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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2009

Nietzsche y el Comunismo (I) Un arspice de la contrarrevolucin

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


En un artculo anterior tratamos de sumarnos a este intento de lectura crtica, de situar en las coordenadas histrico-polticas las primeras obras de Nietzsche, hablbamos deEl Nacimiento de la Tragedia desde el Espritu de la Msica de 1872 y de textos coetneos. La tarea era entender al filsofo comototus politicus y pensar junto con los textos (manuscritos y correspondencia) que la etapa comprendida entre los aos 1869-1879 poda entenderse como el intento y la frustracin de llevar a la prctica una plataforma poltica reaccionaria, antimodernista y esencialmente anticomunista. Sostenemos que los textos escritos por Nietzsche desde Die Geburt hasta las Consideraciones Intempestivas podan comprenderse como wagnerian Streitschriften, escritos de combate poltico wagnerianos e inclusos lneas prcticas de aplicacin de un verdadero programa aristcrata y reactionnaire.

Aunque El Nacimiento de la Tragedia, el primer libro de Nietzsche, no reflexiona sobre poltica per se, ya que los elementos de la fundamentacin socio-poltica fueron eliminados por consejo de los Wagner al ser demasiado reaccionarios, es indudable su pathos poltico anidando entre lneas. Ciertos anacronismos sorprendentes para un fillogo, ciertos tiempos verbales en presente del indicativo, el uso de un sospechoso nosotros partidario, sealan sin dudas que el libro es una invitacin a la reflexin de los problemas alemanes y europeos actuales: es un libro-anzuelo. Quedan en este palimpsesto los restos de las reflexiones del manuscrito escrito en Lugano sobre el estado, la lucha de clases, la plusvala y la cuestin obrera. Temas que ya analizamos en artculos anteriores. Pero hay dos irrupciones abruptas, desenfrenadas, violentas, incluso para la hermenutica de la inocencia del Nietzschisme, en el seductor discurso wagneriano sobre la Artistenmetaphysik. La primera es en el captulo XVIII. Despus de diagnosticar que todo nuestro mundo moderno est enfermo y prisionera en la red de la cultura socrtica, hace un paralelismo entre la muerte de la tragedia griega y la crisis revolucionarias.

Nietzsche afirma que no debemos ocultarnos ms lo que oculta el Sokratismus moderno: Un optimismo (Optimismus) que se imagina no tener barreras! Ahora debemos no asustarnos si los frutos de ese optimismo maduran, si la sociedad, acedada hasta en sus capas ms bajas por semejante cultura, se estremece poco a poco bajo hervores y deseos exuberantes, si la creencia en la posibilidad que tal cultura universal del saber se trueca, poco a poco, en la amenazadora exigencia de semejante felicidad terrenal alejandrina, en el conjunto de un deux ex machinaeuripdeo! Ntese esto: la cultura alejandrina necesita de un estamento de esclavos (Sklavenstand) para poder tener una existencia duradera; pero, en su consideracin optimista de la existencia, niega la necesidad de tal estamento, y por ello, cuando se ha gastado el efecto de sus bellas palabras seductoras y tranquilizadoras acerca de la Dignidad del Hombre (Wrde des Menschen) y de la Dignidad del Trabajo (Wrde der Arbeit), se encamina poco a poco hacia una aniquilacin horripilante (grauenvollen Vernichtung). No hay nada ms terrible que un estamento brbaro de esclavos (barbarischen Sklavenstand) que haya aprendido a considerar su existencia como una injusticia (Existenz als ein Unrecht) y que se disponga a tomar venganza no slo para s, sino para todas las generaciones. Nietzsche llama a estas situaciones revolucionarias, como las que vivi en Basilea (las huelgas salvajes de 1868/69) o las que pudo seguir detenidamente como la Commune de Pars (1871), como amenazadoras tempestades (drohenden Strmen) al eternamente igual orden aristocrtico de la Naturaleza. Pero an as es posible interpretar entrelneas el claro mensaje poltico del fillogo.

