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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2009

La economa poltica de la tradicin republicana ilustrada y sus enemigos neoliberales

Michael Hudson
CounterPunch

El actual choque de civilizaciones no se da realmente con Oriente, sino con nuestro propio pasado, con la Ilustracin y con la evolucin de la misma que desemboc en la economa poltica clsica y en la Era Progresista de las reformas sociales tendentes a emancipar a la sociedad de trabas y estorbos procedentes del feudalismo europeo. A lo que estamos asistiendo es a propaganda concebida para engaar, para distraer la atencin de la realidad econmica, a fin de promover el tipo de propiedad y de intereses financieros, de cuya predadora frula, precisamente, quisieron los economistas clsicos librar al mundo. Lo que pretende es nada menos que destruir el edificio intelectual y moral que la civilizacin occidental tard ocho siglos en levantar, desde las discusiones escolsticas del siglo XII sobre el precio justo hasta la teora econmica clsica del valor de los siglos XIX y XX.


"Las acciones de los bancos comenzaron a caer el viernes por la maana, luego de que el senador Dodd, el demcrata por Connecticut y presidente de la comisin de asuntos bancarios del Senado, se manifestara preocupado en una entrevista concedida a Bloomberg Television tpor la posibilidad de que el gobierno pudiera terminar nacionalizando algunas in situaciones de prstamo aunque sea por un corto perodo de tiempo. Otros prominentes polticos entre ellos, Alan Greenspan, el antiguo presidente de la Reserva Federal, y el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur se han hecho recientemente eco de este punto de vista. .- Eric Dash, Growing Worry on Rescue Takes a Toll on Banks, The New York Times, 20 febrero 2009.

Cmo es que Alan Greenspan, el lobista de Wal Street en favor del libre mercado, se pronunci hace unos das a favor de la nacionalizacin de los bancos norteamericanos, y precisamente, de los mayores y ms poderosos? Acaso, de la noche a la maana, se ha vuelto un rojo el antiguo discpulo de Ayn Rand? Ciertamente, no.

Lo que pasa es que la retrica de los mercados libres, la nacionalizacin y aun del socialismo como en socializar las prdidas ha trocado en un lenguaje engaoso al servicio de un sector financiero afanado en movilizar el poder estatal a favor de sus propios y particulares privilegios. Tras haber socavado las bases del conjunto de la economa, los think tanks dedicados a relaciones pblicas buscan ahora desbaratar al mismo lenguaje.

Qu significa exactamente un mercado libre? Es lo que propugnaban los economistas clsicos: un mercado libre de poder monoplico, libre de fraude empresarial, libre de comercio poltico con informacin privilegiada y libre de privilegios particulares concedidos a los intereses creados; un mercado protegido por la institucionalizacin de la regulacin pblica desde la Ley Antitrust de Sherman en 1890, hasta la Ley Glass-Steagall y otras leyes del New Deal? O es un mercado libre para que los predadores exploten a sus vctimas, sin regulacin pblica ni policas econmicos: el tipo de mercado barra-libre que la Reserva Federal y la SEC (Security and Exchange Commission, la comisin supervisora del mercado de valores) han venido creando en los ltimos diez aos? Hoy resulta increble que se aceptara galanamente la idea neoliberal de la libertad de mercado, en el sentido de neutralizacin la vigilancia pblica, al estilo de Alan Greenspan, y que se tolerara que Angelo Mozilo en Countrywide, Hank Greenberg en AIG, Bernie Madoff, Citibank, Bear Stearns y Lehman Brithers saquearan sin estorbo o sancin ningunos, sumiendo a la economa en la crisis para luego servirse del dinero del rescate del Tesoro a fin de pagar las ms elevadas remuneraciones y los bonos ms copiosos de la historia de los EEUU.

Conceptos que son la anttesis del de mercado libre se han convertido en lo contrario de lo que significaron histricamente. Tomemos la actual discusin sobre la nacionalizacin de los bancos. Durante ms de un siglo, nacionalizacin signific la toma pblica de control de los monopolios o de otros sectores para gestionarlos conforme al inters pblico, no para ponerlos a merced de intereses particulares. Pero cuando los neoliberales usan ahora la palabra nacionalizacin, lo que quieren decir es un rescate, un obsequio del gobierno a los intereses financieros.

