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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2009

Un planeta en el alero: podrn contenerse los virulentos brotes epidmicos de la economa?

Michael T. Klare
TomDispacht


El desmoronamiento econmico global ha provocado ya el desplome de bancos, bancarrotas, cierre de fbricas y ejecuciones de hipotecas y dejar este ao a muchas decenas de millones de personas sin empleo en todo el planeta. Pero ha hecho su aparicin otra peligrosa consecuencia del crash de 2008: el aumento de la conflictividad ciudadana y las disensiones tnicas. Puede que a eso le siga un da la guerra.

Conforme la gente pierde confianza en la capacidad de los mercados y gobiernos para resolver la crisis global, se hace ms probable el surgimiento de protestas violentas o de ataques contra aquellos a los que se hace responsables de la difcil situacin, entre ellos funcionarios del gobierno, gerentes de fbrica, terratenientes, inmigrantes y minoras tnicas. (La lista podra llegar a ser en el futuro larga y desconcertante). Si el actual desastre econmico se convierte en lo que el presidente Obama ha denominado "dcada perdida", el resultado podra consistir en un paisaje global lleno de convulsiones motivadas por la economa.

Desde luego,si se quiere quedar ingratamente impresionado, no hay ms que colgar un mapa en la pared y empezar a clavar alfileres rojos all donde ya se han sucedido episodios de violencia. Atenas (Grecia), Longnan (China), Puerto Prncipe (Hait), Riga (Letonia), Santa Cruz (Bolivia), Sofia (Bulgaria), Vilnius (Lituania), y Vladivostok (Rusia) serviran para empezar. Muchas otras ciudades, de Reikiavik, Paris, Roma y Zaragoza a Mosc y Dubln han sido testigos de importantes protestas provocadas por el creciente desempleo y los salarios en descenso, que no degeneraron en tumulto gracias en parte a la presencia de gran nmero de agentes antidisturbios. Si clavsemos alfileres de color naranja en estas localidades -ninguna todava en los Estados Unidos-, nuestro mapa parecera arder de actividad. Y si es usted jugador o jugadora, es apuesta sobre seguro que este mapa se ver pronto bastante ms poblado de alfileres rojos y naranja.

En su mayor parte, es probable que estas convulsiones, an cuando sean violentas, sigan siendo de ndole localizada, y lo bastante desorganizadas como para que las fuerzas gubernamentales las pongan bajo su control en cuestin de das o semanas, por ms que -como en el caso de Atenas durante seis das del diciembre pasado- la parlisis urbana se prolongue debido a los disturbios, gases lacrimgenos y cordones policiales. Esa ha sido la tnica hasta ahora. Es enteramente posible, sin embargo, que a medida que la crisis econmica empeore, algunos de estos sucesos sufran una metstasis que los convierta en acontecimientos de mucha mayor duracin e intensidad: rebeliones armadas, toma del poder por los militares, conflictos civiles y hasta guerras entre estados motivadas por la economa.

Cada uno de los estallidos de violencia tiene sus propios orgenes y caractersticas distintivas. A todos los impulsa una combinacin parecida de preocupacin por el futuro y falta de confianza en la capacidad de las instituciones establecidas de enfrentarse a los problemas que se avecinan. Y del mismo modo en que la crisis econmica ha demostrado ser global en formas no vistas hasta ahora, as los incidentes locales -sobre todo dada la naturaleza instantnea de las modernas comunicaciones- tienen el potencial de agitar a otra personas en lugares distantes, vinculados slo en sentido virtual.

Una pandemia global de violencia impulsada por la economa

Los disturbios que se produjeron en la primavera de 2008 en respuesta al alza de los precios de los alimentos dejaban entrever la rapidez con que puede extenderse la violencia de raz econmica. Es poco probable que las fuentes informativas occidentales registraran todos esos incidentes, pero entre los que aparecieron en el New York Times y el Wall Street Journal haba disturbios en Camern, Egipto, Etiopa, Hait, India, Indonesia, Costa de Marfil y Senegal.

En Hait, por ejemplo, miles de manifestantes asaltaron el palacio presidencial en Puerto Prncipe y exigieron el reparto de alimentos, siendo repelidos por tropas del gobierno y fuerzas de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Otros pases, entre los que se cuentan, Pakistn y Tailandia, intentaron rpidamente impedir esos ataques desplegando tropas en granjas y almacenes por todo el pas.

