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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2009

Los riesgos de una nueva Edad Media de alta tecnologa

Alberto Acosta
Rebelin


Si aceptamos que las condiciones existentes en el mundo se asemejen cada vez ms a las de una Edad Media con reducidos grupos humanos que concentran los avances tecnolgicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones polticas y con un marcado deterioro ecolgico, de plano habra que descartar la idea de una aldea global, acuada por primera vez por Herbert Marshall McLuhan, profesor universitario canadiense. Lo que estara en ciernes es una suerte de Edad Media de alta tecnologa, no inspirada en el determinismo tecnolgico de Luhan. Segn l, la velocidad elctrica tiende a abolir el tiempo y el espacio de la conciencia humana. No existe demora entre el efecto de un acontecimiento y el siguiente. Las extensiones elctricas de nuestro sistema nervioso crean un campo unificado de estructuras orgnicamente interrelacionadas que nosotros llamarnos la actual Era de la Informacin. El resultado de este proceso, siguiendo con la reflexin de Luhan, bastara para modificar las percepciones y transformar las relaciones sociales.

Sin negar para nada los veloces avances tecnolgicos alcanzados en las ltimas dcadas y que nos seguirn sorprendiendo da a da, hay que tener presente que no toda la humanidad accede por igual al mundo de la informtica. Todava la mitad o ms de habitantes del planeta, al empezar el nuevo milenio, no han tenido contacto con un telfono, no se diga con el internet. Y, de conformidad con estimaciones de especialistas, realizadas al finalizar el siglo XXI apenas una de cada dos personas tendr acceso a la interconexin digital. Una constatacin que, sin minimizar el papel de las tecnologas de punta, nos remite al valor que tiene el papel y el lpiz como herramientas de liberacin, lo que, adicionalmente, nos dice que muchos de los retos futuros siguen siendo los mismos de antao y que la posibilidad de una Edad Media de alta tecnologa, pero excluyente en extremo, es una posibilidad amenazadora en ciernes o quizs ya en pleno proceso de construccin...

Lo profundo de la Edad Media en Europa fue para la mayora de personas una etapa de oscuridad e ignorancia, con pocos avances cientficos al alcance de la sociedad. La Iglesia era un poder que se hallaba por encima del poder poltico. Haba un pensamiento nico, plasmado en la Biblia, que motivaba las luchas -las cruzadas- contra el terrorismo de la poca. En el medioevo simplemente predominaba el presente y la oferta de la eternidad, la historia haba finalizado y el futuro no exista o era imposible.

Sin pretender hacer comparaciones lineales, que podran resultar simplistas, muchas de esas realidades parecen volver a estar presentes en el mundo contemporneo. Si durante la Edad Media la mayora de la poblacin estaba estructuralmente marginada del progreso, hoy tambin la mayora de habitantes del planeta no participa de los beneficios del progreso, est excluida. No tiene, en muchos casos, ni el privilegio de ser explotada. Si, en lo ms profundo de la Edad Media la gente no tena tiempo para reflexionar, estaba demasiado preocupada en sobrevivir a las enfermedades que asolaban en forma de pestes, a la desnutricin, al trabajo servil y a los abusos de los seores feudales as como a las interminables guerras, en la actualidad muchos de estas pesadumbres, que para ms de la mitad de habitantes del planeta se mantienen, parecen haberse incrementado por efecto del consumismo y de la sobrecarga de informaciones alienantes, que perversamente estn minando la capacidad crtica de las personas.

La difusin global de ciertos patrones de consumo, en una pirueta de perversidad absoluta, se infiltra en el imaginario colectivo, an de aquellos amplios grupos humanos sin capacidad econmica para acceder a ese consumo, mantenindolos presos del deseo permanente de alcanzarlo. Si entonces la Iglesia era la encargada de preservar el conocimiento para proteger sus propios intereses, de mantener a las masas ignorantes, temerosas de los brbaros y atadas a una visin totalitaria de Dios, hoy son, en primer lugar, el FMI y el Banco Mundial las maquinarias de dominacin economicista al servicio de las empresas transnacionales, contando para ello con el poder de dichas empresas, de los medios de comunicacin global, de los gobiernos de los pases ricos y por cierto tambin de los pequeos seores feudales elegidos peridicamente como presidentes de las repblicas fondomonetaristas de inicio del siglo XXI. Recurdese que los grandes medios de comunicacin, en un paralelismo con las prcticas inquisidoras del medioevo, marginan lo que no debe ser, al negar espacios para su publicacin.

En ese contexto, el invento de la imprenta en 1450 fue una respuesta dialctica renovadora, facilit la transmisin escrita, abri la posibilidad para masificar el conocimiento. Los libros asumieron el papel de medio de comunicacin por excelencia. Como se sabe, los libros, paulatinamente, terminaron por derruir la autoridad de la Iglesia Catlica medieval, a travs de reformas formuladas entre otros por Martn Lutero desde la propia lgica del pensamiento religioso dominante, as como desde los diversos nacionalismos que enfrentaron a los poderes feudales. La misma secularizacin de las tierras de la Iglesia , donde se centraba su poder terrenal, fue una de las bases para el establecimiento de los Estados modernos, que a su vez fueron el eje para el surgimiento de la economa de mercado, a travs de mltiples mecanismos como el apoyo a las expropiaciones forzosas o el establecimiento de los aranceles y los subsidios.

