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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2009

Espaa
Desempleo y precariedad: fuentes de poder para la patronal

Xabi Irastorza Garmendia
Rebelin


En medio de la actual crisis no han tardado en aparecer las voces de los que aprovechando la situacin buscan sacar tajada y ganar nuevas posiciones en la lucha por el control econmico y social. Han sido las voces de la patronal (CEOE, CEN, Confebask, Cebek, Adegi, SEA), el Banco de Espaa, la banca, algunos gobiernos, como en nuestro caso el de Navarra en la presentacin de IV Plan de Empleo, organizaciones internacionales como el FMI o diferentes partidos, fundaciones y Think Tanks al servicio del poder establecido los que han vuelto a sacar a la palestra su batera de recetas para afrontar la presente crisis dirigidas todas ellas a una mayor desregulacin de las relaciones laborales y aumento del poder y beneficio del capital:

reduccin de salarios,

abaratamiento del despido,

ejecucin libre de ERE-s, sin control administrativo alguno,

reforma de los servicios de empleo y la privatizacin del INEM,

reduccin de las cotizaciones,

rebajas fiscales para empresas, capital y rentas altas,

privatizacin de servicios pblicos.

Se trata sin duda de una nueva avanzadilla que busca profundizar en los logros de la ofensiva neoliberal iniciada en los aos 80 con Thatcher y Reagan tras la grave crisis de los 70. Aquella crisis y la posterior ofensiva neoliberal dinamit los cimientos del estado de bienestar y supuso la modificacin de la correlacin de fuerzas entre los poderes econmico y polticos y los movimientos de contrapoder. Modificacin que propici importantes cambios en el propio sistema econmico y en las relaciones laborales. Sustrato ideal donde se ha incubado la actual debacle econmica y social.

Hemos vivido ms de una dcada de ensoacin (pleno empleo, creacin de riqueza, gran crecimiento econmico...) en la que de modo enmascarado se ha consolidado y acentuado la desregulacin del empleo, la desproteccin laboral y social, se han agravado los desequilibrios sociales, la injusticia en el reparto de la riqueza, el desmantelamiento de la, ya de por s dbil, estructura pblica de bienestar, y la privatizacin de los servicios.

Durante este periodo los beneficios empresariales y del capital han crecido de modo exponencial, debido en parte al aumento de la produccin pero sobre todo por la desorbitada inversin especulativa. Unido a ello, con la complicidad de partidos polticos y gobiernos, se han ofrecido recortes fiscales a las empresas y a las rentas ms altas con la consiguiente merma recaudatoria y la perdida de peso y disminucin del gasto pblico. La poltica neoliberal adoptada por los gobiernos europeos centrados en controlar el dficit y la obsesin de los gobiernos vascos por el dficit cero, incluso supervit, ha hecho que desaparezca la deuda pblica y sta se traslade al mbito privado, es decir a los trabajadores y trabajadoras y a las familias.

Adems, en esta coyuntura se ha potenciado sobremanera la cultura del consumo, se ha privatizado y mercantilizado el tiempo libre, el espacio pblico e incentivado el crdito y la propiedad (hipotecada de por vida). De este modo, la deuda de las personas y familias ha crecido hasta lmites insostenibles.

Este periodo de crecimiento tambin a supuesto la incorporacin de ms mano de obra pero en peores condiciones laborales. El crecimiento econmico se ha realizado incrementando el nmero de asalariados pero a costa de la perdida de peso de las rentas de trabajo y de la precarizacin del empleo.

El resultado no es nicamente la precarizacin de todos los mbitos de la vida, sino incluso una autntica socializacin de la pobreza sostenida por un fuerte colchn y solidaridad familiar. La ideologa del xito, imperante en nuestra cultura, que nos obliga a triunfar o al menos mostrarnos triunfantes, oculta a menudo esta cruda realidad. Sentimos incluso vergenza de nuestros fracasos y nuestra precariedad. Pero esa fachada se sostiene sobre las arenas movedizas del consumolow coasty del crdito y endeudamiento permanente.

Eso es precisamente lo que ha quedado de manifiesto en las primeras fases de la crisis, todava en periodo de desaceleracin, especialmente en los estados y pases cuyo mercado laboral est ms desregulado. Es el caso del Estado espaol, dentro de cuyo modelo laboral se sita tambin el modelo laboral de Hego Euskal Herria, y el caso de EE.UU. En 2008 en Hego Euskal Herria, en periodo de desaceleracin pero con un crecimiento del 2% en el PIB, se han perdido 34.000 puestos de trabajo, casi todos ellos en el ltimo trimestre (incremento de 2,9 puntos en la tasa de desempleo). En el Estado espaol se han perdido ms de 1 milln de empleos (incremento de 5,7 puntos en la tasa de desempleo), con un crecimiento del 1,2%. Y en EE.UU., donde el PIB ha crecido un 1,3% durante el 2008, se han destruido 3,5 millones de empleos (el peor dato tras la II Guerra Mundial con un incremento de 2 puntos en la tasa de desempleo). Resulta llamativa la comparacin de la evolucin del desempleo en la misma coyuntura econmica respecto a otros pases cuyo mercado laboral cuenta con mayores garantas y medidas de proteccin, caso de los pases del norte de Europa (incremento de 0,5 puntos en la tasa de desempleo medio en la UE-27 con un crecimiento de 0,8% del PIB).

Lo que esconden tras de s estos datos pone en cuestin en primer lugar el propio modelo productivo. Se sigue creando gran riqueza pero incluso en esta situacin parte importante de la sociedad queda fuera de ella. Cuanto tiene que crecer, cuanto tiene que producir este tipo de economa para que todos puedan participar, al menos en el umbral mnimo, de ella? Es sostenible? Hasta cuando? Dnde estn los lmites sociales y ecolgicos? Se produce riqueza, pero para quin? dnde queda esa riqueza? Adems de cuestionar el modelo productivo y abrir el debate sobre una economa sostenible, estos datos sacan a relucir el injusto reparto de la riqueza y sus consecuencias, y permiten retomar cuestiones como la necesidad de incrementar notablemente los salarios, la reduccin y el reparto de jornada laboral, la renta bsica de ciudadana universal, etc.

Y en segundo lugar ponen de manifiesto el tipo de empleo que se ha creado durante este periodo de crecimiento en los pases cuyo mercado laboral est fuertemente desregulado y la vulnerabilidad de estos pases, de su tejido econmico y de sus trabajadores, a la hora de afrontar las ms mnimas dificultades econmicas. La tasa de temporalidad en Hego Euskal Herria se sita de modo estructural en torno al 30%, duplicando la media de la UE-27 (14%). Y la tasa de temporalidad en la poblacin juvenil alrededor de un escandaloso 70%. El 90,9% de los contratos que se realizaron en 2008 fueron temporales.

Esta precariedad se ve agravada debido a la debilidad del estado de bienestar construido o, mejor dicho desmantelado, durante estas ltimas dcadas. Resulta especialmente grave el hecho de que ms de 1 de cada 3 desempleados de Hego Euskal Herria (45.810 personas) no cobre ningn tipo de prestacin, y que casi uno de cada cinco que lo cobra (23.061 personas) nicamente percibe prestaciones no contributivas de alrededor de 400 al mes. A estos desoladores datos hay que sumar las muchas personas que a modo de autnomos y falsos autnomos se han quedado sin empleo por la fuerte externalizacin y subcontratacin fomentada durante estos aos de crecimiento, y que ahora carecen de prestacin por desempleo.

Los efectos de este modelo de empleo y el desempleo generado son devastadores tanto desde un punto de vista humano y social como desde un punto de vista econmico. Al desastre personal, familiar y social que supone la prdida del empleo se le suma la repercusin negativa del desempleo en la economa capitalista debido a la disminucin del consumo y la demanda, la paralizacin de la economa y el agravamiento de la crisis. Crculo vicioso del que no resulta fcil salir.

Es en este contexto en el que se enmarca la actual ofensiva neoliberal de la patronal y de los banqueros con la complicidad de los polticos y gobiernos de turno, proponiendo como solucin la doctrina del dogma neoliberal: flexibilizacin y reforma laboral, disminucin de salarios, abaratamiento del despido, reduccin de las cotizaciones, ERE-s libres, flexibilizacin laboral y rebajas fiscales.

Las promulgan una y otra vez como si se tratara de un mantra que hipnotiza hasta crear el clima adecuado en el que parecen ser las nicas salidas posibles.

