Portada :: frica :: Kenia, la violencia que nace de la abismal desigualdad
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2009

Una misin de la ONU destapa el horror en Kenya

Joan Canela Barrull
Berria


La fama de Kenya como una de las democracias ms estables de frica ha quedado hecha aicos. Tras el controvertido proceso electoral de diciembre de 2007, que acab con fuertes disturbios y ms de 1000 muertes, la publicacin del informe, an provisional, del Enviado Especial de la ONU sobre Ejecuciones sumarias y extrajudiciales ha acabado por demoler lo que quedaba del mito.

Philip Alston, expresidente del Comit de las Naciones Unidas sobre Derechos Econmicos, Sociales y Culturales, visit Kenya entre el 16 y el 25 de febrero a invitacin del propio gobierno. Durante estos diez das se entrevist con autoridades federales y provinciales, fiscales, policas y militares, as como miembros de ONG y vctimas, y sus familiares, de violaciones de derechos humanos. Tras terminar su gira, Alston aseguraba que los asesinatos por parte de la polica en Kenya son sistemticos, extendidos y planeados. Y su impunidad est convenientemente asegurada. En su revelador informe denuncia la falta de cooperacin de las fuerzas de seguridad kenyanas -ni tan siquiera le supieron decir el nmero de policas que hay en el pas- y de la fiscala, pues el Fiscal General, Amos Wako, no quiso reunirse con l.

A pesar de este boicot, el Enviado especial asegura que se han documentado centenares de asesinatos anuales en manos de la polica, sumando los perpetrados por agentes individuales y los de escuadrones de la muerte organizados por altos mandos. Estas muertes seran motivadas por la persecucin de presuntos delincuentes, pero tambin por casos de corrupcin, venganzas y extorsiones, as como la liquidacin fsica de los seguidores de la secta religiosa de los Mungiki, a la que se culpa de numerosos crmenes, sobretodo en Nairobi.

Otro punto especialmente sensible es la actuacin de la polica y el ejrcito en la represin a la insurgencia en la regin del Monte Elgon, que supuso la retencin de numerosos residentes varones, torturas sistemticas y decenas de muertes extrajudiciales.

Sobre la violencia electoral del ao pasado encuentra probado la organizacin de actos violentos por miembros del gobierno y los disparos de la polica contra manifestantes.

En el informe tambin se destaca la persistente negativa a creer en los informes de las asociaciones de derechos humanos y la constante descalificacin de las mismas y de sus profesionales; as como el archivo inmediato de cualquier denuncia y las amenazas a los denunciantes.

Amplio abanico de medidas

Alston propone una amplia serie de medidas para reducir la incidencia de las ejecuciones arbitrarias. Las propuestas van desde reformar la misma constitucin kenyana -que en su artculo 71 permite el uso de fuerza letal para la defensa de la propiedad o suprimir un disturbio- hasta la creacin de una comisin de asuntos internos independiente y con los recursos y poderes necesarios para investigar las denuncias de abusos policiales. Pero sus recomendaciones ms inmediatas son el relevo del Comisario Superior de la polica y del Fiscal General, a quien califica de personificacin de la impunidad. En el caso de la violencia postelectoral pide el establecimiento de un Tribunal Especial -paralelo a la actuacin del Tribunal Penal Internacional- para evitar que se reproduzcan los mismos incidentes tras los comicios del 2012.

A pesar de la fuerte repercusin que el informe ha tenido en la prensa africana, el gobierno de Kenya no ha emitido ninguna valoracin.

Despiece

Algunos ejemplos del horror:

James Ng'ang'a Kariuki: Este joven de 29 aos, profesor de derecho en Londres e hijo de un exdiputado fue disparado por un polica el 24 de enero, quien previamente le haba hecho bajar del coche. Antes haba tenido una discusin con el dueo de un hotel. El informe redactado por el mismo agente aseguraba que Ng'ang'a era atracador de bancos y miembro de la secta Mungiki. Este caso es presentado en el informe como un ejemplo y reconoce que la existencia de testigos y la posicin social de la vctima facilitaron la denuncia.

El polica arrepentido: En el 2008 un agente ofreca un informe detallado y preciso a la Comisin Nacional de Derechos Humanos de Kenya sobre los escuadrones de la muerte policiales. l mismo haba sido chofer de uno que realiz 58 ejecuciones en 24 ocasiones. En su testimonio aseguraba que reciban rdenes de altos oficiales, incluido el Comisario Superior de Polica. Nadie de los acusados fue investigado, pero el testigo fue asesinado en octubre del mismo ao.

Monte Elgon: Desde 2006 existe en esta regin del este del pas una milicia llamada Fuerza de Defensa de la Tierra Sabaot. Alston les atribuye la mayora de las violaciones de derechos humanos, incluyendo asesinatos, torturas, agresiones sexuales y robos, aunque explicita que durante casi dos aos las autoridades se inhibieron en la proteccin de la poblacin. Cuando el ejrcito y la polica iniciaron la Operacin Okoa Maisha para erradicar la milicia la situacin se puso an peor: 3.265 personas fueron retenidas y la mayora denuncia haber padecido torturas. Y a pesar de mis esfuerzos para obtener las grabaciones de los interrogatorios, estos han sido, no sorprendentemente, sin xito hasta hoy, escribe Alston en su informe.


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