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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2009

La orden de arresto contra el presidente de Sudn revela el doble rasero de la Corte Penal Internacional
Moreno Ocampo, el fiscal bifronte

Danilo Zolo
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti


Omar Al-Bashir, presidente de Sudn, ha sido condenado por la Corte Penal Internacional por crmenes de guerra y por crmenes contra la humanidad. El Tribunal ha aceptado las acusaciones lanzadas por el Fiscal Jefe, el argentino Luis Moreno Ocampo, si bien ha rechazado la acusacin de genocidio. Se trataba de una imputacin que mucha gente consideraba sin fundamento, entre ellos un jurista respetado y muy informado sobre la situacin sudanesa como Antonio Cassese.

No se trata de poner en tela de juicio las responsabilidades del presidente Al-Bashir, que son sin duda muy graves, y no slo en lo referente a la tragedia de Darfur. Lo que ms choca de este asunto judicial, lo que merece una rpida reflexin es la figura del Fiscal Jefe, y por ende, la funcin misma de la Corte. A Moreno Ocampo se le va viendo cada vez ms como una copia mala de Carla del Ponte, la antigua Fiscal del Tribunal ad hoc para la antigua Yugoslavia. Ambos parecen destinados a pasar a la historia de la justicia internacional como magistrados gravemente condicionados por la lgica del poder internacional: una lgica que, al menos en teora, no debera tener nada que ver con la tutela de los derechos humanos, la promocin de la paz y la justicia internacional.

Conviene recalcar ante todo que hasta ahora la actividad judicial de la Corte Penal Internacional -cuya jurisdiccin est en vigor desde 2003- ha sido renqueante, casi nula. Hasta la actualidad el Tribunal se haba limitado a una serie de investigaciones poco incisivas y a ordenes de arresto en el norte de Uganda, en la Repblica Democrtica del Congo y en la Repblica Centroafricana: todas ellas reas lejanas del epicentro geopoltico de los conflictos globales en los que hoy estn implicadas las potencias occidentales; en especial, la superpotencia estadounidense.

Adems, el Fiscal Ocampo se ha distinguido hasta ahora por su respeto reverencial hacia los Estados Unidos e Inglaterra. No dud en archivar nada menos que 240 denuncias formales presentadas ante el tribunal relativas a crmenes que cometieron en Iraq las tropas angloamericanas. Aun teniendo plena competencia sobre todo en relacin con Gran Bretaa, Ocampo no emprendi la ms mnima investigacin, y tuvo que recurrir a un motivo irrisorio: la ausencia de intencin dolosa de las milicias angloamericanas que atacaron y luego ocuparon Iraq provocando la masacre de miles y miles de inocentes.

Por otra parte, cabe sealar que la fiscala de la Corte Penal Internacional no ha acometido ninguna investigacin acerca de los crmenes cometidos por el estado de Israel en la Franja de Gaza durante las tres semanas de la operacin sanguinaria Plomo fundido. Pese a que la Autoridad Nacional de Palestina suscribi el estatuto de Roma, Ocampo objeta con mucha prudencia que se necesitan estudios atentos de teora del derecho internacional antes que la Autoridad palestina pueda ser reconocida como sujeto del ordenamiento internacional.

Cmo explicar entonces que, en el caso de Sudn, Moreno Ocampo haya dejado de lado toda esa aristocrtica discrecin y haya hablado con cajas destempladas, atrevindose a incriminar a un jefe de Estado cuya arrogancia es ms que conocida? La respuesta es fcil. Fue el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas quien atribuy a la Corte de modo excepcional la competencia para intervenir en Sudn, y eso que Sudn no est sometido a la jurisdiccin de la Corte al no haber suscrito su estatuto. Esta operacin la promovi Estados Unidos, que, a cambio, quera que los militares y civiles estadounidenses presentes en Sudn quedaran fuera de la jurisdiccin de la Corte.

Una vez ms nos hallamos ante el doble rasero del derecho penal internacional: por un lado, una justicia a medida para las grandes potencias del planeta y sus lderes; y por otra, los pueblos dbiles, derrotados y oprimidos. Una vez ms, la justicia de los vencedores.

Fuente: http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/in-edicola/numero/20090305/pagina/11/pezzo/243857/


Danilo Zolo
(Rijeka, 1936) es Catedrtico de Filosofa del Derecho en la Universidad de Florencia, Italia. Entre sus obras traducidas al espaol se encuentran: La democracia difcil, Cosmpolis y La justicia de los vencedores.

Gorka Larrabeiti es miembro de Rebelin y Tlaxcala.


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