Los disturbios slo remitieron al final del verano cuando el descenso de los precios de la energa hizo a su vez que se desplomasen tambin los precios de los alimentos. (El coste de los alimentos est hoy en da estrechamente ligado al de los precios del petrleo, dado que la petroqumica se utiliza amplia e intensamente en el cultivo de cereales). Lo inquietante, sin embargo, es que es seguro que resultar un respiro temporal, dada la colosal sequa que afecta actualmente a las regiones cerealeras de los Estados unidos, Argentina, Australia, China, Oriente Medio y frica. Habr que ver cmo suben los prximos meses los precios del trigo, la soja y posiblemente el arroz, justo en el momento en que miles de millones de personas del mundo desarrollado tienen la seguridad de ver cmo su beneficio marginal se derrumba debido al colapso econmico global.

Las revueltas a causa de los alimentos no fueron ms que una de las formas de violencia econmica que hicieron su sangrienta aparicin en 2008. A medida que las condiciones econmicas empeoraban, surgieron las protestas contra el creciente desempleo, la ineptitud del gobierno, y las necesidades insatisfechas de los pobres. En la India, por ejemplo, las protestas violentas amenazaron la estabilidad de muchas zonas clave. Aunque se suelen describir en trminos de conflictos tnicos, religiosos o de castas, estos estallidos se vean impulsados de forma tpica por la inquietud causada por la economa y una omnipresente sensacin de que otros grupos se las arreglaban mejor que el propio, y a costa de ste.

En abril, por ejemplo, seis das de intensos disturbios en la Cachemira bajo control indio se atribuyeron a la animosidad religiosa entre la poblacin musulmana mayoritaria y el gobierno indio dominado por los hindes; igualmente importante result, sin embargo, el hondo resentimiento causado por lo que muchos musulmanes de Cachemira han experimentado en forma de discriminacin en puestos de trabajo, vivienda y uso de la tierra. Posteriormente, en mayo, miles de pastores nmadas conocidos como "guyyares" bloquearon las carreteras y trenes que llevaban a la ciudad de Agra, que alberga el Taj Mahal, en un intento de que se les concediera derechos econmicos especiales; murieron ms de 30 personas cuando la polica abri fuego sobre la multitud. En octubre, estall la violencia de raz econmica en Assam, en el lejano noreste del pas, en el que sus empobrecidos habitantes se resisten a la llegada de inmigrantes ms pobres, en su mayor parte ilegales, del cercano Bangladesh.

Conflictos de origen econmico aparecieron tambin en buena parte de China oriental en 2008. Esos sucesos, catalogados como "incidentes de masas" por las autoridades chinas, entraan por lo general protestas de los trabajadores por los cierres de fbricas, salarios impagados o confiscaciones ilegales de tierras. Con cierta frecuencia, quienes protestaban exigan indemnizaciones a los gestores de empresa o las autoridades del gobierno, y se encontraban nicamente con la polica garrote en mano.

No hace falta decir que los dirigentes del Partido Comunista Chino se han mostrado remisos a reconocer dichos incidentes. Empero, este enero pasado, la revista Liaowang (Panorama semanal) informaba de que los despidos y conflictos salariales haban desencadenado un brusco aumento de esos "incidentes de masas", sobre todo en el litoral oriental del pas, donde se ubica buena parte de su capacidad manufacturera.

Ya en diciembre el epicentro de esos incidentes espordicos de violencia se haba desplazado del mundo en vas de desarrollo a Europa Occidental y la antigua Unin Sovitica, en donde las protestas se han visto impulsadas por los temores de desempleo prolongado, el desagrado por la conducta inapropiada e ineptitud del gobierno, y la sensacin de que "el sistema", como quiera que se defina, es incapaz de satisfacer las futuras aspiraciones de grandes grupos de ciudadanos.

Una de las primeras en esta ola de sacudidas tuvo lugar en la capital de Grecia, Atenas, el 6 de diciembre de 2008, despus de que un estudiante muriese por un disparo de la polica durante un altercado en un atestado vecindario del centro. A medida que la noticia del asesinato se extenda por la ciudad, cientos de estudiantes y de jvenes inundaron el centro de la urbe y se enzarzaron en batallas campales con los agentes antidisturbios, lanzando piedras y artefactos incendiarios. Aunque posteriormente los representantes del gobierno se disculparan por esa muerte y acusasen al agente responsable de homicidio, los disturbios se reprodujeron repetidamente en los das siguientes en Atenas y otras ciudades griegas. Jvenes airados atacaban a la polica, - considerada de forma extendida como agente del orden constituido-, as como hoteles y tiendas de lujo, a algunas de las cuales prendieron fuego. De acuerdo con algunas estimaciones, los seis das de disturbios causaron daos en el comercio por valor de 1.300 millones de dlares en plena temporada de compras navideas.

