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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2009

El plan Bolonia: la nueva meca del capitalismo acadmico

Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


El proceso de convergencia europea, que supone crear y consolidar el Espacio Europeo de Educacin Superior con el fin de armonizar los diferentes sistemas universitarios, tiene aspectos positivos y un espritu que seguramente todo el mundo podra compartir: equiparar las titulaciones; aprendizaje ms centrado en el estudiante, reduciendo el peso de las clases magistrales, o potenciar la docencia tutorizada y de tipo seminario. El problema de fondo es el marco global en el que se inscribe y la filosofa que orienta esta reforma. Porque esta reforma no parece tratar de poner la universidad al servicio de la sociedad para hacerla ms justa, ms sabia, ms universal, ms equitativa, ms comprensiva, sino de adaptar la universidad al mercado, una parte muy concreta de la sociedad, cuyas finalidades no se orientan precisamente hacia la justicia, la comprensividad o la equidad.

Por supuesto, es loable potenciar un aprendizaje ms centrado en el estudiante y menos en lo magistral, pero no se ha definido de dnde va a salir el dinero para pagar este desarrollo. Porque para implementar este sistema de formacin es necesaria una relacin ms cercana entre estudiantes y profesorado, grupos ms pequeos, y por tanto, ms profesorado, cambios en las instalaciones, etc., es decir, ms financiacin. Dado que se presenta como una reforma con presupuesto 0, la financiacin correr a cargo del bolsillo de los estudiantes y de que las universidades consigan financiacin externa haciendo sus productos hacindolos ms atractivos para el mundo empresarial.

El bolsillo de los estudiantes se resentir. Quienes quieran acceder a los ttulos de posgrado, los msteres, aquellos que ofrecern una formacin cientfica especializada y que sern los que realmente cuenten para acceder a los puestos mejor remunerados del mercado laboral, tendrn que pagarlos a un alto precio. Actualmente, los msteres, como ciclo, no estn reconocidos por el Ministerio, y eso implica que, aunque los actuales pueden ser claves a la hora de buscar un empleo en el sector privado, no cuentan realmente a la hora de opositar, ni llevan asociados ningn plus en ningn convenio laboral; en el plano legal cuentan lo mismo que un curso, por lo que no los hace imprescindibles para la formacin. Pero con la nueva reforma s. Lo que antes equivala a ser licenciado en una carrera de cinco aos, cuyos crditos le costaban todos por igual al estudiante a lo largo de esos cinco aos, ahora se divide en dos partes (grado y posgrado), y si se quiere llegar a esa especializacin de cinco aos, se tienen que pagar el postgrado a precios de oro.

Para eso se ha creado la figura de los prstamos-renta. Una iniciativa que ya fue propuesta en el llamado Informe Bricall y de la que ya renegaron los estudiantes. Es decir, pasamos de las becas a los prstamos bancarios [1] (es fcil imaginar quines son los ms interesados), con lo que a partir de ahora los estudiantes estarn endeudados incluso antes de intentar abandonar el hogar familiar y buscar una vivienda. Pero lo crucial es el cambio de filosofa que suponen: se est pasando de considerar la educacin universitaria como un derecho accesible a toda la ciudadana a entenderla como una prerrogativa que se financia a quienes puedan devolver esa inversin.

El nuevo sistema tiene en cuenta, a la hora de contar los crditos que se obtienen, es decir, las horas que conlleva una carrera, la realizacin de prcticas, la asistencia a seminarios, los perodos de prcticas, el estudio en casa, etc. Esto, que por supuesto tiene sus virtudes, se traducira en 25 horas de trabajo por crdito, que por 60 en un curso hacen 40 horas semanales de dedicacin exclusiva a los estudios, con lo que convertimos al alumnado en "estudiantes a tiempo completo" sin apenas tiempo para el ocio y no digamos ya de compaginar los estudios con un trabajo. Por lo que vemos que se ha diseado un modelo pensando en determinado tipo de estudiantes, que no se adapta a las situaciones ni necesidades de los estudiantes con situaciones econmicas ms desfavorecidas. Es ms, supone que los estudiantes van a tener que pagar de su bolsillo por estudiar en casa o por hacer prcticas en las empresas, encima sin cobrar un euro.

