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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2004

Principios de la izquierda radical (5)
Economa de mercado y economa planificada

Francisco Umpirrez Snchez
Revista Laberinto


El trabajo que hoy presente al lector tiene como objeto de la crtica el trabajo realizado por Nstor Kohan, titulado Ernesto Guevara: una reflexin de largo aliento y publicado por Rebelin el tres de noviembre del ao en curso. De su trabajo me interesan dos cosas: por un lado, la crtica al socialismo de mercado, y por otro lado, su valoracin sobre El Capital de Karl Marx. Nstor Kohan se pregunta: cul es entonces la utilidad del pensamiento del Che? Y responde lo siguiente: En primera instancia, sus reflexiones resultan provechosas por los llamados de atencin que l formul. Alertando a cualquier desprevenido que acaso se le ocurriera apostar al mercado como una opcin estratgica, no como un recurso tctico, el Che explica extensamente el modo en que ste genera necesariamente irracionalidad y desperdicio del trabajo social global. Adems, insiste una y otra vez en las consecuencias negativas que el mercado provoca en la conciencia poltica de una sociedad en transicin. Para contrarrestar su influencia, el pensamiento del Che nos permite defender las razones de una planificacin democrtica (no ejercida nicamente por tecncratas especialistas, aislados de las masas, sino a travs de una creciente participacin popular), a partir de la cual la poltica revolucionaria puede incidir en el natural decurso econmico a travs de la cultura, la batalla de las ideas y la lucha por recrear cotidianamente la hegemona socialista en todo el ordenamiento social. Mi respuesta a este planteamiento es la siguiente.

1. Es necesario distinguir con todo rigor que una cosa es producir la riqueza como mercanca y otra bien distinta es producirla como capital. En los modos de produccin esclavista y feudal una parte de la riqueza se produca como mercanca. Por lo tanto, la riqueza se puede producir como mercanca sin que necesariamente se tenga que producir como capital. No obstante, es cierto que el capitalismo brota de la produccin y circulacin de mercancas, y que en su evolucin intenta convertirlo todo en mercanca. Pero aunque esto sea cierto, no es menos cierto que puede producirse la riqueza como mercanca sin que necesariamente se produzca como capital. La historia atestigua tal posibilidad. Pero tambin lo atestigua la teora. Valga como ejemplo lo que dice Marx en su investigacin sobra la nivelacin de la cuota general de ganancia por medio de la competencia: El punctum saliens se destacar casi siempre si formulamos la cuestin as: supongamos que los obreros se hallan en posesin de sus respectivos medios de produccin y que intercambien sus mercancas entre s. Estas mercancas no sern entonces productos del capital. Es obvio que Marx habla aqu de una sociedad socialista, una sociedad donde los obreros se hallan en posesin de sus respectivos medios de produccin, que produce la riqueza como mercanca. As que no hay que tener reparo alguno en hablar de un mercado socialista o de una sociedad socialista de mercado. Es una opcin, nueva respecto al socialismo de economa planificada, y hay que mantener la mente abierta. Hay poco socialismo en el mundo o sus reas de realidad son muy reducidas. Si el socialismo se extendiera, aunque fuera como socialismo de mercado, sin duda que sera una alegra para todos. No debemos tenerle miedo a algo que todava tiene muy poca experiencia: la NEP del tiempo de Ilch Ulianov y la reforma econmica china iniciada en 1978. Bienvenida sean las ms variadas experiencias en materia de construccin del socialismo. Y el socialismo de mercado es una modalidad de esa experiencia. Esto no quita que la economa mercantil encierre muchos riesgos para el socialismo, incluida una involucin. El capital brota de la economa mercantil y donde hay economa mercantil afloran las tendencias capitalistas. Esto slo indica que la lucha por el socialismo es un camino tortuoso y lleno de riesgos. Ahora bien, lo que no debemos hacer es ponernos a esperar el socialismo puro, liberado totalmente de huellas capitalistas, y no transitar hacia el socialismo por los medios que en la actualidad tenemos a nuestro alcance.

La poltica es el arte de lo posible. Lo importante es saber que no debe confundirse la lucha por acabar con la forma capitalista de producir la riqueza con la lucha por acabar con la forma mercantil de producir la riqueza. La experiencia del modelo sovitico de socialismo demostr que acabar con la forma capitalista de producir la riqueza supuso acabar con la forma mercantil de producir la riqueza. Los precios no los dictaba el mercado, donde la sociedad expresa que cantidad de trabajo social se debe invertir en cada bien, sino la autoridad central estatal. Y al no permitir que fuera el mercado quien estableciera los precios de los productos del trabajo, no se respetaba la ley del valor. En esta clase de sociedad el precio no se corresponda con el valor. La ley del valor no tena posibilidad de manifestarse de modo objetivo. Puesto que el valor slo se objetiva si los precios los establece el mercado. Por ltimo, el plan y el mercado son dos mecanismos econmicos, y no es adecuado hablar de s tienen o no tienen carcter democrtico. Pero si nos preguntramos con que mecanismo econmico se tienen ms en cuenta las necesidades, apetencias y gustos de los compradores, de acuerdo con la experiencia del capitalismo y del socialismo, hemos de responder que el mercado.

