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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2009

Salvemos el planeta juntos

Bill McKibben
The Nation


El socialismo est de moda. Ahora todos somos socialistas, declara el Newsweek. Tal y como lo dice la derecha, vivimos actualmente en los Estados Unidos Socialistas de Europa. Pero qu tienen que decir de la crisis econmica global quienes se definen como socialistas (y sus amigos progresistas)?

Semanas despus de tomar posesin del cargo, Steven Chu, ganador del premio Nobel y secretario de energa de Obama concedi su primera entrevista a Los Angeles Times. El periodista le pregunt por el cambio climtico. No creo que la poblacin americana se haya hecho una idea cabal de lo que puede pasar, dijo, describiendo un modelo informtico que demostraba que el deshielo en Sierra Nevada ser cada vez ms rpido en los aos venideros. Estamos considerando un escenario en que ya no haya agricultura en California. Y aada que tampoco veo realmente cmo podran preservarse sus ciudades. Bien.

En el magnfico ensayo de Barbara Ehrenreich y Bill Fletcher, la parte ms importante es lo que ha cambiado: primero, el desastre econmico nos rodea, pero segundo ─an ms importante─ la oleada de destruccin ambiental se est estrellando sobre nuestras cabezas. Definitivamente, no soy una capitalista libertariana de laissez faire, dice Ayn Rand (an lo es alguien? Alan Greenspan pide la nacionalizacin de bancos). Pero tampoco estoy muy seguro de ser muy socialista, porque ambas fes se me antojan arraigadas en momentos pretritos ─momentos en que tenamos algn margen─. Momentos en que el problema era el crecimiento y cmo hacer que ste acaezca y compartir sus frutos.

se ya no es nuestro problema. Nuestro problema es cmo lidiar con una crisis que definir nuestro mundo en el futuro inmediato. En noviembre la Agencia Internacional de la Energa anunci que todas sus halageas previsiones anteriores sobre suministros petrolferos estaban erradas ─en realidad, los yacimientos petrolferos se enfrentan a declives naturales con un rendimiento del 7% anual─. El combustible era combustible fsil para el fundamentalismo del libre mercado y para el marxismo, y no vamos a tenerlo, o no en la amplitud en que lo tenemos ahora, y en esa amplitud lo que tendramos sera carbn y no estaremos en condiciones de quemarlo sin provocar an mayor caos climtico. La atmsfera que pari nuestras ideologas aguantaba en torno a 275 partculas de CO2 por milln. Ahora esa cifra es de 387 partculas por milln, lo que constituye la causa del deshielo del rtico. Nuestros climatlogos ms reputados nos dicen que el principal objetivo de cualquier poltica para el siglo xxi debe ser lograr que ese nmero descienda por debajo de 350, porque los elevados niveles actuales simplemente no son compatibles con el mantenimiento de un planeta semejante a uno en que se desarrolle una civilizacin. Todo lo congelado se derrite en el agua, o algo parecido.

El mundo va a hacerse necesariamente ms duro. Tendremos que centrarnos, mucho ms que en el pasado, en bienes esenciales, como la comida y la energa. Creo que necesitaremos encontrar nuestro sustento ms localmente, reduciendo las debilidades inherentes de una gran economa mundializada. En este momento menos del 1% de estadounidenses trabaja en la agricultura, esto es, una cifra que tiene que aumentar. En la medida que el estado puede contribuir, es alejndonos del combustible fsil que nos garantiza el peligro: un lmite severo en el carbn realizar ms rpidamente la transicin que necesitamos, a pesar de que ser difcil de soportar. En realidad, la nica manera de aguantar la transicin ser con un renovado sentido comunitario. El verdadero veneno de las pasadas dcadas ha sido el hiperindividualismo que ha dominado nuestra vida poltica, la idea segn la cual todo trabajo sale mejor si no pensamos ni un pice en el inters comn. Al cabo, eso es lo que ha perjudicado a nuestra sociedad, a nuestro clima y a nuestras propias vidas privadas. La primera y ltima esperanza es el resurgimiento de una poltica que nos pida trabajar juntos. Vislumbramos algn destello en la campaa de Obama, que fue al menos tan interesante como el propio candidato. Espero que vislumbremos ms destellos de ese tipo en los aos venideros.

Bill McKibben es un especialista en asuntos de ecologa poltica, y colabora habitualmente en distintas publicaciones como Mother Jones y The Nation .  

Traduccin para www.sinpermiso.info : Daniel Escribano


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