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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2009

Bolonia y el apartheid

Manuel Martnez Llaneza
Rebelin


La ley conocida como Bantu Education Act expresaba con claridad el objetivo del sistema educativo de la Sudfrica racista: los negros recibirn la educacin necesaria para el desempeo de sus funciones al servicio de los blancos. Fueron necesarios miles de muertos y detenidos, treinta aos de prisin de Mandela, y la explosin de Soweto para empezar a cambiar las cosas.

Bolonia representa lo mismo en la Universidad europea, slo que en moderno. Lo moderno es que el poder hace unas cosas, pero dice otras. El descaro de las leyes del apartheid ya no se estila.

En todo lo que sigue se designa por Bolonia lo que se denomina as comnmente, es decir, el proceso de reforma de la Universidad tras los acuerdos del mismo nombre y sucesivos, y no slo dichos acuerdos. No es un proceso nuevo, sino la continuacin de toda una lnea de acciones en el mismo sentido en todos los niveles educativos (como las reformas y la privatizacin de las enseanzas medias y los anteriores intentos en la Universidad; el ltimo: la LOU, contra la que hubo grandes manifestaciones, incluso con la presencia del entonces candidato Rodrguez Zapatero que ahora la desarrolla) y en otros servicios pblicos de los que el ms significativo y trgico, por ahora, es la sanidad, todo ello en sintona con la concepcin extremista neoliberal en auge desde los aos 80.

Qu dice Bolonia? Que se va a crear un Espacio Europeo de Educacin Superior por el que van a transitar los estudiantes y profesionales como si no existiesen las fronteras de los estados, por lo que se podr estudiar donde se quiera y como se quiera, y se podr desarrollar la vida profesional donde se estime conveniente. Para ello slo se necesita, dice, la armonizacin de algunos estudios.

Todava atnitos por la generosa amplitud de miras que revelan estos propsitos en una Unin Europea en que las nicas libertades que se procuran son las de los movimientos especulativos de los capitales, observemos los pasos que se estn realmente dando.

Es conveniente no perder de vista algunas conclusiones que se ha presentado en numerosos artculos crticos con el proceso:

La confusin en los nombres y sus significados

Todos los ocultismos se basan en dotar a las palabras de valores extraos y mal definidos y crear con el nuevo lenguaje una casta de oficiantes que no va en su discurso ms all de esas palabras con las que se oculta el movimiento real de las cosas mientras se entretiene a los participantes. Los trileros lo saben muy bien; el viejo fascista, pero no tonto, Adolfo Muoz Alonso, ya dijo en las Cortes que detrs de cada adjetivo se esconde una vbora. Adems, como la Universidad ya no pertenece a Educacin, se puede usar como se quiera el castellano, del que, como se sabe, slo tiene importancia cmo lo tratan en Catalua. Los siguientes comentarios no tratan, pues, de una cuestin formal ni de defender ninguna pureza lingstica, sino de querer ver lo que hay en el fondo de este proceso detrs de los nombres que lo enmascaran.

Crdito. Esta palabreja viene de antes, pero ha cambiado y tiene ahora una importancia especial. Es un vocablo parecido al ingls credit, pero, hasta ahora, no comparta su significado educativo (ver DRAE). Originariamente un crdito equivala a diez horas de clase, con lo que se consigui el notable objetivo de que un curso de, pongamos, treinta y dos horas, se transformase sin coste alguno en uno de tres crditos. Independizado de la realidad, el significado empez a volar y, despus de servir para usos diversos, lleg a convertirse en crdito ECTS que significa un conjunto de horas de clase, de dedicacin al estudio, de trabajos, prcticas y seminarios, de asistencia a tutoras, de forma de trabajar, en definitiva un proyecto alternativo de enseanza sin ms razn ni ms coste que proclamarlo as. Ah, y la 'revolucin educativa': los resultados, las notas, no se dan en nmeros, sino en letras, que se asignan a porcentajes fijos de los alumnos que aprueban (por ejemplo, se pone A al 10% mejor). Todo ello no ha sido objeto de ningn debate, no se han tenido en cuenta los problemas del bachillerato, ni los hbitos de trabajo con los que llegan los alumnos a la universidad, ni la diferencia entre estudios de diversos tipos, ni se han contemplado las dotaciones necesarias en la universidad pblica1.