El doble pensamiento y el doble lenguaje en relacin con la nacionalizacin o la socializacin de los bancos y de otros sectores es un travestido del debate poltico y econmico habido entre el siglo XVII y mediados del XX. La gramtica intelectual bsica de la sociedad, el lxico para discutir asuntos polticos y econmicos, es vuelto del revs con el propsito de evitar el debate sobre las soluciones polticas propuestas por los economistas y filsofos polticos clsicos que hicieron occidental a la civilizacin occidental.

El actual choque de civilizaciones no se da realmente con Oriente, sino con nuestro propio pasado, con la Ilustracin y con la evolucin de la misma que desemboc en la economa poltica clsica y en la Era Progresista de las reformas sociales tendentes a emancipar a la sociedad de trabas y estorbos procedentes del feudalismo europeo. A lo que estamos asistiendo es a propaganda concebida para engaar, para distraer la atencin de la realidad econmica, a fin de promover el tipo de propiedad y de intereses financieros, de cuya predadora frula, precisamente, quisieron los economistas clsicos librar al mundo. Lo que pretende es nada menos que destruir el edificio intelectual y moral que la civilizacin occidental tard ocho siglos en levantar, desde las discusiones escolsticas del siglo XII sobre el precio justo hasta la teora econmica clsica del valor de los siglos XIX y XX.

Cualquier idea de socialismo desde arriba, en el sentido de socializacin del riesgo, no es sino tradicional oligarqua, estatismo cleptocrtico desde arriba. La nacionalizacin genuina se da cuando los gobiernos actan en inters pblico para tomar el control de la propiedad privada. El programa decimonnico de nacionalizacin de la tierra (el primer punto programtico del Manifiesto comunista) no tena absolutamente nada que ver con la toma de control estatal de las propiedades races y el pago de sus gravmenes e hipotecas a costa del erario pblico para devolverlos luego a los terratenientes, libres ya de tasas y servidumbres. Lo que se propona, al revs, era incorporar las tierras y sus ingresos rentistas al dominio pblico, para luego darlas en arriendo conforme a un abanico de cuotas de usuario que iba del coste real de mantenimiento hasta una tasa subsidiada, y aun gratis, como en el caso de calles y carreteras.

Nacionalizar los bancos en este ltimo sentido no significara sino que el gobierno mismo subvendra a las necesidades de crdito. El Tesoro se convertira en la fuente del dinero nuevo, substituyendo al crdito de la banca comercial. Presumiblemente, ese crdito se concedera conforme a criterios de productividad econmica y social, y no simplemente para hinchar precios de activos lastrando con deuda a hogares y empresas, como ha venido ocurriendo con las polticas de prstamo de los cancos comerciales de nuestros das.

Cmo falsean la historia poltica de Occidente los neoliberales


El hecho de que los neoliberales de nuestros das se proclamen descendientes intelectuales de Adam Smith hace necesaria la tarea de restaurar una perspectiva histrica ms adecuada. Pues su concepto de mercados libres es la anttesis del de Smith. Es el opuesto del de los economistas clsicos, de la lnea que, pasando por John Stuart Mill y Karl Marx, llega a las reformas sociales de la Era Progresista, que buscaron la creacin de mercados libres y emancipados de las exigencias extractivas rentistas de unos intereses especiales, cuyo poder institucional se remontaba a la Europa medieval y a la poca de conquistas militares.

Los escritores econmicos entre los siglo XVI y XX reconocieron que los mercados libres precisaban de supervisin pblica para prevenir la formacin monoplica de precios y otros costosos lastres impuestos por el privilegio. En cambio, los idelogos neoliberales de nuestros das son peritos en relaciones pblicas que abogan a favor de intereses creados presentando al mercado libre como un mercado libre de regulacin pblica., libre de proteccin anti-trust, y aun libre de proteccin anti-fraude (como revela la negativa de la SEC a proceder contra Madoff, Enron, Citibank, etc.). El ideal neoliberal de los mercados libres es, pues, bsicamente, el del ladr en el malversador bancario, que suspira por un mundo sin polica en el que pueda gozar de la libertad suficiente como para chupar sin estorbos el dinero ajeno.