Con el argumento de que la educacin debe atender a las demandas sociales, se hace una interpretacin claramente reduccionista de qu sea la sociedad, poniendo a la escuela y a la universidad al exclusivo servicio de las empresas y se centra la formacin en preparar el tipo de profesionales solicitados por stas. Las competencias pre-identificadas por el mercado de trabajo estn dominando la reforma del currculo de la educacin superior al servicio de una mayor competitividad econmica. Es obvio que hoy en da toda persona necesita aptitudes y competencias adecuadas para moverse en el difcil mundo laboral; pero sorprende que la actitud de las Universidades al respecto sea dar por buena esas dursimas condiciones laborales, y simplemente adaptarse sumisamente a ellas. Con la difusin de esta peligrosa y sutil ideologa, se reduce la enseanza universitaria a las competencias tiles para las empresas, obedeciendo a un utilitarismo que impide a los jvenes interesarse mnimamente en lo que parece no ser vendible en el mercado de trabajo. Otras capacidades que podran promover una sociedad ms justa y mejor van quedando obsoletas y se las obvia progresivamente.

Las inversiones en la educacin superior y los planes de estudio estn siendo pensadas de acuerdo con las exigencias del mercado y como preparacin al mercado de trabajo. La profesionalizacin ya no es una finalidad entre otras de la educacin superior, sino que tiende a convertirse en la principal lnea directriz de todas las reformas. La financiacin pblica se subordina a la previa obtencin de fuentes de financiacin externa, es decir, privadas [2]. La asignacin presupuestaria ya no se hace en funcin del nmero de estudiantes, sino segn los resultados obtenidos por la institucin universitaria [3]. Mientras, se recorta el presupuesto para proyectos improductivos de orientacin humanstica y/o crtica. Estos recortes presupuestarios han desatado una lucha feroz por obtener presupuestos complementarios de corporaciones, fundaciones y otros donantes de la lite. Si ponemos a diferentes universidades a competir por la financiacin de las empresas privadas, se crearn estructuras semipblicas en las que se investigar o se ensear slo sobre lo que sea rentable. Y quin cubrir las titulaciones y los proyectos que no lo sean? Resulta difcil pensar que la Universidad va a poder preocuparse por la interculturalidad, por la diversidad, por la filosofa o por el pensamiento crtico, en este contexto de competitividad por resultados y por figurar en el ranking de la excelencia acadmica.

Esta reforma conduce a lo que se ha denominado capitalismo acadmico: universidades cuyo personal sigue siendo retribuido en una gran parte por el Estado, pero cada vez ms comprometidas en una competencia de tipo comercial, en busca de fuentes de financiacin complementarias. En todo el mundo, las universidades ofrecen sus instalaciones cientficas y su inestimable credibilidad acadmica para que las empresas las utilicen: Los donantes imponen su logotipo en las paredes y el mobiliario, vuelven a bautizar los edificios y promueven ctedras a cambio de una denominacin que revela el origen de los fondos, con nombres tan sonoros como la de Profesor Emrito de Administracin de Hoteles y Restaurantes de Taco Bell de la Universidad estatal de Washington, la Ctedra Yahoo! de Tecnologa Informtica de la Universidad de Stanford y la Ctedra Lego de Investigacin sobre la Enseanza del Instituto de Tecnologa de Massachusetts. La investigacin que proviene de estas ctedras responde a los intereses de quienes las patrocinan, no slo porque son quienes las financian y ante quienes hay que demostrar la eficacia de su inversin a travs de resultados tangibles y que produzcan beneficios, sino tambin porque recortan y definen los temas e intereses de las investigaciones, as como las prioridades de las mismas. La prioridad para la investigacin de temticas de inters para las empresas y la industria siempre ser as mucho mayor que la financiacin disponible para la investigacin de cuestiones locales de inters para la gente empobrecida, las minoras y las mujeres de clase trabajadora, por ejemplo. Incluso, en algunos casos, los fondos aportados por la parte privada limitan abiertamente la libertad de pensamiento y la reflexin crtica, con clusulas de confidencialidad y de exclusividad, que implican el derecho de impedir o aplazar la publicacin de los estudios.

