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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2009

Dudas sobre el anlisis econmico

Joaqun Miras
Espai Marx


Deseo compartir la insatisfaccin intelectual que me provocan los anlisis sobre la crisis capitalista, y sobre el capitalismo que se elaboran desde la economa (supongo que con excepciones :los economistas sustantivistas, etc).

Para darme a entender, permitidme una referencia a un clsico de la historiografa: Edward P. Thompson. Sus estudios historiogrficos. Es posible que alguno entre nosotros, con buenas razones, alegue que Thompson nunca estudi el capitalismo, sino que tanto l como el conjunto de los historiadores britnicos originarios de la cluda del PC y escritores en Past and Present, escribieron siempre sobre las clases subalternas y elaboraron una soberbia constelacin de trabajos de historia desde abajo. Quiz aceptar el amigo- se pueda tener en cuenta los trabajos del maestro lejano de ellos, el economista de inspiracin marxista Maurice Dobb

Es cierto que Thompson elabora una historiografa sobre las clases subalternas, sobre los de abajo. Podemos tomar como ejemplo su monumental obra, digna de un seminario, Los orgenes de la clase obrera en Inglaterra, libro de rigurosa historiografa, ms apasionante que una novela que una gran novela apasionante, claro-. All Thompson explica su nocin de lo que es una clase social. Para l, -y lo prueba- una clase no es un hecho estructural. Una clase no existe como resultado de una causalidad econmica; no es ni estructura ni categora. No es la consecuencia sociolgica de unas determinadas estructuraciones de la produccin. Adems, las clases no pueden existir independientes las unas de las otras, son fenmenos relacionales. La clase obrera no surge pues como consecuencia de la fbrica , ni del vapor; nace entre 1795 y 1830, cuando la mayor parte de los trabajadores no trabaja en fbrica, ni con vapor, y un tercio de los mismos eran trabajadores a domicilio poseedores de su propia mquina de hacer calceta-. La clase es un fenmeno histrico. Un resultado de la propia accin de las personas que se organizan para luchar, porque desde su experiencia individual, construida a partir de los usos, las costumbres, las expectativas de vida, los valores defendidos, las instituciones en que el sujeto ha nacido familia, comunidad, entramado societario- sienten que estos usos y hbitos, esas normas morales, esas instituciones de las que dependa su vida material, son agredidas y destruidas. Esa experiencia es una experiencia culturalmente construida. Las relaciones culturales permitidme recalcar lo de culturales- reales, en las que los poderosos consiguen aniquilar esas culturas de vida para aprovecharse de ello, son las que generan esa experiencia: una experiencia, que por tanto se manifiesta en primer lugar como experiencia de consumidor. Los bienes que el individuo tena antes a su alcance, gracias a que la comunidad se los proporcionaba, -cereales baratos, alojamiento, cuidado en la enfermedad, lea para la cocina, etc.-, ahora, emigrado forzoso fuera de su comunidad, ahora que ya no controla el precio local del cereal, ahora queno existen. Su salario puede ser muy superior al ganado en su comunidad antao,-y aqu se produce el pasmo del economista, con su emprica cuantificacin- pero es insensato cuantificar as, porque lo que ha perdido en cualidad de vida no monetarizada es enorme. Pero esa experiencia de prdida, de etnocidio de cultura material de vida, en s misma, no integra intereses definidos nuevos. Esto es, la experiencia, es experiencia negativa; experiencia, es decir, percepcin real significativa, reveladora, que ilumina, porque las expectativas ntimamente consideradas como lo normativo imprescindible, desde la cultura vivida anteriormente, son trituradas por la realidad. Pero las nuevas formas de actuar y proponerse, los nuevos fines, las nuevas pautas de hacer, los nuevos intereses no existen; deben ser construidos. El estmago no moviliza, porque no tiene objetivos, no sabe con qu, no sabe por qu, no sabe hacia qu. Fines, instrumentos, alianzas, medios, intereses deben ser creados, construidos. La nueva cultura de vida debe ser reconstruida, a partir de los restos de la anterior, pero ha de ser nueva, las expectativas de vida en un mundo cultural arrasado, han de ser formuladas, se han de reelaborar nuevos valores, nuevas instituciones, nuevos lazos sociales: se ha de crear y se crea- algo nuevo que permita vivir y salir al paso del enemigo; se crea en relacin con los otros iguales: y surge una nueva cultura material: lo mental que orienta la praxis de vida, los valores e ideas, que orientan los nuevos usos y la organizacin de nuevas instituciones, nuevas formas de vivir, de solidarizarse, de divertirse, de rezar hasta templos de la nueva cultura-, de consumir, de estudiar, de enfrentarse , de proyectar una alternativa poltica de sociedad. Se crea una nueva cultura, y esa nueva cultura material de vida y de proyecto es la consciencia de clase. Consciencia de clase: esto es, el conjunto de nuevas ideas que orientan la vida cotidiana, , de nuevos valores vividos que construyen la clase desde dentro; ideas y saberes que estn vivas y son operantes porque precisamente, la creacin colectiva y el uso participante de los mismos como resultado de la praxis de vida, es lo que construye el sujeto culturalmente creado denominado clase.