Otra irrupcin sucede en el captulo XIX: hablando de la pera moderna (en un libro sobre la tragedia griega!) Nietzsche concluye que la gnesis de este tipo de arte degenerado reside en la satisfaccin de una necesidad totalmente no-esttica, en la glorificacin optimista del ser humano en s (optimistischen Verherrlichung des Menschen), en la concepcin del hombre primitivo como hombre bueno y artstico por naturaleza: ese principio de la pera se ha transformado poco a poco en una exigencia amenazadora y espantosa, que, teniendo en cuenta a los movimientos socialistas del presente (sozialistischen Bewegungen der Gegenwart), nosotros no podemos ya de dejar or. El Subhombre bueno (gute Urmensch) quiere sus derechos. Qu perspectivas paradisacas!. El pobre quiere derechos! Qu escndalo, nos dice Nietzsche! Y este reclamo de masas se inscribe en todo: en la lgica, el estilo, en la prensa, en la pera, en la misma filosofa y, como veremos, en la educacin burguesa. El proletariado moderno, como los ilotas, pertenecen a una subclase de hombres que tiene su lugar inamovible en el Ordnungnatural. Orden del que slo intenta elevarse gracias a que le han enseado (tribunos anarquistas, publicistas socialistas, periodistas comunistas, sindicatos, partidos progresistas) a considerar su Existenz als ein Utrecht.

Si nos remitimos a la evolucin filosfica escolar de Nietzsche no debemos nunca dejar de lado su paralelo y sumergido desarrollo propiamente poltico. Ya vimos su temprano fervor adolescente por las guerras antinapolenicas, su idolatra por Napolen III y el Bundeskanzler Otto von Bismarck su repugnancia por el Iluminismo y la Gran Revolucin Francesa, su profesin de fe nacional-liberal prusiana y participacin en la campaa electoral de 1866, su chauvinismo en la Guerra Franco-Prusiana (1870/1). Pero lentamente Nietzsche comienza a decepcionarse del II Reich: descorazonante es para conservadores y reaccionarios el cuadro que empieza a presentar Prusia y la nueva Alemania a fines de 1871. La artificiosa y antinatural ingeniera social de los Junkers (poltica de revolucin desde arriba, la va prusiana al capitalismo) implicaba un Iluminismo popular que amenazaba con abrir la puerta no slo a la decadencia, sino a la misma revolucin. El fantasma del comunismo recorra las reformas sociales y las nuevas instituciones parlamentarias guillerminas. Pese a la intrincada situacin interior y a la vigorosa oposicin conservadora en el Reichstag (los conservadores llegaban al insulto personal) Bismarck promulg una legislacin social extraordinaria para la poca, modlicamente populista, incluso en comparacin con EEUU. Decret, bajo inspiracin del pensamiento social-cristiano y la izquierda liberal, un seguro por accidentes de trabajo, seguro de enfermedad, invalidez y vejez. Por primera vez amplias clases de trabajadores tenan cubierto el riesgo a lo largo de su vida y una vejez ms o menos digna. Adems suprimi el derecho patrimonial de la nobleza terrateniente e impuso un Cdigo Civil inspirado en el napolenico. Esto era acompaado de una poltica represiva contra la naciente y cada vez ms poderosa socialdemocracia inspirada en Engels y Marx. Hasta los nacional-liberales alemanes, asustados, afirmaron que Bismarck se estaba deslizando por la pendiente que conduca al comunismo.

