Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2009

El gran hermano y el nuevo fascismo

Pedro L. Angosto
Rebelin


En la historia europea del siglo pasado, las crisis econmicas precedieron siempre al fascismo y a la guerra. No creo que la historia se repita, ni que los procesos histricos sean frmulas matemticas o recetas de cocina que al aplicarlas den un resultado determinado, pero hay circunstancias que invitan a pensar que, poco a poco, lentamente, un nuevo modo de fascismo se est instalando en el viejo continente. Orwell lo predijo en su clsico 1984.

Contar, a modo de ejemplo, un hecho acaecido hace unos das en un lugar del Mediterrneo espaol, o mejor dicho de lo que queda de l. Alicante es una ciudad de tamao medio, tiene casi cuatrocientos mil habitantes y vive, bsicamente del sector servicios. Desde hace muchos aos gobierna la ciudad y la Comunidad valenciana un partido en el que cohabitan franquistas empedernidos, con hombres de negocios, clericales y neoconservadores radicales. Alicante y la Comunidad valenciana fueron elegidos desde mediados de los noventa como campo de experimentacin de la poltica que dicho partido iba a imponer en todo el Estado.

En un proceso que no tiene precedentes en nuestra historia, la Generalitat valenciana decidi, tras la llegada al poder del Partido Popular en 1995, acabar con la enseanza pblica por el sistema de acoso y derribo. Pese al incremento de la poblacin sufrido al calor de la emigracin, los mandatarios populares dejaron de construir colegios pblicos, de mantener adecuadamente los que haba, de dotarlos de los medios necesarios para impartir una enseanza con un mnimo de calidad que hiciese posible una drstica disminucin del fracaso escolar. En lugar de edificios modernos, funcionales, rodeados de verde, bien acondicionados, con magnficas salas de estudio, con aulas de nuevas tecnologas, con bibliotecas bien pertrechadas, con gimnasios y pistas deportivas adecuadas, con laboratorios bien equipados, los jerifaltes educativos del mencionado partido decidieron que miles de nios estudiasen en aulas prefabricadas de hierro similares a los contenedores que llevan los barcos. Mientras la geografa alicantina era invadida por ese invento humillante y vergonzoso, mientras los institutos se caan a pedazos, mientras que el dinero que se les daba apenas cubra los gastos corrientes, fueron surgiendo por todos lados suntuosos colegios de curas que inmediatamente pasaban a ser centros concertados, o sea costeados por todos para mayor gloria de Dios, de los hombres clibes que los dirigen y del pensamiento reaccionario y clasista. No se hizo ninguna campaa para que los padres se negasen a llevar a sus hijos a esas chabolas; tampoco los padres fuimos capaces de darles fuego, como habra sido nuestro deber. Bast con dejar que la manzana pblica se pudriera a fuego lento por falta de inversiones para que el sector educativo fuese entregado, convertido en suculento negocio econmico e ideolgico, a la Iglesia Catlica. De modo que hoy, ms de la mitad de los chavales que estudian primaria en esta Comunidad algo similar ocurre en Castilla-Len, Murcia y Madrid-, lo hacen en colegios concertados regidos por frailes y estn bajo el control ideolgico de Roma.

En uno de esos centros, el instituto del barrio del Pla podra ser cualquier otro, cualquier escuela pblica, todos estn igual-, un grupo de profesores lleva aos pidiendo la restauracin del edificio, libros, material de laboratorio e informtico, obteniendo siempre la misma respuesta: No hay dinero. Hace unos meses, la directora del centro, Marina Sanz Moreno, -recordemos que no haba dinero para nada- decidi montar un costoso sistema de vigilancia, instalando cmaras tanto en el exterior como en el interior del centro, de manera que se pudiesen controlar las actividades de todos los alumnos y profesores en cada momento. Algunos profesores mostraron su disconformidad, protestaron y se quejaron del derroche econmico que supona tal inversin cuando el instituto estaba ayuno de tantas cosas imprescindibles, dejando claro que esas cmaras violaban su derecho a la intimidad. Hace unos das, Luis Leante, profesor de Latn, escritor y premio Alfaguara de novela 2007, hombre bueno y tranquilo al que quieren sus alumnos pero que no goza de la simpata de la directora -en adelante alcaidesa- del mencionado instituto, arranc una cmara que directamente enfocaba a su clase, que lo persegua a todas horas. La directora, llam de inmediato a la polica y al momento Luis Leante, maestro ejemplar, fue detenido ante el estupor de los cientos de alumnos que vieron tan lamentable como vejatorio espectculo, ante la indignacin de todos los que amamos, como nuestro mayor tesoro, la libertad. Los alumnos increparon a la directora y la polica, mientras algunos profesores, los ms prximos a la alcaidesa, formaron un cinturn de seguridad en derredor suyo. Segn testigos presnciales, presuntamente, la Alcaidesa asegur que el profesor haba actuado de ese modo para salir en los peridicos y hacer publicidad de su ltima novela La luna roja-, vertiendo pronsticos nada halageos sobre el porvenir del profesor Leante No se olvide que los directores de Instituto de la Comunidad valenciana son directamente nombrados por la Generalitat.