De esta forma, el valor mercantil de las investigaciones prevalece sobre su contenido de verdad. La disciplina por el dinero que se impone en el mundo universitario, al dejar al mercado el cuidado de repartir los recursos y las recompensas, introduce muy serias amenazas en la vida intelectual y el pensamiento, tan peligrosas como las del maccarthismo ideolgico. Porque la penetracin de la lgica del beneficio inmediato se produce tambin en los cerebros de las personas investigadoras y universitarias: los rectores y las rectoras de universidad, cuyo papel se parece al de los viajeros de comercio, se juzgan ante todo por su capacidad para conseguir fondos; los investigadores e investigadoras desempean el papel de portavoces de los intereses comerciales, inclusive en las revistas ms prestigiosas, etc.

En definitiva, el problema de fondo es el marco global en el que se inscribe y la filosofa que orienta esta reforma y que parece desplegar un funcionamiento mercantil de la educacin en Europa porque, como aparece en las declaraciones oficiales, los principales objetivos de esta reforma son el aumento de la movilidad estudiantil y laboral en el espacio europeo y la mejora de la incorporacin de los estudiantes en el mundo del trabajo. Ello de por s no es negativo; de hecho, es necesario defender una Universidad que se comprometa con la sociedad, que sea motor de transformacin social. Pero no se trata, en el caso de Bolonia, de cambiar la sociedad desde la universidad para hacerla ms justa, ms sabia, ms universal, ms equitativa, ms comprensiva, sino de adaptar la universidad para que sea til a los cambios que ya se estn produciendo en la economa y la sociedad; y a la vista est que los resultados de estos cambios no estn siendo precisamente justos, ni comprensivos, ni equitativos.

Por ello necesitamos repensar los autnticos problemas de la Universidad para que otro proceso de convergencia sea posible: dficit y mala conservacin de infraestructuras universitarias; baja financiacin pblica; dificultad para configurar una educacin superior que forme ciudadanos y ciudadanas crticos, capaces de intervenir activamente en su mundo y transformarlo; cuestionamiento del mecenazgo de la universidad pblica por parte de la empresa privada; ruptura de la privatizacin del conocimiento; estructuras de gobierno universitario poco participativas y democrticas, con injerencia del mundo empresarial; prdida de la autonoma universitaria; precariedad en las condiciones de trabajo de investigadores e investigadoras, profesorado contratado o becarios y becarias sta es la convergencia europea por la que habra que luchar. Una reforma de la educacin superior desde una ptica autnticamente social y al servicio de la sociedad y no de las empresas.

Enrique Javier Dez Gutirrez. Profesor Universidad de Len  

Notas:

[1] Se habla de que las becas-prstamo no sustituirn a las becas convencionales, pero en muchos informes del Gobierno se habla del aumento de becas-prstamos en detrimento de las becas convencionales: Con el sistema de prstamos, los estudiantes se hacen ms conscientes del coste de su educacin, tienen ms incentivos para exigir una enseanza de calidad, y deben esforzarse en los estudios y en el trabajo, para poder devolver la financiacin recibida. De hecho, cabe pensar que la gratuidad de la enseanza superior no slo no promueve el esfuerzo de los estudiantes, sino que tiende a crear problemas de seleccin adversa, atrayendo a la Universidad a estudiantes que no tienen posibilidades de completar los estudios; especialmente si existe un sistema de becas que proporcione ingresos adems de cubrir las tasas (Informe Universidad 2000, cp.5, Financiacin, pg.27).

[2] Las universidades deben financiarse ms por lo que hacen que por lo que son, centrando la financiacin ms en los resultados pertinentes que en los insumos [] Esto supone una diversificacin proactiva de sus fuentes de financiacin mediante la colaboracin con empresas [], fundaciones y otras fuentes privadas. Boletn Oficial de la Junta de Andalucia, n146, 2007.

[3] En el modelo de enseanza superior propuesto en Francia por el Informe Attali, cada departamento universitario, cada escuela, cada centro de enseanza superior debe ser evaluado cada cierto tiempo y recibir medios segn sus mritos y resultados.


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