Nietzsche que sigue atentamente los sucesos polticos lo tiene muy claro: esta Weltanschauung antihelnica y antigermnica lentamente se apodera del II Reich, una poltica delressentiment, que se expresa a travs del sufragio universal, las ficciones alucinatorias (Dignidad del Hombre, Dignidad del Trabajo, Felicidad para Todos, progreso indefinido) y con esa institucin de indudable tufo hegeliano llamada educacin popular (Volksbildung). Despus de la batalla de Sedn se abra para los reaccionarios alemanes un horizonte despejado y de esperanza. Guiado por una Prusia hegemnica, los sectores ms conservadores y recalcitrantes de la derecha comienza a inquietarse por el espectculo populista que se despliega a sus ojos: el Volksaufklrung, Iluminismo populista de Bismarck. El tibio socialismo de estado guillermino construye una insensata superestructura democrtica, tiende hacia las despreciables formas republicanas, se transforma en un medio e instrumento de movilidad y promocin social, cuyo mascarn de proa ms visible y daino es la instruccin popular burguesa, laVolksbildung. Es el Sokratismus en su quinta esencia. Nietzsche tendr oportunidad de combatirlo desde una tribuna pblica en la misma Basilea. Como seala su bigrafo Janz en esta conferencias Nietzsche presenta sus reivindicaciones crtico-culturales, que tambin contienen una buena dosis de crtica social. Las Vortgrage sern, sobre el marco general esbozado en El Nacimiento de la Tragedia, la parte prctica del programa.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma : la famosa primera frase del Manifiesto Comunista de Engels y Marx sera una excelente descripcin del anticlmax que se apoderaba de muchos pensadores conservadores y reaccionarios europeos luego de la Commune de Paris (1871). En el caso de Neitzsche no necesitamos circunscribirnos al libro El Nacimiento de la Tragedia, a los fragmentos pstumos o a su correspondencia. Nietzsche sostena estas ideas adelante del mismo pblico sin pudor.

El pathos reaccionario y antimodernista colorea textos preparatorios del libro, correspondencia, fragmentos pstumos e incluso una intervencin poltica pblica (la ltima de su vida). Anteriormente Nietzsche haba dado una conferencia pblica, se trataba de un breve estudio sobre las condiciones religiosas de los emigrantes alemanes en los Estados Unidos de Amrica, titulado Die kirchlichen Zustnde der Deutschen in Nordamerika (1865). Ahora las circunstancias histricas han cambiado: ha nacido la gran Alemania en forma imperial, se ha producido laCommune de Pars que lo haba conmocionado profundamente: aquella tendencia (Hang) hacia la Commune, hacia la forma ms primitiva de la sociedad (primitivsten Gesellschafts-Form), por otro lado usual en todos los socialistas de Europa; adems ahora es un catedrtico y poda expresar sus augurios a la elite de la conservadora Basilea. Su bigrafo ms importante, Curt Paul Janz, nos dice que con estas conferencias sobre educacin Nietzsche, despus de haber publicado su primer libro El Nacimiento de la Tragedia, toma definitivamente el derrotero en el que lo habremos de ver hasta el final de su vida. Nada ms ni nada menos. As que estos discursos marcan el giro hacia un pathos que en su esencia jams abandonar. De tal manera que tanto en esencia como en motivos y argumentos el Nietzsche poltico jams abandonar esta lnea de combate. Las conferencias son las medidas prcticas no expresadas enEl Nacimiento de la Tragedia, y su objetivo es la educacin del pueblo alemn. Cuando fueron editadas en formato libro, Nietzsche le agreg un Vorrede y una aclaracin al lector. En el Vorrede nos advierte que el tema a tratar es tan serio e importante como inquietante. Al sorprendido pblico suizo le anuncia que el no hablar del sistema educativo de Basilea sino del de la nueva y victoriosa Alemania. Y el objetivo final es una renovacin, un rejuvenecimiento y una purificacin del Espritu Alemn (Deutsche Geist) El objeto polmico de saneamiento y profilaxis es el II Reich, el iluminismo popular de Bismarck, su poltica educativa y su sistema de educacin general y popular.