Los Chicago Boys descubrieron en Chile que los mercados libres para finanzas predatorias y privatizaciones privilegiadas no podan imponerse sino a punta de pistola. Esos apologistas del libre mercado en Chile cerraron todos los departamentos acadmicos de ciencia econmica, todas las universidades de ciencias sociales, salvo la Universidad Catlica en la que los Chicago Boys tenan vara alta. Con la Operacin Cndor se detuvo, exili o asesin a decenas de miles de acadmicos, intelectuales, dirigentes sindicales y artistas. Slo merced a un control totalitario del curriculum acadmico y de los medios de comunicacin pblicos, respaldado por una polica secreta y un ejrcito de todo punto activos lograron imponerse los mercados libres de impronta neoliberal. La privatizacin a punta de pistola resultante fue un ejercicio de lo que Marx llam en su da acumulacin primitiva: confiscacin del dominio pblico por parte de unas elites polticas respaldadas por la fuerza de las armas. Es el estilo de libre mercado de Guillermo el Conquistador o de Yeltsin el Cleptcrata: parcelada la propiedad, se procede a su distribucin entre los compinches del caudillo poltico o militar.

Justo todo lo contrario del tipo de mercados libres que Adam Smith tena en mente cuando alert de que los empresarios raramente se juntan, si no es para conspirar y buscar vas de encarrilar los mercados conforme a su propia ventaja. Un problema, ste, que no inquietaba lo ms mnimo al seor Greenspan o a los editorialistas New York Times y del Washington Post. No existe el menor parentesco los ideales neoliberales de stos y los ideales de los filsofos polticos de la Ilustracin. La promocin de unos mercados libres para que los poseedores de informacin privilegiada se repartan entre s el dominio pblico monta tanto como bajar un Teln de Acero intelectual sobre la historia del pensamiento econmico.

Los economistas clsicos y los progresistas norteamericanos tenan en sus miras programticas mercados libres en sentido de emancipados de rentas e intereses econmicos: libres, pues, de los costes cargados por el rentista y del lastre econmico de la tramposa formacin monoplica de precios; libres de renta agraria y del inters pagado a banqueros y otros institutos financieros; y libres de unos impuestos que no sirven sino para sostener a una oligarqua. Los gobiernos tenan que fundar sus sistemas fiscales gravando la barra libre de la renta econmica, comenzando por la dimanante de los emplazamientos favorables suministrados por la naturaleza y a los que la inversin pblica en transportes y otras infraestructuras, y no los esfuerzos de los terratenientes, da valor de mercado.

As pues, la discusin entre reformistas de la era progresista, socialistas, anarquistas e individualistas se centr en el debate sobre la mejor estrategia poltica para liberar a los mercados de la deuda y de la renta. Diferan entre s respecto de los mejores medios polticos para conseguirlo, y sealadamente, sobre el papel que deba desempear el Estado. Haba amplio acuerdo respecto de que el Estado estaba controlado por un complejo de intereses creados heredados de las conquistas militares de la Europa feudal y del mundo colonizado por la fuerza militar europea. La cuestin poltica, al romper el siglo XX, era si una reforma democrtica pacfica poda vencer las resistencias polticas y aun militares presentadas por un Antiguo Rgimen que no dudaba en servirse de la violencia para defender sus derechos. Las revoluciones polticas que siguieron partan de la Ilustracin, de la filosofa del derecho de hombres como John Locke, de economistas como Adam Smith, John Stuart Mill y Marx. El poder tena que usarse para liberar a los mercados de la propiedad predatoria y de los sistemas financieros heredados del feudalismo. Haba que liberar a los mercados del privilegio y de las barras libres, de modo que el pueblo pudiera conseguir ingresos y riqueza slo conforme al trabajo realizado y al espritu emprendedor desarrollado. Tal fue la esencia de la teora del valor-trabajo y de su complemento, el concepto de renta econmica como excedente del precio de mercado sobre el coste-valor socialmente necesario.

Aunque ahora sabemos que mercados y precios, renta e inters, formalidades contractuales y casi todos los elementos de la empresa econmica se originaron en las economas mixtas de Mesopotamia en el cuarto milenio antes de nuestra Era y continuaron a travs de todas las economas mixtas pblico/privadas de la antigedad clsica, la discusin lleg a polarizarse polticamente a tal punto, que hace un siglo la idea de una economa mixta con pesos y contrapesos apenas recibi atencin hace un siglo.