Grado. En castellano este vocablo significa ttulo correspondiente a un nivel de estudios. El DRAE pone como ejemplo de su utilizacin: Grado de bachiller, de doctor. Ahora, segn Bolonia, se designa por grado el primer grado de la enseanza universitaria, con lo que hemos inventado el Grado de grado; como es de suponer que no se pretende emular a Faemino y Cansado (- T, qu grado haces? -El grado de grado, mistress Robinson), slo cabe opinar que no se desea que se utilicen los nombres de diplomado, licenciado, ingeniero u otros bien conocidos por todo el mundo (- Yo soy graduado en Ingeniera Aeronutica de Ciencias y Tecnologas Aeroespaciales, y t? -Yo, mdico -Nada ms?, qu poca cosa!). Por qu todo esto? Nadie lo ha justificado. Pero s es cierto es que los grados no responden a ningn acuerdo europeo que obligue a las universidades espaolas, ni que les asegure posteriormente el reconocimiento de las titulaciones.

Mster. Curioso nombre que va a sustituir a los castellanos viejos maestro y maestra que, adems de ser los legtimos herederos del latn magister, son de uso habitual en las hermanas universidades latinoamericanas. El trmino mster tiene, sin embargo, la enorme ventaja de ser una formidable fuente de confusin, ya que en los ltimos aos se han llamado as todo tipo de cursos de todo tipo de sitios, y nadie sabr nunca qu quiere decir, ni si es un ttulo o un certificado, ni quin lo ha emitido (-Yo soy mster en atar cabos y dejarlos sueltos -Pase y pngase cmodo). Aqu entran en juego las competencias profesionales: se dijo y se repiti que los ttulos profesionales seran los de grado nicamente. Otra mentira. Se trata ms adelante.

Doctorado. Aqu se conserva la denominacin clsica, pero se ha variado radicalmente su situacin. Siempre fue el nivel ms elevado de la formacin universitaria (el tercer ciclo en la secuencia diplomado-licenciado-doctor) y as parece que lo seguir siendo en la mayor parte de los pases conocidos. Aqu no; cuando se termine el grado, se podr, sin cursar el 'mster', acceder al doctorado, lo que lo convierte en una segunda opcin del segundo ciclo. La verdad es que en un pas en que, si dices que eres doctor, te preguntan dnde has dejado la bata, no es de suponer que se sea tema de insomnio para nuestros prceres de la empresa a los que se dedica la reforma. No vale la pena permitir un nivel superior, siquiera acadmico, a los que se dedican a la enseanza y a la investigacin, siempre sospechosos de vagos e improductivos. Sobre todo en un proyecto de modelo econmico tendente a la competitividad rabiosa con la Repblica Centroafricana.

Hemos visto que detrs de las palabras, los anglicismos y las moderneces se escondan ms contenidos de los que ingenuamente se ven. En particular, no habra sido posible montar este circo diciendo sencillamente que se van a dividir las carreras (salvo las excluidas antes citadas) en diplomaturas y licenciaturas; esto hubiera requerido una explicacin ms convincente y justificar por qu no se desarrolla simplemente la actual legislacin que lo permite.

La irrelevancia de los contenidos

Parece ser por el desarrollo posterior que, establecida la nomenclatura bsica y los 'crditos' lmite de cada ciclo, el resto no tena importancia.

No importaba la duracin de los ciclos. Las indicaciones acerca de la duracin de las enseanzas de 'grado' y 'mster' eran, en aos de cada ciclo, de 2+2 o 3+2. Se propuso tambin 2+3 y ha salido la de 4+1 (tal vez 4+1'5 o 4+2, que an no est cerrado, pero siempre 4 en el primer ciclo). El resultado es inslito entre las universidades que han adoptado el sistema cclico de estudios. No se sabe, porque no se ha dicho, si hay otra razn para la decisin que hacer un reparto salomnico entre diplomaturas o ingenieras tcnicas de tres aos y licenciaturas e ingenieras de cinco.

No importaba la naturaleza de los ciclos. El otro tema objeto de debate fue si el primer ciclo debera ser generalista y el segundo de especializacin y reciclaje, o por el contrario, el primero debera de ser prctico para facilitar la temprana incorporacin al trabajo2 de los titulados y dejar que continuaran solamente los que tuvieran vocacin y capacidad para ello (implcitamente, tambin recursos). A nadie se le ocultan las implicaciones de estos modelos, pero parece que al final habr titulaciones a la carta. Se estn haciendo ya los planes de estudio retocando lo que haba.

No importaban las atribuciones profesionales que se asignaran a cada grado. En la definicin inicial, esencial para la idea de la reforma, la calificacin profesional completa la daba el 'grado', y los 'mster' (o 'msters' o 'msteres', cul ser el plural del vocablo en la singular versin que nos llega?) no aadan atribuciones. Es un tema que se ha dejado en la prctica a la decisin de los colegios profesionales. El acuerdo, al menos en las ingenieras, parece que va en la lnea de dejarlo todo como est; es decir, el 'grado' ser el nuevo nombre de los ingenieros tcnicos y el 'mster', con atribuciones distintas, ser el de los ingenieros.

Qu cambia y qu queda?

Si se han cambiado los nombres y slo maquillado los contenidos, si solo se ha abordado el tema de la financiacin para decir a las universidades que deben buscarse la vida con las empresas (en Madrid, Esperanza Aguirre ya ha dado un serio toque presupuestario a las universidades pblicas), qu objetivo se buscaba, pues, que justificase tal ruptura? Uno slo: partir las licenciaturas e ingenieras en dos. De cualquier forma, con cualquier contenido, pero partirlas, para partir la universidad en dos. De esta forma, con un filtrado adecuado en el segundo ciclo aadido a la selectividad del primero se puede obtener el resultado fundamental del apartheid que se enunciaba al principio:

"Cada ciudadano recibir la educacin necesaria para el desempeo de sus funciones al servicio de las empresas".

Ya sabemos qu empresas tenemos aqu y, por tanto, qu universidad nos espera.

El objetivo final

No me voy a extender, porque se ha analizado con acierto en numerosos escritos, sobre la insercin del modelo de universidad en el proceso tardocapitalista de privatizacin de servicios, una vez agotada la privatizacin de la industria, pero debo recordarlo como una consideracin indispensable para la comprensin de Bolonia.

S me interesa insistir en el objetivo final del proyecto: apoyada en todos los aspectos de la privatizacin (disminucin de la financiacin pblica, obtencin de mano de obra ms barata, control de las empresas, etc.), aparece como fundamental la reconstruccin de las lites dirigentes como culminacin del proceso de regresin de la transicin espaola en el marco de la deriva autoritaria europea.

Una de las funciones esenciales de la universidad ha sido la formacin de las lites dirigentes de los pases. Ciertamente esta funcin estuvo muy diluida desde los aos sesenta, como tambin estaba desnortada la propia derecha econmica y social, que ahora retoma la iniciativa.

Pero algo as es lo que se est configurando para remontar el bache:

El significado poltico y social de esta reforma es muy importante: no es una actuacin de partido, sino de clase, y el partido de la clase dominante es el PPOE, lo que explica la continuidad y consenso en las actuaciones.

Es una reforma en lnea con el fundamentalismo y a contracorriente de las tendencias abiertas con la crisis que estn poniendo en cuestin los mismos principios que soportan Bolonia. La resistencia en muchos pases de la Unin es fuerte, deberamos apoyarnos en ellas para conseguir que el gobierno espaol al menos no fuera el primero en el disparate. Frenar en lo posible la reforma, dara oportunidad de salvar del desastre algunos elementos importantes.

La universidad espaola no est bien, ni mucho menos; pero Bolonia es la destruccin del mismo concepto de universidad pblica surgido de la Revolucin Francesa: la educacin pasa de ser un derecho ciudadano y una responsabilidad pblica a convertirse en un asunto econmico particular, y las garantas que ejerce el Estado sobre las profesiones se transfieren a entidades privadas gremiales. Un paso ms del retorno a la Edad Media.

Notas:

1 Hace pocos aos (y no debe haber cambiado mucho) el M.I.T. (Instituto Tecnolgico de Massachusetts) tena aproximadamente la sptima parte de alumnos que la Universidad Politcnica de Madrid y siete veces ms presupuesto, es decir, cerca de cincuenta veces ms presupuesto por alumno. Tal vez esto tenga ms que ver con su prestigio que los nombres que utilicen; tal vez la posibilidad de sustituir parte de las lecciones en el aula por otro tipo de trabajo tenga que mucho que ver con el sistema de tutoras que esa dotacin permite.

2 Me niego a utilizar 'al mercado de trabajo' por muchas razones, una de los cuales, la ms obvia, es que nadie quiere ir al mercado de trabajo, sino encontrar un trabajo, que no es lo mismo.



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