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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2009

Sobre una nota de Salvador Lpez Arnal en torno a izquierda unida y las elecciones europeas
La izquerda y las elecciones

Joaqun Miras
Espai Marx


Amigos [de Espai Marx]:

El artculo que Salvador nos envi y en el que expresa sus inquietudes sobre la suerte de la izquierda en el proceso electoral que se avecina, es una excelente invitacin a la reflexin sobre la izquierda, as que me permito aadirme a la misma. Salvador plantea de entrada una doble inquietud referida a Izquierda Unida. La primera, sobre la incidencia, en las elecciones y en las escena poltica de la izquierda espaola, del partido anticapitalista; la segunda, sobre la alianza electoral de IU con IC.

Mi opinin sobre la incidencia que el partido anticapitalista espaol pueda tener sobre el voto de la izquierda es, matizadamente, diferente de la de Salvador. El dao que ese intento de partido pueda ocasionar a IU se deber slo a la debilidad poltica de IU. El partido anticapitalista espaol, a mi juicio, es una mera intentona de fundacin de una fuerza poltica aprovechando el tirn electoral que en Francia pero esto no es Hawai- tiene una fuerza poltica consolidada por el buen hacer poltico, la seriedad y la constancia de diversas fuerzas trotskistas. A mi juicio, en la actual situacin, tratar de lanzar un proyecto poltico real de izquierdas, en Espaa, sin que se d un ascenso de lucha poltica popular an no se da-, y sin tener, al menos, mnima implantacin territorial en localidades, comarcas, barriadas, etc, es una aventura sin salida, que seguramente solo seguirn los entornos de las organizaciones trotskistas espaolas. En mi caso, y para no hacer generalizaciones cuando no se tienen estadsticas, yo, que podra considerar la posibilidad de votar al partido anticapitalista francs, de vivir en Francia, por propio respeto hacia mi mismo como votante, no podra dar pbulo a maniobras cupulares de este tipo. Tambin por respeto a las listas de ese grupo: el voto, tiene poco valor, pero no es una limosna. Confundir la simpata personal con el acuerdo poltico es lo que se denomina compadreo. Me da la impresin de que algo han favorecido el compadreo p. e. en sus recogidas de firmas- y que pueden llevarse alguna sorpresa.

Estoy de acuerdo con la crtica que hace Salvador a la reproduccin de una nueva alianza electoral entre IU y IC. Las razones que expone son contundentes: el transfuguismo inmediato del eurodiputado elegido por IC en la anterior legislatura. Pero si la direccin central de IU reconociera oficialmente lo evidente y decidiera ordenar la separacin de listas en Catalua, creemos que los hombres y mujeres con poder en el aparato de EUiA, procedentes de diversas fuerzas polticas, pero unnimes en una sola cultura poltica, que tanto y tan bravamente han sudado la camiseta, que tantos desvelos, quiebros y virajes han hecho, sin ahorrar en nada ni parar en transformismos, para lograr tocar y ungirse- con el poder institucional aunque sea, tan solo, una uncin con gotitas- iban a respetar acuerdos y decisiones de ese tenor? o, ms bien, al igual que hicieron los clrigos de Talavera,- as nos lo cuenta el Arcipreste de Hita- una vez recibida la orden del concilio que les ordenaba dejar sus barraganas, preferiran dejar antes tierra de cristianos y marchar a tierra de moros?. En fin, que todas las razones del mundo les iban a llevar a defender, con ira y sin estudio, la autodeterminacin nacional... de las clases polticas

No dudo que esto mismo pasara en IU en el momento en que el nuevo secretario general, que , creo, es un hombre honesto, pretendiera ordenar cosas semejantes a la clase poltica que constituye el aparato institucional de IU. El mayor de los arcana imperii es que el papa no es el que tiene el poder, sino el paparato y, que los papas, mueren en olor de santidad, con libros edificantes entre sus manos, y transitan a mejor vida en cuanto le dan un disgusto a los aparatos.

Podra introducir aqu el asunto de la corrupcin del ladrillo, que azota a IU al igual que a las dems fuerzas polticas pero IU no deba haber sido una fuerza poltica como las dems- la corrupcin en las listas de afiliados, etc, que son viejas, pero que tan claramente se han visualizado en el periodo congresual la nacional 2, y dems asuntos-, y tratar de concluir as esta nota para expresar mi opinin negativa sobre las posibilidades de regeneracin de IU.

Pero creo que dada la importancia del asunto poltico sobre el que reflexionamos, esto es, las posibilidades polticas de Izquierda Unida como fuerza en torno a la cual reorganizar una izquierda popular, o sea, revolucionaria, creo que debo dar un giro a la nota y no zanjarla sobre estos argumentos

Se trata de argumentar de forma poltica. Tratar de que IU vuelva a ser una fuerza poltica necesaria, esto es, de izquierdas, no al socaire del liberalismo econmico, no dedicada a la administracin de lo que hay, exige que IU desarrolle una proyecto poltico de accin.

