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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2009

El saqueo del mundo. Sobre redes mafiosas, parasos fiscales y crisis capitalista

Jnatham F. Moriche
Rebelin


El financiero Bernard Madoff, que fue presidente del mercado de valores tecnolgicos de Wall Street, ha estafado a sus clientes unos 35.000 millones de euros, cifra que equivale a la capacidad inversora anual del Estado espaol. Una cantidad algo superior parece haber sido malversada por militares y funcionarios norteamericanos de los fondos para la reconstruccin de Iraq. La empresa alemana Siemens ha sido condenada a pagar 1.200 millones de euros como castigo por un total de 4.283 sobornos probados... Conforme se multiplican los casos de corrupcin empresarial y poltica, ms pattica e inversosmil resulta la retrica de la manzana podrida en la cesta llena de manzanas sanas, con la que gobernantes, potentados y comunicadores a sueldo tratan de aplacar la percepcin ciudadana, cada vez ms extendida a escala planetaria, de que no son las excepciones, sino la regla, lo que falla, y que la corrupcin no es un fenmeno que pueda seguir presentndose como una sucesin inconexa de individuos y casos dismiles, sino un slido y omnipresente estado de cosas.

El desmantelamiento de todos los corss regulatorios, jurdicos, culturales y morales del capitalismo no slo ha permitido una pavorosa extensin de las redes globalizadas de la economa criminal. Tambin ha ensanchado esa siniestra zona de penumbra en la que los grandes ejecutivos de la corbata y los grandes ejecutivos del pasamontaas entretejen sus comunes intereses. En su estremecedor reportaje Gomorra [Ed. Debate, 2007], el periodista italiano Roberto Saviano ha descrito la completa y perfecta interaccin entre las redes mafiosas y los principales sectores de la economa formal del pas: la banca, la construccin, la moda... Grandes empresas legales de todos esos sectores se benefician de la mano de obra barata, las conexiones polticas, la liquidez monetaria o las redes de distribucin de la Camorra, la misma organizacin criminal que surte de armas y herona a media Europa y que, con sus asesinatos por encargo y luchas por el poder, provoca en el sur de Italia las tasas ms altas de muerte violenta de todo el continente. Mientras los camorristas ametrallan a periodistas, fiscales o lderes cvicos incmodos, finos intermediarios, abogados y economistas doctorados en las mejores universidades, limpian todo resto de sangre del fabuloso caudal financiero que fluye desde las arcas mafiosas hacia las industrias del norte italiano, los bancos suizos o las inmobiliarias espaolas. Un dinero que, por supuesto, casi nadie en los relucientes y enmoquetados edificios de oficinas del capitalismo legal rechaza por escrpulo tico. Porque, como deca el impdico especulador protagonista del filme Wall Street [Oliver Stone, 1987], resumiendo todo el pensamiento y la prctica del capitalismo contemporneo en un demoledor aforismo, "lo importante es el dinero, lo dems es conversacin".

Relata Roberto Saviano como son los trabajadores explotados once horas al da por 600 euros al mes en los talleres textiles clandestinos controlados por la Camorra los que cosen los lujosos vestidos de gran firma que luego lucirn las estrellas de cine en las fiestas de Hollywood. En el globalizado capitalismo contemporneo, las fronteras entre los pases y los lmites entre lo legal y lo ilegal siguen vigentes para las multitudes productivas, pero se han evaporado para permitir el librrimo y desprejuiciado ejercicio de la riqueza de los ms obscenamente ricos. La actividad criminal supone en torno al 20% del comercio mundial, pero contamina, mediante los procedimientos de blanqueo de dinero, un porcentaje mucho mayor. Menos del 5% de los beneficios del mercado de las drogas, el ms lucrativo entre los ilegales, retorna a los pases productores, mientras el 95% restante (unos 300.000 millones de dlares) fluye lbremente por el sistema financiero mundial, tras su lavado en los llamados "parasos fiscales", minsculos territorios como el pen de Gibraltar, las islas Caimn o la isla de Jersey (la lista completa ronda el centenar, incluyendo algunos atolones deshabitados, pero reconocidos como domicilio fiscal, de la Micronesia), en los que, junto a las delegaciones de los corporaciones ms prestigiosas del mercado mundial (entre ellas, la mitad de las cotizadas en el Ibex-35 madrileo y todos los grandes banqueros con los que tan habitual y afectuosamente se rene J.L. Rodrguez Zapatero), anidan centenares de miles de fantasmagricas empresas-pantalla, de cuentas numeradas y fondos secretos, de operaciones irregulares en todos los sectores y mercados del planeta, fuera de la vigilancia de cualquier Estado, institucin internacional, fiscal o polica y, por supuesto, libres de impuestos. Ms del 50% de los capitales en movimiento del planeta circula a travs de esas gigantescas centrifugadoras de dinero en las que se recombinan mediante ingeniera financiera los capitales de las hipotecas, de los fondos de inversin o de pensiones con los del narcotrfico, la explotacin sexual o la extorsin mafiosa, que se incorporan as, minuciosamente borrada su traza criminal, a mercados de mejor reputacin. Todos los porcentajes citados son meras aproximaciones apuntadas por distintos expertos: el viscoso ncleo secreto del capitalismo mundial es tan perfectamente opaco que no existe modo alguno de verificarlos.

Sera oportuno que tuvisemos bien presentes todas estas evidencias la prxima vez que escuchemos a algn poltico o propagandista afirmando que la mano invisible de un mercado exento de regulaciones convierte los vicios privados en virtudes pblicas, y que tenemos que dejar la salida de esta crisis y la refundacin del sistema econmico en manos de la responsabilidad social y la capacidad de autorregulacin de las fuerzas del libre mercado capitalista. El ciudadano bien informado deber en ese momento distinguir si se encuentra, ya frente a un consumado imbcil, ya frente a otro desvergonzado sicario al servicio del gigantesco saqueo planetario que con la coartada de la crisis se est consumando ante nuestros ojos. Y actuar en consecuencia.

Jnatham F. Moriche, Vegas Altas del Guadiana, Extremadura Sur, marzo de 2009

http://jfmoriche.blogspot.com | [email protected]

[NOTA: una versin resumida de este texto se publicar en el nmero 54 (marzo de 2009) de La Crnica del Ambroz (Hervs, Cceres). Edicin digital disponible en http://www.radiohervas.es]



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