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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2009

Elecciones vascas
El voto de la ilusin y el compromiso

Tasio Erkizia
Gara


Una nueva campaa electoral va tocando a su fin. Campaa anodina y triste donde las haya habido. Llena de promesas, pero sin abordar los problemas de fondo. Sin alternativas a la actual crisis institucional y con remiendos ante la grave recesin econmica. Los partidos se echan mutuamente los trastos, pero apenas se diferencian entre s, slo apuntan matices dentro de la aceptacin general de la democracia a la espaola que se nos impone a los vascos y vascas.

Todos dan por vlido -a excepcin de EA, que en esta campaa utiliza un lenguaje que apunta hacia un cambio jurdico-poltico- el marco impuesto por la Constitucin, estatus jurdico por el que a Euskal Herria se le condena a su progresiva asimilacin en la Espaa Una y Grande del neofranquismo. Y esa unanimidad en la campaa ha sido especialmente cuidada para apoyar fervientemente la decisin, hace tiempo adoptada por las estructuras de Estado espaol, de perseguir con saa cualquier actividad poltica encaminada a poner en tela de juicio el statu quo actual.

La actitud adoptada por la gran mayora de los polticos ante la escandalosa ilegalizacin de dos listas electorales, con argumentos peregrinos e impresentables ante cualquier mente que razona, resulta preocupante e inadmisible. Preocupante, porque tanta sumisin y silencio ante las razones de estado que llevan a cometer semejantes irregularidades dice mucho de la falta de cultura democrtica de la denominada clase poltica. E inadmisible porque los mismos que constantemente nos criminalizan por no condenar a ETA justifican sin ruborizarse la violacin sistemtica de los derechos civiles y polticos de miles de ciudadanos. Cmo pueden afirmar que ellos defienden los derechos humanos de todos y todas cuando solamente critican las expresiones de violencia de una de las partes en litigio y justifican las muy numerosas expresiones de la violencia del Estado? Por ejemplo,0 los frecuentes casos de torturas, detenciones y encarcelamientos arbitrarios, una escandalosa poltica de castigo y venganza para con los presos y presas, ms de 600 candidaturas ilegalizadas, etctera.

Durante la campaa electoral, una vez logrado el objetivo de ilegalizar la nica opcin rebelde y combativa, los partidos han acordado olvidarse, no hacer ninguna mencin del carcter antidemocrtico de estas elecciones. Pero en los das previos a la misma, justo cuando estaba en juego al menos formalmente la presencia o no de D3M y Askatasuna, los distintos estamentos han actuado como si tuvieran encomendada una funcin complementaria perfectamente calculada. Los policas, los jueces, la prensa y la clase poltica se apoyan mutuamente para hacer desaparecer a la izquierda abertzale. As, en la noche del 23 de enero, la Polica detiene a 10 militantes y registra de madrugada y de manera violenta numerosos domicilios de personas pblicas con el objetivo de criminalizar de antemano ante la opinin pblica; a los pocos das los jueces ilegalizan sin aportar ningn argumento mnimamente serio, utilizando simplemente los informes policiales; al unsono, los grandes medios de comunicacin lo justifican porque todo es ETA. Y cul es la funcin que reservan a los polticos? Desvirtuar y quitarle importancia en unos casos y culpabilizar de todo ello a las propias vctimas por parte de otros.

El PSOE, que por boca de Rubalcaba ya haba anunciado 6 meses antes que ninguna opcin electoral de la izquierda abertzale va a participar en las prximas elecciones autonmicas, nos vienen ahora con la justificacin de que es una decisin de los jueces y que en ningn caso se trata de ilegalizar ideas y proyectos polticos. Han apostado por la ilegalizacin, pero no tienen la osada de defenderla ante la sociedad. El PNV ha minimizado la gravedad de la ilegalizacin intentando utilizarla en su beneficio: El PSOE ha ilegalizado simplemente por clculo electoral. O con frases an ms vergonzosas, como la del Sr. Erkoreka: el PSOE negocia con la izquierda abertzale la ilegalizacin. Y como colofn de los despropsitos, est la postura de Patxi Zabaleta en Radio Euskadi: a Batasuna le apoya Garzn, el Estado y la Polica. A qu obedece tanto despropsito y falsedad? A quin quiere contentar el Sr. Zabaleta con tanta agresividad hacia sus ex compaeros, perseguidos y encarcelados por intentar realizar una actividad poltica?

