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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2009

La continua promocin del rey

Vicen Navarro
Pblico


Durante mi largo exilio viv en tres pases; dos eran monarquas (Suecia y Gran Bretaa) y uno era una Repblica (EEUU). En Suecia pude leer artculos crticos del monarca y de la Monarqua sin que ello fuera motivo de escndalo o reprobacin en una cultura profundamente democrtica. En Gran Bretaa, la reina era sujeto de fuertes crticas a las que ella y su familia eran vulnerables por sus abundantes limitaciones personales. Y en EEUU pude ver de una manera muy directa (cuando estuve trabajando en la Casa Blanca, ayudando a Hillary Clinton en su intento fallido de reforma sanitaria) cmo el presidente Bill Clinton era criticado e insultado en todos los medios de informacin, que le pusieron verde (y con razn) por su comportamiento con la becaria Monica Lewinsky. El escndalo maysculo fue el comportamiento del presidente, no la crtica generalizada y los insultos que aparecieron en los medios.

Cuando volv del exilio a Espaa, sin embargo, apenas haba artculos crticos del monarca en los medios de informacin, y ello a pesar de sus muchas vulnerabilidades, tanto en su origen (basado en el rgimen dictatorial anterior) como en sus comportamientos. Aunque algunos amigos y asesores econmicos del monarca han terminado en los tribunales de Justicia, no se publicaron artculos en los mayores medios de informacin analizando las conexiones de la Casa Real con tales seores. Este desinters por averiguar las conexiones del rey con los que haban sido sus amigos apareci tambin con su amigo Alfonso Armada, mximo dirigente del fallido golpe militar del 23-F. En realidad, no slo ha habido una ausencia de crtica y escrutinio, sino que ha habido una promocin muy intensa del monarca y de la Monarqua. La ltima es el programa de TVE-1, El da ms triste del rey, que ha sido evaluado por los mayores medios de informacin y persuasin como un gran documental, veraz en su exposicin, que describe las enormes virtudes del rey y de su familia, mostrando su talante democrtico que, por segunda vez en su vida, nos trajo la democracia a nuestro pas.
Y as continuamos. El ltimo ejemplo es el artculo del conde de Sert El rey que Espaa necesita, publicado en La Vanguardia (09-03-09), diario que, a pesar de promocionarse como defensor de la diversidad democrtica, nunca ha publicado un artculo crtico con la Monarqua en Espaa. En tales artculos, la historia de nuestro pas contina siendo tergiversada a fin de promocionar a la Monarqua, ignorando la historia real del pas. De ah que la juventud desconozca que no fue el rey, sino las enormes movilizaciones populares, y muy en especial de la clase trabajadora, las que forzaron los cambios democrticos en Espaa.

Es conocido fuera, pero no dentro de Espaa, que las movilizaciones obreras fueron determinantes en el establecimiento de la democracia. En 1976, ao decisivo de la transicin, hubo 1.438 das de huelga por cada 1.000 trabajadores (el promedio de la Comunidad Europea eran 390 das). Y un tanto igual ocurri en los sucesivos aos. Tales movilizaciones pusieron a la defensiva a la nomenclatura franquista liderada por el rey, el cual se apercibi de que no poda mantenerse en el trono sin realizar cambios en el sistema poltico. Las primeras propuestas de democratizar aquella dictadura, sin embargo, fueron escasamente democrticas. Detrs de cada uno de los cambios de aquellas propuestas hubo enormes movilizaciones populares. No es, pues, cierto el mensaje dominante que han transmitido los medios de informacin y persuasin de que el monarca era un demcrata que fue desarrollando su proyecto democrtico. Mantenerse en el trono exiga su adaptacin a las presiones populares que, junto con presiones internacionales, fueron los motores del cambio.

La negacin de este hecho ha debilitado enormemente la cultura democrtica del pas, reproduciendo esta visin mesinica de cmo se realiz aquel cambio histrico. Las derechas (con complicidad de algunas izquierdas) siempre ven la historia como resultado de las decisiones de grandes hombres (y de ocasionalmente alguna mujer) que configuran el destino de los pueblos. Esta falsedad ha empobrecido enormemente la cultura democrtica del pas, al presentar a la poblacin espaola como un agente pasivo en el desarrollo de su propia historia. Y tal visin de lo ocurrido ha reforzado el enorme dominio que las derechas (la Monarqua, el Ejrcito, la Iglesia, la banca, la Patronal y los medios conservadores) tiene en Espaa, dominio que es responsable del gran retraso poltico, econmico y social del pas. Un indicador de ello es que Espaa contina hoy, 32 aos de democracia, a la cola del gasto pblico social por habitante en la UE-15

Y este bloque de poder se reproduce a base de un sistema poltico en el que la Monarqua juega un papel central. En realidad, la enorme movilizacin del establishment econmico, poltico y meditico del pas para ensalzar la Monarqua, se basa en esta realizacin. Saben que la aparicin de voces crticas hara resquebrajar aquel enorme entramaje, perdiendo rpidamente su aparente solidez. Si el sistema monrquico fuera tan slido como indican, permitiran voces crticas en los medios, tal como ocurre en Suecia y Gran Bretaa. No as en Espaa. Si la historia real de los hechos del 23-F hubiera sido tal como muestra el documental de TVE-1, por qu entonces las Cortes espaolas no permitieron que se estableciera una comisin parlamentaria para analizar responsabilidades de aquellos hechos tal como hubiera ocurrido en cualquier sistema democrtico? Si el rey se comport tal como indica el documental, tal comisin hubiera supuesto un enorme aval democrtico a la Monarqua. El que tal comisin no se estableciera parecera indicar que la estructura de poder consideraba aconsejable ocultar algo que todava se desconoce.

Vicen Navarro es Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas de la Universitat Pompeu Fabra

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1143/la-continua-promocion-del-rey/



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