Qu tipo de proyecto? Es posible que muchos marxistas de las corrientes ms tericas o cientifistas del marxismo estn hasta aqu de acuerdo conmigo, pero que no sigan la argumentacin en cuanto seale lo que yo entiendo por proyecto; sin embargo, creo que entre nosotros, hay acuerdo: una cultura, un proyecto cultural, algo que no surge de libros, ni es fruto de comits ejecutivos, sino que es resultado de la prctica, desde la vida cotidiana, de los muchos pobres, de la plebe de los de abajo: una praxis. La cultura en sentido antropolgico, como ethos, como valores vividos, como usos, costumbres, etc es algo que solo surge de la actividad de la comunidad. Ciertamente, la cultura autnoma de los de abajo debe ser organizada, ordenada, sintetizada, repensada etc, para convertirse en cultura de liberacin y en cultura hegemnica. Y esto es lo que hicieron diversas fuerzas que se injertaron y arraigaron, en Espaa, en el seno de las culturas tradicionales urbanas y campesinas (apostilla Pasolini que las culturas populares tradicionales son siempre internacionales) y, al convertirse en parte orgnica de ese tejido, a la vez, dieron cauce y expresin poltica a esas culturas, a la par que se alimentaron y contaminaron de ellas la izquierda, como la literatura oral popular, pervive en variantes-: el anarquismo, el republicanismo popular, el socialismo, el comunismo. Tambin entre estas fuerzas verdaderamente orgnicas, verdaderamente culturales, hubo injertos; el comunismo libertario de la Andaluca Occidental fue un filn para el comunismo tras 1934 y, luego, durante la lucha obrera antifranquista, como bien lo prueban los apellidos y las filiaciones de procedencia de tanto comunista de militante del PSUC durante la clandestinidad, y tambin el republicanismo1.

La autonoma cultural de los de abajo, su cultura normativa, su asuncin de principios y valores propios, no subordinados, es el suelo sin el cual no puede existir una izquierda, sin el cual no se puede esperar que las personas puedan generar expectativas de alternativa social para el futuro, sin el cual no es posible que los de abajo se identifiquen como comunidad diferenciada.

Escriba en 1975 Pasolini: El PSI y el PCI ya no tienen una interpretacin cultural de la realidad, y se han identificado ya, en la prctica y con sentido comn con la Democracia Cristiana: han aceptado el Desarrollo (.) un nuevo modo de produccin que no es solo produccin de mercancas sino tambin produccin de humanidad, segn dicta justamente la ley elemental de la economa poltica (.) el poder creado a fin de cuentas por nosotros ha destruido toda cultura anterior para crear una cultura propia, hecha de pura produccin y consumo...2

Tras estos anlisis tan agudos de Pasolini, estudioso entusiasta de Gramsci y de la antropologa cultural, se encuentra seguramente, tambin el conocimiento de los anlisis de Lukcs sobre el capitalismo para el consumo. Este otro grande del pensamiento explicaba que por primera vez en la historia el capitalismo, mediante la produccin de mercancas para el consumo cotidiano, haba conseguido penetrar y ordenar la vida cotidiana de la gente , condicionando as su percepcin de la vida, su pensamiento cotidiano. El hngaro analizaba en el mismo sentido que Pasolini, tambin, a la izquierda. Propona la necesidad de constituir un nuevo movimiento antimanipulatorio de la vida cotidiana, que devolviese la independencia cultural a las clases subalternas3. Reconoca as, tcitamente que la izquierda haba asumido la cultura del capitalismo para el consumo y el nuevo orden social organizado, que ste nuevo orden cultural era considerado por ella no solo como algo neutro, sino como el progreso, y que la izquierda existente, por tanto, ya no era vlida para poder transformar la vida y ser fuerza revolucionaria. Esta crtica, sin embargo, no le indujo en modo alguno a poner en duda la validez del proyecto revolucionario comunista.

Llegados a este punto, me permito una breve digresin con la que, seguro, mi amigo Salvador est de acuerdo: es una trampa contra la humanidad que se nos proponga el abandono del comunismo, en primer lugar por la validez moral universal de nuestros principios los nuestros, hoy cuando solo nosotros defendemos el comunismo, mientras que otros, con todo derecho y dignidad pasan a denominarse socialistas-. Pero tambin y es muy importante- por la capacidad de comprensin de lo que est acaeciendo que nos proporciona nuestro filosofar praxeolgico. Nosotros, entre nosotros Gramsci, Lukacs, Pasolini, Hobsbawn, el mismo Thompson, que con todas sus discrepancias, est en esta corriente, Raymon Williams- est elaborado con carcter de exclusividad este saber praxeolgico no es apropiado llamarle ciencia- , este anlisis antropolgico cultural de la poltica, que es un legado imprescindible para la lucha de la humanidad; un legado que slo en nuestra lnea y tradicin ha sido elaborado, aunque, es cierto, esto es una desgracia, pues somos muy pocos para sostener y reproducir tanto patrimonio.