Rusia tambin experiment una oleada de protestas violentas en el mes de diciembre, causada por la imposicin de elevados aranceles a la importacin de automviles. Dictada por el primer ministro, Vladimir Putin, con el fin de proteger a la industria automovilstica nacional en peligro (cuyas ventas se esperaba se contrajeran hasta un 50% en 2009), los aranceles constituyeron un golpe a los comerciantes del puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente, que se beneficiaban del negocio de vehculos japoneses de segunda mano a escala nacional. Cuando la polica local se neg a disolver las protestas anti-arancelarias, las autoridades llegaron a inquietarse lo bastante como para transportar unidades de las fuerzas especiales por va area, a casi 6.000 kilmetros de distancia.

En enero, parecan estar extendindose incidentes de este gnero por toda Europa Oriental. Entre el 13 y el 16 de enero, se produjeron protestas antigubernamentales que degeneraron en choques violentos en la capital de Letonia, Riga, en la de Bulgaria, Sofia, y en la de Lituania, Vilnius. Se hace ya imposible en lo esencial seguir la pista de todos estos episodios, que sugieren que estamos al borde de una pandemia global de violencia cuyas races se encuentran en la economa.

La receta perfecta para la inestabilidad

Si bien la mayor partte de estos incidentes los provoca un acontecimiento inmediato - un arancel, el cierre de una fbrica local, el anuncio de medidas de austeridad por parte del gobierno- operan asimismo factores sistmicos. Aunque los economistas estn hoy de acuerdo en que nos encontramos sumidos en una recesin ms profunda que cualquiera de las habidas desde la Gran Depresin de la dcada de 1930, asumen por lo general que esta cada -como todas las dems producidas desde la II Guerra Mundial- se ver seguida en uno, dos o tres aos por el inicio de una recuperacin clsica.

Hay buenas razones para sospechar que esto pudiera no suceder as, que esos pases ms pobres (junto a mucha gente de los pases ms ricos) tendran que esperar ms tiempo esa recuperacin, o bien que no se diera en absoluto. Hasta en los Estados Unidos el 54% de los norteamericanos piensa hoy que "lo peor" est "todava por llegar" y slo el 7% cree que "ha pasado lo peor", de acuerdo con un reciente sondeo de Ipsos/McClatchy; nada menos que una cuarta parte cree que la crisis durar ms de cuatro aos. Ya se trate de los Estados Unidos, Rusia, China o Bangladesh, esta preocupacin subyacente -esta sospecha de que las cosas estn bastante peor de lo que diga cualquiera- es lo que est contribuyendo a promover esta epidemia global de violencia.

El informe de situacin ms reciente del Banco Mundial, Global Economic Prospects 2009, se condice con estas preocupaciones de dos formas. Se niega a declarar lo peor, an cuando llegue a atisbarlo, en trminos demasiado claros como para ignorarlo, respecto a la perspectiva de un declive a largo plazo, o incluso permanente, de las condiciones econmicas de mucha gente en el mundo. Optimista en teora, como lo son tantos expertos de los medios, respecto a la probabilidad de una recuperacin econmica en un futuro no muy lejano, el informe est repleto de avisos acerca del dao potencial al mundo en desarrollo si las cosas no van precisamente bien.

Dos preocupaciones predominan sobre todo en Global Economic Prospects 2009: que bancos y corporaciones de los pases ms opulentos dejen de realizar inversiones en el mundo desarrollado, ahogando cualquier posibilidad de crecimiento restante; y que el coste de los alimentos se eleve incmodamente, mientras el uso de tierras de labranza para aumentar la produccin de biocombustibles tiene como resultado la disminucin de la cantidad de alimentos disponibles para cientos de millones de personas.

