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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2009

Qu queda del sueo nuclear del Franquismo?

Hctor Rojo Letn
Diagonal


Cuando se cumplen 43 aos del accidente de Palomares y 50 aos de la inauguracin de la fbrica de uranio de Andjar (Jan), las consecuencias de los inicios de la investigacin nuclear espaola siguen presentes.

Las instalaciones y sus alrededores totalmente selladas con capas de asfalto. Ms de 55 de sus 120 trabajadores fallecidos por enfermedades cancergenas, degeneraciones seas o problemas pulmonares y de rin. sta es la herencia de la Fbrica de Uranio de Andjar (FUA) General Hernndez Vidal. Una de las piezas claves en el intento del Estado espaol por tener una bomba nuclear. Entre 1959 y 1981 esta localidad jienense alberg una planta de produccin de concentrados de uranio. Un paso fundamental para transformar el uranio en plutonio y llegar a conseguir as la bomba nuclear. Un proceso que tambin se logr en las instalaciones de la Junta de Energa Nuclear (JEN) de Madrid y Soria.

Esta aventura militar se nutri de minas y fbricas de uranio repartidas por Extremadura, Castilla La Mancha o Castilla y Len, as como de una central nuclear de doble uso (civil y militar), Vandells I, en Tarragona. Unos recuerdos que vuelven a sobrevolar por estas mismas zonas, ya que ENUSA, empresa pblica encargada de la gestin del uranio, ha llegado a acuerdos con las compaas Berkeley y Mawson para volver a investigar los yacimientos de uranio que entonces se muestrearon. La base material del sueo nuclear espaol. En meses la explotacin de uranio podra retornar al Estado despus de que se cerrara la ltima mina en el ao 2000. Aunque Berkeley no tiene ningn tipo de experiencia en exploracin de minas y utiliza a su filial Minera del Ro Alagn, que no tiene ms de diez trabajadores, denuncia ngel Gamazo, portavoz de Los Verdes de Salamanca. Gamazo seala que se trata de una actuacin especulativa para tener los derechos de explotacin, ya que empezaron a interesarse en 2007, cuando la libra de uranio lleg a 138 dlares. Actualmente se encuentra en torno a los 45. Pero ENUSA y Berkeley no parecen renunciar: el 13 de febrero hicieron pblico un comunicado sobre sus proyectos conjuntos en Salamanca.

Sin ningn tipo de proteccin

Durante aos los mineros no recibieron proteccin radiolgica ni informacin de los peligros del uranio. La ropa de trabajo se lavaba en casa del minero, junto al resto, denuncia Juan Mara Hoyas, de Ecologistas Extremadura, sobre las condiciones de trabajo en las minas de uranio La Haba, en Badajoz.

En 1970 muri el primer trabajador de la Fbrica de Uranio de Andujar. Segn denuncias de los propios trabajadores, se les oblig entonces a firmar un documento para garantizar que lo que ocurriera en sus puestos no sera conocido en el exterior. Incluso durante 38 aos no pudieron conocer sus historiales mdicos, en manos de la Junta de Energa Nuclear. No tenan ningn tipo de proteccin: est perfectamente demostrada la falta de sanidad e higiene que haba en su interior, recalca Manuel Vzquez, actual abogado de los ex empleados de Andjar, que durante estos primeros meses de 2009 han vuelto a recibir un varapalo judicial.

Tras ms de 20 aos de reivindicaciones para que la Seguridad Social los reconozca como enfermos por causas laborales, el Juzgado de lo Social n3 de Jan ha denegado a siete de ellos este reconocimiento. Mientras el resto de los 44 afectados que siguen reclamando estn a la espera de nuevas resoluciones. Da igual que la fbrica est totalmente enterrada en hormign y se reconozca la radiactividad que existe en la zona. O la existencia de informes que ratifiquen que estas enfermedades tengan que ver con su paso por la fbrica de uranio. Segn, el Real Decreto 1299/2006, las nicas enfermedades profesionales que causa el trabajo con uranio son las de bronquios y pulmones, explica Vzquez, quien reconoce el ambiente de derrota que hay entre los antiguos trabajadores.

Si no sufren lesiones pulmonares, su afeccin no ser catalogada como profesional. Si ste es el diagnstico, como ha ocurrido en Madrid, Castilla La Mancha o en Andaluca, esta situacin ni siquiera llega a los tribunales. Se ha reconocido con un proceso administrativo con justificacin mdica. Pero nuestra enfermedad no es sa, aunque tambin est relacionada con la aspiracin de polvo de uranio y radn, se lamenta Jos Soto, uno de los ex trabajadores de la fbrica. El radn se produce durante el tratamiento del uranio, y su inhalacin es radiactiva.

