea contratado, y l acepte la contratacin claro est, de SEOPAN?

Refleja muy adecuadamente el papel que juega SEOPAN y la subordinacin del gobierno. Algo parecido, pero al revs, pas con Benigno Blanco, como cuenta Carlos de Prada, al pasar de ser Jefe de los Servicios Jurdicos de Iberdrola a ser Secretario de Estado de Aguas. Adam Smith ya deca que el gobierno est instituido por los ricos para defenderse de los pobres. Y Toms Moro, en 1516, escriba lo siguiente:

La sociedad existente no es sino una conspiracin de los ricos para conseguir sus propios intereses so pretexto de organizar la sociedad. Inventan todo tipo de trucos y estratagemas, primero para mantener sus beneficios obtenidos y despus para explotar a los pobres comprando su trabajo tan barato como les sea posible. Una vez los ricos han decidido que estos trucos y estratagemas sean reconocidos oficialmente por la sociedad -que incluye tanto a pobres como a ricos- adquieren fuerza de ley. As, una minora sin escrpulos se rige por su insaciable codicia de monopolizar lo que habra sido suficiente para suplir las necesidades de toda la poblacin.

Hemos cambiado menos de lo que parece Verdad? Sera interesante conocer quin nombra a los ministros o a los cargos relevantes en cada ministerio y con qu objetivos.

El mercado, en general, no sale bien parado en su libro. Sin embargo, sigue siendo un dios intocable no slo para las grandes corporaciones sino tambin para muchos polticos y numerosos economistas. Qu tienes en contra del mercado como mtodo de asignacin de recursos? Por qu crees que sigue planeando urbi et orbe esta divinizacin?

A m me parece que ms que salir mal parado lo que hago es tratar de ponerlo en su sitio, es decir, mostrar que no es nada ms que un mecanismo cuyo funcionamiento y resultados dependen del marco institucional. Otra cosa es que a los estudiantes de economa se les ensee, errneamente, que el mercado es slo la interaccin entre Oferta y Demanda sin hablarles de dicho marco. Por eso me voy a Adam Smith porque l si tena muy claro qu era y es un mercado y cmo los empresarios tienen inters en ampliar el mercado (los consumidores potenciales) pero sin ampliar la competencia. A Smith se le ha despachado muy rpido como el de la mano invisible pero es un observador muy lcido del poder, de lo que es el mercado y de cmo los grandes empresarios pueden imponer sus reglas en contra de la sociedad pero en nombre del hipottico mercado, tal y como ocurre actualmente pues se habla del mercado como algo impersonal, el mercado decide- sin mencionarse que, con frecuencia, hay poderosos intereses manipulando los mercados e imponiendo reglas de juego que no son neutrales mientras se anima a la gente a competir olvidando que la competencia entre desiguales genera el abuso. Hay un dibujo de El Roto que expresa bien toda esta confusin deliberada sobre el mercado. Todo lo que no es mercado, es supersticin, dice uno de sus personajes. Y ese es, exactamente, el papel legitimador que se le quiere dar al mercado en un contexto en el que el mercado brilla por su ausencia y estamos en manos de polticos y empresarios desalmados.

Crees que la ciudadana espaola debera pagar ms por un bien tan esencial? Hay gentes que sostienen que slo se valora lo que cuesta, por lo tanto? Es esa tu opinin?

Entiendo que el agua requiere diferentes tarificaciones en diferentes usos, incluyendo el coste de la depuracin no slo en los usos urbanos sino en los agrcolas e industriales. Esto nos llevara a una aplicacin razonable de la Directiva Marco Europea del Agua en el sentido de cambiar las prcticas agrcolas, con independencia de mejorar las redes de distribucin y las prcticas de riego, orientando esta actividad hacia la agricultura ecolgica, y cambiando tambin los procesos industriales de acuerdo con el principio de precaucin.

En cualquier caso, en los usos urbanos, que es donde parece que hay ms polmica sobre la tarificacin, es necesario aclarar que, habitualmente, el problema no reside en un consumo excesivo sino en las prdidas en las redes urbanas. No hay que olvidar que el uso urbano puede ser considerado, tal y como ocurre en Arizona por ley, como uso no consuntivo, en el sentido de que esta fraccin de agua tiene que regenerarse y volver a ser usada para recargar el acufero.

Ahora bien, sigue existiendo un serio problema, como el que t mencionas, sobre no valorar aquello por lo que no se paga. Yo pregunto a mis estudiantes cuntos conocen el volumen de agua que usan en casa. La mayora (90 %) no lo sabe. Luego les pregunto cunto pagan por el agua al mes en casa y tampoco lo saben. Finalmente les pregunto cunto pagan de telfono mvil y todos lo saben. Conclusin. El agua no es ni una prioridad ni un problema para ellos. Este es un serio problema, desde mi punto de vista, que hay que valorar ya que da a entender que no sabemos en qu planeta vivimos. Pero adems, hay estimaciones que indican que ya gastamos ms dinero en agua embotellada que en el agua de grifo por lo que la polmica sobre si pagar o no parece que est fuera de lugar en la mayora de los casos, pues ya se est pagando con el agravante de que un elevado precio no est haciendo disminuir el consumo pues la gente percibe que compra agua de calidad que est relacionada con la ?salud?.

Y por qu crees que se consume tanta agua embotellada? Es una adquisicin necesaria? Por lo dems, las prdidas de agua en las redes urbanas son inevitables? Si no lo fueran, por qu se asignan ms esfuerzos a esa tarea tan necesaria?

