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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2004

Por qu se deprecia el dlar y quin pagar las consecuencias?

Juan Torres Lpez
Rebelin


La evolucin de la cotizacin del dlar en las ltimas semanas y, sobre todo, los registros histricos que est alcanzando el euro manifiestan que, tras ellos, hay movimientos en las finanzas y en la economa internacional de gran envergadura.

Es verdad que la breve historia del euro no permite tener una amplia visin histrica y que si se contemplase al conjunto de las divisas europeas a las que sustituy se podra comprobar que en la mitad de los aos noventa se produjo una depreciacin del dlar incluso mayor que la de ahora, de modo que no es la primera vez que las divisas (la divisa ahora) europeas se encuentran tan apreciadas respecto a la moneda estadounidense.

Pero el proceso no ha terminado. Como analizar enseguida, lo ms seguro es que el dlar siga aprecindose y que, al mismo tiempo, la cotizacin del euro suba, quiz, hasta llegar a una cotizacin de 1,5 $ por euro.

El proceso tiene muchas dimensiones pero las que me parecen ms relevantes son tres.

La primera, que el poder de Estados Unidos para imponer al mundo las condiciones financieras que ms le benefician sigue inclume.

La segunda, que China ha entrado en juego con gran influencia en el tablero de la economa mundial. Tiene tal cantidad de dlares acumulados en sus reservas que si quisiera podra literalmente hacer saltar por los aires a todo el sistema financiero internacional. Si se me permite el tono un poco de broma, dira que nunca un partido comunista tuvo tan en sus manos el futuro de la economa capitalista. Lo que ocurre es que China est ya tan imbricada en la economa capitalista mundial que, si la hiciera saltar, la suya caera seguramente la primera.

La tercera, que es a Europa a quin le est correspondiendo el papel ms triste de la historia, ponindose una vez ms al servicio de los intereses norteamericanos que coinciden, en este caso y de momento, slo de momento, con el de las multinacionales europeas ms importantes y, en cierta medida, slo en cierta medida, con los de Alemania.

El dficit estadounidense

Para entender bien lo que est pasando con la cotizacin del dlar es til recordar las palabras del antiguo Secretario del Tesoro estadounidense John Connaly en 1971. Cuando el sistema monetario internacional que Estados Unidos haba impuesto a todo el mundo occidental se hunda, Connaly dijo con gran precisin: "el dlar es nuestra moneda pero es vuestro problema".

Lo que est ocurriendo ahora es que una vez ms Estados Unidos utiliza el poder de su moneda para hacer que los dems pases sean los que paguen el arreglo de sus problemas domsticos. Aunque es precisamente por esta razn que ya dejan de serlo para convertirse en autnticos problemas mundiales pero que el imperio resuelve en virtud del inters exclusivo de Washington.

Lo que est ocurriendo es lo siguiente.

Durante el primer mandato de Bush Estados Unidos gener un dficit comercial exterior gigantesco que en 2003 lleg a ser de casi medio billn de dlares.

Para financiar ese dficit es preciso que entren dlares en Estados Unidos. Si no entran en cantidad suficiente, lo que ocurre es que la oferta de los dlares que Estados Unidos utiliza para pagar sus compras en el exterior es mayor que la demanda de dlares que los extranjeros realizan para comprar productos de Estados Unidos o para invertir en su interior.

En esas condiciones, al precio del dlar le pasa lo mismo que al de cualquier otra mercanca cuando su oferta es mayor que su demanda: baja.

El papel de China, principalmente, y de los dems pases asiticos

Durante estos aos ltimos, Estados Unidos ha ido resolviendo la situacin gracias a que los pases asiticos y muy especialmente China han ido comprando su deuda

Estos pases venden a Estados Unidos una gran cantidad de productos cuya ventaja competitiva proviene del bajo precio. Son productos son normalmente de baja calidad, de modo que para tener xito en los mercados norteamericanos deben ajustar mucho sus precios. Por eso les interesa que el dlar no baje mucho, pues si se deprecia el dlar, a sus monedas les ocurre lo contrario: se aprecian.

Si se aprecian las monedas asiticas lo que sucede es que los productos que exportan a Estados Unidos resultan ms caros y dejan de ser competitivos. Por esa razn, han sostenido al dlar evitando que su cotizacin bajara demasiado.

Eso es fcil de comprobar si se compara la evolucin del incremento de las reservas en dlares en los pases asiticos y el aumento del dficit estadounidense. Han evolucionado prcticamente de forma paralela y en cantidades casi completamente equivalentes.

