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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2009

Ante las elecciones vascas
Elecciones, democracia y Ley de Partidos

Paco Azanza Telletxiki
Rebelin


Se aproxima el da de las elecciones en la Comunidad Autnoma Vasca CAV-, y la campaa electoral a la oficial me refiero, que la otra la llevamos soportando desde hace cuatro aos- sigue su curso.

Una vez ms, en el contexto del estado, un importante sector de la sociedad vasca ha quedado excluido del concurso electoral. Sabemos que, debido a la alevosa aplicacin de la Ley de Partidos, las listas de la llamada Izquierda Abertzale han vuelto a ser ilegalizadas; un buen ejemplo de como la anormal situacin poltica del Estado espaol se est volviendo peligrosamente normal, por aceptada y repetida.

El argumento utilizado por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional para satisfacer el deseo de la Fiscala del Estado ha sido, como viene siendo habitual, que los ilegalizados pertenecen al entramado de ETA, as como que no condenan la violencia. Si no fuera por la gravedad del caso, las pruebas aportadas por los ilegalizadores de turno seran motivo de estrenduosa carcajada.

Cuando la libertad de expresin no se respeta, fundamentalmente desde las altas esferas del Estado, mal podemos llamar democrtico al sistema que nos rige. La libertad de expresin no consiste solamente en expresar lo que se desee sin necesidad de recibir premio o sancin alguna por lo expresado. La libertad de expresin tambin implica que si un individuo o una formacin poltica deciden permanecer en silencio, puedan hacerlo igualmente sin ser represaliados por ello.

La utilizacin de la no condenada, como arma esgrimida para vulnerar los derechos polticos y civiles a una cifra nada desdeable de habitantes, es especialmente grave; mxime cuando los creadores y sostenedores de la Ley de Partidos tampoco han condenado afines ejercicios violentos. Me estoy refiriendo al PP, que nunca ha condenado la brutal violencia franquista, y al PSOE, que tampoco ha condenado los asesinatos del GAL, las torturas practicadas en cuarteles y comisaras en sus 18 aos de gobierno...

Conviene recordar que, a pesar de que el Gobierno espaol se empea en hacernos creer que vivimos en un Estado de Derecho, el poder poltico y el poder judicial caminan juntos, cogidos de la mano. Existen infinidad de ejemplos que avalan esta creencia, pero, para no extenderme demasiado, expondr slo uno de ellos: El actual Consejo General del Poder Judicial CGPJ- se eligi de esta significativa y vergonzosa manera: de los veinte miembros que lo componen, el PSOE eligi a nueve; el PP a otros nueve; correspondiendo la eleccin de los otros dos miembros al PNV y a CIU. Saquen ustedes mismos sus propias conclusiones.

Deca al principio de esta nota que la campaa electoral sigue su curso. No parece haber importado demasiado al resto de los participantes que una formacin poltica en las anteriores elecciones el sector ilegalizado obtuvo nueve escaos en el parlamento de Gasteiz- haya sido excluida, puesto que, como si nada hubiera pasado, aquellos siguen inmersos en la carrera electoral. Lo curioso del caso es que la mayora de los partidos polticos que participan en las elecciones estn en desacuerdo con la Ley de Partidos; o al menos eso es lo que dicen. Pero, dicen lo que piensan?, dicen la verdad? Es obvio que no. Si fueran sinceros su nefasta actitud sera otra muy distinta.

Una buena manera de demostrar su desacuerdo con la citada ley sera retirar sus propias candidaturas, no participar en unos comicios que, al parecer, consideran antidemocrticos. Este hecho pondra en evidencia a los acrrimos defensores de la democracia espaola, formando, quiz, tremendo revolico a nivel nacional e incluso internacional estaramos hablando de la retirada de ms del 50% de la ltima representacin parlamentaria de la CAV; y ya la ONU, por boca de su relator especial por la promocin de los Derechos Humanos, Martin Scheinin, ha criticado la Ley de Partidos, adems de otros oscuros aspectos-. Pero en esa direccin no mueven, no movern ni un solo dedo. Por qu tanta parlisis solidaria? Por qu tanto dejar hacer a los censores por parte de los que se oponen a la Ley de Partidos? La respuesta a estas preguntas es muy sencilla. Los partidos polticos son empresas privadas altamente subvencionadas segn los resultados electorales- con el dinero del Estado. As pues, reconvertidos en gerentes, sus dirigentes lo nico que buscan es la rentabilidad econmica de sus empresas. No importa si para ello tienen que recurrir a la prostitucin ideolgica la cerebral es la ms carente de tica y recurrida-. vidos y necesitados de dinero, no desean, no pueden desaparecer de la vida parlamentaria; son demasiados los demcratas que se alimentan, que viven del cuento. Hipcrita actitud, sin duda, la de estos profesionales de la libertad. Y la hipocresa no sirve para combatir a la injusta Ley de Partidos ni al fascismo cada ms presente y consentido.

Nadie se lleve las manos a la cabeza. Cuando Franco hubo desaparecido fsicamente, aquel histrico momento no fue abonado con la ruptura democrtica que demandaba el pueblo; y hoy, tantos aos despus, las races ms profundas de la democracia espaola siguen firmemente enraizadas en el sustrato franquista.

http://baragua.wordpress.com



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