Porque se nos hace creer que no es posible mejorar la calidad del agua que sale por el grifo a un coste razonable, algo que es falso. Por otro lado, las empresas de distribucin urbana de agua suelen tener intereses en las empresas que venden agua embotellada por lo que les beneficia directamente no mejorar la calidad del agua distribuida.

En cuanto a las prdidas en las redes urbanas, hay que decir que se pueden disminuir sin problemas con costes que, adems, se pueden asumir sin dificultades. Cmo no se van a poder repercutir los costes de manera razonable si el metro cbico de agua embotellada supera los 300 euros por metro cbico? Por ejemplo, Santa Cruz de Tenerife perda casi el 50 % del agua en sus redes en 1975. La gerencia de la empresa municipal de aguas decidi reparar las redes y, en slo seis aos, se consigui bajar las prdidas al 10 %. Es ms, actualmente, Santa Cruz usa menos agua, a pesar del crecimiento demogrfico, que en 1975.

El problema en la mayora de las ciudades de la pennsula es que no aceptan reparar las redes porque les resulta caro si se compara con el coste del agua que se ahorra y que les vende, habitualmente, la Confederacin hidrogrfica correspondiente a precios muy bajos. Por eso, antes de aumentarles el suministro alegremente hay que obligar a las ciudades a mejorar las redes de distribucin, aunque les parezca caro, puesto que el coste real que tienen que tener en cuenta para calcular la rentabilidad de estas reparaciones no es el precio al que se les vende el agua sino el coste de construir nuevos embalses y trasvases. Lo que ocurre es que como esa construccin corre a cargo del Estado ese coste no se tiene en cuenta por los responsables urbanos del abastecimiento de agua.

Qu papel ha jugado (y sigue jugando) Jos Manuel Naredo en la formacin en Espaa de lo que podramos denominar economa crtica?

Jos Manuel Naredo es una mente privilegiada y, tambin, una gran persona que nos ha orientado a muchos, nos ha acogido intelectual y afectivamente y sigue estando ah, como dice Jorge Riechmann en un poema, estudiando y escribiendo con esa lucidez tan destacada. Su papel sigue siendo muy importante a la hora de formar economistas con una perspectiva crtica y ecointegradora. Lo preocupante es que ningn gobierno de este pas le haya consultado o tenido como asesor. Esto dice mucho de lo que podemos esperar realmente de estos gobiernos que se dicen progresistas.

El presentador del libro, Francisco Puche Vergara, recuerda unas palabras tuyas de 1971 que hablan de la tarea de convencer a la gente de la necesidad de un cambio radical en la manera habitual de observar los acontecimientos econmicos, presuponiendo que ideas que parecen estar condenadas inicialmente a la impotencia poltica puede calar hondo en la ciudadana. Sigues defendiendo esta concepcin o crees que el actual ruido desinformativo ha generado ms barreras, que la dificultad es mucho mayor?

Paco Puche escribe que esas palabras son de Mishan, aunque yo las utilizo con frecuencia. Mishan es un economista ingls, autor de Los costes del desarrollo econmico, un libro de gran actualidad. De todas maneras sigo pensando como Mishan. Ese es el papel de un profesor de economa. Yo explico Economa Ecolgica y Economa del agua y no le veo sentido a ir a clase a repetir los cuatro tpicos de una economa que no usa recursos naturales ni genera residuos (slo ocasionalmente externalidades), es decir que ignora las leyes fsicas y el funcionamiento de los ecosistemas. En cuanto al agua, no considero honesto intelectualmente ensear que todo se reduce a que hay un desequilibrio espacio temporal en las precipitaciones en la pennsula ibrica que se resuelve con ms embalses y trasvases. Se supone que ensear economa es ensear a pensar por cuenta propia repensando conceptos.

Dedicas el libro a Susan Christopher Nunn, una mujer, escribes, generosa y sensible y una economista lcida y valiente. Quin fue Susan C. Nunn?

Fue una profesora de Economa de la Universidad de Arizona en Tucson, que trabajaba en el Departamento de Hidrologa y Gestin del Agua, que me puso en contacto con la perspectiva de la economa institucional aplicada a los recursos naturales. Pas una temporada trabajando con ella en Arizona en ese Departamento en 1987 y, como digo en el libro, cambi mi vida profesional pues empec a leer unos trabajos que cambiaban las preguntas habituales sobre precios y cantidades por otras ms relevantes sobre Qu es el mercado? Quin configura las reglas de juego? Quin se beneficia de ellas o quien carga con los costes?, etc. Esto me proporcion una mirada diferente, en el sentido de Mishan, y empec a ver las cosas de otra manera y a disfrutar mucho con lo que estudiaba aunque las preguntas, al ser ms conflictivas, no eran bien acogidas en los casos de estudio y me proporcionaron, y siguen hacindolo, algunos disgustos pues mucha gente sigue pensando que un economista debe limitarse a cuestiones monetarias. Yo pienso, por el contrario, que hay que dejarse llevar por el objeto de estudio.

Susan se traslad hace unos 15 aos a la Universidad de New Mexico en Albuquerque y poco despus dej la universidad para trabajar como consultora en temas de agua, realizando un trabajo muy hermoso con la gente de este Estado hasta que falleci en el verano de 2006.



Papeles de relaciones ecosociales y cambio global. n 103, otoo 2008, pp. 107-118


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