Pero ltimamente, esa continua compra de dlares no ha sido suficiente y se produce un continuo aumento en el exceso de la oferta de dlares, lo que produce su depreciacin.

Al bajar el dlar, y al saberse que la causa es el persistente dficit de Estados Unidos que no va a desaparecer a corto y medio plazo, los poseedores de dlares que juegan a especular en los mercados internacionales, o simplemente a mantener sus reservas en las mejores condiciones de rentabilidad, empiezan de deshacerse de ellos.

China y Rusia estn cambiando parte de sus reservas de dlares a euros, los pases petroleros a libras esterlinas y los parasos fiscales a francos suizos.

La consecuencia es que los mercados se inundan de operaciones de venta de dlares y eso hace que su precio siga bajando, mientras que paralelamente suben esas otras divisas.

Un proceso consentido y deseado

Cuando se oye hablar a los dirigentes polticos y econmicos de las grandes potencias pareciera que lo que est ocurriendo es una especie de fenmeno natural imponderable sobre el que no tienen control. Pero eso es falso.

A Estados Unidos le conviene lo que est ocurriendo y los dems pases implicados estn dejando hacer para que eso ocurra.

Lo primero que hay que saber es que Estados Unidos est apostando claramente por mantener el dlar muy depreciado.

Es verdad que Bush y otros dirigentes hablan de tener un dlar fuerte porque gran parte de la opinin pblica identifica (equivocadamente) una divisa fuerte a poder econmico y ventaja financiera. Pero la realidad es que Bush est dejando que el dlar se deprecie porque de esa forma pueden aminorar ms fcilmente el dficit comercial.

Un dlar bajo abarata las exportaciones de Estados Unidos y de esa forma se puede mejorar la relacin de intercambio.

Los sectores exportadores prefieren claramente un dlar bajo y estn satisfechos.

Los sectores financieros (que fueron los principales apoyos electorales de Bush) preferiran un dlar alto, pero estarn de acuerdo con la estrategia porque implica subidas progresivas de los tipos de inters. Estas se irn dando sin parar en los prximos meses, procurando as una retribucin ms alta para los capitales y los negocios financieros.

En Europa tambin hay declaraciones verbales que definen la situacin como preocupante.

El Presidente del Banco Central Europeo consider que la apreciacin del euro es "brutal e indeseada", el ministro francs de finanzas la criticaba y Berlusconi la consideraba una amenaza para las exportaciones. Las estadsticas disponibles muestran que ya se estn empezando a ver afectadas las exportaciones y el crecimiento en toda la zona euro.

Pero lo sorprendente es que en ningn caso se pasa de ah. No se hace nada por evitar la apreciacin del euro. Si acaso, slo se la combate verbalmente.

Es ms, el poderoso canciller alemn Gerhard Shroeder dice que no es para tanto, que hay que acostumbrarse a la fortaleza del euro e incluso que es buena porque permite contener la subida de los precios al disminuir la factura petrolera.

Los efectos de la depreciacin del dlar

Ya he sealado que a Estados Unidos le conviene la depreciacin del dlar y que la est consintiendo y apoyando para poder enjugar su dficit exterior.

Qu pasa con Europa y el resto del mundo? A quin le conviene que suba tanto la cotizacin del euro?

Un euro tan apreciado como el de los ltimos meses est generando efectos muy negativos para la economa europea en su conjunto.

La apreciacin del euro encarece las exportaciones. Por tanto, disminuye las ventas de las mercancas que hayan de competir a travs del precio fuera de la zona euro. Adems, al hacer ms baratas las mercancas exteriores incentiva la sustitucin de la produccin nacional (europea en este caso) por la extranjera. Eso debilita la produccin industrial y termina por destruir empleo y actividad econmica en general.

La apreciacin implica adems mantener tipos de inters ms altos que los que habra si se decidiera intervenir para depreciarlo y esos tipos relativamente ms altos tambin contribuyen a que disminuya la inversin y el empleo.

Es verdad que un euro apreciado como el actual disminuye lo que los europeos pagan por el petrleo (aunque eso apenas se est traduciendo en precios finales al consumidor ms bajos). Pero, al mismo tiempo, tiende a generar subida de precios por otra va. Al encarecerse el precio de las exportaciones, las empresas tienden a buscar nuevas formas de ser competitivas, a travs de la calidad, de la seguridad o fiabilidad, por ejemplo. Y esas nuevas formas de competitividad generan normalmente mayores costes, ms poder de mercado y, como consecuencia de ello, subidas de precios.