El voto que ms vale el 1 de marzo es precisamente aqul que los aparatos del Estado y sus acompaantes han ilegalizado. Y por muchas razones podemos defender el valor extraordinariamente til del mismo, pero hay tres argumentos de peso -entre otros muchos claro est- que merece la pena resear.

En primer lugar, es una apuesta de gran vala para poder retomar nuevamente la iniciativa poltica desde una postura de fortaleza. A pesar de tener a ms de cien dirigentes polticos encarcelados o policial y judicialmente neutralizados para poder ejercer una actividad poltica en mnimas condiciones de normalidad, la izquierda abertzale tiene capacidad e imaginacin para volver a desbloquear la actual situacin de impasse y sufrimiento. El Estado espaol se encuentra ms o menos cmodo en estas coordenadas en las que el debate poltico es substituido por la represin policial, y en esas condiciones no le importa alargar el conflicto. La izquierda abertzale es la que puede volver a generar en este pueblo ilusin y confianza con nuevas iniciativas de hondo calado. Un apoyo slido en las urnas ayuda para actuar con confianza y determinacin. La afirmacin de a ms represin, ms iniciativa poltica no es un simple eslogan, sino la direccin poltica que nos debe orientar en esta importante encrucijada.

En segundo lugar, es una apuesta para poder impulsar un nuevo proceso de dilogo y negociacin. No nos cansaremos de repetir que el Estado espaol, al igual que el francs, tiene un problema con Euskal Herria y no con la izquierda abertzale ni con ETA. Es un largo contencioso que exige soluciones polticas de estado. Y los problemas polticos, en todas las partes del mundo, se solucionan solamente por medio del dilogo y la negociacin, porque las respuestas policiales no hacen ms que enquistar y enconar la actitud de las partes. Y en este camino del dilogo es evidente que no partimos de cero, que hay mucho camino andado. Por una parte, el mtodo propuesto en Anoeta sigue teniendo total vigencia y, por otra parte, las bases acordadas en Loiola suponen un punto de partida interesante.

Curiosamente en esta campaa es un tema que no se ha debatido en profundidad. Aunque sea uno de los problemas que preocupe a la sociedad, los partidos parecen mirar a otro lado, como si tuvieran miedo a abordarlo. Aun as, las pocas referencias que se realizan sobre el particular siempre mencionan como elemento fundamental el dilogo entre partidos. As, Ibarretxe desde Irlanda llama al entendimiento entre los distintos partidos polticos, y una de las promesas ms repetidas de Patxi Lpez es la de escuchar a todos ellos. Tendrn la valenta que otras veces les ha faltado para abordar de una vez por todas el tema de la superacin del conflicto en toda su dimensin poltica?

Para que un nuevo proceso de dilogo y negociacin sea posible hay dos condiciones elementales. La primera, y fundamental, es que haya voluntad de respetar los derechos democrticos de nuestro pueblo. Por otra parte, algo tan bsico como que participen todas las fuerzas polticas, sin exclusiones. Un proceso que conlleva superar la actual situacin de ilegalizacin permanente de uno de los actores ms determinantes y con ms voluntad para lograr un escenario en el que todas las opciones puedan competir en igualdad de condiciones, incluido el movimiento independentista.

Por ltimo, ese voto servir para liderar un reagrupamiento de los soberanistas e independentistas. Ni Madrid ni Pars nos van a regalar nada a los vascos y a las vascas. En consecuencia, un proceso de dilogo tiene futuro en la medida en que se aborde desde una situacin de unidad y con acuerdos polticos bsicos entre las fuerzas sociales, sindicales y polticas de Euskal Herria.

Estamos lejos de lograr ese objetivo, pero va llegando el momento de ponernos manos a la obra con el objeto de aglutinar a todos los sectores que desde una posicin progresista y de izquierdas apuesten resueltamente por la soberana cultural, econmica y poltica para la sociedad vasca. La propuesta de LAB a ELA vuelve a abrir la ventana a la esperanza. Tarea tan difcil como necesaria. Camino que exige esfuerzo y compromiso, pero imprescindible para nuestro futuro como pueblo.

En esta larga carrera en la lucha por la soberana, el da 1 de marzo corremos una etapa importante pero en absoluto definitiva. Los miles de votos independentistas sern los que ayuden a despertar nuevamente la ilusin y la fuerza para nuevos compromisos.

Tasio Erkizia es militante de la izquierda abertzale



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