De igual manera, en la actualidad hay claros esfuerzos por hacer creer a la humanidad que la historia ha finalizado, dada la supuesta implantacin definitiva del mercado y la democracia, tal como se plasma en las reflexiones derivadas de la visin terminal de Francis Fukuyama (1989). En la Edad Media , mientras unos pocos se enriquecan y disfrutaban de sus inmensos bienes, controlando el mundo conocido, hoy unos cuantos grupos transnacionales, aliados de y protegidos por los gobiernos de los pases industrializados y con el soporte de unos cuantos organismos multilaterales, hacen lo mismo imponiendo sus condiciones en el globo.

Qu es lo que buscan en la actualidad? Dominio y control de las mayoras. Cmo lo plasman? A travs del miedo y de la inseguridad, con mtodos no siempre tan brutales como en la anterior Edad Media, pero sin duda ms efectivos. Si entonces la Iglesia buscaba controlar el alma ofreciendo el paraso despus de la muerte, hoy se quiere domesticar la mente ofreciendo el desarrollo luego del ajuste estructural. Si entonces la herramienta represora era la Inquisicin , hoy para sostener el pensamiento nico, el neoliberal, se recurre abiertamente al terrorismo econmico, con el que los gobernantes y sus ulicos -los fundamentalistas del mercado (Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economa)- llevan a que la poblacin adopte posiciones sumisas supuestamente inevitables, frente al mismo ajuste estructural de inspiracin neoclsica, por ejemplo. A la ausencia de informacin de aquellos siglos se contrapone en la actualidad una avalancha de informacin, muchas veces manipulada, que perversamente elimina las capacidades para informarse realmente y, ms todava, para desentraar lo que en esa realidad sucede. Esta Edad Media de alta tecnologa recreara un oscurantismo de otro signo, el de la informacin sin conciencia y el de la tecnologa digital sin espritu. Se nutre de la escolstica plasmada en el Consenso de Washington. Y quin sabe si llegar el da en que, a travs de la manipulacin gentica, se pretenda construir una sociedad dominada por un grupo de seres humanos superdotados y de grandes mayoras para las que el conformismo sea la norma.

Pero, como esa opcin parece lejana y como todava hay personas conscientes y crticas, hay como confiar en un futuro humano, hay como seguir bregando para que la humanidad no tenga que incursionar a travs de aquella pesadilla tecnolgica totalitaria. Es ms, parafraseando a Carlos Marx y Federico Engels, las armas de que se sirvi la globalizacin capitalista para derribar al estado-nacin se volvern ahora en contra de la propia globalizacin. Esta globalizacin capitalista, que es la responsable, en definitiva, de la aparente abolicin de la nacionalidad, a lo mejor nos lleva a otros niveles de organizacin de las sociedades mundiales desde donde se podr plantear con mayor claridad y profundidad soluciones globales.

Desde esta visin, que sintetiza la ira por lo que se vive y por lo que se avecina, y la esperanza al constatar que existen fuerzas sociales que pueden cambiar el mundo, se puede leer el significado de todas las protestas globales como manifestaciones de una sociedad civil que, rescatando la ciudadana como elemento transformador, da pelea a una globalizacin que excluye a la mayora de habitantes del planeta.[1] No ser acaso que en nuestra revolucin ciudadana de personas con derechos y obligaciones- comienza a fraguarse -en plural, heterognea y democrticamente- otro tipo de consensos, los consensos ciudadanos o al menos a plantearse nuevas preguntas que haran imposible la configuracin de aquellas certezas que luego se transforman en fanatismos?

Entonces, la tarea venidera no pasa por el establecimiento de proyectos ms eficaces de desarrollo y an de mejoramiento de las estructuras macroeconmicas y polticas a nivel nacional, que supuestamente garantizan un desarrollo sostenible. Son necesarias reformas profundas y selectivas de las condiciones marco en la economa, la sociedad y la poltica mundiales. Algunos de los cambios planteados ya han sido ampliamente debatidos. En el campo econmico, por ejemplo, se multiplican las voces que solicitan un nuevo ordenamiento mundial del comercio, de la competencia, del sistema monetario y financiero, y medioambiental, que debera desembocar en una suerte de gran pacto social mundial. Ese reordenamiento debe priorizar el establecimiento de reglas para resolver el sobreendeudamiento externo de todos los pases empobrecidos en el marco del estado de derecho a travs de un Tribunal Internacional de las Deudas Soberanas. Tambin hay que incorporar en la discusin el anlisis de diversos mecanismos de control de los flujos de capital especulativo a nivel nacional, regional y mundial, como los que se han estructurado en el marco de las campaas de ATTAC: Asociacin para una Tasa a las Transacciones Financieras y la Accin Ciudadana. Y en esta lnea de reflexin encaja perfectamente la propuesta de dejar en tierra el crudo del ITT, con el fin de proteger el Yasun.-

Nota: Parte de este texto ha sido obtenida del libro del autor: Desarrollo glocal Con la Amazona en la mira (2005)

[1] De conformidad con cifras presentadas por el programa de Naciones Unidad para el Desarrollo - PNUD (1997) sabemos que los 225 habitantes ms ricos del planeta tienen una riqueza combinada equivalente al ingreso anual del 47% de la poblacin mundial (ms de 2.500 millones de personas); las 3 ms acaudaladas en el mundo tienen una fortuna superior al PIB de los 48 pases ms pobres.



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