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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2009

Historia de una fotografa, en el 25 aniversario de la batalla de Orgreave
El poli y el minero

Martin Wainwright
The Guardian

Traduccin de ngel Ferrero


 

 

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Paul Castle (extremo izquierdo) y George Geordie Brealey (derecha) en Orgreave en 1984. Fotografa: Don McPhee

 

Eran hombres en bandos opuestos en una de las disputas industriales ms agrias del siglo XX. Pelotas de golf, piedras y monedas afiladas volando de un lado al otro, cargas de polica a caballo, y el dirigente de los mineros en huelga de Gran Bretaa, Arthur Scargill, arrestado en el campo a las afueras de la planta de carbn de Orgreave, Rotherham, South Yorkshire, fueron algunas de las cosas que sucedieron unos das antes.

Pero por un instante, en un da de junio de 1984 pareci haber una relacin entre uno de los agentes de la slida lnea de oficiales en gabardina y un minero que les tomaba el pelo, tocado con un casco de polica de juguete, apuntndoles con los bigotes. Cuando el fotgrafo de The Guardian Don McPhee apret el botn de su Nikon, los labios de los dos hombres empezaron a moverse; se adivinaba en ellos una sonrisa, no una mueca de desdn.

Es una fotografa que ha sido impresa hasta la saciedad: en libros, en revistas, en camisetas y hasta en la cubierta del programa de una obra de teatro sobre la huelga de 1984-5. Pero la relacin central en la imagen ha permanecido siendo un misterio. Quines eran estos dos hombres y qu es lo que estaba pasando por sus cabezas?

McPhee, que muri hace dos aos, nunca lo supo. Tuvo de salir corriendo a refugiarse en una parte segura del campo de batalla mientras los 5.000 mineros en el piquete trataban de detener a dos convoys de camiones que abandonaban el lugar para repostar gasolina en la acerera de Scunthorpe. Ninguno de los redactores de pies de fotos y artculos que acompaaban a la fotografa durante los aos lo supo, y los amigos del minero que recortaron la fotografa original del peridico y la pegaron en el tabln de anuncios de su club social apenas se dieron cuenta cuando la cinta adhesiva perdi el pegamento y la fotografa cay al suelo y fue barrida.

Hasta que a finales del ao pasado Tony Parker, un veterano ejecutivo de la BBC, estaba pensando en ideas para conmemorar el 25 aniversario de la huelga y se cruz con esta fotografa en Internet. Poco despus, l y algunos colegas la volvieron a ver, ampliada, en la exposicin de las obras de los fotgrafos del Guardian en Manchester que se celebr en el Lowry en Salford. Meses despus, tras haber llamado a lo que pareca que eran todos los mineros y agentes de polica en Gran Bretaa que haban participado en la huelga y buscando pistas hasta en Tennesse, fue cuando la colega de Parker, Lucy Smickersgill, desenterr la historia de George Geordie Brealy, el minero, y Paul Castle, el polica.

Georgie!, exclama Graham Howells, el camarero del club social de la mina de Yorkshire Main donde la foto colg una vez, junto a una ms pequea, que an est all colgada, de Brealey como el guardapalos del equipo de cricket de la mina. En la cara de Howell se esboza una sonrisa: No puedes ms que rerte cuando te acuerdas de Geordie. Jim Cook, que estuvo al lado de Brealey en Orgreave, est de acuerdo: Si poda hacerte un favor, lo haca. Siempre tena una sonrisa en los labios.

Brealey, sin embargo, muri en 1997, 12 aos despus de que los mineros regresasen al trabajo en Yorkshire Main en marzo de 1985, con la cabeza bien alta, pero comprensiblemente derrotados tras su desastrosamente fallido ltimo combate. Tena slo 53 aos. Haba sido transferido por breve tiempo a la mina de Maltby cuando Yorkshire Main cerr al ao siguiente, pero su corazn se haba resentido. Sufri una serie de ataques al corazn y termin en una silla de ruedas, incapaz de hablar. Fatalmente, la parlisis se extendi a la garganta y se asfixi mientras coma un sandwich de huevo.

