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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2009

De la poltica educativa y la cosmovisin pedaggica del conseller cataln de Educacin
Dos argumentos ms en torno a una dimisin no anunciada

Salvador Lpez Arnal, Joaqun Miras, Joan Tafalla y Jordi Torrent Bestit
Rebelin


Rosa Caadell, la admirable y admirada portavoz del sindicato de enseanza USTEC-STEs, ha dado cuenta1 de los motivos que vertebran la convocatoria de huelga en la enseanza pblica en Catalunya el prximo 19 de marzo2: la inadecuada e incluso inadmisible poltica educativa del gobierno de la Generalitat, bajo la direccin del conseller Ernest Maragall, y, ms en concreto, la nueva Ley General de Educacin catalana. Caadell apunta igualmente lo que es un clamor generalizado en el mundo educativo cataln: la peticin-exigencia de dimisin del seor conseller. Adems del muy negativo balance de sus planes y actuaciones, suele sealarse, con informados y contrastados argumentos, de su usual estilo autoritario: la nueva ley de educacin, segn han destacado irritados representantes polticos autorizados de los otros dos grupos que forman parte del gobierno tripartito cataln (ERC y ICV-EUiA), no fue consensuada ni siquiera discutida con esas fuerzas polticas aliadas, y esas mismas organizaciones han anunciado, por conviccin, presin de sus bases o clculos electorales ad hoc, la presentacin de numerosas enmiendas al proyecto de Ley durante su tramitacin parlamentaria, iniciativa que, desde luego, no garantiza modificacin sustantiva alguna.

As, pues, segn parece, el seor conseller y sus ayudantes cocinaron la nueva Ley de Educacin en solitario. Sin templar gaitas ni usar la usual cortesa entre aliados polticos, el seor Maragall, y el partido del que es dirigente, PSC-PSOE, han llevado la nueva ley al Parlament, y all cuenta con el apoyo entusiasta, con mnima distancia teatralmente estudiada, de la responsable de Educaci de CiU3, y no es imposible, aunque las estrategias electorales jueguen aqu su papel, con el parcial apoyo del PP. Las razones son fciles de entender: la escuela privada concertada catalana, gran parte en manos de instituciones religiosas, Opus Dei y organizaciones afines no excluidas, no slo no va a perder un pice de sus privilegios sino que es posible que sume an ms, todava ms, en un juego donde no todos los sectores implicados pueden salir beneficiados. Parte del dinero pblico de la ciudadana financia y financiar negocios privados con sus correspondientes idearios, algunos de ellos claramente anticonstitucionales cuanto menos -o adems- en la prctica educativa del da al da. No slo eso: la ley introduce la posibilidad de externalidades que ampliaran la intervencin de empresas e intereses privados en la enseanza (Escribimos ampliaran porque, como es sabido, algunos servicios, como la limpieza por ejemplo, son efectuados ya en colegios e institutos a travs de empresas externas -por qu no en el futuro los servicios de conserjera, de administracin, las bibliotecas, la seguridad si fuera el caso, el reciclaje lingstico-cultural de alumnos recin llegados o las actividades de refuerzo fuera del horario escolar?-; la subordinacin de los ciclos formativos a los intereses y horizontes empresariales, a travs de los curricula escolares y la formacin prctica en empresas, es pregonada con orgullo y satisfaccin por los responsables correspondientes y la presencia de empresas privadas en la educacin preescolar es mayoritaria o casi, cuanto menos en Catalunya4.

Al conseller, as lo ha manifestado en ms de una ocasin, no le importa en demasa la situacin de desasosiego en que vive inmersa la comunidad educativa. La placidez de su sueo no se ha alterado. En su opinin, la situacin de la escuela pblica5, no tiene nada que ver, ni sale perjudicada un protn ni siquiera un fotn extraviado, por el apoyo de las instituciones, de su gobierno en concreto, a la escuela privada concertada. Ser que operar aqu el milagro de la multiplicacin del manzano del saco de finanzas y medios: hay 10 manzanas en l, cinco para la pblica, con necesidades abisales y crecientes, y cinco, as, por las buenas, destinadas a las privadas, muchas de ellas de tradicin, estatus y modales exquisitos. La ayuda nasa secundaria a estas ltimas, presentada o publicitada hace 30 aos como provisional, subsidiaria y como trnsito momentneo hacia un mayor dimensionamiento de la pblica, no dificulta, se nos dice, una mayor concentracin de medios y apoyo a las escuelas e institutos pblicos, especialmente en momentos de crisis y contencin, cuando no recorte, del gasto social. Cmo podra darse esta situacin sin ninguna intervencin milagrosa y multiplicativa?