2. La contradiccin entre capitalismo y socialismo se ha planteado de forma tradicional como una contradiccin entre economa de mercado y economa planificada. Pero esta forma de representarte esta contradiccin no slo oculta el aspecto principal de la misma, el tipo de propiedad sobre los medios de produccin, sino adems no da cuenta exacta de la relacin entre mercado y planificacin. Todos los que hemos estudiado a Ilch Ulianov sabemos que es fundamental distinguir dos tipos de mercado: el libre y el monopolista. Desde que surgi el imperialismo, fase superior del capitalismo, el mercado libre fue sustituido por el mercado monopolista. El capitalismo en su desarrollo lleva a la concentracin, esto es, al surgimiento de grandes empresas y a los monopolios. Y segn Ilch Ulianov desde principios del siglo XX el mercado cay en manos de los monopolios, que se repartieron y se siguen repartiendo el mercado mundial. Y los monopolios lo planifican todo: la fuente de financiacin, las fuentes de materias primas y los mercados. Y esta es una verdad histrica que no debe ser perdida de vista: la planificacin econmica fue una creacin de los monopolios y no del socialismo. Lo que sucede es que con los monopolios la socializacin de la produccin llega a tal nivel que el paso al socialismo slo es cuestin de un cambio de propiedad.

Pero el error, en el que incurrieron muchos marxistas, es pensar que en la economa terminara por existir slo grandes empresas monopolistas. Pero esto no es as: las grandes inversiones de capital siempre generan las pequeas inversiones de capital, los monopolios crean la necesidad de las pequeas empresas. Y son justamente las pequeas empresas quienes participan de un relativo mercado libre, mientras que las grandes empresas participan de un mercado monopolista, esto es, de un mercado planificado. Por lo tanto, no es correcto plantear la contradiccin entre capitalismo y socialismo como si fuera la contradiccin entre mercado y plan, sino que histricamente la propia evolucin del capitalismo llev a supeditar el libre mercado al mercado planificado, esto es, al mercado monopolista. As que la contradiccin entre libertad ciega y planificacin es una contradiccin que surgi en el seno mismo del mercado capitalista. Y como es de esperar los monopolios capitalistas slo planifican aquello que les afecta al bolsillo. La vida y la suerte de los trabajadores no cuentan en la planificacin monopolista capitalista.

Abordemos ahora la segunda cuestin: la valoracin de El Capital de Karl Marx. Oigamos a Nstor Kohan: Otro elemento a destacar consiste en la claridad con que el autor expone, ya no slo las tesis del Che, sino tambin la visin del fundador de la filosofa de la praxis en la gran obra que nos inspira: El Capital. Por ejemplo, resulta ms que sugerente que Carlos Tablada Prez identifique en la teora del fetichismo el eje central de la teora marxista del valor. Exactamente esa era la opinin del Che. No es algo secundario. Atae al ncleo de la teora crtica marxista, all mismo donde la crtica de la economa poltica se entrecruza con la crtica de la vida cotidiana y de la poltica bajo cualquier sociedad mercantil. Aqu viene ahora mi respuesta.

1. No es cierto que la teora del fetichismo sea el eje central de la teora del valor de Marx. Para explicar lo que es el fetichismo, y buscando un ejemplo analgico, Marx recurre al mundo religioso, donde los dioses, que han sido creados por el cerebro humano, aparecen dotados de vida propia y con una existencia independiente de los hombres. Lo mismo ocurre con las mercancas, que son igualmente una creacin de los hombres, aparecen como si tuvieran vida propia y una existencia independiente de los hombres. A esto Marx lo llama fetichismo: lo que es obra de los hombres aparece dotado de vida propia y con existencia independiente de ellos. Creo que esto es un aspecto importante de El Capital y de la teora del valor de Marx, pero ni mucho menos encierra lo ms esencial, o es una esencia al lado de muchas otras esencias. En el estudio sobre el carcter fetichista de la mercanca y su secreto, Marx formula la siguiente pregunta: De dnde nace, pues, el carcter enigmtico del producto del trabajo en cuanto adopta forma de mercanca? Y responde: Evidentemente de esa misma forma. Y en esto reside la esencia fundamental de El Capital: en el estudio de las formas del valor, que incluyen las formas mercantiles y las formas de capital. Y en este aspecto es donde la economa marxista se diferencia radicalmente de la economa convencional. Yo creo que el valor de El Capital debe medirse en relacin con la economa convencional, con la que est en lucha, y no en relacin con las distintas valoraciones que hacen los variados marxistas entre s. Debemos concebir El Capital como la mejor arma ideolgica de la que disponen los trabajadores para luchar contra el capitalismo. Pero en el capitalismo domina la economa convencional, y de sus categoras participan muchos lderes de izquierda y mucha gente que cree que otro mundo es posible. Por lo tanto, el rendimiento ms ptimo que podemos extraer de El Capital est en emplearlo para luchar contra las concepciones econmicas dominantes, esto es, contra la economa convencional.