Trasladado a los calabozos de la comisara de Alicante, Leante se neg en un primer momento a declarar, pasando toda la noche en ellos. Al da siguiente reconoci que haba arrancado las cmaras en un ataque de rabia porque estaba siendo perseguido, porque su intimidad estaba siendo violada, porque el instituto necesitaba muchsimas cosas antes que ese costoso sistema de seguridad. Mostr su arrepentimiento por haberse dejado llevar por la rabia y afirm que las cmaras las dej en la biblioteca del instituto. Ahora, Luis Leante se enfrenta a un juicio y a un expediente disciplinario de resultados inciertos, tambin, esperemos que no, a la soledad de una sociedad conformista y cada vez ms conservadora que no es consciente de lo que significa que nuestras vidas estn controladas, que nuestra intimidad pueda ser violada, que confunde el civismo con el gamberrismo.

Luis Leante recibi el premio Alfaguara por una maravillosa novela de amor que es tambin un canto al pueblo saharaui, a ese que abandonamos a su suerte, que entregamos a Hassan II en uno de los episodios ms vergonzosos del final del franquismo y que la democracia no ha sabido reparar. Su acto, fuese o no fruto de un impulso incontenible ante el acoso de que era objeto, es un acto de ciudadana ejemplar con el que me solidarizo completamente. Es tambin un acto que ha servido para denunciar el terrible estado de abandono en que se encuentra la enseanza pblica en la Comunidad valenciana y un gesto de rebelda contra los fascistas que quieren convertir a Europa una tremenda casa del Gran Hermano orweliano, donde todos nuestros movimientos, nuestros pasos, nuestras palabras estn controladas en cada instante por quienes de verdad saben lo que nos conviene.

Lo sucedido con Luis Leante puede tener para algunos rango de simple ancdota, pero nada ms lejos de la realidad, y de ah el valor de su accin. Hoy cuando paseamos tranquilamente por cualquier calle con nuestros hijos, con nuestros amigos, con el perro, hay un ojo que nos ve; cuando fumamos, nos tomamos un vino, o nos limpiamos los mocos, hay un ojo que nos ve; cuando entramos al banco, al supermercado, al cine, hay un ojo que nos ve; cuando nos acariciamos, nos besamos, nos tocamos, hay un ojo que nos ve. Ese ojo sabe lo que pensamos, lo que compramos, cuales son nuestros libros preferidos, qu peridico compramos, qu lugares frecuentamos, cuales son nuestras costumbres, nuestras rebeldas y hasta el color de nuestros gayumbos. Y ese ojo que lo sabe todo, que nos conoce mejor que nosotros mismos, es el ojo del Gran Hermano global, es el ojo del fascismo moderno, de la cara actualizada del fascismo que ha penetrado en Europa sin ms oposicin que la de este valiente y admirable profesor y escritor que es Luis Leante: Recientemente, el gobierno de Finlandia modelo de sociedad civilizada-, ha aprobado una ley que permite a los jefes de las empresas intervenir los correos electrnicos de los trabajadores; los nuevos documentos de identidad de la UE llevan ms informacin sobre nosotros mismos que la que tienen nuestros padres y amigos; las tarjetas bancarias dejan un rastro indeleble sobre nuestros gustos y actividades, entrar en un aeropuerto con la intencin de embarcar se ha convertido en un acto en el que todos los derechos individuales pueden ser violados; nadie puede estar seguro de que sus llamadas telefnicas no son intervenidas, nadie de que sus consultas internuticas no son rastreadas; algunas personas por llamarlas de alguna forma- claman ya por instalar control sobre los contenidos de la red y sobre quienes acceden a tales o cuales pginas. Ante esta situacin, acciones directas como la de Luis Leante, no slo son loables, sino que adquieren un valor ciudadano ejemplar. Vaya para l todo nuestro apoyo, el apoyo de las personas que creemos que otro mundo es posible y que algn da, tal vez maana, la justicia ser justa, actuando de oficio contra quienes violan los derechos fundamentales de las personas y no contra quienes quieren protegerlos.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter