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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2009

Teatro: El encuentro de Descartes con Pascal
Razn y realidad

Fernanda Ramos
Rebelin


Un da de stos atrs, mi compaero y yo fuimos al teatro a ver El encuentro de Descartes con Pascal. Para nosotros, aunque no hubiera credo que alguna vez pudiera sentirlo, asistir al teatro o al cine se ha convertido, ms que en un divertimento, en un acto de militancia puesto que nos vamos arrastrando en nuestras obligaciones diarias y no nos quedan ganas ms que para lo que consideramos obligaciones. Obligaciones como seguir a Josep-Mara Flotats y las propuestas que nos regala con su trabajo.

El autor de la obra, Jean-Clude Brisville, imagina cmo se pudo desarrollar la nica conversacin que tuvieron Descartes y Pascal en la que, aun manteniendo un enorme respeto entre ambos, manifestaban enormes diferencias derivadas de la concepcin racionalista de Descartes y la concepcin idealista, basada en la fe a Dios, de Pascal. Esta conversacin se ve sazonado por las salidas de Descartes que, apoyado en su diferencia de edad, se permite ironizar sobre las maas de que se vale para sobrevivir en el medio que le ha tocado.

Esta vez, sin embargo, la obra pareca que, ms all de resultarnos graciosa en su propuesta, no nos aportaba gran cosa. De hecho, al finalizar, nos miramos y dijimos: muy bien pero, creo que ya en el siglo XXI, este discurso sobre razn y fe est un poco pasado.

Dios mo. Qu carga de soberbia la de nuestro juicio! pues, cuando se encendieron las luces y nos fijamos en nuestro entorno observamos que las personas que asistan a nuestro querido teatro Espaol (lleno a rebosar) mantenan una apariencia de personas de ley, sin pauelos palestinos, sin rastas, el pelo bien cortado y una cara como de como hay que ser.

Mi compaero, siempre mucho ms curioso que yo, me dijo: sabes que no oigo bien, escucha a ver qu comenta la gente. Qu aburrido, pens yo pero, como le quiero, puse un inters que me dur poco tiempo pues los comentarios eran de aparente cultura: sobre el momento histrico, sobre el pensamiento de los autores sin embargo, este conocimiento de bachillerato me aportaba poco porque a m me gusta que me propongan temas actuales y no parecamos sacar, ni ellos, ni nosotros, ninguna semejanza entre lo que habamos estado viendo y la situacin actual.

Resultaba todo tan fro que me dej inquieta la falta de reflexin personal que observaba alrededor.

Mientras cruzbamos la acera y nos sumergamos en el garaje, fuimos hablando y comentando entre nos, lo que habamos visto y lo que habamos escuchado hasta que, ante la mquina de pago automtico, presenciamos un encuentro.

Delante de nosotros iba un matrimonio joven bien vestido, con tres nios pequeos bien limpios, como de unos cinco a ocho aos, el padre claramente el padre- cargaba una guitarra a la espalda y la madre claramente la madre-, conduca a los ms pequeos. Justo detrs de nosotros lleg un matrimonio algo mayor que, al ver a los jvenes, exclam vaya! Qu casualidad que nos encontramos! Qu hacis por aqu?, nosotros venimos del teatro a lo que el pap joven respondi: hola! Qu tal? Nosotros venimos de la parroquia

Solt, imbcilmente, un gritito, abr los ojos con pasmo y me gir a mirar a mi compaero.

Nos miramos.

Nos callamos.

El siglo XVII an estaba aqu.

Gracias Flotats por ponernos en nuestra realidad.



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