Esta nota aspira a transitar por este sendero, por el mbito de la responsabilidad poltica del seor Maragall, y pretende aadir dos argumentos ms que apoyen la justa (y urgente) dimisin de un conseller que ha provocado las dos (y seguramente la tercera) huelgas de enseanza ms importantes que ha tenido Catalunya en estos ltimos treinta aos y que deja tras de s (o dejar tras de s) como legado, nada ms y nada menos, que la liquidacin parcial de los estudios de bachillerato nocturno, el modo en que pudo estudiar el actual president de la Generalitat y personas que suscriben esta nota, supresin parcial que, por otra parte, es probable que acabe, tal como era el deseo inicial de la conselleria, en la desaparicin completa del bachillerato nocturno en Catalunya y su transformacin en estudios a distancia6.

Por lo dems, los dos argumentos que van a exponerse a continuacin podrn parecer marginales pero es obligado advertir al lector que esa no es nuestra opinin ni intencin: ambos nos parecen esenciales, tanto o ms que muchas de las crticas que se han formulado con razn a la conselleria y que, aparentemente, tienen ms alcance poltico, ms proyeccin estratgica y ms calado y profundidad crticas.

El primer argumento nos lleva a una visita y a un comentario que no ha tenido rectificacin posterior. El conseller de Educacin, el seor Maragall, visit hace un ao y medio aproximadamente, lamentamos no poder ser ms precisos, un instituto del centro de Barcelona prximo a lArc del Triumf, muy cercano al parque de la Ciutadella. En este centro se imparten estudios de ESO y Bachiller. Los alumnos, en su mayor parte, provienen de familias del casco antiguo de la ciudad, un barrio pegado al paseo donde el centro se ubica. Sus orgenes y el de sus familiares es diverso. Son muchas sus procedencias, sus carencias, sus dificultades lingsticas, son enormes las injusticias a las que se han visto o se ven sometidos sus padres o tutores, quienes, en numerosos casos, no conocen bien nuestras lenguas ni pueden ayudar a sus hijos e hijas en tareas escolares por tiempo, costumbre o por no tener conocimientos suficientes. De hecho, no pueden o no suelen acudir a reuniones educativas o de tutora: sus horarios laborales, inacabables, lo dificultan; su desconocimiento de la situacin les hace pensar que ese no es su territorio. Sienten que no pueden hacer ms; sus preocupaciones esenciales son otras, sus necesidades son ms perentorias. Qu pueden sentir sus hijos e hijas en esas circunstancias, los alumnos del instituto del que les hablamos? Efectivamente: desamparo, falta de apoyo, rabia por las dificultades que encuentran en su aprendizaje, imposibilidad de resolver sus inevitables dudas en muchos casos, ausencia de puertas a las que llamar o acudir. No se quejan: saben que sus padres, madres o tutores no llegan, no pueden llegar donde no han podido, donde no se les ha dejado llegar.

El conseller, en su visita a este centro de secundaria barcelons, asisti a una clase de 4 de ESO, el ltimo curso de la enseanza secundaria obligatoria, el que permite proseguir con estudios de ciclos o de bachillerato, y les pregunt a los alumnos qu iban a hacer cuando acabaran los cursos obligatorios. Algunos no respondieron: o no saban o seguramente pensaban en su incorporacin laboral ms o menos inmediata; otros hablaron de ciclos formativos de grado medio, y tres o cuatro, poco ms del 15% de la clase, levantaron la mano para indicar que ellos -creemos que eran ellas en todos los casos- queran estudiar bachillerato.

Qu haran ustedes en un caso as si hubieran sido el conseller de Educaci de un gobierno que se dice de izquierdas (insistimos: de Educaci y en un gobierno de izquierdas) y que, por tanto, por tradicin ilustrada, cree o debe creer en la educacin como medio de ilustracin, de superacin de injustas barreras sociales ? Tres o cuatro jvenes7, en circunstancias imposibles, quieren tocar el cielo, quieren estudiar carreras universitarias o, cuanto menos, quieren avanzar por ese sendero, aspiran a ser mdicas, bilogas, cosmlogas, estudiosas de la literatura rusa del Medioevo o de la rabe contempornea, o especialistas en Salvat-Papasseit, Aresti, Castelao, Cernuda, Foix o Neruda! Probablemente, es lo ms razonable sin atisbo de duda, gritar entusiasmados, mostrar una felicidad contagiosa, abrazarles, besarles con admiracin, animarles sinceramente, decirles que contarn en su admirable empeo con todo el apoyo de su departamento.

Pero, no fue el caso acaso se preguntarn extraados? No, no fue el caso. El seor conseller quiso quitarles la idea, su extravagante idea de la cabeza. Esos estudios que deseaban hacer (insistimos de nuevo: deseaban) eran poco prcticos, no les convenan, los ciclos deban ser su destino. Los hijos e hijas de trabajadores deban, deben aspirar, si es el caso, a ser mano de obra cualificada, operarios con ciclo. No ms, nada ms. Para qu aventurarse por caminos inhspitos? Cualquier otro objetivo obliga a moverse por senderos onricos. Pura ensoacin: la disyuncin entre realidad y deseo se disuelve con una educativa, prctica y helada ducha acelerada -emitida por un servidor pblico que debe estar, como es sabido, al servicio de la ciudadana-, de docto realismo extremo.

La pregunta que se impone -sin duda retrica, pero, sin duda tambin, necesaria- es la siguiente: hubiera dicho el seor conseller algo parecido, no decimos igual, slo parecido, si hubiera visitado un instituto pblico en otra zona de la ciudad, de ms medios, con otro tipo de madres, padres o tutores, un centro, digamos, de familias con haberes y con capital cultural? Hubiera lanzado el mismo mensaje en una escuela concertada religiosa como Las felices y satisfechas esclavas de Mara, uno de los colegios que cuida su departamento con tanto mino, en una escuela concertada laica de lite o en una escuela privada-privada como el colegio alemn, donde, por cierto, estudian los hijos en edad escolar del actual president de Generalitat? Ustedes saben perfectamente la respuesta: ni siquiera se le hubiera pasado por la imaginacin. Si hubiera cometido un error de tan calibre en un momento de despiste, en un traspis de su dilatada historia poltica, el conseller hubiera pedido mil veces disculpas o se hubiera visto obligado a dimitir por presiones ciudadanas poco favorables al perdn falsario. La opinin pblica de la clase media y de otros grupos sociales se hubiera cebado contra l. Pero no fue se el territorio donde el conseller defendi su educativo consejo. El seor Maragall estaba en territorio comanche-proletario, y aqu uno puede decir lo que quiera, a quien quiera y en el tono que estime oportuno. Los que no cuentan en las cuentas tampoco cuentan en temas de instruccin y promocin del saber. Para ellos, las viejas aspiraciones clsicas: el saber por gusto al saber, el amor desinteresado por el conocimiento, los estudios poco prcticos, son msicas inaudibles. Margaritas para cerdos piensan (y dicen) algunos.

El segundo argumento para apoyar la dimisin del conseller tiene que ver tambin con una visita y, esta vez, con una carta del alumnado. El seor Maragall acudi en esta ocasin a un instituto de Santa Coloma de Gramenet, ciudad obrera pegada a Barcelona, a unas jornadas de Tecnolliure en las que, por cierto, dijo en su intervencin inaugural que esta vez s, que iba en serio, que el departament apostaba por el software libre. Eso s, dos meses ms tarde, en una prueba de consistencia poltico-lgica insuperable, se llegaba a un acuerdo informtico con Microsoft, con el apoyo y presencia del president de la Generalitat y del comandante en jefe, tras Bill Gates, de la multinacional, con una de las grandes corporaciones que con ms ahnco se ha opuesto y se opone al desarrollo de las finalidades de esa comunidad de cientficos, tecnlogos y ciudadanos8.