Nietzsche se autodenomina profeta, heraldo y portavoz de una buena nueva. Utilizar una figura retrica que repetir: se presenta al auditorio como un profeta inactual, como un arspice romano, que no hace meros proyectos utpicos, sino que profetiza el futuro inspirndose en el anlisis concreto de la situacin concreta: permtaseme adivinar el porvenir basndome exclusivamente, como un augur romano, en las vsceras del presente: en este caso equivale sencillamente a prometer una futura victoria a una tendencia cultural ya existente. No es casualidad que a sus lectores (y oyentes) los denomina combatientes, quienes estn henchidos de esperanza. Para convocarlos a esta lucha milenaria contra la decadencia Nietzsche trae a colacin al gran Schiller, el Schiller teutmano y henchido de galofobia, el Schiller sesgado y limitado a su Wilhelm Tell, la rebelin de los cantones de lengua alemana contra los Habsburgo. Nietzsche es el heraldo y portavoz antimodernista, que se enfrenta a los mtodos modernos (en esttica, en filologa, en educacin) que portan en su seno el rasgo de la antinaturaleza Su diagnstico de la situacin es que existen en el II Reich dos tendencias aparentemente contrapuestas de accin (igualmente perjudiciales, vagamente identificadas con el liberalismo y los viejos reaccionarios): una la tendencia hacia la mxima extensin de la Cultura; otra la tendencia a disminuirla y debilitarla. Contra esta falsa anttesis, Nietzsche anuncia la nica tendencia (Hang) verdadera y real que se basa en la ley necesaria de la Naturaleza: la tendencia a la restriccin y conservacin de la Cultura, como anttesis de su mxima extensin posible (polticas liberales y democrticas), y la tendencia al refuerzo y a la autosuficiencia de la Cultura, como anttesis a su debilitacin (conservadora). En cambio lo que podran conseguir las dos tendencias que pujan en el estado por imponer su predominio es fundar una Cultura falsa. Una novsima tendencia, que pretende superar tanto al liberalismo caduco como al anacrnico conservadurismo y de la que el propio Nietzsche se autodenomina profeta y augur.

Este radicalismo aristocrtico (o ms bien revolucionario reaccionario, por paradjico que suene) aunque aparentemente est en franca minora y no se le aprecie, ni se le honre, no obstante, seala Nietzsche, finalmente vencer, como yo creo con plena confianza, ya que tiene de su parte el mayor y ms potente aliado: la Naturaleza (Natur)Todos los mtodos modernos de educacin llevan en su seno el rasgo de la Antinaturaleza, y que los defectos ms fatales de nuestra poca estn relacionados precisamente con esos mtodos antinaturales de educacin. La causa nietzscheana tiene de su lado la verdad, la ley necesaria del orden de la Naturaleza, las intenciones eternamente iguales de la jerarqua natural de las cosas. Nietzsche no se anda con medias tintas: la restriccin de la Cultura a pocas personas es una Ley necesaria de la Naturaleza y, en general, una verdad

La Advertencia, titulada Prefacio que debe leerse antes de las conferencias a pesar de que no se refiere exactamente a ellas, es un dispositivo de distincin clasista, Nietzsche nos lo recuerda con la figura retrica de un blasn gentilicio que recuerde, a quien se acerque, a qu hacienda est a punto de entrar En ella primero, como en muchos de sus libros, despliega su filosofa de la lectura elitista. Identifica a su lector ideal-potencial, que deber tener tres cualidades deber ser tranquilo y leer sin prisa,, no debe hacer intervenir constantemente a su persona y a su Cultura, y no tiene derecho a esperar, casi como resultado, proyectos. Su conferencia (y libros) se dirigen a los hombres serios (en contraposicin al optimismo del homo bourgeois), que estn al servicio de una Cultura completamente renovada y purificada Estos hombres serios cuando leen conocen todava el secreto de leer entre lneas y son los que cargan con los dolores y las corrupciones del Espritu Alemn Nietzsche se dirige a estos pocos hombres, como lo aclara, para ensearles un sentimiento enardecido por el elemento especfico de nuestra barbarie alemana actual. Y se dirige para empujarlos a una accin poltica, para acicatear su inercia: Leed al menos este libro para destruirlo a continuacin con vuestra accin y hacerlo olvidar! Pensad que este libro est destinado a ser vuestro heraldo Las ber die Zukunft unserer Bildungs-Anstalten pueden ser consideradas, como veremos, una aplicacin prctica del programa reaccionario del Partei Wagner, parcialmente prefigurado en el gran marco terico del libro El Nacimiento de la Tragedia, y su objeto polmico de ataque no es otro que el Comunismo. (continuar)



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