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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2009

La crisis de la prensa escrita

Luis Hernndez Navarro
La Jornada



El grupo de prensa Hearst Corporation anunci el pasado 25 de febrero el recorte de la plantilla de personal del peridico San Francisco Chronicle. Su objetivo es reducir costos y evitar el cierre del principal diario de esa ciudad de California.

El San Francisco Chronicle est muy lejos de ser el nico medio escrito en pasar apuros. La crisis global ha golpeado fuertemente a este sector productivo precipitando una gran oleada de quiebras, despidos masivos de personal, vacaciones anticipadas sin pago de salarios para los empleados, reduccin de los tirajes y tamao de los diarios, y cierre definitivo.

Los grupos mediticos han sido sacudidos por la crisis financiera. Ni siquiera News Corp, el consorcio del magnate australiano Rupert Murdoch, el mayor conglomerado informativo del mundo, ha logrado salvarse del vendaval. Da a da se deterioran las finanzas del grupo. No obstante ser dueo de peridicos como The Wall Street Journal o The Sun durante el ltimo trimestre de 2008 acumul prdidas por 6 mil 400 millones de dlares.

Tampoco escapan a ella diarios de referencia. Le Monde y El Pas pasan por dificultades econmicas. Libration, el peridico nacido del movimiento del 68 en Francia, fue adquirido por el banquero Edouard de Rothschild. The Christian Science Monitor dej de publicar su edicin en papel para concentrarse, exclusivamente, en la digital. El descalabro financiero de The Chicago Tribune y Los Angeles Times es maysculo, tanto que la firma que los produce se declar en bancarrota. El multimillonario mexicano Carlos Slim entr al rescate de The New York Times, adquiriendo parte de sus acciones y prestndole 250 millones de dlares.

Agobiados por la crisis financiera, los grandes corporativos han dejado de anunciarse en la prensa escrita. Compaas automotrices, cadenas hoteleras y tiendas departamentales han reducido sus presupuestos en publicidad. Simultneamente, se ha limitado drsticamente el crdito. Asimismo, se ha pronunciado la cada en las ventas de peridicos, tendencia presente desde hace casi una dcada. Segn Ignacio Ramonet, estas penurias se originan en la apuesta que los grandes grupos mediticos hicieron en favor del poder financiero. Su decisin de endeudarse y convertirse en consorcios planetarios, as como de privilegiar en su funcionamiento los mecanismos financieros sobre los contenidos informativos han puesto a estas empresas en grandes dificultades.

Esta crisis est precedida de otra, de distinta naturaleza. Antes de que la actual burbuja especulativa estallara, la prensa escrita y publicada en papel viva ya severas dificultades en su funcionamiento. Los jvenes leen cada vez menos peridicos. La mayora de los grandes rotativos sufrieron la reduccin de sus tirajes y, por tanto, de sus ventas. Tanto as que debieron compensar las prdidas, ofreciendo al pblica ventas y promociones de otros productos como discos compactos o enciclopedias.

Esta disminucin en las ventas de papel no deja de ser una irona, pues nunca antes los diarios han tenido tantos lectores como ahora. Internet ha ampliado el nmero de quienes consultan peridicos exponencialmente, y ha convertido a algunos de ellos en publicaciones realmente internacionales. Muchas pginas web y blogs suben noticias publicadas en los diarios, propiciando su difusin en canales distintos a los tradicionales.

Sin embargo, de manera simultnea, Internet ha propiciado una disminucin en las ventas de los peridicos. La tentacin de cobrar por la lectura de diarios en la red ha provocado severos descalabros a las empresas que lo han promovido. La lealtad de muchos internautas hacia el medio se pone en entredicho cuando el acceso a la lectura se convierte en un asunto de dinero.

Ante la disyuntiva de pagar por la lectura de un medio o no hacerlo no son pocos los usuarios que optan por la gratuidad. El Pas debi de reconsiderar la medida cuando su rival El Mundo se qued con muchos de sus antiguos lectores.

Eso no sera un problema en caso de que la publicidad de Internet proporcionara los ingresos que se dejan de recibir por la cada en las ventas de papel. Pero eso no sucede. El costo de los anuncios en la red es mucho menor que en papel. Prdidas y ganancias no se equilibran.

Internet ha provocado grandes debates en las redacciones de muchos peridicos. Entre los puntos a discusin se encuentran si las ediciones en lnea deben tener primaca sobre las ediciones en papel o viceversa; si ambas deben tener o no redacciones separadas; si las ediciones electrnicas son una va para ganar futuros compradores de papel o, por el contrario, si estimulan la fuga de probables consumidores. Cada medio ha tomado rumbos distintos. Usualmente ninguno ha durado. El debate sigue abierto y no hay respuestas definitivas a estos dilemas. O, dicho de otra manera, nadie tiene la receta sobre qu hacer.

Otro factor que afecta la rentabilidad de los peridicos tradicionales es la proliferacin de la prensa gratuita. Aunque usualmente estas publicaciones no son ms que publicidad comercial disfrazada de informacin, crean la ilusin entre quienes lo leen de saber lo que pasa, sin tener que pagar por ella. Una ilusin, alimentada por la radio y la televisin.

La informacin es un bien pblico, por ms que se haya convertido en mercanca. Como explicaba Hugo Gutirrez Vega en las pginas de este diario el pasado jueves, la discusin sobre el futuro de la prensa escrita est muy lejos de ser un asunto balad. Los peridicos son instituciones de inters pblico y la promocin de su lectura es un asunto central en la salud social de una nacin.

 

http://www.jornada.unam.mx/2009/03/03/index.php?section=opinion&article=019a1pol




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