El instituto en cuestin ha tenido, prcticamente desde su fundacin hace cuarenta aos, estudios nocturnos. Las medidas restrictivas de la conselleria harn que este curso sea el ltimo ao de estudios de bachillerato en nocturno en este centro y en toda la ciudad, una poblacin trabajadora de unas 125.000 personas. Los alumnos que deseen (o deban) estudiar en horario de tarde-noche, o que no puedan estudiar en diurno, tendrn que hacerlo en un instituto de Badalona, otra poblacin del rea metropolitana de Barcelona, el nico lugar donde se iba impartir estudios nocturnos en esa comarca, o hacerlo a distancia. Consecuencia: inevitablemente, algunos alumnos dejarn de estudiar bachillerato y abandonarn sus estudios o emprendern el camino de los ciclos de grado medio.

Pues bien, la misma tarde de la visita un grupo de tres o cuatro estudiantes pidieron con toda cortesa imaginable, una breve entrevista con el conseller para entregarle una carta con firmas en la que protestaban argumentadamente por la eliminacin del nocturno en el instituto. Se imaginan que hubiramos hecho nosotros de jvenes, veinte aos atrs? Efectivamente, hubiramos pasado de cartas, de cortesas formales, y nos hubiramos lanzado, tomates en mano, o incluso con procedimientos ms contundentes y menos vistosos, contra el conseller, sus guardias de seguridad, sus directores generales, sus coches oficiales, su poblado squito e incluso su retrica vaca y sus intereses ocultos.

Nada de eso hicieron. Pretendan conversar, saludar y entregar una carta. Cinco minutos, no ms, acaso menos. Pues bien, el seor conseller de Educaci de un gobierno que recibe sus votos y apoyos sociales de alumnos de esa extraccin social, de familiares trabajadores de esos jvenes, no se dign recibirles mientras s lo haba hecho durante ms de media hora con la direccin del centro y algunos otros profesores. No tuvo tiempo? S tena tiempo. Estuvo mal informado de la real intencin del alumnado? Estuvo bien informado. Pens seguramente que la reunin no tena ninguna utilidad, ninguna importancia, que para qu perder su precioso tiempo. Nada iban a conseguir, nada haba que escuchar, nada iba a rectificar.

Hemos hablado de dimisiones sabiendo que la peticin es, de hecho, un grito vaco, una llamada sin esco. Es imposible que el conseller dimita. No hay nada que apunte a que alguien que lleva ms de 30 aos habitando instituciones pblicas y organizaciones partidistas presente su dimisin ante el president de la Generalitat. No hay nada que nos oriente en esa direccin.

Cabe pedir entonces su cese al president? Es otro imposible lgico, incluso metafsico. El president va en el mismo barco, sostiene las mismas tesis, y est encantado con la cosmovisin neoliberal de su conseller. Prueba, si fuera necesaria alguna prueba ms: sus recientes declaraciones en una conferencia patrocinada por el crculo de La Caixa u organismos afines9 recomendando al presidente del gobierno espaol que se deje de pamplinas y apueste por una salida liberal de la crisis, admitiendo sin trampas ni cartones que era necesario dar facilidades al mercado para superar la crisis (el president Montilla cit, concretamente, la suspensin (provisional eso s) de requisitos ambientales para empresas). El president habl de reformas en sectores claves como el mercado laboral10, el mercado de la vivienda, en sectores regulados por el gobierno central como el comercio, los transportes o la energa y en el sistema educativo. El crculo de tiza caucasiano se cierra de nuevoo.