Un anlisis ms profundo y la propia lgica capitalista, sin embargo, nos invita a pensar todo lo contrario. La praxis real as lo demuestra.

La reduccin de salarios lejos de incentivar la contratacin y el empleo lo que inmediatamente produce es el incremento de los beneficios empresariales. Beneficios que no tienen por qu derivarse a la contratacin de nuevos trabajadores, ni a la inversin en innovacin que mejore la competitividad, que de hacerse tampoco asegura el incremento de empleo sino que a menudo lo reduce. La praxis nos dice, sobre todo en los ltimos aos, que el incremento de beneficios se dedica ms bien a la inversin financiera especulativa.

En referencia a los salarios no est de ms recordar que el salario no es ninguna donacin del patrn sino, al contrario, el pago de la mnima parte del valor total producido por el trabajador para que ste tenga la motivacin suficiente de volver al trabajo. El resto del valor producido por el trabajador se lo apropia el empleador lo que le permite el beneficio y la acumulacin de capital por apropiacin del trabajo ajeno. Capital que a su vez invierte en la creacin y apropiacin de mayor beneficio y acumulacin de capital. Al patrn le interesa, por tanto, pagar el mnimo posible para tener sometidos y controlados a los trabajadores y elevar al mximo su beneficio.

De este modo, y viendo las caracterstica de la presente crisis, difcilmente la reduccin an mayor de los salarios presenta ninguna alternativa. Lejos de suavizar la crisis tendra un efecto agravante. Los bajos salarios y la precariedad laboral son precisamente algunos de los factores ms importantes que inciden negativamente en la productividad y competitividad de las empresas. Pero adems, en el actual sistema econmico capitalista, el aumento de los salarios es uno de los ms importantes activos para revitalizar una economa deprimida. El aumento salarial da mayor poder adquisitivo a los trabajadores que son los que menor capacidad de ahorro tienen y gastan la prctica totalidad de sus ingresos en los bienes necesarios para vivir, aumentando as la demanda y activando la economa.

Si los defensores del capitalismo no promulgan estas medidas no es por razones econmicas sino porque estas medidas dan mayor poder a la clase trabajadora y reducen su control sobre la mano de obra.

El abaratamiento del despido para la creacin de nuevos puestos de trabajo es otra de las falacias neoliberales. No resulta fcil comprender cmo una medida dirigida a que el despido sea ms fcil y menos costoso se intente vender como solucin a la creacin de empleo. Difcilmente un empresario vaya a contratar a alguien que no necesite solamente porque el despido sea ms barato, o que deje de despedir a alguien que no le produce el beneficio esperado por el hecho de que su despido no sea barato.

Conviene recordar que 1 de cada 3 contratos, al ser contratos temporales, carecen de indemnizacin, al igual que los despidos por causas disciplinarias, y que, por tanto, la peticin de la patronal y de la banca es la equiparacin a la baja del resto de los despidos, sean estos objetivos o improcedentes (capricho del empresario). Es decir, que el despido adems de ser libre, como ya lo es, sea gratuito.

De lo que realmente se trata es de poder deshacerse de los trabajadores y trabajadoras que no le interesen al empresario con los costes ms bajos posibles y agravar la vulnerabilidad del trabajador y extender la amenaza del despido, con el consiguiente aumento de poder y control del empresariado sobre la plantilla y los trabajadores.

En la misma lnea se sita la inslita peticin del presidente de la patronal espaola (CEOE) para que las empresas puedanejecutar Expedientes de Regulacin de Empleo sinel ya de por s escaso y laxocontrol administrativomuestra en su crudeza la dimensin de la ofensiva neoliberal. Lo que Daz Ferrn pide es, sencillamente, que dejen en manos de la patronal la regulacin de mercado laboral, mayor desregulacin de las relaciones laborales y adecuacin de la plantilla y de las condiciones laborales en funcin de las ansias de beneficio y poder de los empresarios. Quieren convertir el trabajo y a los trabajadores en mera mercadera de usar y tirar. No conviene olvidar que actualmente la patronal y muchas de las empresas tratan de utilizar los ERE-s con esta finalidad. Con el problema de que necesitan el visto bueno de la administracin pblica para su ejecucin. Este mnimo control es el que en esta ofensiva tratan de desbaratar.

