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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2009

Poesa desde la inmigracin
El doble regreso de Modou Kara Faye (Senegal, 1985 Alicante, 2003)

Enrique Falcn
Rebelin


 

 

He destruido la fachada tapiada del odio.

Finalizo el asalto:

no hay nada ms fuerte que el amor

M. K. F

No hace ni cinco aos llegaba a nuestra casa un sobre desde Alicante con unos cuantos poemas y unas lneas pidindome el favor el tiempo de leerlos y de dar una opinin, aun fuera a vuelapluma. Los poemas los firmaba Modou Kara Faye, un poeta senegals francfono de apenas 16 aos de edad. Las lneas las mandaba Pep Buades, un infatigable viajero del Magreb y del mundo islmico, que haba dado con Modou en una habitacin de oncologa del hospital de Alicante.

Aquellos poemas Le monde est infidle mes rves, Mes frres, Le monde a mri eran de lo mejor que haba ledo ltimanente, rabiaban fuerza por todos sus costados y estaban escritos con la insobornable ansia de quien salido de frica por la fuerza y arribado a los muros de nuestra rica Europa todava tena voz para cantarle al amor y a la fraternidad, a pesar de su combate cotidiano con el sufrimiento. Desde aquella primera lectura, desde aquella emocin primera, fui recopilando su poesa conforme iba siendo escrita: la obra de Modou, breve e intensa, no parece alcanzar la veintena de textos.

Modou Kara Faye haba llegado a Espaa hace cosa de siete aos, para reencontrarse con su padre (dej a su madre en Senegal) y, sobre todo, para que le amputaran ya en Alicante la pierna derecha a la altura de medio muslo. El cncer para entonces, cuando nosotros tuvimos la suerte de conocerlo, ya se le extenda por los pulmones. En su terca rebelin contra la muerte, Modou haba adquirido as lo recuerda Buades una rara madurez, consciente de la libertad que haba perdido tanto con el cncer como con la amputacin de una de sus piernas. Sus ojos alternaban la ternura con la desconfianza, el dolor con una timidez extrema, la dureza en la mirada y la sonrisa ms desconcertante. Con el cuerpo deshecho por las sesiones de quimioterapia, su caso era presentado como terminal por los doctores de la planta de oncologa. En aquel cuerpo adolescente radiaba, con toda su fuerza, un poeta de palabras como cuchillas.

La silla de ruedas dio paso pronto a las muletas; stas, a una pierna ortopdica. Por aquel entonces dos muchachas se le disputaban el corazn y Modou haba empezado a tener contacto con otros jvenes de su edad. Comenzaba a aprender castellano en la Cruz Roja.

Fue en esa poca cuando empez a escribir su poesa. Cuando tuve la suerte de que algunos de sus poemas nos llegaran a casa. Cuando lo invitamos a pasar unos das a Valencia. Cuando intervino en la primavera del II Foro Social de las Artes y sus versos nos araaron el corazn en una lectura pblica compartida con un exiliado salvadoreo de la teologa de la liberacin, un poeta marxista espaol y un autor chileno de los barrios perifricos de Valdivia.

Modou repito nos ara con sus poemas, y lo seguir haciendo. Ana Carrin, que viaj con l desde Alicante, nos dice que Modou llor en el trayecto de vuelta de pura emocin por haber podido cantar en pblico sus propios versos: en una larga conversacin en el Paseo Martimo de la Malva, me haba reconocido que sus poemas haban sido escritos en el silencio y que tenan como primer detonante un profundo sufrimiento y las ganas alzadas por querer conjurarlo.

A principios de septiembre de 2003 Pep Buades, que acompa a Modou en tantos y tantos momentos (la historia de este acompaamiento habla de una fidelidad, de una salvacin, de una irrenunciable cercana), comunicaba la noticia de su muerte:

() Recordars a Modou, y la fuerza de su poesa. Es duro comunicarte su muerte. Y sin embargo me queda un poso de paz. En estos dos aos pas de dejarse morir a querer vivir, de verse reducido a la impotencia a aumentar su autonoma. Albergaba sueos y se mantena lcido acerca de sus posibilidades. Durante el verano se puso al servicio de la Cruz Roja, para atender a los viajeros argelinos en el puerto de Alicante.

Le vi por ltima vez a finales de julio. Entonces me desped como quien se muda de ciudad (vivo ahora en Salamanca). Le vea ms robusto. Los mdicos le decan de no volver al hospital hasta septiembre. En verano viaj bastante. Al regreso de mi ltimo viaje me comunicaron su fallecimiento. Su ltima crisis fue breve. Quiso verme antes de entrar en coma. Pero no estaba localizable. Esto me apena, aunque nada poda hacer.

Modou se mostraba reacio a publicar su obra, tan breve, tan intensa. La ofreci de viva voz. Imagino que autoriz que publicarais el material que tena. Creo que tengo algo ms en mi poder: ms reciente y menos pulido. Ya me dirs si te interesa. Sera lstima que se pierda.

Del doble regreso de Modou me da noticias Ana Carrin estos das: del regreso a su tierra y del regreso a ese cielo del mundo que l deseaba acabar de habitar en uno de sus poemas. Me alegra pensar que su cuerpo est de nuevo en Senegal, visitable por su madre y por su pueblo (de ste Modou cant: "Yo soy de un pueblo ebrio de universalidad / animado de comunin y que comparte el mundo").

Y rezo hoy creedme con los versos finales de uno de sus ms intensos poemas:

El alfabeto de mi lengua empieza por

Comunitario

Mi Salvacin est hecha de Amor

Y soy soldado de una patria infinita.

(Se publican pinchando aqu los poemas que Modou nos ha dejado): http://www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/modou/obra.pdf

Pie de foto:

El poeta de 17 aos de edad Modou Kara Faye, recitando su poesa en el II Foro Social de las Artes (Valencia, 2003), el mismo ao de su muerte.



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