El sector servicios y en concreto el turismo procedente de fuera de la zona euro se resienten de forma singular. Algunos pases se ven pues, especialmente afectados.

El caso espaol es paradigmtico en este sentido. Un estudio reciente del Banco de Espaa ha mostrado que la apreciacin del euro en 2002 y 2003 rest un punto al crecimiento de nuestro PIB. Lgicamente, en 2004 este efecto negativo ser mayor.

La apreciacin del euro viene suponiendo un encarecimiento continuado de las exportaciones espaolas, lo que est agravando el dficit comercial exterior.

El caso espaol pone de relieve, por cierto, la falacia de las tesis neoliberales o de los argumentos sobre las bondades del euro. Estados Unidos hace frente al dficit exterior con depreciacin. A Espaa, se le impone una apreciacin que provoca dficit exterior. No hay mejor demostracin de que en economa no hay bueno o malo sino unos intereses u otros con capacidad y poder para encontrar su propia satisfaccin en cada momento.

A Espaa le ocurre esto porque est especializad en exportaciones que tienen que competir, sobre todo, a travs del precio y, por tanto, son muy sensibles a encarecimientos derivados de un tipo de cambio apreciado.

A diferencia de lo que le ocurre a Espaa y a la inmensa mayora de sus empresas orientadas al exterior, las grandes multinacionales europeas y especialmente la industria alemana, tienen otras determinantes.

Estas ltimas pueden competir a travs de la calidad y, por lo tanto, pueden soportar mucho ms fcilmente la apreciacin del euro. Es ms, hasta un cierto nivel, les conviene que el euro est apreciado.

Un aumento del coste causado por la apreciacin del euro puede afectar mucho a un paquete turstico modesto o a una mercanca de baja calidad y precio muy ajustado, pero quiz muy poco a la hora de comprar un producto alemn que casi se vende solo, en virtud de su calidad y categora, aunque tenga un alto precio.

Esto es lo que explica que en trminos de pases, y aunque esto implique una generalizacin menos rigurosa, pueda decirse que a Alemania (ms especializada en exportaciones nobles) le conviene ms un euro elevado y a Espaa (que le ocurre al revs) le interesa una cotizacin del euro ms bien baja.

Algo parecido podra decirse de otros pases europeos, y es por ello que puede apreciarse ya que las declaraciones de sus dirigentes empiezan a ser contradictorias entre ellas y, sobre todo, con lo que dice el canciller alemn.

Europa, al servicio del dlar

En resumidas cuentas, el euro apreciado y el dlar depreciado interesa a las ms grandes empresas europeas (y hasta un lmite a Alemania) y a Estados Unidos, pero no a lo que podramos llamar los intereses generales de Europa.

La apreciacin que padecemos va a frenar el crecimiento en Europa y va a hacer que se pierda empleo y riqueza. Pero no se hace nada por evitarlo. Es sorprendente.

Todos los anlisis, incluso la mayora de los presidentes de gobierno y ministros estn manifestando el dao que se est provocando. Pero nadie acta porque por encima de ellos se impone la voluntad superior de quienes, con ms poder efectivo, se benefician de la situacin. La Unin Europea no est en manos de sus dirigentes democrticos sino de poderes fcticos que esconden su cara a los ciudadanos.

Si pensaran en Europa y actuaran para los ciudadanos lo que haran sera reducir los tipos de inters, impulsar el gasto pblico social y favorecer as las exportaciones y con ellas la creacin de empleo y el crecimiento de la actividad econmica. Pero no lo hacen.

Quienes gobiernan la economa europea vuelven a pensar slo en las multinacionales y en Estados Unidos. Por eso dejan de actuar cuando el euro se aprecia con efectos tan negativos para la inmensa mayora de la sociedad y en beneficio solamente de las grandes multinacionales y de Estados Unidos.

Es grave que lo hayan hecho siempre pero que lo hagan ahora en poca de ratificacin constitucional muestra lo poco que les importa Europa. No debern extraarse si luego los ciudadanos votamos en contra de lo que propongan quienes ahora estn consintiendo todo esto.

Los costes para el Sur

La depreciacin del dlar va a ser seguramente bastante importante en los prximos meses a tenor de la extraordinaria magnitud del dficit de Estados Unidos y teniendo en cuenta que no cabe esperar que Bush cambie radicalmente de poltica y de horizontes estratgicos en este segundo mandato.

Si eso es as, resulta que los pases ms pobres y endeudados van a tener que soportar unos costes considerables.

En primer lugar, porque casi todos ellos mantienen sus reservas en dlares y, por tanto, perdern una buena parte de su valor.

En segundo lugar, porque tendrn que hacer frente a tipos de inters ms elevados que aumentarn la hipoteca de la deuda externa.

En tercer lugar, porque cabe esperar que Estados Unidos, Europa, Japn y China extremen sus estrategias encaminadas a ganar posiciones en el comercio internacional y, lgicamente, los ms atrasados van a encontrarse con muchas ms dificultades a la hora de mantener la cuota parte, ya de por s reducida y menguante, que les viene correspondiendo.

Finalmente, porque, si se mantienen, la combinacin de todos estos factores va a provocar seguramente una nueva fase recesiva que disminuir el crecimiento, el empleo y la actividad econmica en todo el mundo.

Mientras que los ms fuertes tienen defensas ms potentes para hacer frente a etapas de recesin, los dbiles se van a encontrar, una vez ms, indefensos. Aumentar su dependencia, su vulnerabilidad y empeorarn sin duda sus condiciones econmicas en general.

El coste para Estados Unidos

El hecho de que la depreciacin que se viene produciendo del dlar sea la estrategia impuesta por el gobierno de Bush para ayudar a paliar el dficit exterior de Estados Unidos y que se trate de un procedimiento cuyos costes van a recaer fundamentalmente sobre el exterior, como una expresin ms del carcter imperial de la poltica estadounidense, no significa, sin embargo, que su nacin est exenta de costes.

La depreciacin del dlar conviene ahora a los grandes exportadores norteamericanos y a los financieros que van a beneficiarse en el futuro inmediato de tipos de inters ms favorables.

Pero esas medidas van a contraer de nuevo el crecimiento de la economa y van a provocar ms desaceleracin y prdidas de empleo. Adems, en tanto que implican optar por estrategias de competencia basadas en el ahorro de costes, fortalecern las tendencias a empobrecer la actividad laboral, lo que se traducir en nuevas prdidas de poder adquisitivo.

En realidad, lo que va a ocurrir en los prximos meses es el fortalecimiento de las tendencias de aos anteriores. Bush ha sido el presidente con peor registro en cuanto a empleo y bienestar de los ltimos decenios y eso va a seguir siendo as. Difcilmente va a controlar el dficit fiscal porque los recortes en gastos social se compensarn con ms gasto armamentista y reduccin de impuestos para los ms ricos, tal y como ha venido ocurriendo.

De hecho, ni siquiera la depreciacin podr compensar suficientemente el dficit exterior porque no podr superar determinados niveles (que sean demasiado dainos para Alemania, excesivamente costosos para China o demasiado recesivos en el interior).

Estados Unidos se va a encontrar en los prximos meses en una situacin harto complicada. Los dficits no se podrn controlar suficientemente, seguramente aumentar de forma considerable el desempleo y se agudizar el desequilibrio macroeconmico. La pobreza seguir subiendo, y lo lgico es que lo haga ms del 12% anual de los ltimos aos.

Los ciudadanos estadounidenses pagarn tambin, estn pagando ya, los costes de esta estrategia imperial.

2005

Por tanto, de cara al interior, Bush tendr que recurrir a mecanismos que le permitan seguir mirando a otro lado, de forma que la opinin pblica siga sin darse cuenta de cul es el autntico quid de su actuacin gubernamental: la ingente redistribucin de renta a favor de los ricos y a costa de un desequilibrio econmico insostenible a medio plazo. No ser extrao, por lo tanto, que enseguida recobre y redoble su retrica parafascista para disimular los efectos realmente negativos de su poltica econmica sobre la mayora de la poblacin.

En el exterior, a Bush se le abrir un nuevo frente cuando los dems pases comiencen a sufrir directamente los efectos de sus desequilibrios.

Como he sealado, para salir de ellos habr de agudizar los remedios: alcanzar una depreciacin suficiente y alzas colaterales en los tipos de inters. Pero ambas cosas sern muy dainas para la economa internacional.

Lo ser muy especialmente para reas hoy da escoradas hacia un claro sentimiento antiimperial, como Amrica Latina. Quiz podran reaccionar, por ejemplo, comenzando a plantearse la legitimidad de una deuda cuyos costes se incrementan como consecuencia de la estrategia financiera unilateral de Estados Unidos. Brasil, por ejemplo, se enfrentara a dificultades extraordinarias, quiz insoportables, si los tipos de inters se elevaran demasiado.

Pero Estados Unidos no podra dejar que se extendiera la ms mnima rebelda, lo que quiz le lleve a abrir cuanto antes lneas de actuacin, digamos, mucho ms activas o combativas en esta zona. Tendra que ver eso con el nombramiento de Condoleezza Rice?