Qu hacer entonces? Seguir resistiendo, seguir exigiendo lo que es justo y razonable, aunar fuerzas con un estudiantado que empieza a mover sus pies, llenar sus cabezas y a dar argumentos a su corazn, e iniciar, si es posible, otras vas de resistencia menos trilladas y acaso ms efectivas y obrar, en la medida de lo posible, y creemos que hay amplio margen para ello, como si la actual poltica educativa de la Generalitat no fuera con nosotros. Desobediencia civil? S, eso, desobediencia civil contra una poltica neoliberal conducida por un conseller que no ha recibido en parte alguna la aquiescencia ciudadana y que se ha sacado de su chistera como un personaje odioso de una Alicia en el pas de las falsedades

De hecho, bien mirado, esa poltica no va con nosotros ni a favor de aquellos alumnos y de la ciudadana ms desamparada: el inters real de la Generalitat por los estudios secundarios obligatorios, ms all de la retrica necesaria para jalar odos que quieren ser omplicados, sigue siendo nulo, como en tiempos de CiU, por no decir de cero absoluto. Es imposible que alguien que sepa algo de enseanza, por remoto saber que ostente, crea verdaderamente que se puede instruir a alguien que tiene grandes deficiencias y circunstancias nada fciles, por no decir imposibles, acompaado de otros 30 o 32 alumnos. Estos jvenes no aspiran, no pueden aspirar a lo que s ambicionan jvenes y familias que el seor conseller conoce muy bien: a ser los tcnicos, profesionales y ejecutivos que dirijan las grandes empresas y las instituciones ms importantes del pas y postulen las finalidades esenciales de la nacin.

Aquellos jvenes no podrn llegar a ser ciudadanos, no podrn vivir sin permiso a no ser que la rebelda circule por sus venas. Los profesores no debemos formarles y formarnos tambin en torno a estas consideraciones?

Notas:

1 Vase una entrevista con Rosa Caadell en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82370 

2 No es imposible que la convocatoria de este 19 de marzo pueda tener una feliz derivada: encierros en escuelas y centros ciudadanos, absolutamente necesarios, en nuestra opinin, para abonar las movilizaciones y la sal del terreno de esta lucha que no tiene un adversario fcil de doblegar.

3 Podra darse la paradoja de que la ley, si fuera el caso, fuera aprobada con los nicos votos favorables del PSC y CiU (y las probables reservas electoralistas del PP y la estudiada posicin de ERC). Destacadamente, el diario AVUI, muy prximo a CiU, publicaba una entrevista con el conseller Maragall el pasado domingo 15 de marzo de 2009 de la que daba cuenta en la primera pgina del diario (Por lo dems, sera realmente una paradoja o es una posibilidad que se est abriendo espacio a codazos, y con aplausos interesados, en el horizonte poltico cataln?)

4 Como es sabido, algunas de estas empresas escolares estn en manos del propio PSC-PSOE -otra de sus fuentes anmalas de financiacin y negocio- o de familias empresariales amigas, y cuentan con el decidido apoyo y la complicidad no siempre ocultada de numerosos regidores municipales..

5 En la citada entrevista con el diario AVUI, el titular destacado era: Los sindicatos tienen que entender que la escuela no es de su propiedad. Es esta la cuestin realmente o ms bien el asunto es que el conseller debera entender que la educacin preuniversitaria no es propiedad suya ni debe estar bajo sus (trasnochados) designios neoliberales?

6 Sobre este asunto, en nuestra opinin, no se han manifestado con la contundencia necesaria fuerzas la izquierda catalana. Por ejemplo, la coalicin ICV-EUiA la elevado preguntas al gobierno cataln sobre ello? Ha amenazado, en serio, con alguna disidencia gubernamental? Puedo uno sentarse en la misma mesa de un gobierno que desea eliminar los estudios nocturnos de bachillerato bajo el mando de la contencin del gasto pblico?

7 Es obvio que no queremos negar el inters ni el esfuerzo ni la importancia que significa para los otros alumnos seguir estudios de ciclos formativos de grado medio. Varios de los firmantes tenemos hijos que estudian o aspirar a seguir este tipo de aprendizajes. Queremos destacar ms bien la importancia de esta opcin y las dificultadas que acumula por tratarse de una decisin minoritaria e infrecuente en el mbito familiar de estas alumnas.