Los individualistas crean que todo retroceso de los Estados centrales hara retroceder a su vez el mecanismo de control con el que los intereses creados extraan riqueza sin trabajo o esfuerzo empresarial. Los socialistas vean que se necesitaba un Estado fuerte para proteger a la sociedad contra las tentativas de la propiedad y de las finanzas de servirse de sus ganancias para monopolizar el poder econmico y poltico. Los dos extremos del espectro poltico apuntaban al mismo objetivo, a saber: reducir los precios a los costes reales de produccin. El objetivo comn era maximizar la eficiencia econmica para traspasar los frutos de las Revoluciones Industrial y Agraria al conjunto de la poblacin. Para lograrlo, era necesario bloquear el propsito de una clase entrometida la rentista, empeada en apoderarse del dominio pblico y resuelta a controlar la distribucin de recursos. Los socialistas no crean que tal cosa fuera posible sin tomar en sus propias manos el poder poltico y jurdico del Estado. Los marxistas crean necesaria una revolucin para devolver al dominio pblico la renta dimanante de la propiedad y para posibilitar que los gobiernos pudieran crear su propio crdito, en vez de tomar prestado a inters de la banca comercial y de los acaudalados emisores de bonos y obligaciones. El objetivo no era crear una burocracia, sino emancipar a la sociedad del persistente poder de la posesin absentista, caracterstico de la propiedad transmitida y de los intereses financieros.

Toda esta historia de pensamiento econmico ha sido tan concienzudamente erradicada de los programas acadmicos actuales, como de la discusin popular. Poca gente recuerda el gran debate entablado al romper el siglo XX: avanzara el mundo de un modo bastante rpido desde las reformas de la Era Progresista hasta el socialismo propiamente dicho (propiedad pblica de la infraestructura econmica bsica, de los monopolios naturales incluido el sistema bancario, de la misma tierra y, para los marxistas, tambin del capital industrial)? O podran los reformistas liberales de izquierda de la poca individualistas, partidarios de los impuestos sobre la tierra, economistas clsicos en la tradicin de Mill e institucionalistas estadounidenses como Simon Patten mantener la estructura bsica del capitalismo y de la propiedad privada? En este ltimo caso, todos reconocan que tendra que ser en el contexto de la regulacin de mercados y de la introduccin de una fiscalidad progresiva sobre la riqueza y los ingresos. Era la alternativa a la propiedad directa por el Estado. La actual idea extremista del libre mercado es una caricatura degradad de esa posicin.

Todos vean al gobierno como cerebro de la sociedad, como a su rgano de planificacin avanzada. Dada la complejidad de la tecnologa moderna, la humanidad modelara su propia evolucin. La evolucin no se dara por la va de la acumulacin primitiva, sino que podra ser deliberadamente planificada. Los individualistas replicaba diciendo que ningn planificador humano era suficientemente imaginativo como para lidiar con la complejidad de los mercados, pero aceptaban la necesidad de eliminar toda forma de ingreso no ganado: la renta econmica y el aumento de precios de la tierra que Mill llamaba incremento no ganado. Eso implicaba una regulacin pblica capaz de configurar los mercados. Un mercado libre era una creacin poltica activa, y precisaba de vigilancia regulatoria.

En tanto que abogados pblicos de los intereses creados y del privilegio rentista particular, los los actuales defensores neoliberales de los mercados libres buscan maximizar la renta econmica, la barra libre de precios que exceden del valor de coste, no liberar a los mercados del lastre rentista. Una genealoga tan confundente slo poda lograrse mediante la supresin directa del conocimiento de lo que escribieron realmente Locke, Smith y Mill. Los intentos de regular libres mercados y de limitar la fijacin de precios y los privilegios de los monopolios son equiparados a socialismo, incluso a burocracia al estilo sovitico. El objetivo es evitar el anlisis de lo que es realmente un libre mercado: un mercado libre de costes innecesarios, un mercado libre, esto es, de rentas monoplicas, de rentas de propiedad y de cargas financieras por un crdito que los gobiernos podran crear libremente.

La reforma poltica tendente a acoplar los precios de mercado al valor de coste socialmente necesario fue el gran tema econmico del siglo XIX. La teora que fundaba en el trabajo el valor de coste intrnseco es la contrapartida de la teora de la renta econmica: la renta de la tierra, la amaada formacin monopolstica de precios, los intereses y otros rendimientos dimanantes de privilegios especiales que incrementaban los precios del mercado slo por exigencias propiedad institucional. La discusin se remonta a los eclesisticos medievales que definieron el justo precio. La doctrina fue originalmente aplicada a los honorarios apropiados que podan cobrar los banqueros, y ms tarde fue ampliada a la renta de las tierras, y luego a los monopolios creados por los Estados y vendidos a acreedores con el propsito de librarse de deudas.

