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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2009

Dios contra Darwin

Jess Centeno
Pblico


"Stokes respir hondo, apoy con cuidado el can en sus incisivos y rode el gatillo con un dedo esqueltico. Sus labios, resecos, se cerraron dolorosamente en torno al metal helado. Tena que hacerlo, sin duda, si era hombre". Dar marcha atrs ahora sera el colmo del fracaso. Le tembl la mano. Tres. Dos. Uno. Ya.

Pringle Stokes, primer capitn del HMS Beagle, se peg un tiro en 1828 tras un infernal periplo por la Patagonia argentina. Su muerte es el punto de partida de otra terrible historia: la del nuevo comandante, Robert Fitz Roy, quien deba completar el trabajo cartogrfico de su predecesor.

Pero Fitz Roy tena otras ideas en mente: el viaje servira para constatar cientficamente la exactitud literal del Gnesis. Quera defender el creacionismo. "La ciencia y la religin tendran que haber sido la misma cosa: la primera, un simple medio para interpretar las verdades absolutas de la segunda", dijo el capitn del Beagle. Pero, a bordo de la expedicin tambin estaba un investigador de 21 aos llamado Charles Darwin, que se empeara en quitarle la razn.

Religin y tambin dinero

Los marineros, que apodaban a los barcos de esta clase atades por su tendencia a irse a pique, se enfrentaron a los mares, recorriendo varias veces el Cabo de Hornos, Nueva Zelanda y diversas islas del Pacfico. Cartografiaron las costas y registraron varias mediciones relacionadas con fuerzas de los vientos, las fases de la luna y las mareas. Pero, del paraso perdido, ni rastro. Tambin visitaron la selva brasilea y la pampa seca argentina en el interior. All tampoco estaba.

A principios del siglo XIX, los debates sobre el racismo y la difcil relacin entre religin, ciencia y colonialismo ocupaban el tiempo de los estudiosos. Fitz Roy, que estaba convencido en demostrar el "orden natural de las cosas", tampoco olvid el carcter comercial de su misin. Estableci los puntos clave para el Imperio Britnico y analiz a los indios patagnicos con este propsito. Ya en el primer viaje secuestr a cuatro nativos de etnia fueguina para reeducarlos en Inglaterra.

"Algunos indios agitaron las lanzas agresivamente. Otros encendieron fuegos para advertir la presencia del navo. El resto, siguieron su estela para comerciar pescado fresco y cangrejos a cambio de retales", relata Harry Thompson en su libro Hacia los confines del mundo (Salamandra). Para los occidentales, "los fueguinos eran unos monstruos, un obstculo al avance del hombre blanco y su civilizacin.

Cuando los europeos llegaron, los nativos parecan un grupo primitivo y desgraciado de salvajes, ateos sin ley que vivan en la miseria", escribi el historiador Nick Hazlewood en sus estudios sobre la llegada de los britnicos a la Patagonia.

Si las palabras del Gnesis eran ciertas, ni plantas ni animales deban haber cambiado desde que Dios las cre. Pero no era as, y mientras Darwin investigaba y comenzaba a hilvanar sus teoras evolucionistas, los indgenas regresaron a sus antiguas costumbres.

El estrs, la soledad y la falta de respuestas enloquecieron al comandante Fitz Roy. Su clera caprichosa despert la inquietud del crculo de oficiales, que con bastante frecuencia pusieron en duda su cordura. Su personalidad voluble e imprevisible acabaran con su vida. Cuando apareci El origen de las especies, en 1860, Fitz Roy Roy se sinti traicionado y culpable por haber ayudado a Darwin. Cinco aos despus, se quit la vida con una navaja.

URL: http://www.publico.es/culturas/198464/dios/darwin



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