A despecho de algunos prrafos sobre el repunte econmico que parecen sacados de Pollyanna, el informe no se llama engao cuando debate lo que significara la cada en puertas casi segura de la inversin del Primer Mundo en los pases del Tercer Mundo:

"Si los mercados crediticios no llegaran a responder a las contundentes intervenciones polticas que se han producido hasta ahora, las consecuencias podran ser muy graves para los pases en desarrollo. Ese escenario se vera caracterizado por...alteraciones y turbulencias de envergadura, entre las que no faltaran quiebras de bancos y crisis de la moneda en un amplio espectro de pases en vas de desarrollo. Se hara inevitable un crecimiento bruscamente negativo en una serie de pases en desarrollo y todas las dems consiguientes repercusiones, entre las que se encontrara el aumento de la pobreza y el desempleo".

En otoo de 2008, cuando se elabor el informe, se consider que eso sucedera en "el peor de los casos". Desde entonces, la situacin ha empeorado radicalmente, mientras los analistas informan de la prctica congelacin de la inversin a escala mundial. Lo que es igualmente preocupante, los pases de reciente industrializacin que dependen de la exportacin de bienes manufacturados a pases ms ricos para buena parte de su renta nacional han advertido una cada de vrtigo en las ventas, lo que ha ocasionado cierres de fbricas y despidos masivos.

El informe del Banco Mundial de 2008 contiene tambin datos inquietantes sobre la disponibilidad de alimentos en el futuro. Aunque insisten en que el planeta es capaz de producir suficiente comida para satisfacer las necesidades de la creciente poblacin mundial, sus analistas manifestaban menos confianza en que estuviera disponible a precios que sean asequibles, sobre todo en cuanto empiecen a ascender nuevamente los precios de los hidrocarburos. Habiendo cada vez ms extensiones de cultivo dedicadas a la produccin de biocombustibles y perdiendo fuelle los esfuerzos por aumentar el rendimiento de las cosechas mediante el uso de las "semillas milagrosas", los analistas del Banco atemperaron su perspectiva por lo general esperanzada con una advertencia: "Si la demanda de cultivos ligados a los biocombustibles se vuelve mucho ms intensa o fallan los resultados de la productividad, la futura provisin de alimentos puede resultar mucho ms cara que en el pasado".

Combnense estas dos conclusiones del Banco Mundial -crecimiento econmico cero en el mundo en desarrollo y precios de los alimentos en alza- y tendramos la perfecta receta de inexorables tensiones y violencias civiles. Los estallidos que hemos contemplado en 2008 y principios de 2009 no seran entonces ms que un mero anticipo de un sombro futuro en el que, en una semana cualquiera, podran desarrollarse revueltas y disturbios en toda una serie de ciudades que acabaran extendindose como mltiples focos de un incendio en medio de la sequa.

Cartografa de un mundo al borde del abismo

Examnese el mundo actual, y resultar facilsimo descubrir una pltora de lugares potenciales para esos mltiples estallidos, o cosas bastantes peores. Tmese China. Hasta el momento, las autoridades han logrado controlar los "incidentes de masas" aislados, impidiendo que llegaran a convertirse en algo de mayor calado. Pero en un pas con ms de dos mil aos de historia de vastos levantamientos milenarios, el riesgo de un recrudecimiento semejante ha de estar en la mente de todos los dirigentes chinos.

En 2 de febrero, un alto funcionario chino del Partido, Chen Xiwen, anunci que, slo en los ltimos meses de 2008, veinte millones de trabajadores desplazados, una cifra asombrosa, haban perdido su trabajo. Peor an, tenan pocas perspectivas de recuperarlo en 2009. Si muchos de estos trabajadores regresan al campo, pueden encontrarse con que tampoco all queda nada, ni siquiera tierras que cultivar.

En esas circunstancias, y habiendo ms millones de personas todava que es probable que pierdan su empleo en las fbricas de la costa en este ao, la perspectiva de un masivo malestar es pronunciada. No ha de extraar que el gobierno anunciara un plan de estmulo de 585.000 millones dirigido a generar empleo rural, y al mismo tiempo apelara a las fuerzas de seguridad a ejercitar la disciplina y la moderacin al enfrentarse a quienes protestan. Hay muchos analistas que creen ahora que, conforme decaigan las exportaciones, el creciente desempleo podra llevar a huelgas y protestas a escala nacional que pudieran rebasar la capacidad de los cuerpos generales de polica y requiriesen la plena intervencin del ejrcito (como sucedi en Beiying durante las manifestaciones de 1989 en la plaza de Tiananmen).