Los reformistas y los socialistas, ms radicales, trataron por igual de liberar al capitalismo de sus desigualdades ms patentes, sobre todo de su legado de conquista militar de la Edad Oscura de Europa, cuando seores de la guerra invasores se apoderaban de tierras e imponan una clase absentista de terratenientes que reciba unos ingresos rentistas que eran, a su vez, utilizados para financiar guerras libradas con el objetivo de adquirir ms tierras. Al final, se derrumbaron las esperanzas de que el capitalismo industrial pudiera reformarse siguiendo lneas progresistas y depurarse del legado del feudalismo. La Primera Guerra Mundial se precipit como un cometa sobre la economa mundial, desplazndola hacia a una nueva trayectoria e imprimiendo una imprevista direccin hacia un capitalismo financiero.

Imprevista en gran parte porque el grueso de los reformadores invirtieron tanto esfuerzo en la propugnacin de polticas progresistas, que descuidaron lo que Thorstein Veblen llam los intereses creados. La verdadera contrailustracin representada por esos intereses est creando un mundo que hace un siglo habra parecido una distopa, algo tan pesimista, que ningn futurlogo se habra avilantado a imaginar, a saber: un mundo dirigido por unos banqueros que, tan venales como corruptos, toman bajo su proteccin como clientes primordiales a los monopolios, a los especuladores inmobiliarios y a fondos de cobertura cuyas rentas econmicas, apuestas financieras y e inflacin de precios de activos se han convertido en la economa actual de rentistas en un flujo de inters. En vez del incremento de formacin de capital del capitalismo industrial, lo que vemos es evaporacin de capital por parte del capitalismo financiero; en vez del prometido mundo de ocio, a lo que se nos aboca es a un mundo de servidumbre por deudas

La democracia travestida por el capitalismo financiero


El sector financiero ha redefinido la democracia con sus exigencias de que la Reserva Federal sea independiente de los representantes democrticamente elegidos, a fin de actuar como el lobista de la banca en Washington. Esto exime al sector financiero del proceso poltico democrtico, a pesar de que la planificacin econmica actual est ahora centralizada en el sistema bancario. El resultado es un rgimen de manejos entre poseedores de informacin privilegiada y la oligarqua, el gobierno de la minora rica.

La falacia econmica de trasfondo es que el crdito bancario es un genuino factor de produccin, una especie de fuente fisiocrtica de fertilidad sin la cual no podra haber crecimiento. La realidad es que el derecho monopolstico de crear crdito bancario generador de intereses no es sino una transferencia gratuita de la sociedad a una elite privilegiada. La moraleja es que cuando, vemos un factor de produccin que no tiene un coste real de produccin en trminos de trabajo, de lo que se trata es, simplemente, de un privilegio institucional.

Y esto nos lleva al ms reciente debate sobre la nacionalizacin o socializacin de los bancos. El Programa de Apoyo a Activos con Problemas (TARP, por sus siglas en ingls) ha sido utilizado hasta ahora para unos fines que, en mi opinin, deben ser considerados como verdaderamente antisociales, y de ningn modo socialistas.

A fines del ao pasado, 20.000 millones de dlares fueron usados para pagar bonificaciones y remuneraciones a malversadores financieros, a despecho de la cada de sus bancos en quiebra tcnica. Y para proteger sus intereses, esos bancos siguieron sufragando honorarios a lobbies encargados de persuadir a los legisladores para que les den mayores privilegios especiales, todava.

Aunque Citibank y otras grandes instituciones amenazaron con provocar la cada del sistema financiero porque eran demasiado grandes para caer, ms de 100.000 millones de fondos del TARP fueron utilizados para aumentar an ms su tamao. Bancos ya tambaleantes compraron filiales que haban crecido haciendo prstamos irresponsables y aun directamente fraudulentos. Bank of America compr el Countrywide Financial de Angelo Mozilo y Merrill Lynch, mientras JP Morgan Chase compr Bear Stearns, y otros grandes bancos compraron WaMu y Wachovia.