Este sucinto resumen se podra alargar ms y sera siempre enriquecedor y sorprendente resumen enriquecedor y sorprendente siempre a cuenta de la riqueza de la obra de Thompson-. Pero doy por supuesto que el lector tras leer lo escrito, puede dar por bueno, siquiera provisionalmente y hasta que acuda a la obra de Thompson, las afirmaciones que he resumido. Ahora bien; esto es un resumen de un estudio sobre la construccin de la cultura que crea o genera la clase obrera. Aceptado, pues, que la clase obrera sea un fenmeno y un fenmeno prxico cultural. Que en unos lugares y periodos histricos, por tanto, como consecuencia de la pericia de sus propios formantes, esa cultura integrar, muchas ms experiencias segmentarias y muchas ms expectativas de vida en su construccin cultural y en consecuencia, ser capaz de incluir y abarcar ms sectores sociales sociolgicos y en otros lugares, por la estrechez de miras de sus formantes, ser capaz de incorporar menos, etc . Pero hasta aqu, lo definido como fenmeno histrico, fruto de la actividad social objetivada humana es la cultura formadora de la clase subalterna. Nada ms.

Pero si aceptamos como vlido el anlisis de Thompson para el fenmenos histrico, de origen prxico, que es la construccin de la clase obrera como consecuencia de la creacin de una nueva cultura prxica o material, estamos afirmando cosas no solo de la clase obrera sino de todo fenmeno histrico; estamos apostado por determinadas hiptesis heursticas de cuo antropolgico para la totalidad de la humanidad, para la totalidad de la actividad humana. Y lo que es vlido para la clase subalterna, lo es para la clase dominante y para el capitalismo. El capitalismo, en consecuencia, no es un conjunto de relaciones productivas modelizadas en abstracto. Es una cultura construida, en el sentido antropolgico del trmino, que abarca la totalidad de las pautas y actividades de vida. Son valores, es la praxis que inspira, y es en resumidas cuentas, un fenmeno emprico que acaece. Este acaecer deixis-, que caracteriza una civilizacin concreta en un estadio concreto de la misma. Si, por el contrario y como suele ser usual en el anlisis econmico, reducimos el capitalismo a las relaciones de produccin que se establecen en la empresa, provocamos una reduccin analtica absolutamente empobrecedora. No solo porque , una vez hecha la abstraccin, no se puede saber por qu la misma empresa es ms invisible ahora que hace 30 aos, con las mismas relaciones de produccin salariales, sino porque elimina el capitalismo como la actual histrica y concreta cultura material capitalista, con sus expectativas, sus valores, sus pautas de actividad consagradas. Desde la readuccin econmica, un capitalista nazi, pongamos, Krupp, el padre de los Boodembruck, Dassault, capitalista de estado de bienestar de la posguerra mundial y cualquiera de los grandes financieros actuales de los EEUU son la misma cosa, con a lo sumo la diferencia de ser capital industrial y capital financiero. Por tanto, lo que acaece ahora no es resultado de una determinada cultura de valores, de una nueva cultura capitalista, sino de un capitalismo que sera igual que el anterior de no ser por un grupo de gngsters, que se han aprovechado, y que son una perversin colateral del capitalismo, impropia de lo que constituye su ncleo intrnseco histrico universal. Desde la hiptesis Thompson, la prioridad, sin embargo, la tiene ese fenmeno cultural, emprico, que se ha producido ante nuestros ojos y en nuestras vidas. La organizacin de una cultura material de consumo de masas, el deseo de comprar artculos superfluos, la especulacin feroz, la euforia de la ostentacin y la riqueza, etc. Hablar, con Thompson, de estas cosas entraa, s, un grado de abstraccin, es un modelo explicativo que se remite a una cultura empricamente comprobable. Pero toda explicacin que se aparta de esa referencia emprica a hechos de vida culturalmente determinados, es un modelo explicativo basado en abstracciones de, como mnimo tercer y cuarto grado, que adems asumen la reduccin de la historia de la vida- a unas relaciones de produccin supuestamente existentes tan solo en las empresas, que no tienen nada que ver con las formas de entender la vida, la produccin, la cultura.

Cuando, adems, el modelo abstracto as construido, una vez reducido a una constelacin de hechos abstractos y separados de todos los dems que configuran una cultura material de vida, constelacin de hechos que reciben la denominacin de econmicos sean los de la produccin fabril como si solo se produjese en la industria-, o las relaciones comerciales, -como si solo se intercambiase en el comercio- trata de abarcar y dar explicacin de perodos o ciclos histricos de 500 aos, el grado de especulacin, de abstraccin, de cotejo de realidades altsimamente diferentes comparadas a partir de rasgos definidos por el modelo hipottico, es vertiginoso. Comparar a Pleberio, el padre de Melibea, con Cabarrs, con Camb, el filntropo de los pistoleros del sindicalismo blanco, con Juan Marc, el golpista, o con cualquiera de los actuales banqueros y financieros actuales, de los especuladores de la vivienda cuya codicia ciega nos ha precipitado en una crisis sin precedentes, es un poco demasiado.

Vuelvo al comienzo; capitalismo es un nombre abstracto para diversas culturas explotadoras, surgidas de luchas concretas en correlaciones de fuerzas concretas, histricas. No la Idea absoluta en evolucin. Y debe ser comprendido de esta forma si queremos ser capaces de estar en condiciones de crear entre todos, mediante nuestra deliberacin y nuestra praxis, una nueva cultura, el socialismo



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