Por otro lado, es difcil aventurar el papel que puedan tener otos focos de poder econmico. China parece haber apostado por una estrategia lenta de penetracin econmica en la periferia y seguramente slo jugar su excelente mano de cartas en beneficio propio. Rusia an se encuentra con graves problemas internos y en su entorno inmediato. La Unin Europea no acaba de encontrar una posicin comn, fundamentalmente, porque, en el seno de una unin monetaria tan imperfecta y asimtrica, los intereses de los diferentes pases no son idnticos. Aunque habra que tener en cuenta que Alemania se encuentra ya muy cerca de la frontera de la recesin provocada que no puede superar y quiz se vea tambin obligada a impulsar propuestas de contencin de la estrategia estadounidense.

Sin contrapesos, sin poderes democrticos

El problema de todo esto es que en realidad apenas si existen contrapesos.

La situacin actual de los mercados de divisas puede derivar en una nueva fase recesiva de la economa mundial. Pueden perderse millones de empleos y aumentar el malestar y las desigualdades.

No es nada nuevo. En realidad es lo que viene ocurriendo recurrentemente en los ltimos decenios. Y una vez ms lo que sucede es que se hace frente a estos problemas sin que se pueda intervenir con estrategias alternativas a las que establecen los grandes poderes econmicos.

Bush y los dirigentes estadounidenses mienten cuando manifiestan que luchan por un dlar fuerte mientras que estn dejando que se deprecie en los mercados. Los dirigentes europeos quedan en situacin pattica cuando sealan los inconvenientes de la apreciacin de euro mientras que no hacen nada para corregirla. Y no lo es menos la de los dirigentes comunistas (si es que esta palabra ya significa algo) chinos, cuyo autntico papel en el mundo es realmente difcil de dilucidar, sumidos como estn entre el absolutismo, la desideologizacin y la explotacin ms infame de sus ciudadanos.

Nadie parece que sea el responsable de lo que ocurre. Cmo es eso posible?

Se nos quiere hacer creer que los mercados tienen entidad propia, que sus designios son incontrovertibles y que por eso las autoridades polticas no actan. Que slo responden a las intervenciones aspticas de las agencias tcnicas como los bancos centrales, que nada tienen que ver con la discrecionalidad indeseable e inapropiada de los gobiernos. De esa manera dejan hacer a los poderos difusos de nuestra poca que desestabilizan las economa y que generan el desorden global en el que vivimos.

Lo que sucede en realidad es que la economa mundial est al albur de poderes ocultos y oscuros y, precisamente por ello, antidemocrticos. Que tienen nombres y apellidos pero que no expresan sus preferencias sino que las imponen gracias al poder que acumulan y que doblega a los gobiernos y a las instituciones representativas.

Frente a todo ello, es ms necesario que nunca que los ciudadanos denunciamos la falsedad de estas creencias, la insinceridad de quienes afirman que es imposible corregir el rumbo de los hechos econmicos. Y es ms urgente que nunca que reclamemos para las mayoras sociales el gobierno de las relaciones econmicas. Hay que exigir a los gobiernos que intervengan y que lo hagan teniendo en cuenta las preferencias sociales. Los ciudadanos tenemos derecho a manifestar cul es el tipo de sociedad y de economa que queremos y todo eso se traduce en algo tan elemental como llevar la democracia a las relaciones econmicas. Eso es lo nico que puede permitir compensar el poder de los poderosos, impedir que slo las minoras privilegiadas impongan su designio a toda la sociedad.

Los prximos meses sern conflictivos. Casi con toda seguridad, la situacin econmica se deteriore gravemente. Y, teniendo en cuenta su origen que he analizado, es tambin muy posible que Estados Unidos tenga que forzar su posicin para evitar que su poder imperial se ponga en cuestin.

El dlar es la punta de lanza del imperialismo norteamericano, la expresin simblica de su poder, adems de su sofisticado instrumento de dominacin econmica. Cuando el dlar est en cuestin, est cuestionado tambin el poder que representa y al que sirve, y se obliga a que Estados Unidos acte con toda contundencia, si es que quiere preservar su posicin de predominio en el planeta.

Eso es lo que hay y esto es lo que viene. Si frente a Estados Unidos no se levanta con fuerza una comunidad internacional dispuesta a evitar la unilateralidad y a forjar un orden mundial multipolar y verdaderamente democrtico podemos esperar lo peor.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa)

www.juantorreslopez.com



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