Tmense, si no, los petroestados del Tercer Mundo que han experimentado un fuerte incremento de su renta cuando los precios del petrleo se mantenan altos, lo que permita a los gobiernos sobornar a grupos disidentes o financiar potentes fuerzas de seguridad interna. Con la cada de los precios del petrleo de 147 dlares por barril de crudo a menos de 40 dlares, esos pases, de Angola al movedizo Irak, se enfrentan hoy a una grave inestabilidad.

Nigeria constituye un caso tpico que resulta pertinente: cuando los precios del petrleo se mantenan elevados, el gobierno central de Abuya cosechaba miles de millones todos los aos, que bastaban para enriquecer a las lites de zonas clave del pas y subvencionar a un ingente estamento militar; ahora que los precios se mantienen bajos, le costar al gobierno satisfacer todas estas obligaciones anteriormente tan bien nutridas que entran en competencia, lo que significa que se acrecentar el riesgo de desequilibrio interno. Est cobrando impulso la insurgencia de la regin petrolfera del Delta del Nger, alentada por el descontento popular debido a la incapacidad de que la riqueza del petrleo se derramara ms all de la capital, y es probable que se fortalezca a medida que menguan los ingresos del gobierno; otras regiones, igualmente perjudicadas en el reparto nacional de la renta, se vern expuestas a toda clase de alteraciones, entre las que no faltar un grado mayor de conflictos internos.

Bolivia es otro productor de energa que parece destinado a verse al borde de un recrudecimiento de la violencia de orden econmico. Siendo uno de los pases ms pobres del hemisferio occidental, alberga reservas substanciales de petrleo y gas natural en sus regiones orientales de tierras bajas. La mayora de la poblacin -muchos de ascendencia indgena- apoya al presidente Evo Morales, que intenta ejercer un fuerte control estatal sobre las reservas y utilizar los ingresos derivados de ellas para beneficiar a los ms pobres del pas. Pero la mayora de quienes se encuentran en la parte oriental del pas, controlada por una lite descendiente de europeos, recela de la interferencia del gobierno central y trata de controlar las reservas por s misma. Los esfuerzos por alcanzar una mayor autonoma han llevado repetidos choques con tropas del gobierno, y en un momento de deterioro, podran conducir a un escenario de guerra civil en toda regla.

Considerando la situacin global en que un acontecimiento alarmante, a menudo inesperado, lleva a otro, hacer previsiones resulta peligroso. A escala popular, el cuadro general est bastante claro: un continuado descenso econmico, combinado con la sensacin dominante de que los sistemas e instituciones existentes son incapaces de enderezar las cosas, est produciendo una mezcla fatal de inquietud, temor y rabia. Las explosiones populares de una u otra clase son inevitables.

Alguna nocin de esta nueva realidad parece haberse filtrado hasta llegar a las alturas del conjunto de la inteligencia norteamericana. En su testimonio ante el Comit Escogido del Senado sobre Inteligencia el 12 de febrero, el almirante Dennis C. Blair, nuevo Director de Inteligencia Nacional, declar que "La preocupacin primordial de seguridad de los Estados Unidos en el inmediato futuro es la crisis econmica global y sus implicaciones geopolticas, Los modelos estadsticos muestran que las crisis econmicas incrementan el riesgo de una inestabilidad que amenace al rgimen, si perduran durante un periodo de uno a dos aos", lo que es seguro que suceder en la actual situacin.

Blair no concret en que pases estaba pensando al hablar de "inestabilidad que amenace al rgimen" -un trmino nuevo en el vocabulario de inteligencia norteamericano, al menos ligado a las crisis econmicas- pero queda claro en su testimonio que los funcionarios norteamericanos observan atentamente docenas de inciertas naciones de frica, Oriente Medio, Amrica Latina y Asia Central.

Y ahora, vulvanse hacia el mapa de la pared con todos esos alfileres rojo y naranja y procedan a colorear los pases pertinentes con varios tonos de rojo y naranja a fin de indicar la notable cada reciente del producto interior bruto y el aumento de la tasa de desempleo. Sin necesidad de disponer de 16 agencias de inteligencia, tendremos con todo una idea cabal de los lugares a los que Blair y sus compadres han echado el ojo en lo que toca a la inestabilidad, a medida que el futuro se vuelve ms negro en un planeta al borde del abismo.

Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su ltimo libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books).

Traduccin para www.sinpermiso.info: Lucas Antn

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2402


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