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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2009

Benjamin Franklin, Max Weber y los falsos positivos

Okrim Opina
Rebelin


A mediados del siglo XVIII el genial cientfico y nefasto puritano Benjamin Franklin escribi una serie de consejos (1) para aquellos que deseaban hacerse ricos. Los mismos se resuman en que las virtudes de la puntualidad, laboriosidad, diligencia y honradez eran el camino ms expedito a obtener dinero efectivo y crdito (prstamos de dinero).

Un siglo despus, el socilogo alemn Max Weber analizaba esos consejos en su libro La tica protestante y el espritu del capitalismo (2) (el subrayado es mo):
Todas las mximas morales de Franklin se utilizan en sentido utilitarista: la honradez es til porque proporciona crdito; tambin lo proporcionan la puntualidad, la diligencia y la moderacin y slo por ello son virtudes: de aqu se derivara, entre otras cosas, que bastara la apariencia de honradez, por ejemplo, cuando cumpliera el mismo servicio.
Dicho de otra manera, la honradez no es un fin, es un medio, un medio para obtener beneficio econmico. Y una vez que establecemos el dinero como fin y las virtudes humanas como medio, queda al entender de cada persona qu es virtud y qu no. Esta es la lgica moral con la que naci el capitalismo.

Volviendo a Weber:
El hombre queda referido a ese ganar dinero como al objetivo de su vida, no es la ganacia la que queda referida al hombre como un medio para la satisfaccin de sus necesidades materiales. Esta inversin de lo que llamaramos la situacin natural, inversin realmente sin sentido para el sentir natural, es con toda claridad, absolutamente, un leit motiv del capitalismo.
En la actualidad, en Colombia, el gobierno neoliberal encabezado por lvaro Uribe ha aplicado los preceptos de Benjamin Franklin a todas las esferas de la sociedad colombiana: el fin es el dinero. Las virtudes son un medio, pero no el nico. No ha escapado a esa lgica el Ejrcito, comandado por el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

Por ejemplo, en la lucha del Estado colombiano contra la insurgencia, se han ofrecido premios en metlico a quienes dieran de baja un eufemismo para el verbo matar- a guerrilleros.

La motivacin para los oficiales y soldados colombianos no es luchar por la democracia, defender al pueblo colombiano, salvar la Patria o cualesquiera sea la razn que se le ocurra a Uribe y Santos para motivarlos, aunque usen estas con la prensa y la opinin pblica: las motivaciones morales por las que uno puede tomar las armas tanto de un lado como del otro del conflicto- quedaban relegadas a un segundo plano en el Ejrcito. Gracias a Uribe y su doctrina liberal que bebe de los pensamientos de Franklin- ahora el fin de la lucha era el dinero.

Y pas lo que pasa en estos casos: el corrompido moral y econmicamente- Ejrcito colombiano, viendo el dinero como un fin, hizo lo posible para procurrselo a toda costa. La finalidad de su lucha ya no era moral: era econmica. Y se pusieron manos a la obra.

Si por cada guerrillero muerto cobraban una cierta cantidad de dinero, y el dinero es gracias al liberalismo econmico un objetivo de vida, muchos altos cargos, oficiales y soldados se dedicaron a asesinar campesinos, trabajadores o jvenes desempleados sin ninguna vinculacin con la guerrilla, disfrazndolos despus de luchadores farianos o elenos para exhibirlos a la prensa y cobrar las recompensas que, al estilo Far West, el gobierno ofrece por cabeza.

Parafraseando a Weber, el Ejrcito aprendi que basta la apariencia, cuando cumple el mismo servicio: no es necesario que sean verdaderamente guerrilleros, basta que lo parezcan, ya que el fin se que persigue es el dinero y de esa manera se obtiene.

Unas 1.400 personas han sido asesinadas por el Ejrcito de esta manera en aos recientes. La propia Fiscala General del Estado admite casi 1.200 casos, denuncia Movice. Estos asesinatos extrajudiciales se han denominado falsos positivos y el escndalo ha producido varias renuncias en el Ejrcito.

El ejecutivo neogranadino se ha mostrado escandalizado y horrorizado por estos casos. Pero las mximas de Franklin siguen intactas. Y con ellas, los falsos positivos.

El gobierno de Uribe aplica esa lgica capitalista a todo lo que hace, y gran parte de la sociedad colombiana se ha contagiado.

En otras esferas de la sociedad se observa idntico comportamiento, aunque sus efectos no sean tan obvios ni tan monstruosos como los llamados falsos positivos.

Por ejemplo, muchos doctores estudiaron medicina ya no para salvar vidas, si no para obtener un puesto en una clnica privada y ganar mucho dinero; muchos periodistas ya no se preocupan por informar verazmente, investigar o indagar, si no en complacer al dueo del medio y as ganar mucho dinero; etc.

No importa que alguien est enfermo de algo, basta que lo parezca y as venderle un tratamiento carsimo; no importa que una noticia sea verdadera, basta que lo parezca y as tener una gran exclusiva y cobrar en consecuencia, etc.

El viernes 6 de marzo cientos de miles de colombianos marcharn en todo el pas contra los falsos positivos, claras prcticas de terrorismo de Estado.

Indirectamente, quiz instintivamente, quiz inconscientemente, la marcha tambin ser en contra de esa lgica capitalista que pone el dinero como un fin ltimo y no como un medio, con las consecuencias que sufre la humanidad entera desde hace siglos.
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NOTAS :
(1)- Necessary Hints to Those That Would Be Rich, 1736.
(2)- Ed. Alianza Editorial, 2001, pginas 57-62.

http://okrimopina.blogspot.com/




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