2. Como mi punto de vista es que la esencia fundamental de El Capital est en el anlisis de las distintas formas del valor, analicemos dos de ellas, la plusvala y la ganancia, tal y como fueron tratadas por Marx en El Capital. As nos haremos con una idea concreta de lo que yo defiendo. La mercanca producida bajo modo de produccin capitalista se representa mediante la frmula: valor de la mercanca = capital constante + (capital variable + plusvala). El uso de parntesis en esta frmula trata de alertar sobre una diferencia cualitativa entre los distintos componentes del valor de la mercanca. El capital constante representa valor viejo, el valor transferido desde los medios de produccin al producto del trabajo, mientras que el capital variable y la plusvala representan valor nuevo, el nuevo valor aadido por el trabajador al producto del trabajo. De ah que para un marxista, y en este tema que nos ocupa, sean dos cosas las fundamentales: una, cmo se divide el nuevo valor entre capital variable y plusvalor, y dos, quin es el propietario del plusvalor. (La primera cuestin es muy importante en la construccin del socialismo, puesto que en la URSS la parte que representaba el plusvalor siempre fue muy grande en proporcin con la parte que representaban los salarios. Y puede darse el caso, como as se dio, que un Estado socialista se apropie de ms plusvalor del que se apropian los capitalistas. Resultando la paradoja de que los trabajadores sean ms explotados en el socialismo que en el capitalismo).

Aunque bajo el punto de vista de las relaciones esenciales es fundamental la separacin entre valor viejo y del valor nuevo, bajo el punto de vista prctico, bajo las condiciones aparentes en las que desenvuelve su actividad el capitalista, las cosas se presentan de otro modo. Para el capitalista las nociones fundamentales son dos: una, el precio de costo, cunto le cuesta producir la mercanca, y dos, la ganancia, cul es la diferencia entre el precio de venta y el precio de costo. En el precio de costo el capitalista incluye el capital constante y el capital variable, de modo que borra la diferencia esencial entre el valor viejo y el valor nuevo. Y como la ganancia se le presenta como la diferencia entre el precio al que puede vender la mercanca y lo que le ha costado producirla, se hace con la idea de que la ganancia proviene, en parte, de todo el capital invertido, y de otra parte, de sus habilidades en el mercado. Lo importante en el anlisis de Marx estriba en lo siguiente: una, en exponer cmo la plusvala se transforma en ganancia, y dos, en exponer su necesidad. Esta es una de las cuestiones esenciales de El Capital: exposicin de la transformacin de las categoras esenciales, por ejemplo, la plusvala, en las categoras aparentes, por ejemplo, la ganancia. El capitalista se maneja con las categoras de precio de costo y de ganancia, y la economa convencional sistematiza este saber, y no conoce ni utiliza las categoras de capital constante, capital variable y plusvalor.

Marx no rechaz las categoras de precio de costo y de ganancia, sino que demostr cmo se transforma la plusvala en ganancia y cmo se transforman el capital constante y el capital variable en precio de costo. Demuestra la necesidad de esta transformacin y la necesidad y utilidad de las categoras de la economa convencional. En lo que se refiere a la segunda cuestin, la propiedad sobre el plusvalor, dir lo siguiente: Errneamente se ha definido la empresa privada como la empresa que busca beneficios, mientras que de la empresa pblica se dice que no debe buscar beneficios. Planteada as las cosas parece que a la empresa privada le es consustancial tener beneficios y a la empresa pblica tener prdidas. Pero esto no se corresponde con la verdad del socialismo. El problema no est en si una empresa arroja beneficios o no arroja beneficios, como criterio para determinar lo privado y lo pblico, sino quin es el dueo del beneficio. Y como es obvio a las empresas de propiedad pblica les interesa tener la mayor cantidad de beneficios posible, incluso ms beneficios que las empresas privadas, para as demostrar su superioridad. En el viejo socialismo, de corte sovitico, el Estado se quedaba con todo el plusvalor, mientras que en el nuevo socialismo, el representado por el modelo chino, el obrero colectivo se queda con una parte del plusvalor.

* Licenciado en Filosofa y director del Centro de Estudio Karl Marx
En Las Palmas de Gran Canaria. 9 de noviembre de 2004.



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