Brealey muri en la casa en la que naci, una casa adosada de ladrillos en Markham Square, una calle del pueblo minero de Edlington, en Doncaster. Su padre haba sido minero y su suegro baj a la mina de Yorkshire Main a los 14 aos. La mina lo era todo para la comunidad, no slo un trabajo, y era eso lo que los piquetes en Orgreave estaban intentando salvar.

Tenamos una cultura de comunidad en el pueblo minero, un auto-control, mirbamos los unos por los otros, y, de repente, nos vimos arrojados en la guerra de clases de Thatcher, dice el mejor amigo de Brealey, Frank Arrowsmith, quien dej la minera tras la huelga para convertirse en entrenador en un centro psiquitrico y que hoy es consejero de salud mental.

Fue su guerra, no la nuestra, asegura con unas bebidas frente suyo en el club social con Jim Cook y otros viejos colegas del grupo de Brealey. [Thatcher] estaba determinada a conseguirlo y perdimos, pero el espritu de comunidad nos atrap durante 13 meses. Estaba orgulloso de lo que hice, como lo estaban mis colegas y mi familia. Todava nos sentamos bien rectos y dormimos con nuestras conciencias limpias.

La viuda de Brealey, Pat, ha tenido una dura vida desde la huelga, pero an se re ante la fotografa de McPhee, especialmente con el casco de juguete, que desapareci en una limpieza de primavera. Lo consigui en Cleethorpes, dice. Pensamos: tenemos que salir un da de estos con los nios durante la huelga, as que nos fuimos todos en el Morris Minor por la A631. George vio este casco en una tienda y entr directamente y lo compr. 'Para qu lo quieres?', le pregunt. 'Es para el piquete', dijo, y as es como empez a 'pasar revista' a la polica.

Brealey haba sido soldado antes de intentar trabajar como fontanero y luego bajar a la mina, y empez a actuar ante la polica una vez tuvo este casco, utilizando los recuerdos de su instruccin como soldado de infantera. Siempre fue muy valiente, dice Pat. Tena agallas. Tengo otra fotografa de l, del Sheffield Star, 'pasando revista' a un polica a caballo en Orgreave.

El grupo de amigos de Brealey se re cuando le recuerdan pasando revista. Jimmy Kelly dice: Era ese tipo de persona, con mucho sentido del humor. Pensamos que lo arrestaran algn da, pero eso nunca ocurri, slo consegua arrancar salvas de aplausos. George fue capaz de levantar una pizca de humor para los miles de mineros all que luchaban para salvar sus trabajos contra los matones de Thatcher, porque eso es lo que eran.

Hasta el da de hoy no se oye ni ningn comentario positivo en Edlington de la Met [polica metropolitana, N.T.] de Londres o de la polica de Greater Manchester. Pero hubo otros cuerpos policiales como el de Hampshire -que comparta sus sandwiches con algunos mineros de los piquetes- y Kent, al que perteneca Paul Castle.

Castle es el nieto de un minero de la mina de Kentish, que estuvo en huelga ms que cualquier otra, y su odisea desde Orgreave ha sido extraordinaria. Su currculum vitae incluye estancias en pequeas unidades armadas como guardaespaldas de Mrs. Thatcher y de la reina, y actualmente vive en Tennessee, donde dirige una agencia de proteccin personal. Haced click en sabretactical.com/Instructors/Paul-Bio.pdf y descubrid, como lo hizo la infatigable Smickersgill, a un tipo corpulento en uniforme y con la cara embadurnada de pintura de camuflaje empuando un rifle de asalto frente a un Hummer en lo ms profundo de la Amrica profunda. Un clip de YouTube, Paul Castle's combat course, sugiere que el espacio entre l y Brealey debi de haber sido demasiado grande como para ser superado por un instante de humor.