No conviene olvidar que de la totalidad de los empleos perdidos en este ltimo aos el 54% se ha producido por finalizacin del contrato temporal, el 40% debido a despidos improcedentes y nicamente el 3% se producido por la ejecucin de algn ERE. Es decir, la patronal no necesita de ERE-s para despedir a sus trabajadores, ya lo hace sin ningn coste en la mayora de los casos y pagando en el resto. En muchos de los casos, los ERE-s se utilizan, ms bien, para lograr la desregulacin de las relaciones laborales y neutralizar los convenios colectivos.

Si se acepta que los empresarios puedan realizar EREs que no precisen de autorizacin administrativa, se esta dejando en sus manos la posibilidad de regular las relaciones laborales y de utilizar esta va para abaratar y facilitar el despido. La patronal conseguira la rebaja de todas las indemnizaciones a 20 das por ao trabajado con un mximo de 12 mensualidades y se quitara de encima la necesidad de justificaciones y tramites judiciales para los despidos improcedentes u objetivos.

Dentro de esta ofensiva que busca desregular completamente el mercado laboral y ejercer un fuerte control sobre l, se sita la propuesta dereforma de los servicios de empleo y la privatizacin del INEMrealizada por la CEOE a peticin de Agett, patronal de las grandes empresas de trabajo temporal. Aprovechndose del enorme desempleo que ellos mismos han generado, sacan a relucir las deficiencias del servicio pblico de empleo, su saturacin y la excesiva burocratizacin, solicitando que las empresas de trabajo temporal (ETT-s) pasen a gestionar el mercado general de empleo, as como los cursos de formacin y la orientacin profesional para agilizar el mercado laboral sin coste alguno para el estado.

Ms all de la conveniente reforma y agilizacin del servicio pblico de empleo, esta nueva propuesta de privatizacin de un servicio pblico, afecta a un mbito clave y estratgico, ya que la patronal, adems de ampliar su rea de negocio, pasara a controlar la totalidad del mercado laboral y orientar su funcionamiento en base a sus propios intereses. Se tratara de un fuerte y directo control sobre la clase trabajadora, en la totalidad de su itinerario laboral: en la contratacin, en el desempeo de su trabajo, a la finalizacin del mismo y en la gestin de las prestaciones. El poder coercitivo del empresariado se extendera ms all del mbito actual de la empresa a todo el mbito e itinerario laboral de las personas.

Aunque viniendo de donde viene no sorprenda en demasa, resulta completamente desvergonzada laexigencia de reducirlo que los empresarios llaman gastos no productivos que vienen a serlas cotizacionesque protegen y dan cobertura a los trabajadores y trabajadoras en situaciones de baja, permisos especiales, desempleo o jubilacin. Conviene recordar a estos seores que estos gastos no productivos no son otra cosa que la parte de nuestra nmina que los trabajadores destinamos a nuestra proteccin social. Lo que la patronal quiere decir con esta peticin es que nos quiere pagar menos por nuestro trabajo, que quieren reducir an ms nuestros salarios.

Especialmente grave resulta esta exigencia en medio de la crisis actual con un desempleo fuertemente creciente, en la que, como ya se ha citado, ms 1 de cada 3 desempleados no recibe ningn tipo de prestacin. Las reduccin o eliminacin de las medidas de proteccin social no slo no solucionara la crisis sino que agravara en extremo sus consecuencias y su virulencia.

Esta proteccin social, adems de dar cobertura a las personas en situacin ms vulnerable en nuestra sociedad, es parte fundamental de la salida de la actual coyuntura. Las personas y familias que quedan fueran de estas medidas protectoras salen del sistema econmico con lo que crece el circulo vicioso. Slo asegurando unos ingresos mnimos para todos pueden salir estas personas de esta situacin, posibilitando el acceso a los bienes necesarios para vivir con dignidad y contribuir tambin, de este modo, a la activacin de la economa

Las medidas propuestas por la patronal nicamente traeran consigo una mayor desregulacin de la relaciones laborales unido al desmantelamiento del ya de por s escaso estado de bienestar, aumento de la pobreza, incremento del desempleo y un estado de vulnerabilidad creciente en el que la clase trabajadora y, por tanto, la mayora de la poblacin, estara aun ms sometida y ms a merced del empresariado y del capital.