La poltica actual pasa por rescatar a esos gigantescos conglomerados bancarios capacitndoles para que se ganen su camino para salir de la deuda por la va de vender todava ms deuda a la economa ya sobreendeudada de los EE.UU. La esperanza est puesta en rehinchar los precios de los bienes races y de otros activos. Pero queremos realmente permitir que los bancos devuelvan el dinero a los contribuyentes librndose a prcticas financieras an ms depredadoras del conjunto de la economa? Esto amenaza con maximizar el margen del precio de mercado por encima de los costes directos de produccin, levantando cargas financieras an mayores. Es exactamente la poltica contraria a la pretensin de ajustar los precios de vivienda e infraestructura al nivel de los costes tecnolgicamente necesarios. Lo que no es, desde luego, es una poltica para hacer de los EE.UU. una economa ms competitiva globalmente.

El plan del Tesoro para socializar bancos, compaas de seguros y otras instituciones financieras pasa, simplemente, por intervenir y sacar de los libros los prstamos malos, cargando las prdidas al sector pblico. Es la anttesis de la verdadera nacionalizacin o socializacin del sistema financiero. Los bancos y las compaas de seguros superaron rpidamente el primer pavor espontneo a un rescate pblico conforme a criterios erradicadores de su mala gestin y de los accionistas y los tenedores de obligaciones que respaldaron esa mala gestin. El Tesoro ha asegurado a esos malos administradores que el socialismo es para ellos un regalo gratuito. La primaca de las finanzas sobre el resto de la economa ser reafirmada, manteniendo en sus puestos a los gestores y dando a los accionistas oportunidad de recuperarse ganando ms a costa del conjunto de la economa gracias a un favoritismo fiscal todava mayor. (Esto significa una fiscalidad todava ms grvida sobre los consumidores, con el correspondiente aumento del coste de la vida para ellos.)

La mayor parte de la riqueza bajo el capitalismo como bajo el feudalismo ha venido siempre primordialmente del dominio pblico, comenzando por la tierra e inveterados servicios pblicos. Esa verdad se ha visto recientemente coronada por el poder del Tesoro pblico para crear deuda. En efecto, el Tesoro crea un nuevo activo (11 billones de dlares de nuevos bonos y garantas del Tesoro, por ejemplo, los 5,2 billones de dlares para Fannie y Freddie). Los intereses sobre esos bonos sern pagados mediante nuevos impuestos al trabajo, no a la propiedad. Eso es lo que se supone que rehinhar los precios de la vivienda, de las acciones y de las obligaciones: el dinero liberado de los impuestos a la propiedad y a las corporaciones estar disponible para ser capitalizado en nuevos prstamos adicionales.

De modo, pues, que la renta pagada hasta ahora en concepto de impuestos comerciales seguir siendo pagada en forma de intereses, mientras que los antiguos impuestos seguirn siendo recaudados, pero slo entre los trabajadores. La carga fiscal, pues, se ver duplicada. No es un programa para hacer ms competitiva la economa, o para subir el nivel de vida del grueso de la poblacin. Es un programa destinado a polarizar todava ms la economa estadounidense entre las finanzas, las aseguradores y los bienes races (FIRE, por acrnimo en ingls), en la cspide, y el mundo del trabajo, en la base.

Las denuncias neoliberales de la regulacin pblica y de la tributacin como cosas equivalentes a socialismo son, en realidad, un ataque contra la economa poltica clsica la tradicin republicana originaria, cuyo ideal era liberar a la sociedad del legado parasitario del feudalismo. Una poltica del Tesoro genuinamente socializante pasara por obligar a los bancos a prestar para fines productivos que contribuyan al crecimiento econmico real, no meramente para incrementar el gasto e hinchar lo bastante los precios de los activos como para poder extraer cargos de intereses. La poltica fiscal se propondra minimizar, ms que maximizar, los precios de la propiedad de la vivienda de la actividad empresarial, fundando el sistema fiscal en el gravamen de la renta que ahora, en cambio, es remunerada con inters. Desplazar la carga tributaria de los salarios y los beneficios a la renta y los intereses fue el ncleo de la economa poltica clsica en los siglos XVIII y XIX, de la Era Progresista y de los movimientos de reforma socialdemcrata en EEUU y Europa antes de la II Guerra Mundial. Pero esa doctrina y su programa de reforma han sido enterrados por la cortina de humo retrica organizada por unos lobistas financieros empeados en enturbiar las aguas ideolgicas lo suficiente como para acallar cualquier oposicin popular a la actual usurpacin del poder por parte del capital financiero y el capital monopolista. Su alternativa a la verdadera nacionalizacin y a la verdadera socializacin de las finanzas es la servidumbre por deudas, la oligarqua y el neofeudalismo. A ese programa han dado en llamarlo mercados libres.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Ricardo Timn

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2397


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