8 Para comprender que el asunto no es un tema de rojos indocumentados basta saber que el actual gobierno alemn de centro-derecha (DC-SPD) ha destinado 500 millones de euros a promocionar el software libre. Luego de que el gobierno britnico anunciara su plan de adopcin de este software en la administracin pblica, otros Estados europeos estn haciendo lo propio, dejando atrs paulatinamente windows y el software privativo en general. Finalidad: pretenden contrarrestar los efectos de la crisis econmica mundial y los dficits pblicos, ahorrando costos y evitando subir impuestos a empresas y particulares. Del total de 500 millones, 300 milones han sido dispuestos inmediatamente para el proyecto y 200 estn esperando para que el comit German Bundestages hasta que las medidas concretas sean propuestas (http://www.mastermagazine.info/articulo/gobierno-aleman-millones.php)

9 Segn diversas informaciones periodsticas (Pblico, La Vanguardia, El Pas, El Peridico), Jos Montilla se despoj de falsos abrigos ideolgicos y expuso en su conferencia en el Cercle Financer de la Caixa un recetario econmico para afrontar la crisis basado en la defensa de un amplio paquete de reformas liberalizadoras, netamente consistentes con lo que la derecha econmica y poltica del pas ha defendido y defiende. De los asistentes, vale la pena recordarlo, cabe citar a Isidre Fain, president de La Caixa; Narcs Serra, president de Caixa de Catalunya, Josep Oliu, president del Banc Sabadell; directivos afines como Salvador Gabarr, Rafael Villaseca o Jordi Mercader. Estuvieron tambin presentes, tomemos nota nuevamente, Juan Antonio Samaranch, Javier God, conde de God, Jos Manuel Lara y Miquel Roca.

Cules fueron las propuestas del president de un gobierno de coalicin PSC-ERC-ICV-EuiA, un gobierno que dice ser de izquierdas y nacionalistas? Las siguientes:

1. VALORES: Reclam el president espritu de sacrificio: se deber trabajar ms sin tener que ganar ms

2. MERCADO LABORAL: Reforma para ajustar los costes a la productividad, fomento de la movilidad de los trabajadores y revisin de los procesos de negociacin colectiva

3. SANIDAD: Pensar si el modelo de gratuidad total sigue siendo sostenible actualmente.

4. ESTADO DE BIENESTAR: hay que abrir una reflexin sobre la "sostenibilidad de este Estado de bienestar, que presupone disminucin del gasto social en uno de los pases europeos con menor gasto social.

5. MAYOR COMPETITIVIDAD EN EL MERCADO ENERGTICO: es necesario abrir un debate sobre las fuentes de energa que se pueden utilizar, no descartando de entrada la energa nuclear.

6. FUNCIONARIOS: preguntado sobre el aumento salarial de los funcionarios, el president lo consider excesivo y apunt que deber replantearse en el prximo ejercicio (Es sabido que el sueldo del president de la Generalitat es mayor que el del presidente del Gobierno y uno de los ms altos del Estado).

7. Opinin del empresariado cataln: "Si lo dice Zapatero con su estilo verstil, no me lo creo; pero, a este seor, sistemtico y serio le creo a pies juntillas". Son palabras de un miembro de la junta del Cercle Financer de la Caixa, que estuvo en la mesa presidencial.

Efectos poltico: CiU aplaudi y aplaude el giro liberal de Montilla y se abre al consenso. Conjetura (inverosmil?): el gobierno CiU -PSC est al caer.

10 Segn cuentan el seor Montilla habl, sin ninguna aclaracin, de pasar de un modelo pensado para la fuerza de trabajo a otro modelo pensado para el conocimiento. La frmula, usada por el autor annimo del escrito, es tan enigmtica como su finalidad. O acaso no es tan enigmtica su finalidad y se trata, una vez ms, de vindicar la pregonada sociedad del conocimiento a la Castells que significa aqu, en Occidente, en Catalunya, trabajo cualificado en precario y con explotacin creciente, y desechos productivos tradicionales para el Tercer, Cuarto o Quinto Mundo?



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