Pero desde el telfono en Nashville, Castle no es la mezcla de John Wayne y Norman Tebbit [un famoso poltico tory de los 80, N.T.] que uno podra imaginarse. Actualmente luchando contra un cncer, una de sus primeras reacciones a la historia de la fotografa es decir cunto siente or hablar de la muerte de Brealey. Castle no apoy y sigue sin apoyar a los mineros: no poda soportar su trato hacia los esquiroles. Pero dice: Las personas humanas decentes son sencillamente arrastradas al centro, como ocurri en la Primera Guerra Mundial, cuando tenas a los alemanes y a los ingleses combatiendo en las trincheras y a los polticos y generales dicindoles que hiciesen esto y aquello. Eran leones dirigidos por asnos. Sin tener ninguna simpata hacia lo que estaba ocurriendo en la gran huelga minera, al mismo tiempo tenas la conciencia de lo que podra ser para aquellas comunidades en Yorkshire. No estoy sugiriendo que estuviese de acuerdo con su lnea, pero el trasfondo familiar, como es mi caso, te proporcionara una simpata humana.

Fue, pues, el encuentro con Brealey un momento humano? Recordando el pasado, hace 25 aos, y con una vida dedicada enteramente al trabajo policial desde que dej su salario de 40 libras mensuales como carnicero para unirse a las fuerzas de seguridad, Castle no est del todo seguro. Dice: Si fuese una tercera persona mirando la fotografa dira que es una instantnea tomada en el mejor momento, que est generando un folklore alrededor suyo, y que eso est bien. Resume el sentido del humor britnico. Pero recuerdo estar ms interesado entonces en la seguridad de la multitud que en tener una conversacin con un minero, lo que nos dijeron que no hiciramos. La fotografa no recoge la gravedad de la poca.

De regreso al club social de Yorkshire Main, otro de los amigos de Brealey, Gary Shephard, comparte las dudas de Castle. Yo no creo que ah haya comunicacin; George simplemente les estaba tomando el pelo. S, dice Jim Cook, quien fue defendido con xito por el abogado del estado Michael Mansfield ante el tribunal, estaba tomndoles el pelo, pero fueron lo suficientemente decentes como para cogrselo como tena que hacerse. Otro cuerpo probablemente se lo hubiese llevado. Tuvo suerte de que no fuese la Met.

Ambos hombres son al fin conocidos, pero uno est muerto y el otro duda sobre el significado que mucha gente puede haber interpretado de la fotografa de McPhee. Pero hay una pieza ms en esta serie de pruebas redescubiertas. McPhee tuvo la idea original para la exhibicin en el Lowry y estaba organizndola en el momento de su muerte. Despus, su viejo amigo y colega Denis Thorpe retom la tarea, viendo el proyecto como si se tratase de su testamento. Entre el material que se encontr haba unos negativos con toda la secuencia de Orgreave; no un solo disparo, sino cuatro, tomados en un par de segundos. El segundo cuadro es el famoso: Una geometra perfecta, 'el momento decisivo' de Cartier Bresson, una fotografa que te atrapa, haciendo preguntarte qu es lo que va a suceder a continuacin, dice Thorpe. Pero miremos a las dos ltimas fotografas de los contactos. En ambas la sonrisa de Castle resalta sobre las caras de pker de sus colegas, mientras Brealey est claramente haciendo el payaso con su revista.

 

Lo que finalmente ocurri, en una situacin muy negra, pero con unas pocas caractersticas preciosas que la redimen, fue una sonrisa, no una mueca. O, como dice Thorpe, un momento de humanidad, y eso es lo que Don estaba siempre buscando.

Enlace: http://www.guardian.co.uk/politics/2009/feb/24/miners-strike-photo-don-mcphee ngel Ferrero es miembro de Rebelin, Sin Permiso y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica.


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