Y vuelvo a la argumentacin: Al no presentar batalla ante este cambio antropolgico, al permitirse la liquidacin de las culturas populares, desapareca el suelo social sobre el que esas fuerzas polticas de izquierda descansaban, del que nacan y del que se nutran. Cesaba de existir la base de reproduccin social de la izquierda. Esta fue la causa de la gran derrota de la izquierda occidental europea. Al esfumarse el suelo cultural social desde el que se reproducan las fuerzas polticas de la izquierda, desaparecieron las militancias, y las burocracias quedaron con las manos cada vez ms libres, menos ancladas y sujetas a realidades sociales que determinaban su margen de maniobra, y las sustentaban, ms imperiosamente necesitadas de acceder a las instituciones si queran poder sobrevivir. Se dieron las condiciones para el transformismo y el institucionalismo, para la definitiva creacin de una clase poltica.

El partido de masas se esfumaba, porque las culturas de la resistencia anticapitalista se esfumaban. Fue un hecho. El achicamiento del espacio electoral que pona en peligro la supervivencia de los profesionales polticos produjo choques entre diversos segmentos de clase poltica por las migajas; dentro de este esquema se comprende la guerra del 5 Congreso del PSU de Catalunya y la ruptura del partido

Esto es historia. Vuelvo a IU.

Si estamos de acuerdo con este anlisis sobre la mutacin cultural operada por el capitalismo si se puede denominar anlisis a algo que es experiencia vivida de la mayor parte de quienes lean estas lneas- , esto impone reordenar las prioridades polticas. Porque todo esto implica abrir en la sociedad, interpelando a la vida cotidiana de las personas, un duro debate sobre usos y costumbres, valores y expectativas de vida; incluso entre las bases que an votan IU. Proponer y organizar desde ya, molecularmente, en lo posible, formas de vida, de diversin, de consumo distintas : plantear , p. e., la imposibilidad de la cultura del automvil privado y los obreros de la automocin, qu dirn?-, las vacaciones cinegticas a las piscinas de los hoteles en Santo Domingo o en Egipto... a la caza de una foto y/ o de un dromedario musical-, etc. Porque no se trata de proponer que las cafeteras de el AVE hagan el cortado con caf comercio justo, sino de combatir una cultura de vida cotidiana. De tratar de criticar y combatir, desde la vida cotidiana de la gente, desde la creacin de usos de vida, el capitalismo y su cultura. Se trata de que hagamos nuestra nuevamente la idea de que para decirlo de nuevo con Pasolini- la pobreza no es en absoluto el peor de los males. En un mundo formado por tantos miles de millones de seres humanos, el desideratum poltico de lograr que cada uno de ellos disponga de alimentos y agua potable para beber y para la higiene suficientes; una sanidad digna de tal nombre y una educacin indispensable para que sean ciudadanos, exige la democratizacin igualitaria de la vida sobria, la incorporacin a la cultura poltica mayoritaria de una idea proyecto de futuro basada en la austeridad de vida. Pues solo as pueden llegar a existir condiciones para pensar y proponerse un cambio de modo de produccin asumido por todos y democrticamente defendido e impuesto por la mayora.

La situacin de crisis que vivimos y que va para muy largo, favorece la apertura de debates de fondo, globales; y se va a tener que discutir, irremediablemente, de alternativas globales a un mundo que no va a volver, y, desde luego, las fuerzas polticas que no tengan nada que decir, probablemente desaparezcan. Pero a pesar de todo esto, nadie se llama a engao, y menos la clase poltica de la izquierda: las decisiones polticas que exige adoptar la aceptacin de ideas tales como las que he sugerido implica asumir lo que Joan ha denominado una travesa del desierto. Soledad, abandono de aliados, prdida de votos, darle la prioridad a los militantes, dirigir todos los recursos hacia estos objetivos.

A mi juicio, estos son los trminos que debe recoger una pregunta que interrogue sobre la validez posible de un proyecto poltico para nuestros das. Me atrevo a decir que mi amigo Salvador no diferir mucho en los trminos de la enunciacin de la misma.

En consecuencia con lo dicho, segn mi opinin, y en cuanto al partido anticapitalista, me parece que la respuesta est clara. Faltan incluso los palos para este sombrajo. Las cosas no se hacen as: Bando: de orden del seor secretario general, que se den ustedes por revolucionados y socializados.

En cuanto ha Izquierda Unida, pensamos que es posible que IU abandone su actual forma de hacer poltica, basada en el objetivo de ocupar espacio institucional al amparo del PSOE, se arriesgue a perder y pierda en el corto y medio plazo- votos, aliados, y poder institucional, para convertirse en una fuerza que impulse la creacin de nuevo tejido social y de nueva cultura y quede vinculada orgnicamente- a la nueva cultura autnoma emergente y a la voluntad de las gentes? Creo que en este punto, mi amigo Salvador y yo diferimos en la confianza que le hacemos a IU. Salvador, de cuya lucidez sobre obstculos y dificultades no me cabe duda, tiene esperanza. Yo, sin embargo soy pesimista.



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