Y para colmo, solicitan ademsrebajas fiscales e incentivos para las empresas. Es decir, que adems de impedir una justa distribucin de la riqueza por medio de unos salarios justos, pretenden menguar la redistribucin desvirtuando e invirtiendo la poltica fiscal redistributiva. Ejemplo claro de esta ofensiva sin lmites es el hecho de que al da siguiente de rebajar el impuesto de sociedades en Gipuzkoa del 32,5% nominal al 28%, el presidente de la patronal guipuzcoana, Adegi, anunci que su objetivo era la rebaja hasta el 24% y la eliminacin del impuesto de patrimonio.

La mala distribucin y redistribucin, lejos de ser una solucin, es una de las causas principales de la gravedad con la que nos est afectando la presente crisis. La prdida de peso de los salarios, unida a las rebajas fiscales para las empresas, el capital y las rentas ms altas ha disminuido gravemente el poder adquisitivo de los trabajadores, lo que a su vez ha mermado la demanda y paralizado la economa del sistema capitalista.

Precisamente la merma recaudatoria que han supuesto las rebajas fiscales para los ms ricos (500 millones de euros en 2007 en Hego Euskal Herria) junto con la poltica de dficit pblico cero, cuando no supervit, ha provocado una importante reduccin del gasto pblico. De modo especial en mbitos como la educacin, la sanidad, o la atencin a la tercera edad y personas necesitadas, mbitos que junto a otros paulatinamente se han ido privatizando. Este ahorro del gasto y deuda pblica se ha trasvasado al endeudamiento privado de las personas y familias. Endeudamiento totalmente indiscriminado que afecta nuevamente con especial gravedad a los sectores sociales con menor poder adquisitivo y menor proteccin.

A esta situacin hay que aadir el gravsimo fraude fiscal que anualmente deja de recaudar miles de millones de euros. Dinero que se les regala a los beneficios empresariales y del capital y a las rentas mas elevadas. A modo de datos escandalosos solamente citar que en la CAPV las rentas de trabajo declaran una media de 20.109 mientras que la rentas empresariales declaran 11.208, o que ms de la mitad de las empresas no pagan l impuesto de sociedades porque dicen no tener beneficio o tener prdidas.

No podemos aceptar, por tanto, las recetas neoliberales de rebajas fiscales para afrontar la crisis y el desempleo, y menos aun suspropuestas privatizadoras de los servicios pblicos; mas bien al contrario. nicamente con unas polticas que graven de modo especial y progresivo las rentas ms altas, los beneficios empresariales y del capital y combatan el fraude fiscal podrn aligerar la crisis y alumbrar el camino de salida. Slo de este modo se lograr aumentar la recaudacin pblica que permita la inversin en ms y mejores servicios pblicos para todas y todos, en especial para los ms excluidos y necesitados de ellos.

Es adems necesario reorientar el gasto hacia los servicios pblicos de atencin a las personas en lugar de primar las infraestructuras fsicas. Servicios pblicos que adems de incidir directamente en el bienestar de la sociedad son las que ms y mejor empleo generan.

Las propuestas de la patronal en cuanto a poltica fiscal como en la orientacin de la inversin pblica, dirigida en gran medida hacia grandes infraestructuras o industrias productivas, ms que sealar la salida de la crisis la agravan, y responden, sobre todo, a los intereses particulares de una minora privilegiada por encima del inters general que dicen defender.

La conclusin es que las propuestas y recetas de la patronal y de la banca, lejos de buscar la salida de la crisis la conducen a un callejn sin salida. Es ms, al igual que en anteriores crisis buscan salir de ella con una mejor correlacin de fuerzas. La reduccin de salarios, el desempleo, la precariedad laboral, etc. adems de engordar los beneficios empresariales busca aumentar el poder y el control sobre los y las trabajadoras haciendo ms vulnerable su resistencia y capacidad de organizacin y lucha. Se trata de un verdadero golpe de estado a la justicia social, a la democratizacin de la economa y al, ya de por s raqutico, estado de bienestar.

Xabi Irastorza Garmendia

Manu Robles-Arangiz Institutua Fundazioa

ELA Euskal Sindikatua



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