Peor que una central nuclear

La epidemiologa oncolgica, es decir, el estudio estadstico del cncer y su fenomenologa sanitaria, demuestra que los riesgos cancergenos son mucho mayores en la minera de uranio que en las centrales nucleares, explica el ingeniero de minas Miguel ngel Gallardo, quien denuncia que en Espaa este tipo de estudios no se han realizado. Ahora el Consejo de Seguridad Nuclear est realizando uno en zonas cercanas a centrales nucleares, mucho ms seguras que las minas y plantas de tratamiento de uranio, pero con un riesgo elevado si hay algn accidente, explica el ingeniero de minas Antonio Lucena, de Ecologistas en Accin.

El uranio se encuentra de forma abundante en la naturaleza, pero son muy escasos los yacimientos rentables. Su extraccin es siempre muy agresiva. Para el funcionamiento de una central nuclear se necesitan 70 toneladas de uranio enriquecido, para lo que hay que remover 4,5 millones de metros cbicos de tierra, explica Lucena. En esta fase se producen residuos tan contaminantes como el uranio empobrecido.

Otro quebradero de cabeza no resuelto. Eso s, pueblos como Almoguera o Yebra (Guadalajara) han reconocido a finales de febrero que aceptaran la construccin de un cementerio nuclear para sustituir y ampliar los ya existentes en las centrales de Zorita y Trillo. Aunque hay otros precedentes, como el improvisado en las playas de Palomares o el reaprovechamiento de las antiguas minas de La Haba (Badajoz) y El Cabril (Crdoba) para depositar los vertidos del accidente de 1970 en Madrid de la antigua Junta de Energa Nuclear. El Cabril contina albergando el almacn centralizado de residuos de baja y media actividad de ENRESA. Unos ejemplos que llevan a Gamazo a sospechar que la apertura de nuevas minas puede favorecer que cerca se construya el cementerio, que antes de 2012 tiene que tener un emplazamiento.

Nuevas minas en camino

Los incidentes en las centrales se suceden mientras la industria nuclear se niega a aumentar la inversin en seguridad. La campaa meditica y la influencia del poderoso lobby nuclear ha reabierto el debate sobre las fechas de cierre de las centrales (entre ellas la ampliacin de Garoa hasta 2011, cuando su permiso caduca en julio de este ao) y la bsqueda de nuevos yacimientos de uranio en el Estado espaol. ENUSA, la empresa pblica encargada de la gestin del uranio, ha alcanzado acuerdos con las empresas Mawson Resources y Berkeley Resources para cederles la documentacin utilizada para la exploracin de las minas de uranio en los aos 50 y 60. En total existen estudios sobre 83 zonas, que podran volver a albergar una actividad desaparecida en el Estado espaol en el ao 2000. Incluso, ENUSA reconoce la posibilidad de la puesta en marcha de nuevo de la planta de Quercus (Salamanca) que estaba desmantelndose.

La incgnita de los residuos

Lo de Andjar o Juzbado no es nada comparado con lo que provocan los residuos del uranio, denuncia el ingeniero de minas Miguel ngel Gallardo. El problema en el Estado espaol no se queda slo en la ubicacin del cementerio nuclear tras la devolucin de los residuos almacenados en Francia: cualquier instalacin relacionada con el uranio es en s un residuo, incluidos los camiones y otros materiales que forman parte complementaria de este proceso, denuncia Gallardo. Este ingeniero va mucho ms all y centra su denuncia en la gestin del dinero destinado para los residuos radioactivos, que desde 1984 controla la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, SA (ENRESA). Este fondo se alimenta con el 0,7% de la factura elctrica, que hasta ahora ha servido para el desmantelamiento de Vandells I y el inicio del de Zorita. La prxima ser Garoa. Ah habr que ver si grandes partidas de este fondo se han destinado a viajes por Japn, pagar a periodistas y engrosar la larga lista de corrupcin poltica de este pas. Quedan unos 2.000 millones de euros, y esa partida debera ser mucho ms amplia, explica Gallardo.

Guadalajara, en la diana

La sierra de Aragoncillo (Guadalajara) es una de las reas que Berkeley ve con mayores posibilidades para albergar una mina de uranio. Esta zona se ubica en los alrededores del terreno que sufri el incendio de 2005, que provoc la muerte de 11 agentes forestales. En el mbito poltico, la falta de reaccin y de medidas pblicas para luchar contra el fuego oblig a Rosario Arvalo Snchez (PSOE) a dejar la cartera de Medio Ambiente en Castilla La Mancha. Pero su paso por el paro no fue muy largo. Actualmente ocupa el puesto de directora de Medio Ambiente de ENUSA, quien se encarga de gestionar la concesin de las minas de uranio, entre ellas la de la sierra de Guadalajara. Y es que a la ex consejera no le faltan buenas referencias de polticos como Jos Mara Barreda o constructores como Florentino Prez, accionista de Centro de Transferencias, empresa que preside Arvalo Snchez.



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