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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2009

La materia potica de Arthur Rimbaud

Edgar Borges
Rebelin


El poeta Arthur Rimbaud, como tantos otros artistas, tropez con la dureza de su tiempo. Y se lanz a vagabundear por el mundo, decidido a convertir el alma potica en materia (tangible, caminante, en movimiento), quiz visualizando la elegancia macabramente correcta que estaba por venir.

El hombre est maleado, dijo Rimbaud, y advirti que hay que cambiar la vida. Y se derram en vmito sobre las mesas donde arreglaban el mundo (entre vino y sonrisas complacientes) los literatos de saln. Porque Rimbaud era definida e irremediablemente un poeta de calle, de los miserables, de los que atraviesan el fuego interior. Y desde las catacumbas de la existencia sienten el insoportable dolor de los otros.

Antes de los veinte aos Arthur Rimbaud haba escrito la obra que hoy le celebramos. La influencia del poeta francs se hace determinante en el arte moderno, igual la asume la literatura como la msica. Para Rimbaud el poeta debe hacerse vidente a travs de un razonado desarreglo de los sentidos. Es precisa una alquimia verbal que, nacida de una alucinacin de los sentidos, se exprese como alucinacin de las palabras. No conforme, Rimbaud pensaba que esas invenciones verbales tendrn el poder de cambiar la vida. Y fue para cambiar la vida que escribi Una Temporada en el infierno (Entre tanto, estamos en la vspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las esplndidas ciudades), Iluminaciones y Cartas del vidente. Luego abandon la escritura deseoso de encontrar el estado vivo de la palabra. Entonces se convirti en el viajero (de la existencia) que fue hasta el momento de su muerte el 10 de noviembre de 1891 a la edad de 37 aos.

Paul Verlaine (poeta y compaero) defini a Rimbaud como un joven con la cabeza de nio, con cuerpo adolescente an en crecimiento y cuya voz, tena altos y bajos como si fuera a quebrarse. Y Rimbaud saba que la sensibilidad estaba a prueba. Te la quebramos o te la estupidizamos; he ah el dilema. Y el poeta renunci a una y a otra opcin convirtindose en literatura. Si el sistema de deshumanizacin nos impone dureza (el todos contra todos), nuestra respuesta (desde la sensibilidad) ha de ser fuerte y estratgica. No hay contrasentido en belleza y resistencia. Por ello Rimbaud implosion la palabra y resurgi de sus cenizas. Esa desde siempre fue su inquietud: ser l, en conciencia y cuerpo, poesa en movimiento, libre pero tangible, hecha persona.

Hoy la realidad (que nos impone el sistema de consumo) es mucho ms dura que ayer. La vida la regula un ultracorservadurismo internacional disfrazado de democracia. El fascismo se ha puesto traje de seor correcto y legal. Y gobierna el mundo. Es un instante para que los inconformes nos implosionemos, como Rimbaud, resurjamos de las cenizas convertidos en materia potica y entremos a las ciudades dispuestos a defender la vida.



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